jueves, 26 de agosto de 2010
ESTOCOLMO
Esto viene a mi asombro por las reacciones ante el discurso presidencial respecto de Papel Prensa (pero podría ser otro tema también crucial). Irresponsabilidad, hijaputez, estupidéz, complicidad, amor por el Enemigo, algo de esto les cabe.
La "oposición", aún los que se creen "progres" como el señor Solanas y el señor Lozano, se encuadran cada vez más en lo que conocemos como "sindrome de Estocolmo". Profesan una mal o nada disimulada admiración por lo peor que ha dado este pobre país. Se sacan fotos con la Mesa de agrogarcas, encuentran maniobras clientelísticas en el Subsidio a la Ninéz, sabotean la ley de Medios, y ahora desmienten contra toda evidencia el modus operandi de la dictadura para quedarse con empresas y darselas a sus amigos. Se llama "complicidad", porque no da para recomendarles una terapia.
Y va sin foto porque ya me calenté.
sábado, 14 de agosto de 2010
JUSTICIA (al fin)
Unos días después, otro diario publicó: “(…) los resultados hasta el momento no son desdeñables. Se dictaron condenas. Se acaban de conocer en Santa Fe las penas solicitadas contra Mario Facino por el secuestro y el homicidio de una integrante de las Ligas Agrarias. En Rosario se leyó la acusación contra los imputados, entre los que están Ramón Genaro Díaz Bessone, por crímenes cometidos en el CE de
“En San Rafael, Mendoza, seis represores son juzgados por cuatro víctimas. En Córdoba, Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 27 imputados afrontan acusaciones por crímenes en el CE de la provincia. En Santiago del Estero el 10 de agosto empieza otro juicio contra Videla, Menéndez y Domingo Bussi (caso Kamenetsky). En el Chaco se oyen testimonios por la masacre de Margarita Belén contra nueve imputados. Y mañana (agrego: por el 2/8) empieza en
“Otro avance son los juicios contra civiles, como José Alfredo Martínez de Hoz, procesado por el secuestro de los empresarios Gutheim. En el caso Papel Prensa
Es decir, esto es lo que se está haciendo en la “era K” y es por esto, entre otras cosas, que varios destacados representantes de las organizaciones de Derechos Humanos consideran que el “enemigo” ya no mora en
No es cierto que –como me dijera un militante radical ofuscado una vez- se actúe de esta manera porque ahora los militares ya no son un problema y todo lo que se haga reditúa políticamente. Hubo que esperar más de treinta años, soportar imposibles chantajes y miserias, enfrentar el descrédito de
Entonces, no hay milagros ni especulaciones. Esto sencillamente es defender los derechos humanos y mantener desde la política bien alta la memoria. Y que
viernes, 6 de agosto de 2010
SI QUERÉS LLORAR... (la alianza de los hipócritas y los pelotudos)
lunes, 2 de agosto de 2010
O FLAMEARA SOBRE SUS RUINAS

Hace cincuenta y ocho años es posible que en alguno de estos palacios de nuestra aristocracia (con olor a bosta), la mujer del casero arrodillada frente al retrato, vela en mano y la otra espantando las lágrimas –con esa cosa pesada que hunde el pecho- esté rezando. Esta noche sólo cabe rezar. Los patrones no vendrán hasta fines de noviembre (¿en qué ciudad de Europa estaban las señoras a esta hora?). Es posible también que los hombres de mando apuren una copa en Jockey. Motivos para festejo…
Aquí, en Mar del Plata, la radio (bajita) marca los minutos de la desesperación. Anteayer marcharon. Hicieron una interminable llamarada de antorchas pidiendo el milagro que Dios no va a conceder.
¿Por qué no hay justicia, por qué no existe la justicia? Tiene sólo treinta y tres años…
Nos dio ocho y algo más de seis si contamos la acción directa, esa vida pública. Y nada más. Y con esos años dio vuelta el mundo. Sería yo otro escribiendo ahora si Ella no hubiera pasado.
La veo venir y seguir de largo; cuando trato de hablarle ya no está. Los libros me dan pistas, voy a los lugares, toco. Pero no. Vi los vestidos, las fotos de las fotos, el prendedor del escudo. Pero no. Y como muchos, leí al General primero para entenderla. Y entendí. Me hizo falta Ella para amar, sin embargo. Es la única manera de entender. Pasionalmente, fanáticamente (¿era así?).
Orillé la lucha sindical y las conquistas también tenían un mensaje para mí. Pero todo en un costado me hablaba de Ella. Y para qué hacer citas del incendio, de los conjuros populares cuyo poder reside en su cabellera suelta. En su voz agrietada y aguda de grabaciones que remasterizamos cada tanto, como para no perderla.
Pero se nos pierde. Ocurre que me tocó nacer cuatro años después y desconocer casi todo. Tuve que nacer en la edad oscura y lejos de sus ojos.
