miércoles, 22 de febrero de 2017

RESCATANDO A WILLY

Hay algunos que se jactan de no saber nada, mientras opinan de todo... o era al revés, porque cuando le rebatís alguna de esas certezas que te tiran por la cabeza y aún más, le demostrás que anda repitiendo titulares de la tele, ahí se escabulle con un "no se" taimado. Tengo un amigo y compañero que a tipejos así que dicen por ejemplo: "ese es un chorro", refiriéndose siempre a algún funcionario del gobierno anterior (sea tramo CNK o CFK, no importa), le dispara un certero "¿y vos cómo lo sabés?" El amigo indaga la fuente, el pensamiento, la construcción de la certeza para demostrar de manera cabal que el individuo en realidad no sabe, sólo está repitiendo y peor, creyendo que sabe porque todos lo saben, porque es así.

Hemos dicho que el tipo en cuestión es un boludo y más calificativos derivados de la bronca por hacernos perder -y al país- tiempo, dinero, oportunidades... porque sabemos que algunos de esos tipos votaron como votaron ya que no se bancaban estar mejor que ahora. La verdad.

Me dicen que hay que parar de putearlos. Digámoslo, esperamos en algunos casos recuperar su voto o ganarlo. En fin, y vamos a seguir pensando que es un boludo que hace cosas de hijo de puta. Vamos a fingir... ponéle.

El daño que esa masa descontrolada ha hecho  es incalculable. Pasado el enojo ya, uno se pone a escucharlos y... te vuelve, te juro que te vuelve. Hablo de los que genuinamente piensan que piensan ellos lo que piensan, no de los que son Derecha convencida. De esos diletantes que cuando se complica la conversa te tiran un "a mí la política no me interesa", o "no entiendo... no lo leí... no me había enterado", hasta ese final "yo no soy de ninguno, del gobierno tampoco más allá de que lo haya votado". El más original te dirá que es "independiente", esa patente de corso que sirve para no casarse con nadie y picotear en todas las fiestas. El menos dotado, que no le interesa, que "la cosa pública", la marcha del país, la manera de dirigir el Estado y elegir las prioridades le chupa un huevo.

No entender y desinteresarse le parece una gran virtud. No se contamina como uno, no le "meten ideas en la cabeza" en un partido y sobre todo, no se ensucia las manos. No es corrupto, como uno (generalmente se cuida de decir eso cara a cara, porque no sabe en qué puede terminar la cosa y lo bien que hace).

¿Es rescatable el boludo? Los entendidos dicen que si, y no se refieren a internarlo en un campo de resocialización hasta que le interese lo que debiera interesarle, no no y no (no  me diga que no lo pensó...). Ocurre que hay que tenerle una paciencia de santo, y el militante muchas veces se parece a un santo.

¿Es uno más inteligente que este fulano? Si, aparte de ser mejor persona. Sospecho que estas parrafadas no prefiguran una campaña electoral efectiva...

Hay que ir hacia el boludo decididamente. Hay alguno medio arrepentido, hay otro que confiesa su boludéz y ya es algo. Digamos la verdad: nunca se borrará lo que hizo. Pero puede haber atenuantes. ¿Sabe? acá tenemos que quedar frente a frente a los Otros, a esos que creen fervientemente que el individuo está por encima de la sociedad, que el Estado debe facilitar los negocios de los que pueden aprovechar las oportunidades, que hay ganadores y perdedores y la vida es una lucha salvaje que debe ser ganada por ellos. Quedar enfrente de la derecha, sin otro aditamento. Y ahí ser lo que uno es. No podemos seguir regalándole boludos a la Derecha Liberal.

Nosotros creemos en una comunidad organizada, por ejemplo. En una sociedad que nivele y que permita oportunidades para todos. Con la gente adentro, como se dice. De ahí la defensa de los humildes, ya que los poderosos se defienden muy bien solos.

Y volvemos con el cabezón... A él le conviene lo nuestro y no esto; diría más, que lo nuestro lo es también de él, aunque le aterre eso de formar parte de un colectivo que no sea una prepaga o una tarjeta de crédito. En algún lugar de su alma (tienen alma, se ha discutido y se llegó a la conclusión de que tienen) lo que anda pasando les hace ruido. No es lo que esperaban.

