viernes, 10 de marzo de 2017

EL PESADO PRESENTE




Al día siguiente de la hecatombe parecían feos augurios de malos perdedores, prefigurados ya en las profecías de campaña sobre los desastres que ocurrirían si la derecha liberal y atorranta se hacía también con el poder político del país. Con la victoria en la mano (y en la boca) un personaje que sería importante en el área económica, anunciaba el “sinceramiento” del dólar -a la suba, por supuesto- arrastrando tras el anuncio inocente a los precios de todas las canastas posibles. Fue una devaluación provocada aún estando vivo el anterior gobierno como para ir calentando motores. Después vinieron los “perdones reales” de cuanto impuesto/obligación pagaran los beneficiarios concretos del nuevo gobierno. Una bestial transferencia de ingresos de los sectores del trabajo a los de la producción y la especulación. Ah, y también estuvo lo del pago a los buitres, con una inestimable colaboración opositora (hubieron algunos peronistas de Braden por allí). Y se agregaron las inversiones que vinieron -y vienen- para fugar divisas y hacerse picnics con las tasas. Y los “sinceramientos” de tarifas de servicios. Y una constante que no para: deuda, deuda, y más deuda; estamos por llegar a los 70 mil millones de dólares (aparte de la deuda reestructurada).

Y cuando todo nos iba tan bien, al decir del gobierno de la derecha optimista…

“El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) informó ayer que la pobreza pasó de 29% a fines de 2015 a 32,9% en el tercer trimestre de 2016. Hoy hay en el país 13 millones de personas bajo la línea de la pobreza.”

“En el mismo período, la indigencia pasó de 5,4 a 6,9%. Este último es el peor dato desde 2010, cuando la UCA empezó su medición. Hoy hay 2,7 millones de personas por debajo de la línea de la indigencia.”

“(…) cerca de 580.000 chicos de hasta 14 años se sumaron a la pobreza, siempre en la medida por ingresos, en los primeros nueve meses de la gestión de Cambiemos. Ese índice subió en ese período de 43,5 a 48.8%, por lo que es posible decir sin equivocarse que casi la mitad de los niños en la Argentina son pobres.”

La Nación, en su desesperación, aportó lo suyo para diluir el tremendo dinosaurio a digerir, mire si no esto en tapa: “La política impulsada por el Gobierno para normalizar la economía y el ajuste para sobrellevar la herencia recibida del kirchnerismo tuvieron un impacto social: en nueve meses de gestión de Mauricio Macri, 1,5 millones de personas cayeron en la pobreza y 600.000, en la indigencia.” ¡Si señor, nosotros tenemos la culpa!, qué esperaba.

Pero volviendo al informe de la UCA: ¿cómo fue que ocurrió tamaña desgracia justo cuando se comenzaba a arrancar?...

“El aumento de la pobreza no se generó (…) por la falta de asistencia estatal, sino que a la devaluación y la consecuente inflación se sumó una recesión que golpeó el mercado laboral e impulsó la precarización del trabajo, sobre todo en los sectores medio-bajos informales. Allí muchos trabajadores perdieron sus empleos, trabajaron menos horas (subocupación) o simplemente vieron licuados sus ingresos por la inflación, al no estar dentro de convenios formales.”

Tamaña puñalada trapera nada menos que de la UCA… Justo es recordar que relativizamos en su momento sus pronósticos –aumento de la pobreza, por ejemplo- y los metimos en la bolsa de una oposición impiadosa. ¿Era tan así? No lo sé, igualmente y conociendo las dificultades de andar midiendo en conjunto al país, uno duda un poco de los resultados antes y también debería ahora. Pero no de la tendencia y de lo que dice el informe. Mire si no: 

“El análisis histórico muestra que el crecimiento no será suficiente para revertir las desigualdades estructurales que afectan el mercado de trabajo, con efectos directos sobre la indigencia, la pobreza y la exclusión estructural’, estimó el informe.” “(…) pese a que en el último trimestres del año observó una leve mejora en el empleo, para mover el amperímetro de la pobreza se necesitaría un ‘shock de trabajo’ y que la negociación paritaria superara este año por varios puntos a la inflación…”

Para dar esa “batalla cultural” en la que están empecinados y hacernos pasar como deseable el capitalismo salvaje, los números tienen que dar, la gente se tiene que sentir mejor y avizorar que con un modelo como este hay un futuro que los incluye. Y para eso, debe haber un presente que incluya. 