El corazón le sale del pecho. Vacila, no quiere levantar la cara. Ni oír la radio; que no transmita más nada. Se está por parar el mundo. Es eso. Pobre caserita perdida en la casona de los Ortiz Basualdo. El eco devuelve un llanto viejo, tan asustado.
Se quedan en el Jockey un rato más. Está la mesa de siempre. Los abogados, los empresarios, los vacunos, los gringos amistosos, los políticos amigos de los gringos. Todos saben en lo más íntimo que deben estar juntos un rato más esta noche.
Y yo tan agarrado a otra Argentina, con morochos peinados y castaños desteñidos. Postmoderna de tanta lluvia ácida. Trato (mos) de recobrar el aliento, porque tal vez esta vez.
26jul; 20:25 – La radio brama lo que tanto esperaban. Descorchan champagne, se abrazan. El Jockey es una fiesta (otra fiesta después de tanto tiempo).
Un gemido agudo de animal alcanzado por la perdigonada -herido de muerte- va por las habitaciones cerradas. La chinita llora a moco tendido. ¿Acaso Dios no existe?, acaso Dios no escucha a los pobres. La noche hace prisioneros en cada alma, la sirvientita la primera.
Los mozos del Jockey, embanderados y pasantes entre las mesas. Uno se sale de línea, se cubre tras las cortinas y se agarra la cabeza, se arranca el moño y llora como un chico. Berrera como el huérfano que es. Y se queda así, en cuclillas en un rincón con un miedo tan grande como el futuro. Dios, qué soledad.
¿Cuántos han sido vengados? ¿cuántos fueron reivindicados, cuántos los rescatados? Menos, menos de los que sufrieron. La historia es así de puta, sólo cuentan los salvados (y siempre son menos).
Pero fue imborrable. Fue maravilloso. Una tormenta inesperada, un verano en el que todos los que nunca, veranearon.
Vengo de ese país, aunque no lo haya conocido. Reconozco guiños que van de mirada en mirada, para hundirse en el pelo negro de esta noche (voraz, feroz, compañera).
Es eso. Y ahora es esto. Año a año se nos van llevando a los que quedaban con los pies aún húmedos de esa fuente. Anécdotas grabadas. Y una pira que señala el rumbo de los muertos. Tragedias arrumbadas junto a maravillas. Es nuestra historia, grande y cotidiana. Es un rejunte de miserias y también de miserables. El cuadro de honor de los traidores. Y los perros de la guerra haciendo de próceres. Los asesinos. Ese tiempo mediocre de estar vivos. Nuestra personal historia. La familia de hijos y también de posguerra. Los miedos embaldosados y ese sentido común que nos ha sido tan esquivo.
Y este ahora concreto en el que la única verdad es la realidad. Es cierto que se puede correr la línea de la cancha, para hacerla más grande y que cada día quepa uno más. Ahora es ahora.
Igual tenemos metido tu nombre para empujar hacia la victoria, con el heroísmo de estos días (tan discreto). De última, siempre tenemos guardada esa bandera que flameará sobre las ruinas.
martes, 20 de julio de 2010
FARISEOS
Obispo auxiliar de Cardenal Jorge Bergoglio, titular de
Estas declaraciones –que no fueron las únicas- publicadas en Tiempo Argentino del jueves 8 de julio pasado (un diario K, obvio) sacadas ahora de contexto por mi y fuera de la discusión del proyecto de ley que esta Iglesia perdió (y otras como las Evangélicas que se manifestaron democráticamente y con igual nivel de brutalidad) para bien de la sociedad argentina, son contundentes. No tengo la pretensión de desacreditar a la cúpula eclesiástica y me molesta leer humoradas o sesudos análisis hechos por agnósticos, ateos o fulanos que profesan otras religiones supuestamente más progresistas. Medievales, discriminadores, hipócritas, qué más se puede decir. Me centro en esta Iglesia Católica que, hace muchos años, era mi iglesia. Alguna vez un cura querido me dijo que mi problema era que no soportaba la decisión de Dios de poner hombres en lugar de ángeles al frente de su Iglesia. Es cierto. Lo que no soporto, además, es que una oscura y maravillosa secta judaica lanzada al mundo pagano haya devenido en esta basura.
Sería justo decir que cuiden la banda de pedófilos que les hace gastar tanto dinero (el Vaticano sigue pagando indemnizaciones y silencio y no puede menos que aceptar el desastre moral inocultable). Sería más justo recordarles las complicidades nunca desmentidas y cínicamente “autodisculpadas” con la dictadura militar de 1976. Dieron vuelta la cara, pero no para ofrecer la otra mejilla, sino para no ver a las Madres y para no inquirir a los asesinos. Aramburu, Tortolo, Bonamín no eran una excepción, eran una política. Porque
Así como no me gusta que me muestren el peronómetro, no voy a sacar el teonómetro para ver quiénes son o no los verdaderos cristianos. Ensuciaron todo, no hay remedio. Son la pasta base de los pueblos.