Vea, algunos esperaban que la Señora y su séquito no esté más. Cumplido. Que no juegue más  en política. Esa te la debo. Alguno muy jodido querría que el peronismo se haga pelota de una vez. Ya saben que no. Que no haya cepo y también cumplido, pero resulta que no compran  muchos dólares y antes tampoco. Que se eliminen las trabas a la producción por eso de los subsidios, el déficit del Estado y la inflación. Qué decirle, ve el tipo que ocurre todo lo contrario. Que no haya más corrupción... ¡madre mía!

Un buen día puede llegar a la conclusión de que la inflación no tenía nada que ver con esas cosas, con igualar, sino con el poder de los que quieren desigualar. ¿Mucho no? Si, vamos más despacio.

Mire, apostar a que la gente tenga guita en el bolsillo y gaste, que los fabriqueros fabriquen y le vendan cosas a esos y todo vaya enganchadito, genera alguna distorsión inflacionaria. Corregirla y vigilarla es la cosa. Sería un gran avance que se entendiera que un proyecto, modelo o cómo le guste, necesita continuidad y cambios al mismo tiempo. Que importa mucho lo que uno hace con un voto.

Deje los sentimientos por un momento, porque ese tarado seguramente es un familiar, un sobrino, una prima o un amigo. Gente que usté no quiere mandar a la mierda, aunque ya lo haya hecho. Deje eso de lado, se trata de hacer política y en política se aprende a sumar y a multiplicar. Son dos operaciones, no cuatro. Para llevar adelante un proyecto como el que teníamos en marcha hasta el '16 tiene que haber una masa convencida importante, y si no está convencida al menos que vea que le conviene. Muchos se irán convenciendo en el camino.

Usté sabe qué pasa si se quedan solamente los puros ¿no?, los que están consustanciados, esos de los que uno se cree parte siempre... Se facasa. Entonces, no falta el pelotudo que te diga "entonces qué, ¿hay que parecer de derecha?", ¿entonces hay que rebajar, hacer la que hacen algunos que los compañeros llaman traidores?

Claro que no. Hay que esperarlos en el camino y a veces, hay que ir a buscarlos a estos que son con el voto un mono con una ametralladora. Aceptarles que uno se equivocó también, aunque nunca sobre la identidad del enemigo (porque hay "enemigo"). Mire, yo le temo realmente a los talibanes del proyecto, esos que son incapaces de ver errores propios y tienen el índice fácil para señalar a los réprobos; nunca me llevé con el calvinismo político.

Dicho esto, uno vuelve y empieza de nuevo con el fulano. Las derrotas son así, lo más difícil es aceptar que ocurrieron. Necesitamos al boludo, necesitamos que deje de serlo, y él nos necesita.

A veces son un feo espejo, aunque el pecado de uno sea en este caso muy menor. Recuerde siempre: fue menos de un dos por ciento, no son tantos.

Acabo de releer esto y casi casi como que me voy convenciendo...


martes, 21 de febrero de 2017

BANCANDO ESTE...

El problema de las ideas siempre ha sido su encarnadura. La gente que lleva adelante esas ideas que nos desvelan, las traicionan o las masomenosean. El tema en el fondo, es esa gente.


Porque con las ideas, aunque a usté le parezca que no o que es un tema recomplicado, mire que nos hemos puesto de acuerdo en términos generales. Otro asunto es que haya más de una idea, o bien una docena de ideas, de cómo llevar el país adelante y hacia dónde. Cosas que se comenzaron a discutir desde que a unos cosos se les ocurrió que la colonia de tan ajena nos quedaba chica, o tal vez desde antes aún con eso de peninsulares contra criollos…

Proyectos de país, muy bien. El maniqueísmo militante le dirá a usté que siempre fueron dos. Macana, fueron varios; algunos se hicieron, otros a medias, alguno mezclaíto, y otros quedaron con un destino de papel y conforman el lejano horizonte móvil de la utopía (o la pesadilla).