Lo que van viendo es que no lo hay, y que… lo había.

Citas y datos provienen de “En 2016, 1,5 millones de personas cayeron en la pobreza” por Francisco Jueguen, La Nación del 10-03-2017, portada y pág.16 y 17.

lunes, 6 de marzo de 2017

DO(E)CENTES



Anduve rodeado de docentes toda la vida. Madre, amigos, madre de los hijos propios, cuñada, qué más. Eso se fue adicionando a los maestros de colegio de curas, no maestras. Como todo lo que es familia, en algún momento uno se pudre un poco, se cree que se rebela, busca otros horizontes. Así son las cosas, y por eso mismo, tiene ese reverso que es el cariño, la cosa o causa profunda que te marca y habla de quién es uno. Y ese es el sentido de lo que quiero decir…

La CTERA de Alfredo Bravo les dijo que “la docencia no es un apostolado, es un trabajo mal pagado”, y fue convenciendo a las virtuosas miradas sarmientinas de que la cosa tenía la simpleza de ser un laburante, como todos los laburantes. No fue poca cosa. De allí para acá sufrieron las vueltas del país (como todos) y también se desjerarquizaron, se precarizaron y se desautorizaron. La sociedad que –a veces- los venera también hace de verdugo y los trata como a sirvientas del pre peronismo. Así es alguna gente que tiene una alta opinión de sí mismo y muy baja sobre todos lo demás.

Los docentes no viven en una maceta y por lo tanto, suelen portar todos los prejuicios y taras de los sectores medios de los que provienen. Será por eso que de tanto en tanto les afloran goriladas, como la de votar a un gobierno liberal como el presente. Los que saben dicen que así procedieron mayoritariamente. 

Y ahora hablemos de plata… Les ofrecieron el 18% en cuatro cuotas en la provincia de BA; dijeron que la paritaria nacional no tenía sentido. La verdad es que se les cagan de risa en la cara, como un antecedente de la gran revolcada de alegría que preparan para las paritarias del resto de nosotros, y peor si no estás bajo convenio porque lo tuyo viene de favor entonces. ¿El dinero tiene que ver con la dignidad? Tanto como con la indignidad; en este caso hablamos de remuneración pero no solo de eso, hablamos también de presupuesto. Es decir, de la política educativa decidida por un gobierno (una corriente política organizada que llegó al gobierno por el voto popular) en correspondencia con sus valoraciones, intereses y perspectivas de futuro deseable. Este gobierno oligárquico no respeta el presupuesto educativo consagrado por ley, desfinancia programas que hacen a la calidad educativa, no defiende a la educación pública (y prefiere a la privada). Este gobierno es enemigo de la educación y los educadores.

Una docente conocidísima me contaba hace un tiempo cómo hacían una vaquita para comprar una resma de papel para la fotocopiadora del cole, para utilizarla en esos períodos en que la fotocopiadora o la compu funcionaban bien. Mientras, yo veía cómo en la oficina –no importa cuál- fulanos se hacían copias del sudoku de Clarín o de cualquier huevada para leer después en el viaje u otra pelotudez que terminaría en el tacho de basura seguramente. Una cosa para decir.

Patios hechos y rehechos, arreglos que se hacen mal y se rehacen dos años después. Dejadez municipal que tira para arriba culpas y de ahí en una catarata invertida en la que nadie es responsable de un carajo. Y encima algún padre cocorito que los amenaza con el ministerio, la justicia o su talante facho simplemente. Alguno tendrá razón, habrá docentes negligentes y jodidos pero la verdad, es que maestros y maestras reciben la mierda de la sociedad en tremendas dosis todos los días. Así terminan, el gremio hace mucho que dice poseer el más alto porcentaje de afiliados que terminan con problemas de salud mental. ¿Exagero? No, para nada, ya están los mismos docentes para victimizarse. Se los trata mal, es objetivo, no se los considera, es la verdad no nos hagamos los boludos por favor.