Me duele la puteada y me reconforta a la vez. No somos todos iguales, hay una subhumanidad que quiere impedirle a las mayorías reconocerse en los cambios, en la naturaleza y en el propio devenir de la sociedad. Haber suplantado al Imperio Romano no les da derecho de regir las vidas de cada uno. La vida sigue y seguirá sin “juicio divino”, sin “guerra de Dios”.
Hace muchos años que no espero ver a Jesús blandir el látigo para echar a los mercaderes del Templo. Hace tiempo que se que los mercaderes dirigen el Templo y blanden el látigo sobre cristos sin voz. Hay muchos católicos que dan testimonio de vida, de “opción preferencial por los pobres”; existe aún por suerte la “teología de
jueves, 1 de julio de 2010
LA FOTO
Yo era un nene de lentes feos de unos ocho años, llevaba un tapado gris y un sweter tejido por alguna de mis abuelas, pantalones largos de salir porque era invierno y zapatitos lustrados. Aún me cortaban el pelo con media americana y el flequillo a lo Marrone. Seguramente no me fijé en mí, esa es una costumbre de la adolescencia que aún me encandila cuando me siento a tomar un café frente a un espejo.
Ese día -u otro día- el viejo había entrado en confesiones políticas con su hijo mayor. Ibamos doblando la subida de la panamericana a la altura de Vicente López en el Gordini que teníamos en ese entonces, cuando subitamente y como siguiendo alguna noticia en la radio del auto en la que yo, desde ya, no había reparado, me dijo que iba a votar a la UCRI porque le gustaba Frondizi. Que siempre había sido radical, pero que Frondizi había hecho bien, porque era muy inteligente y había que hacer partidos nuevos. Que empezaba una nueva época y que todo era muy, pero muy importante.
Pregunté qué era votar y me dijo que los militares se iban a ir y que por eso, la gente tenía que elegir al presidente. Me impresionó eso de que todos votaran al presidente y mucho más que el presidente no tuviera que ser un militar, aunque creo que no entendí muy bien qué cosa era votar. Lo claro era que se hacía entre mucha gente. Fue todo, pero esa era la primera charla política de mi vida. En casa no se hablaba de eso y si lo hacían, los chicos nos habíamos ido a la cama. Se que comentaban siempre el noticiero de Radio Colonia, pero eso era muy tarde y yo me levantaba a las seis para ir al colegio. Después de eso no hablamos de política hasta que fui más grande y, como era de esperar, nunca estuvimos de acuerdo.
Aunque si se hablaban de política en casa, ocurre que yo no sabía que esos temas tenían que ver con la política. Recuerdo que decían cosas de alguien que había sido presidente antes de que yo naciera y lo que decían no sonaba muy bien. El viejo decía “el dictador”, “el que está en Madrid”, “ese”. Un innombrable. Enganchando un párrafo con otro, pude reconstruir después una trama. El viejo era profundamente antiperonista, tanto que se había sacado el brazalete negro que le obligaron a ponerse en el banco cuando murió Evita (aunque incomprensiblemente también supe, años después, que respetaba a la Señora). Decía que no lo ascendieron por eso. Y mamá contaba que en su casa de soltera se habían refugiado monjitas con las que ella trabajaba como maestra, porque las perseguían y hasta el hábito habían tenido que dejar para que no las reconocieran. Y otras historias... de la gente que se había envalentonado con el peronismo. Mamá contaba que el abuelo escuchaba atentamente los discursos de Perón por la radio y decía que estaban ocurriendo cosas por las cuales el país iba a cambiar para siempre. Su padre había muerto en el '48, dejándola con una soledad que aprendió a compartir consigo misma y que aún le dura.
Pero volviendo al tema, los militares los habían librado de Perón, pero no del peronismo. “Esto no se acaba más” rezongaba el viejo. Encarnaba la forma no peronista de ascenso social (en el país peronista). Inmigrantes, conventillo, madre abnegada, un padre perdido en el humo del toscano desde el umbral de la casa alquilada en Coghlam, el laburo desde los trece años, el trabajo en el banco de Italia, el hijo único y la madre viuda. El hijo casado, la casa propia, el crédito, el auto, el hijo. La sistemática compra de electrodomésticos para la madre que se resistía a tanto artefacto pero que se hizo adicta a la tele. La compra de la casa alquilada para la madre. El velorio de la madre en su casa en el '63 y el camino del desconsuelo que guardó en trajes de sastre y las ganas de conquistar el mundo.
Nunca me dijeron quién era el tal Perón, pero seguro que nada bueno. Alguien violento, que enardecía a la gente y prometía venganza por la radio. Valores no cristianos. Alguien que vivía como un rey en España con todo lo que se había robado. Y la queja por tanta y tanta gente que seguía siendo peronista.