Dentro del Federalismo había más de un proyecto fijese, ¿o se cree que Rosas, Dorrego, Quiroga o López por un decir, pensaban lo mismo? Cuando le tocó el turno a la “civilización” liberal y conservadora de nuestros Pudientes, también hubo distintas miradas… está por ejemplo, el river-boca de Sarmiento que quería farmers-ciudadanos cultos y politizados que a sus ansias de progreso emblocaran la construcción de una República democrática, burguesa e inclusiva para “los que corresponde”. Ahí le caía Alberdi con su “república posible”, de fulanos con derechos económicos (y jerárquicos) y algunos menos con derechos políticos también para arribar -algún día- a esa ansiada “república verdadera” en que todos seríamos iguales, desechados ya los que no debían estar.

La oligarquía hizo el propio y le fue bastante bien por un tiempo, mercado inglés mediante. Un par de reformas desafortunadas y les cae como un escupitajo en la torta el peludo Yrigoyen. Llegó la plebe y una nueva manera popular de hacer las cosas. Parecido en el fondo dirá alguno con razón, pero no lo mismo en absoluto. Acá empieza en serio el tema de la inclusión social en un proyecto político. Perón la rompe: proyecto industrialista, proyecto social, proyecto político y proyecto continental (¡quémáquerée!).

¿Daba lo mismo quién encarara cada viscisitud de los proyecto en juego? Siempre importó quien, porque el candidato no suele ser casi nunca el proyecto. Diría más, diría que las ideas no existen, existen las personas (y lo de las ideas es un subterfugio explicativo). Medio posmo, pueser…

Mire, a mi me parece que fue el peronismo el que mejor dio cuenta de todo esto. Tenía la necesidad, tuvo el hombre, se hizo el tiempo; y la doctrina se viene rumiando, más allá de que estuvo casi todo dicho en los cincuentas. Una idea potente que solo pudo ser derrocada, pero que para ser proscripta se debió prohibir a Perón. Y después, la idea en la Resistencia, la idea del Retorno, un Proyecto Nacional y la desencarnadura. Una idea tan potente que no pudo tener sucesión, aunque si relectura. Y de ahí los mil caminos posibles de la traición uno diría, pero tampoco, porque la traición es acción y no escritura.

El peronismo ha sido una idea versionada, de tanta encarnadura que se ofrece para. El mal llamado “kirchnerismo” ha sido la última novedosa versión de comienzos de siglo, como así también su experiencia exitosa de mayor duración (increíbles doce años, en un país fogueado en la lucha incesante por la dependencia). Y todo está abierto.

Volviendo... Vea que hasta para hablar del Cielo habría que hacer un repaso por Dios y sus ángeles. Eso que las ideas, los principios están por allá arriba y son los hombres los que los arruinan con ser parcialmente cierto, no deja de ser una acto de soberbia. ¿Quiénes somos nosotros para decir que no servimos para mierda? El hombre sigue siendo la medida de todas las cosas y que los ultrarreligiosos y los ultranaturistas se vayan al carajo (como el Alca). En fin, me acomodo el mechón,que ya no tengo sobre la frente, y voy terminando.

De ahí entonces la maravilla de las ideas, que sin nosotros no son nada. Somos su materia y su única posibilidad. Será por eso que las batallas culturales no se dan en los medios (como se podría creer), no nos tiramos con editoriales, nos tiramos siempre con gente. Y se le apunta siempre a la gente, más precisamente a la cabeza, aunque sin desmerecer el resto del cuerpo.


Bueno, andaba queriendo decir esto.

miércoles, 4 de enero de 2017

EL LAUDO (una de laburantes)



Hoy se cumplen cien  años del laudo arbitral del 4 de enero de 1917, con el que el Estado dirigido por el radicalismo de H. Yrigoyen intentaba cerrar el conflicto laboral en el Puerto de Buenos Aires que duró más de un mes. El documento establecía que ninguno de los participantes en la huelga quedaría cesante, que la jornada laboral sería de 8 hs en sala de máquinas y 9 en cubierta, se reconocían los feriados como no laborables, los salarios se pagarían en tiempo y forma del 1 al 10 de cada mes, se controlaría la calidad de la alimentación provista a las tripulaciones, existiría un control de horas extras con certificado del capitán de cada nave, se bregaba por el respeto a contar con un mínimo de tripulación por buque y no menos, y se reconocía que en los hechos la contratación quedaría bajo supervisión del sindicato marítimo.