A muchos un paro docente les cae mal porque no saben qué carajo hacer con los pibes, y si ese es el tema habría que pensar en amar menos o usar forro. Puede ser que ocasionalmente arreglar quién se queda con los chicos sea un problema, pero ¿siempre que los docentes ejercen su derecho constitucional? Raro ¿no?

En fin, recuerdo ahora cuando CFK se mandó una parrafada de tía tomando el té con amigas con eso de que tenían tres meses de vacaciones y demás… fue una cagada, cierto. Discutí con docentes por eso. Pero insisto en un punto: ese gobierno bien o mal aumentó el poder adquisitivo del salario docente (y del salario de los trabajadores en general, aparte de haber más trabajadores). Ese gobierno bien o mal peleó y logró una nueva ley de Educación que aún no pudo aplicarse en su totalidad ni en profundidad. Ese gobierno estableció parámetros de financiamiento del sistema educativo, de presupuesto, a niveles a los que no se había llegado en el país, y los cumplió. Eso es objetivo, no un relato. Pido por tanto respeto para el gobierno peronista de los Kirchner, por favor.

Ahora, incitan al voluntariado para reemplazar a los docentes huelguistas. Saben que es ilegal que cualquiera esté frente a un aula, que es peligroso, que puede tener consecuencias aún con esta Justicia alquilada. Y no hablemos de lo que puede repercutir en foros internacionales… Lo hacen en dependencias de Educación de municipios, en clubes amigos, en sociedades de fomento a las que les ponen plata, así para dejar a los eventuales “chicos” en manos de cualquiera. Llaman “voluntarios” a vulgares carneros, rompe huelgas émulos de sus ancestros reclutados por la Asociación Nacional del Trabajo y la Liga Patriótica Argentina en los años veinte, cuando la ideología fascista se vestía de celeste y blanco contra el gobierno de Yrigoyen. Lindo ¿no? Encima el primer sorete voluntario resultó ser un asiduo “profesor” del partido amarillo, que supo ser personal de inteligencia del Ejército en otras épocas. Lindo ¿no? 

Voy mechando cosas, a veces sin mucha ilación. Ocurre que no soy docente. Pero, como decía, los docentes para mí son familia. A veces uno se lleva y a veces no. Pero son familia, uno sabe de qué está hablando y en qué tienen toda la razón del mundo.


Todo el apoyo. Siempre.


sábado, 25 de febrero de 2017

CUMPLE

Hoy no cumpliría sesenta y siete. Tendría que estar vivo para eso. Brutal pensarlo así, pero la vida fue brutal, Argentina fue tan brutal y ahora tan vanal (y brutal).

Más allá de los cumpleaños a los que ni vos ni yo fuimos, esos que se celebraron en familia lejos en el sur; más allá de los recuerdos y las fotos tan particulares que atesoran los que pueden; más allá de todo eso está el tipo que si conocimos cuando acá casi nadie sabía que le decían Lupín.

Cumple bueno, mirá si cumplió. Por decir algo, cumplió veintinueve años cuando se sacudió del camperón la nieve y trajo de vuelta al peronismo. De paso, haciendo olvidar (nunca se olvida pero ponéle) el trago tremendo de ese popularismo que arrastraba el liberalismo y que muchos te enrrostran como peronismo mientras otros se empiezan a toquetear.

El si cumplió compromisos avalados por congresos de miedo, compromisos que no habría que honrar y él que si, con esa quita que venía a ser nuestra dignidad y que no había que pagar. Le cumplió a los docentes y los fue a ver en conflicto. Con nosotros cuando apareció por la tele diciéndonos que lo la Corte lo estaba apretando.