Algo no encajaba. ¿Por qué toda esa gente insistía con algo que a mis padres les parecía una pesadilla? Sin duda, algo tremendo y terriblemente importante había pasado justo antes de que yo naciera.
Y entonces, dimos ese extraño paseo del que hablaba al principio. Seguimos caminando para buscar el coche –que ya era un Peugeot 403- y pasamos frente a un puesto de diarios y revistas. El viejo hizo más lento el paso como deteniéndose casi y señaló una foto. Yo sí me paré y él me tironeó nervioso.
Era una foto coloreada como las que había visto en una visita a Luján, con un señor muy sonriente y magnífico en su uniforme verde oliva montado sobre un enorme caballo blanco con pintas negras. Apurando ahora si el paso, me dijo como en secreto: “Ves, ese es Perón”. Me recomendó que no repitiera el nombre porque estaba prohibido, pero que ya lo iba a escuchar porque se venían las elecciones. Pero que Perón no podía participar, porque los militares nunca iban a dejarlo volver al país.
Quedé confundido, porque el tal Perón al parecer también era un militar. Hasta tenía caballo. Parecía un prócer fantastico aunque un poco antiguo. Bueno, como todos los próceres que más tarde me darían y quitarían el sueño.
miércoles, 30 de junio de 2010
QUERIDOS VIEJOS
Le duele el juanete. Lo dice mientras lo lava con agua de alivour en una palangana. Cosas de ponerse vieja, podría pensar ahora pero mi tía María no está viva ahora. Estaba viva en los sesentas cuando me pasaba el fin de semana en la casa italiana que había construído el tío Miguel, que para eso era albañil o maestro mayor de obras o tano incrédulo porque no se sabía en qué región y en qué país lo había dejado la guerra del 14. Son los viejos. Esos que no hablaban de política ni de religión porque se armaba la podrída y todos se terminaban tirando con migas de pan y a veces soda. Los domingos eran así. Mucho ruido, mucha familia enrraviolada con menudos de pollo. Y el pollo pobrecito venía del gallinero que estaba al costado de la casa. Muchos domingos de abuelas y de tíos que han pasado a la historia como el país que ha pasado a la historia. La tía María que te dice "piojoso" con un cariño incomprensible hoy en día. Si le contara del tuiter y del feisbuc, si les contara todo el océano que cruzamos para llegar acá, justo en el lugar en el que ellos vivían su domingo en pijama... Estamos viejos los chicos de esas casas, y si, estamos algo más viejos. Y todos esos mayores que no nos vieron. Qué decirles hoy a esta hora de la noche en que no se por qué me vienen todos y miran lo que escribo sin entender qué carajo estoy haciendo en vez de ir a dormir que mañana hay que ir al trabajo. Es el blog tía que hace mucho que no escribo nada, porque a veces no se me ocurre nada como cuando me hacían dormir la siesta de prepo y me la pasaba pensando con los ojos abiertos. Queridos viejos, les quiero decir algo, ¿saben? el país se construye como ustedes decían pero es más complicado. Qué les voy a contar de heridas si ustedes se despertaban sin saber si todavía estaban en el conventillo, sin saber si esa sábana planchada les era propia. Eran las épocas del ascenso social y la familia sabía un rato largo de eso. No pudieron enseñarme porque yo ya estaba allí en el escalón que me dejaron y sin la historia de lo que había costado. Por eso uno puede ser hoy el "marquesito" mimado, el del postre hecho en casa con huevos del gallinero (otra vez). Bien vale esto aunque no se entienda para reconocer todo el laburo acumulado en cada pensamiento que uno tiene y se cree que es propio. Cada idea llevada en andas por todos los días desde la cinco de la mañana en la obra, en la cocina, en el planchado, en el banco, en la feria, en el corretaje. Mucho laburo acumulado. Uno es el producto de todo eso, el producto de un país silencioso que saluda por la calle a los vecinos, que saca la silla a la vereda y ve pasar a los conocidos. Que se la pasa a la noche viendo los fúnebres para ver si se murió un conocido y mandar el pésame. ¿Saben? parece que no tengo nada que ver con estas historias y sin embargo, a medida que me voy volviendo cada vez más grande, me vuelven y me dan vueltas. Todos ustedes. Los quiero tanto como al futuro que no se qué mierda es y si va a venir algún día. Todos ustedes en medio de este departamente cuando me junto con mis hijos los domingos a comer y ver series y hablar de la vida mientras suena siempre de fondo la acústica que no se tocar pero Emiliano si. Diferentes domingos. Diferente país y el mismo. Quiero un puente entre todos, para volver a verlos y que vengan a visitarnos, que tanta falta nos hace. Porque no se puede soñar sin mística, porque no se puede creer sin tenerlos de cerca. Así es el país que necesito, el que ustedes deletreaban y en el que yo me comía los ravioles con estofado. El que tenía los mismos enemigos pero más crecidos. Como crecí yo y tantos, con la diferencia que a mí me criaron ustedes, viejos queridos.viernes, 28 de mayo de 2010