Vayamos por partes. Primero nos situamos en tiempo y espacio... "Tras la represión del Centenario, la crisis económica y los primeros años de la guerra, comenzó a despuntar en el país una renovada acción gremial precisamente encabezada por los trabajadores marítimos a fines de 1916." Aclaro que las citas -habrá varias- vienen de un libro de reciente aparición: "EMBARCADOS. Los trabajadores marítimos y la vida a bordo: sindicato, empresas y Estado en el puerto de Buenos Aires, 1889-1921." de Laura Caruso (editorial Imago Mundi).


¿Por qué era importante el Puerto para el Gobierno radical? Tengamos en cuenta que, en 1919 en plena represión feroz en los hechos conocidos como Semana Trágica, los marítimos realizaron otro paro y con éxito, con el espaldarazo del presidente Yrigoyen... Ocurría que el Puerto era el punto neurálgico del país agroexportador, ese modelo de crecimiento hacia afuera por el cual Argentina se insertaba en el mundo capitalista como un proveedor privilegiado de materias primas (carne y cereales fundamentalmente). En la restauración conservadora de los '30 (la primera, después vendrían otras, hasta esta que estamos viviendo), algún preclaro funcionario diría que el país debía aprovechar sus ventajas comparativas, el tener un suelo prodigioso que hacía crecer cualquier cosa y extensiones extraordinarias para que pastara el ganado; eso hacía innecesaria cualquier inversión en una industria cara y problemática cuando se podía comprar al mundo lo necesario con las enormes ganancias que nos brindaba la naturaleza. Un maravilloso negocio que podía ser arruinado, o por lo menos interrumpido por la organización sindical que había echado raíces ente marítimos, estibadores, carreteros, changarines, portuarios en general y, para colmo, también en oficiales y contramaestres de la marina mercante (que era toda toda privada y cuya voz cantante la llevaba la Sociedad de Navegación a Vapor Nicolás Mihanovich).


¿Cómo eran las condiciones del trabajo de los marítimos? A juzgar por lo que establecía el laudo, no eran de lo mejor. Las empresas -y sobre todo Mihanovich- ejercían sus derechos de propiedad en niveles de superexplotación de los trabajadores, sin respetar prácticamente ninguna reglamentación establecida (y había bien pocas) ni normas de seguridad.  La vida a bordo era dura y las tareas del puerto muy pesadas, no eran para cualquiera. Pero esos fulanos estaban organizados.


¿Cómo era esa organización sindical? La Federación Obrera Marítima (FOM) era la heredera de las primeras organizaciones de laburantes gringos que vivían en la Boca, Barracas y la vera del Riachuelo. Con ideas que alguna vez fueron anarquistas, sus dirigentes habían mandado al diablo al Partido Socialista y creían en el sindicato como el centro de la actividad revolucionaria, como un fin en si mismo y la única organización genuina para la clase obrera. De ahí que se autodenominaran "Sindicalistas Revolucionarios" o simplemente corriente "Sindicalista". Habían llegado a controlar la Federación Obrera de la Región Argentina (FORA) en su IX° Congreso, lo que provocó la ruptura con los Anarquistas que se quedaron con la FORA V° Congreso. Y de golpe, tenían en frente a un gobierno producto del voto secreto y obligatorio consagrado por la ley Sáenz Peña. Yrigoyen creía también en el modelo agroexportador al igual que los conservadores, pero creía también (al revés que ellos) que era necesario integrar a la clase obrera a la sociedad con plenos derechos, tanto laborales como civiles. Una sociedad "armónica" debía necesariamente contar con la intervención estatal como árbitro entre las clases y allí Yrigoyen intuía que estos "Sindicalistas" podían ser un aliado muy útil. No así los anarquistas o los gremios que respondían a los socialistas. Se podía negociar con esta gente...


Las empresas navieras (el otro actor de este asunto) no reconocían a los sindicatos y consideraban que la intervención del Estado violaba el derecho a la propiedad privada. Empresas y trabajadores debían entenderse entre ellos, en forma privada y, si estallaba el conflicto, entonces el Estado debía intervenir en favor de la propiedad privada, es decir, reprimiendo a los revoltosos (gremialistas) y activistas. Llegaron a llamar a la FOM el "soviet del puerto". 