Cumplió con sus(nuestros) compañeros entrando a la ESMA para liberar los fantasmas y llevarlos a la Plaza, a la Rosada. Mirá, ahora es la exESMA... Para qué hacer la lista ¿no? la buena gente la sabe, la buena gente recuerda, la buena gente es agradecida.

Los que seguimos cumpliendo años son los que quedamos afuera de la cola ese día espantoso, los que hicimos remolinos que parecían pogos abrazándole el coche que nos lo llevaba mientras caía una lluvia más triste que la mierda. Nosotros tenemos que cumplir, y no hay otra manera que ponernos todos juntitos y sacar del contenedor al país que él nos vino a dejar. Porque ahí lo pusieron entre ladrones, pusilánimes y avivados, donde siempre estuvo y nunca debió estar... o si, son duras las penitencias y los aprendizajes.

Si mirás el discurso que dijo en la bicameral cuando subió te das cuenta, cumplió todo, pero todo. No se si el alma va a algún lado, si existe ese lado, si el alma está, qué se yo, pero ese tipo se quedó acá y debe ser por eso que decimos "cumpliría 67".

Néstor no cumple, porque ya cumplió. Igual, felicidades compañero Presidente.

Lo decimos juntos... ¡y viva Perón!

miércoles, 22 de febrero de 2017

RESCATANDO A WILLY

Hay algunos que se jactan de no saber nada, mientras opinan de todo... o era al revés, porque cuando le rebatís alguna de esas certezas que te tiran por la cabeza y aún más, le demostrás que anda repitiendo titulares de la tele, ahí se escabulle con un "no se" taimado. Tengo un amigo y compañero que a tipejos así que dicen por ejemplo: "ese es un chorro", refiriéndose siempre a algún funcionario del gobierno anterior (sea tramo CNK o CFK, no importa), le dispara un certero "¿y vos cómo lo sabés?" El amigo indaga la fuente, el pensamiento, la construcción de la certeza para demostrar de manera cabal que el individuo en realidad no sabe, sólo está repitiendo y peor, creyendo que sabe porque todos lo saben, porque es así.

Hemos dicho que el tipo en cuestión es un boludo y más calificativos derivados de la bronca por hacernos perder -y al país- tiempo, dinero, oportunidades... porque sabemos que algunos de esos tipos votaron como votaron ya que no se bancaban estar mejor que ahora. La verdad.

Me dicen que hay que parar de putearlos. Digámoslo, esperamos en algunos casos recuperar su voto o ganarlo. En fin, y vamos a seguir pensando que es un boludo que hace cosas de hijo de puta. Vamos a fingir... ponéle.

El daño que esa masa descontrolada ha hecho  es incalculable. Pasado el enojo ya, uno se pone a escucharlos y... te vuelve, te juro que te vuelve. Hablo de los que genuinamente piensan que piensan ellos lo que piensan, no de los que son Derecha convencida. De esos diletantes que cuando se complica la conversa te tiran un "a mí la política no me interesa", o "no entiendo... no lo leí... no me había enterado", hasta ese final "yo no soy de ninguno, del gobierno tampoco más allá de que lo haya votado". El más original te dirá que es "independiente", esa patente de corso que sirve para no casarse con nadie y picotear en todas las fiestas. El menos dotado, que no le interesa, que "la cosa pública", la marcha del país, la manera de dirigir el Estado y elegir las prioridades le chupa un huevo.

No entender y desinteresarse le parece una gran virtud. No se contamina como uno, no le "meten ideas en la cabeza" en un partido y sobre todo, no se ensucia las manos. No es corrupto, como uno (generalmente se cuida de decir eso cara a cara, porque no sabe en qué puede terminar la cosa y lo bien que hace).

¿Es rescatable el boludo? Los entendidos dicen que si, y no se refieren a internarlo en un campo de resocialización hasta que le interese lo que debiera interesarle, no no y no (no  me diga que no lo pensó...). Ocurre que hay que tenerle una paciencia de santo, y el militante muchas veces se parece a un santo.