DOSCIENTAS VECES "TE QUIERO"
Seis millones de personas visitaron el Paseo del Bicentenario entre el 21 y el 25; más de 250 mil personas degustaron comidas regionales en 72 puestos gastronómicos de las provincias; seis mil personas por día visitaron cada uno de los 45 stands provinciales e internacionales, lo que hace un total de 270 mil personas diarias; en el stand bonaerense se vendió un promedio de 2 toneladas diarias de dulce de leche; en el stand de Salta, mil empanadas y 100 mil litros de locro; en el de emprendimientos de Desarrollo Social, 1200 litros de aceite de oliva y 800 docenas de pastelitos; a los festejos se acreditaron más de dos mil periodistas argentinos y cien medios internacionales; participaron 15 mil personas en los desfiles, contando 4500 en el desfile de la Integración, dos mil en el Federal, cinco mil en de las Fuerzas Armadas y de seguridad, y 3500 artistas en el del Bicentenario.La consigna repetida –entre muchas otras- de “Festejemos Juntos” fue tal vez la que mejor reflejó el sentido profundo y compartido. Interpretar que allí hay 6 millones de votos sería una estupidez, pensar que los que fueron son oficialistas, medio-oficialistas, estánenvíasdeseroficialistas también. Estuvieron todos los que quisieron estar, y eso incluye a los argentinos que no quieren al Gobierno. Es cierto, como también sería otra estupidez peor aún argumentar todo lo contrario. Pensemos un rato juntos, compañero…
No se trató de una fiesta K, pero sin dudas es el Gobierno de Cristina (de la Señora y Compañera) el que mejor puede capitalizar los festejos del Bicentenario, por la organización, la participación popular avasallante, la propuesta, la calidad, el espectáculo, el cuidado y los valores desplegados. El patriotismo lo pusimos todos, eso si. El Gobierno sale fortalecido y sigue revirtiendo la imagen negativa que nos dejara el conflicto de la 125. Lento, pero a paso firme.
Ahora bien, ¿qué le pasó a nuestra gente por la cabeza y el corazón en estos días? Muchas cosas y muchas contradictorias. Un sentimiento nunca desmentido de Patria, de amor profundo por la Patria que no se veía en el día a día. Unas ganas tremendas de festejar y tratarnos bien. Una necesidad de ver mejor al país y a nosotros mismos. Porque está mejor. No bien, sino MEJOR. Y también una inquebrantable –aunque callada- voluntad de reconocernos en la diferencia y a pesar de las diferencias. No todos pensamos lo mismo, ni visualizamos las cosas de una sola manera. Pero la mayoría –y es la inmensa mayoría- no apuesta al fracaso ni cree vivir en un “país de mierda”. Casi nadie quiere que nos vaya mal para amortiguar la propia falta de autoestima. Es cierto que nadie se realiza en una sociedad que no se realiza, como también que el intento de ser felíz colectivamente supera enormemente la satisfacción personal del éxito (y el que no lo siente, no lo siente y lo lamento mucho).
Ambigüedades de sentirse quebrantado (ese soy yo) ante el desfile militar y la marcha de la Armada, tanto milico suelto y quémimportaqueseanlosquenacieronendemocracia, respirar hondo mirando a los miles que aplauden, cantan, se miran en esos uniformados que algún día terminarán de honrar el uniforme de San Martín y Belgrano… Cómo no reconocer que el “Febo asoma” en miles y miles de gargantas al paso del sufrido Ejército de los Andes no arrancaba una lágrima secreta.
Los pibes cantando en los recitales, los pibes trepados a todo para mirar de más arriba –como es su destino, mirar el país de más arriba que nosotros-, los pibes balbuceando la historia y pasándoselas entre el mate, el abrazo, la salsa. Y serios en el himno del 24 a las 24 cuando la Sole paró de cantar. La Patria era una cosa seria y se los pudimos transmitir, no es una boludéz compañeros.
En la Patria se nos va la vida y nos viene. La alegría es la Patria, no sólo el dolor. Por eso la democracia de hoy terminaba con la carroza que invitaba a invadir la calle y bailar todos con todos.
El Bicentenario nos devolvió por un rato la mística a la gran mayoría, porque esto es un asunto de mayorías o no es nada. Ahora tenemos que decir una y otra vez y otra vez y otra vez que este proyecto de país popular, latinoamericano, con base en el trabajo y la producción, inclusivo, diverso, es el que conviene continuar y profundizar.
miércoles, 28 de abril de 2010
COMO ALAMBRE CAIDO
Este blog tampoco ha recibido dinero alguno (las quejas se multiplican) del compañero Aníbal... ¿es que Trompetín miente?No es por alardear, pero PERONISMO POR OPCION se la pasa puteando e injuriando a la oposición (ver si no la serie "Los Miserables" en este mismo espacio pero más abajo).