El conflicto de fondo se desarrolló en estos términos y por esos motivos: "...estos tripulantes nucleados en la federación crearon una situación excepcionalmente exitosa: el control sindical sobre la contratación y las condiciones de trabajo a bordo. Junto al ejercicio de este control, los trabajadores fomistas desarrollaron una vinculación político-gremial particular con capitanes y oficiales, una novedosa construcción considerando aquel mundo laboral de a bordo atravesado por las jerarquías." (...) "La acción de los sindicatos de foguistas y marineros, mozos y patrones, se vio potenciada por la de oficiales, capitanes, maquinistas y comisarios, dando lugar a un movimiento eficaz y exitoso en el control de su trabajo diario."


Y con ese capital se lanzaron a la construcción de un novedoso movimiento obrero organizado aprovechando la fortaleza que les daba la estratégica posición por la cual llegaban  (las vías navegables) a todos los rincones en los que estaba estructurado el modelo agroexportador. Si bien fueron derrotados en 1921, la estela de este tipo de sindicalismo tuvo una vigencia de casi tres décadas y llegó a las orillas de los que después fue el peronismo. Muchos dirigentes que se hicieron peronistas en los cuarentas, venían del "sindicalismo revolucionario". Así son las cosas.


Bueno, se hizo largo. La intención era destacar el laudo que establecía el control obrero sobre la contratación laboral en el puerto en base a registros de trabajadores sindicalizados (y no rompehuelgas, que eufemísticamente las patronales llamaban "trabajadores libres"), disputando el poder concreto a los dueños de todo. Y no fue poca cosa.


Los trabajadores tenemos historia y es imprescindible saber, siempre, de qué lado del capital se ha nacido y por lo tanto, cuáles son los intereses propios que debemos defender. ¿No le parece compañero?

lunes, 2 de enero de 2017

UNIDOS O...



La unidad es una condición necesaria y suficiente para afrontar las próximas elecciones. Esto dicho así, es irrefutable. En todo caso, el carácter y extensión de la unidad es lo que merece comentarios y debate. 

Unidad en primer lugar del peronismo en torno a su partido electoral por definición (el PJ) y con esta base, la unidad del entramado frentista que es característico del planteo justicialista. El aporte novedoso -entre muchos otros- del peronismo kirchnerista es la transversalidad, que ensayó un frentismo más allá de formaciones partidarias consagradas por el tiempo para ir hacia alianzas sociales más amplias y reales, y posibilitó en gran medida la politización de una nueva generación y de importantes sectores de las capas medias. Lo cual no ha sido poca cosa.

Una primera cuestión es el asunto de las candidaturas... sobre si va o no la Señora y si tendrá o no amarrada la lapicera. Una cuestión de cuadros militantes, para nada una preocupación de la porción de electorado que espera ansioso e impaciente una señal para votar una alternativa al modelo liberal que le va destruyendo rápidamente todos los logros de los últimos años. Disquisiciones bizantinas (un peronismo bizantino o barroco, eso si que es una novedad) sobre que CFK sea la líder indiscutida del espacio pero no la Conducción, parecen importantes y también soberanas pavadas. El hombre y mujer de a pie van por otro lado y la política es, de última, un servicio para esos fulanos... ¿o no?

A uno le parece que Cristina es una conducción que va y que viene -lo que pone nervioso a más de uno-, que es la única dirigente nacional y más que tenemos y la que tiene una tremenda popularidad. A la par también cuenta con un rechazo importante, y ese es un problema. Ahora, sería bueno sacarse la careta porque los que la amamos, la amamos de verdad y más allá de toda las críticas que le hacemos y le haremos. Otros compañeros la respetan o la temen, tienen que elegir entre esas dos posibilidades o por ambas (problema de ellos). 

Así y todo, estamos todos juntos en este barco que iba a la deriva tras una derrota electoral, por poco pero con dimensiones simbólicas y concretas impresionantes. ¿O el liberalismo no pudo al fin ganarnos legalmente y por derecha? (nunca tan bien puesto). No era fácil volver de eso, y el 49% era sólo la foto de ese día. Entonces, estar juntitos es más que importante. 