¿Es uno más inteligente que este fulano? Si, aparte de ser mejor persona. Sospecho que estas parrafadas no prefiguran una campaña electoral efectiva...

Hay que ir hacia el boludo decididamente. Hay alguno medio arrepentido, hay otro que confiesa su boludéz y ya es algo. Digamos la verdad: nunca se borrará lo que hizo. Pero puede haber atenuantes. ¿Sabe? acá tenemos que quedar frente a frente a los Otros, a esos que creen fervientemente que el individuo está por encima de la sociedad, que el Estado debe facilitar los negocios de los que pueden aprovechar las oportunidades, que hay ganadores y perdedores y la vida es una lucha salvaje que debe ser ganada por ellos. Quedar enfrente de la derecha, sin otro aditamento. Y ahí ser lo que uno es. No podemos seguir regalándole boludos a la Derecha Liberal.

Nosotros creemos en una comunidad organizada, por ejemplo. En una sociedad que nivele y que permita oportunidades para todos. Con la gente adentro, como se dice. De ahí la defensa de los humildes, ya que los poderosos se defienden muy bien solos.

Y volvemos con el cabezón... A él le conviene lo nuestro y no esto; diría más, que lo nuestro lo es también de él, aunque le aterre eso de formar parte de un colectivo que no sea una prepaga o una tarjeta de crédito. En algún lugar de su alma (tienen alma, se ha discutido y se llegó a la conclusión de que tienen) lo que anda pasando les hace ruido. No es lo que esperaban.

Vea, algunos esperaban que la Señora y su séquito no esté más. Cumplido. Que no juegue más  en política. Esa te la debo. Alguno muy jodido querría que el peronismo se haga pelota de una vez. Ya saben que no. Que no haya cepo y también cumplido, pero resulta que no compran  muchos dólares y antes tampoco. Que se eliminen las trabas a la producción por eso de los subsidios, el déficit del Estado y la inflación. Qué decirle, ve el tipo que ocurre todo lo contrario. Que no haya más corrupción... ¡madre mía!

Un buen día puede llegar a la conclusión de que la inflación no tenía nada que ver con esas cosas, con igualar, sino con el poder de los que quieren desigualar. ¿Mucho no? Si, vamos más despacio.

Mire, apostar a que la gente tenga guita en el bolsillo y gaste, que los fabriqueros fabriquen y le vendan cosas a esos y todo vaya enganchadito, genera alguna distorsión inflacionaria. Corregirla y vigilarla es la cosa. Sería un gran avance que se entendiera que un proyecto, modelo o cómo le guste, necesita continuidad y cambios al mismo tiempo. Que importa mucho lo que uno hace con un voto.

Deje los sentimientos por un momento, porque ese tarado seguramente es un familiar, un sobrino, una prima o un amigo. Gente que usté no quiere mandar a la mierda, aunque ya lo haya hecho. Deje eso de lado, se trata de hacer política y en política se aprende a sumar y a multiplicar. Son dos operaciones, no cuatro. Para llevar adelante un proyecto como el que teníamos en marcha hasta el '16 tiene que haber una masa convencida importante, y si no está convencida al menos que vea que le conviene. Muchos se irán convenciendo en el camino.

Usté sabe qué pasa si se quedan solamente los puros ¿no?, los que están consustanciados, esos de los que uno se cree parte siempre... Se facasa. Entonces, no falta el pelotudo que te diga "entonces qué, ¿hay que parecer de derecha?", ¿entonces hay que rebajar, hacer la que hacen algunos que los compañeros llaman traidores?

Claro que no. Hay que esperarlos en el camino y a veces, hay que ir a buscarlos a estos que son con el voto un mono con una ametralladora. Aceptarles que uno se equivocó también, aunque nunca sobre la identidad del enemigo (porque hay "enemigo"). Mire, yo le temo realmente a los talibanes del proyecto, esos que son incapaces de ver errores propios y tienen el índice fácil para señalar a los réprobos; nunca me llevé con el calvinismo político.