¿Qué, nuestros improperios no valen? ¿Por qué untar a otros blogs y a este no? ¡Si alguien ya cobró que convide!
A ver si afinamos la puntería...
sábado, 17 de abril de 2010
LOS MISERABLES: MATADOR.
Avenida Corrientes, principios de los noventa… tomo un café con alguien mirando a lo largo de la madrugada los negocios empapelados de diario, se alquila, nos vamos… Oscura, casi sin luminarias, muriendo como su prima hermana Lavalle que se nos va llenando de “iglesias” sobre las ruinas de los cines. A nuestro lado avanza con esfuerzo un flaco de mechas largas y canosas, campera de jean, cara de cansancio, bigotes y barba descuidadas. Tiene mirada de joven, nuestra, de compañero (política o rock quién sabe). Se toma de una mesa y cae en cámara lenta sin soportar su espalda ancha de rugbier o motoquero y la enorme delgadez. Me apuro a ayudar para que se levante. “Tené cuidado, flaco, tengo sida”, me mira vencido. Lo agarro mejor y se levanta. Nos saludamos con un gesto y cada uno se va por su lado. Esto es el menemismo.Las patillas y el poncho. La jura riojana del ‘73 con banderas de la juventud maravillosa. Menem. Quiroga. Menem. Poco más…, algunas actitudes: el ramo de rosas que Isabel no le recibió; el acompañamiento al acuerdo con Chile. La Renovación desde el interior profundo. Calidez, carnaval de harina, fiesta. No mucho más.
“Mejor cualquier revolución que ninguna”, contratapa de Página de nosequién. Después gritar y correr atrás del micro gigante, saludarlo y mirar la gente. Los papelitos y la banda del Tula al frente. La marcha (y yo que estrenaba peronismo).
A los tres meses Bunge y Born. Después Adelina, María Julia, el Capitán Ingeniero Alsogaray. El presidente recibe al almirante Rojas en la Casa Rosada. “Yo no puedo ver enjaulados ni a los canarios”. Indulto. Indultos.
¿Qué palabra “neoliberalismo”? Revolución Conservadora, si parece una joda. Pero no es. Revolución Productiva (¿salariazo?). Modernización. Continuar a Perón, ahora a privatizar todo aquello que el General se vio obligado a estatizar. Lo presentaban así, ¿o no se acuerdan? Comenzó a ser rubio para los rubios, más alto para las vedetes, hermoso para los que lo veían como a un monito. Se vistió de putamadre. Carísimo.
Miles de miles de ex trabajadores. Tramos y tramos de rieles oxidándose. El Congreso si que fue una escribanía. Voces solitarias en contra: el Movimiento de los Trabajadores Argentinos de Moyano; el entonces Congreso de los Trabajadores Argentinos (después Central, la CTA), la senadora Cristina Fernández de Kirchner que termino echada del bloque por el Hermano Eduardo.
Algarabía. Fiesta. Cuotas. Viajes. UnoaUno. Nosotros nos quedamos en el cuarenta y cinco. Los pelotudos del 17 de octubre y el peronismoserárevolucionarioonoseránada… ¡cuánta soledad, hermano!
Está viejo. Cuando sonríe parece que se le va a caer parte de la cara. Parece inofensivo. Casi cómico. Todos hacen bromas sobre su habilidad para hacerse notar y ser imprescindible en el Senado (el voto que va y que viene).
Menem sale caro. Nos salió muy caro. Una generación o dos caro. A la basura. Una construcción social estatal de caro. A la basura. Un nivel educativo de caro. Orgullo y dignidad como costo, a los perros. Y la gente se reía, y mucha gente se reía.
Pasa que el Enemigo es el enemigo, nada bueno se espera del Enemigo. Siempre el que traiciona es un compañero, del que no se espera algo así. Un compañero con el que suponemos compartir ideas, proyectos y pasado. Un traidor que se caga en el pasado y hace mierda el Estado Justicialista, porque los gorilas no pudieron, porque necesitaban a uno de adentro.
Menem.
Una posdata personal: Hijo de Puta.
jueves, 1 de abril de 2010
LOS MISERABLES: desMORALES
Actualmente preside el bloque de Senadores de
Fue uno de los impulsores más decididos del Acuerdo Cívico y Social que se consagró como segunda fuerza electoral muy cerca del oficialismo (si se midiera así, y no por la cantidad de legisladores electos como en toda elección parlamentaria de mitad de mandato). El Senador es un juntador de “panradicalismo”, junto al diputado pantriste Ricardito Alfonsín.