Dicho esto, uno vuelve y empieza de nuevo con el fulano. Las derrotas son así, lo más difícil es aceptar que ocurrieron. Necesitamos al boludo, necesitamos que deje de serlo, y él nos necesita.

A veces son un feo espejo, aunque el pecado de uno sea en este caso muy menor. Recuerde siempre: fue menos de un dos por ciento, no son tantos.

Acabo de releer esto y casi casi como que me voy convenciendo...


martes, 21 de febrero de 2017

BANCANDO ESTE...

El problema de las ideas siempre ha sido su encarnadura. La gente que lleva adelante esas ideas que nos desvelan, las traicionan o las masomenosean. El tema en el fondo, es esa gente.


Porque con las ideas, aunque a usté le parezca que no o que es un tema recomplicado, mire que nos hemos puesto de acuerdo en términos generales. Otro asunto es que haya más de una idea, o bien una docena de ideas, de cómo llevar el país adelante y hacia dónde. Cosas que se comenzaron a discutir desde que a unos cosos se les ocurrió que la colonia de tan ajena nos quedaba chica, o tal vez desde antes aún con eso de peninsulares contra criollos…

Proyectos de país, muy bien. El maniqueísmo militante le dirá a usté que siempre fueron dos. Macana, fueron varios; algunos se hicieron, otros a medias, alguno mezclaíto, y otros quedaron con un destino de papel y conforman el lejano horizonte móvil de la utopía (o la pesadilla).

Dentro del Federalismo había más de un proyecto fijese, ¿o se cree que Rosas, Dorrego, Quiroga o López por un decir, pensaban lo mismo? Cuando le tocó el turno a la “civilización” liberal y conservadora de nuestros Pudientes, también hubo distintas miradas… está por ejemplo, el river-boca de Sarmiento que quería farmers-ciudadanos cultos y politizados que a sus ansias de progreso emblocaran la construcción de una República democrática, burguesa e inclusiva para “los que corresponde”. Ahí le caía Alberdi con su “república posible”, de fulanos con derechos económicos (y jerárquicos) y algunos menos con derechos políticos también para arribar -algún día- a esa ansiada “república verdadera” en que todos seríamos iguales, desechados ya los que no debían estar.

La oligarquía hizo el propio y le fue bastante bien por un tiempo, mercado inglés mediante. Un par de reformas desafortunadas y les cae como un escupitajo en la torta el peludo Yrigoyen. Llegó la plebe y una nueva manera popular de hacer las cosas. Parecido en el fondo dirá alguno con razón, pero no lo mismo en absoluto. Acá empieza en serio el tema de la inclusión social en un proyecto político. Perón la rompe: proyecto industrialista, proyecto social, proyecto político y proyecto continental (¡quémáquerée!).

¿Daba lo mismo quién encarara cada viscisitud de los proyecto en juego? Siempre importó quien, porque el candidato no suele ser casi nunca el proyecto. Diría más, diría que las ideas no existen, existen las personas (y lo de las ideas es un subterfugio explicativo). Medio posmo, pueser…

Mire, a mi me parece que fue el peronismo el que mejor dio cuenta de todo esto. Tenía la necesidad, tuvo el hombre, se hizo el tiempo; y la doctrina se viene rumiando, más allá de que estuvo casi todo dicho en los cincuentas. Una idea potente que solo pudo ser derrocada, pero que para ser proscripta se debió prohibir a Perón. Y después, la idea en la Resistencia, la idea del Retorno, un Proyecto Nacional y la desencarnadura. Una idea tan potente que no pudo tener sucesión, aunque si relectura. Y de ahí los mil caminos posibles de la traición uno diría, pero tampoco, porque la traición es acción y no escritura.

El peronismo ha sido una idea versionada, de tanta encarnadura que se ofrece para. El mal llamado “kirchnerismo” ha sido la última novedosa versión de comienzos de siglo, como así también su experiencia exitosa de mayor duración (increíbles doce años, en un país fogueado en la lucha incesante por la dependencia). Y todo está abierto.