A partir de la “batalla” agraria por la anulación de la resolución 125, se alineó decididamente con las patronales rurales y descubrió que el gobierno era autoritario y peronista. Lo segundo fue imperdonable.
Protagonizó a fines del año pasado un duro altercado con la también jujeña Milagro Sala, la dirigente social que orienta
Sucede que desMorales es un cobarde, un perfecto cobarde escondido tras el escudo de un partido centenario (el problema, correligionarios, es que coleccionan sujetos como este).
Cobarde con Milagro Sala, cobarde con Mercedes Marcó del Pont. Fue él quien –sin poder ocultar su falta de preparación para la tarea- le dijo a la presidenta del Banco Central que los senadores no le iban a hacer preguntas, cuando se trataba de escucharla en la defensa de su pliego.
Cobarde con
Un papafrita (como el vice, ¡oh! también del mismo partido) que hace unos días amenazó al ministro de Economía con un juicio penal ni bien éste se sentó frente a una comisión parlamentaria para hablar de las reservas del país. Pero el compañero Boudu se la devolvió y le dio para que tenga. Le recordó una cosa (entre muchas)… que entre julio de 2000 y agosto de 2001 el hoy Senador se desempeñó como Secretario de Desarrollo Social de
Así son los “fiscales de la república”, duros con los de abajo y blandos con los poderes concentrados (nacionales y/o extranjeros). Nadie dice que el Senador de
martes, 23 de marzo de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
ROMERO
Homilía del domingo 23 de marzo de 1980. Monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de ese año por la dictadura salvadoreña, cuando consagraba el pan y el vino en el altar.
A cada uno de nosotros nos está diciendo Cristo: si quieres que tu vida y tu misión fructifique como la mía, haz como yo: conviértete en grano que se deja sepultar, déjate matar, no tengas miedo. El que rehuye el sufrimiento se quedará solo. No hay gente más sola que los egoístas. Pero si por amor a los otros, das tu vida como yo la voy a dar por todos, cosecharás muchos frutos, tendrás las satisfacciones más hondas. No le tengas miedo a la muerte, a las amenazas. Contigo va el Señor. El que quiera salvar su alma, es decir, en frase bíblica, el que quiera estar bien, el que no quiera tener compromisos, el que no se quiere meter en líos, el que quiere estar al margen de una situación en que todos tenemos que comprometernos, ése perderá su vida. Qué cosa más horrorosa haber vivido bien cómodo, sin ningún sufrimiento, no metiéndose en problemas, bien tranquilo, bien instalado, bien relacionado políticamente, económicamente, socialmente. Nada le hacía falta, todo lo tenía. ¿De qué sirve? Perderá su alma. Pero el que por amor a mí, se desinstale y acompañe al pueblo, y vaya en el sufrimiento del pobre, y se encarne y sienta suyo el dolor, el atropello, ése ganará su vida, porque mi Padre lo premiará.
(Homilía 1 de abril de 1979, VI p. 249).
El Espíritu de Cristo nos ha ungido desde el día de nuestro bautismo y formamos entonces un pueblo que no se puede equivocar en creer. ¡Qué consuelo me da esto, hermanos! Ustedes no se equivocan cuando escuchan a su obispo y cuando acuden, con una constancia que a mí me emociona, a la catedral a escuchar mi pobre palabra. Y no hay un rechazo, sino al contrario, siento que se acrecienta más en el corazón del pueblo la credibilidad a la palabra de su obispo. Siento que el pueblo es mi profeta.
(Homilía 8 de julio de 1979, VII p. 61).
¡Monseñor Oscar Arnulfo Romero, pastor nuestro, presente en tu pueblo latinoamericano!
viernes, 19 de marzo de 2010
LOS MISERABLES: El Extranjero.
A medio camino entre Macri y Ricardo Fort. Cuatrosporcuatros que lo siguen, que lo entornan como a un narco de película (un narco colombiano de película). Y el tatuaje que asoma indisimulable por el cuello de la camisa, indescifrable e incómodo, si la ocasión aconseja saco y corbata.El Colorado dice que es peronista aunque no lo parece. A menos que se reivindique ese “peronismo empresario” que perdió la pulseada tras el Congreso de la Productividad (1955), ante las Comisiones Internas de la base social indiscutida e indiscutible del peronismo. No es cuestión de hacer uso del peronómetro, son sólo asuntos de la Historia.
Así y todo ganó una elección en la provincia de Buenos Aires, por poco pero ganó. No es un dato menor, trae a la memoria la alianza fatal del menemismo: los más ricos votando junto a parte de los más pobres. ¿Es así?, compañeros mejor capacitados para esto deberán investigarlo. Pero suena a eso y preocupa, claro.