Volviendo... Vea que hasta para hablar del Cielo habría que hacer un repaso por Dios y sus ángeles. Eso que las ideas, los principios están por allá arriba y son los hombres los que los arruinan con ser parcialmente cierto, no deja de ser una acto de soberbia. ¿Quiénes somos nosotros para decir que no servimos para mierda? El hombre sigue siendo la medida de todas las cosas y que los ultrarreligiosos y los ultranaturistas se vayan al carajo (como el Alca). En fin, me acomodo el mechón,que ya no tengo sobre la frente, y voy terminando.

De ahí entonces la maravilla de las ideas, que sin nosotros no son nada. Somos su materia y su única posibilidad. Será por eso que las batallas culturales no se dan en los medios (como se podría creer), no nos tiramos con editoriales, nos tiramos siempre con gente. Y se le apunta siempre a la gente, más precisamente a la cabeza, aunque sin desmerecer el resto del cuerpo.


Bueno, andaba queriendo decir esto.

miércoles, 4 de enero de 2017

EL LAUDO (una de laburantes)



Hoy se cumplen cien  años del laudo arbitral del 4 de enero de 1917, con el que el Estado dirigido por el radicalismo de H. Yrigoyen intentaba cerrar el conflicto laboral en el Puerto de Buenos Aires que duró más de un mes. El documento establecía que ninguno de los participantes en la huelga quedaría cesante, que la jornada laboral sería de 8 hs en sala de máquinas y 9 en cubierta, se reconocían los feriados como no laborables, los salarios se pagarían en tiempo y forma del 1 al 10 de cada mes, se controlaría la calidad de la alimentación provista a las tripulaciones, existiría un control de horas extras con certificado del capitán de cada nave, se bregaba por el respeto a contar con un mínimo de tripulación por buque y no menos, y se reconocía que en los hechos la contratación quedaría bajo supervisión del sindicato marítimo.


Vayamos por partes. Primero nos situamos en tiempo y espacio... "Tras la represión del Centenario, la crisis económica y los primeros años de la guerra, comenzó a despuntar en el país una renovada acción gremial precisamente encabezada por los trabajadores marítimos a fines de 1916." Aclaro que las citas -habrá varias- vienen de un libro de reciente aparición: "EMBARCADOS. Los trabajadores marítimos y la vida a bordo: sindicato, empresas y Estado en el puerto de Buenos Aires, 1889-1921." de Laura Caruso (editorial Imago Mundi).


¿Por qué era importante el Puerto para el Gobierno radical? Tengamos en cuenta que, en 1919 en plena represión feroz en los hechos conocidos como Semana Trágica, los marítimos realizaron otro paro y con éxito, con el espaldarazo del presidente Yrigoyen... Ocurría que el Puerto era el punto neurálgico del país agroexportador, ese modelo de crecimiento hacia afuera por el cual Argentina se insertaba en el mundo capitalista como un proveedor privilegiado de materias primas (carne y cereales fundamentalmente). En la restauración conservadora de los '30 (la primera, después vendrían otras, hasta esta que estamos viviendo), algún preclaro funcionario diría que el país debía aprovechar sus ventajas comparativas, el tener un suelo prodigioso que hacía crecer cualquier cosa y extensiones extraordinarias para que pastara el ganado; eso hacía innecesaria cualquier inversión en una industria cara y problemática cuando se podía comprar al mundo lo necesario con las enormes ganancias que nos brindaba la naturaleza. Un maravilloso negocio que podía ser arruinado, o por lo menos interrumpido por la organización sindical que había echado raíces ente marítimos, estibadores, carreteros, changarines, portuarios en general y, para colmo, también en oficiales y contramaestres de la marina mercante (que era toda toda privada y cuya voz cantante la llevaba la Sociedad de Navegación a Vapor Nicolás Mihanovich).