Tiene un plan, guarda. Parece que nunca nos lo va a contar, pero dice que lo tiene. Arrancó con el tema (manoseado hasta la mugre) de la “seguridad”, nos cansamos de verlo (al menos) en enormes carteles por Panamericana en la ruta norte a los countries y barrios cerrados. Lo único concreto fue la página web en la que cada mal parido podía denunciar a su vecino y/o al vago del barrio que le caía mal, sin ninguna prueba y sin que nadie le pida justificación. Una especie de escrache contra la “delincuencia”.
¡Y este gobierno que no hace nada!, parece decir en su mueca que va de la indignación estudiada a la gélida sonrisa burlona. Tiene ese contenido desparpajo de los lúmpenes con guita. Es otro hombre de la derecha al que le cayó la ficha de que hay que arrastrar peronismo. Sacárselo al adversario (Cristina y Néstor) y tenerlo de base social (alfombra, tapiz, adorno de cazadores en el living).
Tiene un plan, tiene empresas, tiene ambición, tiene poder. Ahora se sube el precio pretendiendo la candidatura máxima y haciendo bardo entre los barones de la derecha. Pero no se va a poder por ese asunto constitucional que todos sabemos… Dice la carta magna: “a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino.” Y eso lo inhibe definitivamente.
domingo, 14 de marzo de 2010
LOS MISERABLES: El Cabezón
En los años de la chatura más grande que pude ver y sentir, el ruido más común que te acompañaba caminando las barriadas del conurbano sur bonaerense (villas, asentamientos, caseríos perdidos entre rutas que no iban a ningún lado) era el de las botellas plásticas de agua semienterradas en las calles terrosas sin vereda. Distinguías las parejas sin infancia ni adolescencia porque uno de los dos -vestidos igual de buzo y pantalones deportivos- llevaba panza de embarazo. Eran los tiempos del “Fondo del Conurbano”, casi un millón de pesos-dólar (
El bañero de Banfield. El hombre de la “renovación” que le había torcido la boca a Cafiero para irse a la aventura con Menem. Don Corleone, la merca como pago político como te contaban todos los vecinos en voz baja (y la corto acá con esto porque uno no tiene las pruebas y tampoco el cinismo de
Un hombre desagradable y tributario de tantos punteros conservadores de la provincia de Buenos Aires que abonaron el primer peronismo, no por identificación con el coronel líder de los trabajadores, sino por odio al yrigoyenismo “corrompido y obrerista” que les sacó la administración nacional en virtud de la ley Sáenz Peña. Ese “peronismo” de la tradición, la “famiglia” y la propiedad privada en que se refugian también hoy reaccionarios de toda laya.
De todas maneras, no es algo personal. Es estructural. Recordemos cuando el Senador se hizo cargo del Ejecutivo flamígero entre el humo del 2001, su mejor perfil. No había llegado por los votos (que siempre le son y le serán esquivos) pero finalmente había llegado. No hay que ser hipócritas (no hay que parecérseles): casi todos respiramos aliviados, alguien se hacía cargo del barco perdido. Comenzó a tomar medidas, a poner paños tibios, a componer el desastre. Respiramos aliviados pero así y todo hay que ir por partes, que no son detalles menores.
Con la pesificación asimétrica el ingreso de cada argentino se redujo a una tercera parte, una meta que las patronales no vislumbraban ni en su mejor utopía. Las empresas –y más que ninguna, los bancos “acorralados”- licuaron sus deudas de la noche a la mañana. Corrieron “salvatajes” estatales, de esos que el liberalismo no quiere oír hablar o, mejor dicho, de esos que son la función especial que el liberalismo le otorga al Estado: privatizar las ganancias, socializar las pérdidas. Hecho esto, el notable Mendiguren dejó el ministerio de
Planes para los piqueteros, planes para los Intendentes. Colchón a la bronca y poco a poco la “revolución asamblearia” se extinguió junto a su ideología de lavandina. Todo se fue haciendo más o menos normal, el robo a gran escala del neoliberalismo (alias “la década del noventa” de la que el Senador Presidente había sido protagonista insustituible) también.
Hasta hubo tiempo para ponerse duro de nuevo y soltar los perros. El perro Franchiotti por ejemplo en el puente Avellaneda. Dos piqueteros muertos. Zafarrancho de la política y vergüenza de la democracia. El Senador torció la boca y se achicó el “mandato”. Otra causa al viento.
Lo de “la producción” vino después. El Movimiento Argentino Productivo y la verborragia como si se tratara del Primer Plan Quinquenal, pero sin el ímpetu industrializador y redistribucionista de Perón. Una mueca de Perón.
Y allí está, con muchos menos amigos, con mucho menos manejo, pero con mucha capacidad de daño. Rumiando rencores, lamiéndose heridas. Detrás de cualquiera porque no puede estar al frente. Diciendo que lo obligan a volver, que debe llevarse al “monstruo” que trajo (a Néstor), que nadie como él interpreta al Justicialismo. Y quién pondría en duda que representa a ese Justicialismo “disidente” en derrota, anacrónico y patéticamente conservador.