¿Cómo eran las condiciones del trabajo de los marítimos? A juzgar por lo que establecía el laudo, no eran de lo mejor. Las empresas -y sobre todo Mihanovich- ejercían sus derechos de propiedad en niveles de superexplotación de los trabajadores, sin respetar prácticamente ninguna reglamentación establecida (y había bien pocas) ni normas de seguridad.  La vida a bordo era dura y las tareas del puerto muy pesadas, no eran para cualquiera. Pero esos fulanos estaban organizados.


¿Cómo era esa organización sindical? La Federación Obrera Marítima (FOM) era la heredera de las primeras organizaciones de laburantes gringos que vivían en la Boca, Barracas y la vera del Riachuelo. Con ideas que alguna vez fueron anarquistas, sus dirigentes habían mandado al diablo al Partido Socialista y creían en el sindicato como el centro de la actividad revolucionaria, como un fin en si mismo y la única organización genuina para la clase obrera. De ahí que se autodenominaran "Sindicalistas Revolucionarios" o simplemente corriente "Sindicalista". Habían llegado a controlar la Federación Obrera de la Región Argentina (FORA) en su IX° Congreso, lo que provocó la ruptura con los Anarquistas que se quedaron con la FORA V° Congreso. Y de golpe, tenían en frente a un gobierno producto del voto secreto y obligatorio consagrado por la ley Sáenz Peña. Yrigoyen creía también en el modelo agroexportador al igual que los conservadores, pero creía también (al revés que ellos) que era necesario integrar a la clase obrera a la sociedad con plenos derechos, tanto laborales como civiles. Una sociedad "armónica" debía necesariamente contar con la intervención estatal como árbitro entre las clases y allí Yrigoyen intuía que estos "Sindicalistas" podían ser un aliado muy útil. No así los anarquistas o los gremios que respondían a los socialistas. Se podía negociar con esta gente...


Las empresas navieras (el otro actor de este asunto) no reconocían a los sindicatos y consideraban que la intervención del Estado violaba el derecho a la propiedad privada. Empresas y trabajadores debían entenderse entre ellos, en forma privada y, si estallaba el conflicto, entonces el Estado debía intervenir en favor de la propiedad privada, es decir, reprimiendo a los revoltosos (gremialistas) y activistas. Llegaron a llamar a la FOM el "soviet del puerto". 


El conflicto de fondo se desarrolló en estos términos y por esos motivos: "...estos tripulantes nucleados en la federación crearon una situación excepcionalmente exitosa: el control sindical sobre la contratación y las condiciones de trabajo a bordo. Junto al ejercicio de este control, los trabajadores fomistas desarrollaron una vinculación político-gremial particular con capitanes y oficiales, una novedosa construcción considerando aquel mundo laboral de a bordo atravesado por las jerarquías." (...) "La acción de los sindicatos de foguistas y marineros, mozos y patrones, se vio potenciada por la de oficiales, capitanes, maquinistas y comisarios, dando lugar a un movimiento eficaz y exitoso en el control de su trabajo diario."


Y con ese capital se lanzaron a la construcción de un novedoso movimiento obrero organizado aprovechando la fortaleza que les daba la estratégica posición por la cual llegaban  (las vías navegables) a todos los rincones en los que estaba estructurado el modelo agroexportador. Si bien fueron derrotados en 1921, la estela de este tipo de sindicalismo tuvo una vigencia de casi tres décadas y llegó a las orillas de los que después fue el peronismo. Muchos dirigentes que se hicieron peronistas en los cuarentas, venían del "sindicalismo revolucionario". Así son las cosas.


Bueno, se hizo largo. La intención era destacar el laudo que establecía el control obrero sobre la contratación laboral en el puerto en base a registros de trabajadores sindicalizados (y no rompehuelgas, que eufemísticamente las patronales llamaban "trabajadores libres"), disputando el poder concreto a los dueños de todo. Y no fue poca cosa.


Los trabajadores tenemos historia y es imprescindible saber, siempre, de qué lado del capital se ha nacido y por lo tanto, cuáles son los intereses propios que debemos defender. ¿No le parece compañero?