Segunda cuestión: la caza del traidor. Y bueno, si a usté le gusta o se siente mejor... ya le había dicho que cuando cuente más traidores que compañeros, está en un problema. Perón tiene frases memorables para este tema, para qué repetirlas pero piense qué cosa es más importante, si la bronca por esos fulanos o el proyecto nacional y popular. Si la furia puede superar a la conciencia de que los vendepatria gobiernan la Patria. Y de todas maneras mire, en esta oportunidad los traidores, oportunistas y demás que habemus no pesan más que los doce años que hemos vivido. Los retardatarios (aún los traidores) son parte del asunto y tienen su utilidad: generar anticuerpos diría el General. Puede que más aún, si nos sirven para abrir la cabeza y ver la amplitud de la convocatoria que siempre ha hecho el movimiento popular. Vienen muchos, y en esos muchos, también esos, otros se van arruinando en la marcha, a otros nos los ponen a propósito. En fin, no puede ser este tema el que dirija la construcción o no de una alternativa al neoliberalismo. Es estúpido y de una moralina sin justificación ni perdón (justificaciones y razones siempre habrá, pero el fondo del asunto es de estricta política).

Hay signos tranquilizadores, ojalá madure la unidad porque será la prueba de que se ha procesado la derrota y se comienza a superar una etapa. No podemos volver a lo que tuvimos, para volver de verdad habrá que tener una propuesta que no se ha tenido por más éxitos que se agencien. Nada se repite realmente, será que somos demasiado nostálgicos.

De todas maneras falta mucho al menos para el votante, no así para la militancia. Falta como gran parte de un año en el que este gobierno seguirá destrozando el trabajo, fugando afuera lo acumulado y contrayendo deuda sin parar. Y todo con la excusa cierta del cheque en blanco temporal que da el voto. Es imprescindible rearmar la alianza social del 2011 o, mejor aún aunque más difícil, ampliarla comprendiendo las cosas que dijimos y enojaron, o fueron mal interpretadas, o lo que quieras, pero algo así de fuerte. Porque si no, será el turno de algún oportunista bendecido por la Embajada. ¿Habrá tiempo para probar tanto? Piense también en un nuevo período de los descarados liberales de ahora... Es posible, si logran convencer a todos de que el cuco seguimos siendo nosotros (y Cristina).

La unidad comienza en la provincia de Buenos Aires. Los compañeros están haciendo un enorme esfuerzo y es justo comenzar a reconocerlo. El Congreso de La Matanza de fin de año es un gesto, una idea que debe aún profundizarse y extenderse a todo el país. Será necesario poner todo lo construido (kirchnerismo peronista y no peronista incluido) en esa misma sintonía. Si es por las diferencias, sabemos que siempre las habrá y lo mejor es procesarlas a medida de que se va caminando. Nunca el laboratorio ha sido un buen lugar para llegar a la síntesis... 

Uno sabe que a algunos no peronistas les molesta la peronismodependencia... y bueno, quéselevaser, habría que organizar un movimiento de la san puta con base en los trabajadores y los humildes, con una doctrina nacional y liderazgos más que carismáticos, una vigencia que se mantuvo por setenta años y después ver. Suena a soberbia, pero a veces la historia lo es. 

Todos tenemos algo para aportar, algo que hacer, alguien con el que hablar y convencer (persuadir, cargosear, esas cosas) y mucho más en un año electoral, como le decía.

Es tan feo un país sin personalidad, con atorrantes jugando en un pelotero a que nos gobiernan, y mientras que los buitres nos coman el hígado una y otra vez como al griego ese que los dioses le tenían medio  como bronca. Es tan feo ver la patria sin mayúscula. 

Hace calor, comenzó el año. Alguno estará panza arriba en la arena y puede que lo merezca, que sea el descanso por un año de mierda. Otro andará peleando en la calle porque lo echan del laburo. Otros que nada. Pero mientras, hay que construir esa unidad que necesitamos para volver a tomar el camino que no debimos abandonar jamás, y continuar la construcción de ese país en serio del que nos hablaba el gran Lupín, mientras el Viejo lo animaba desde el cielo.

Felíz enero. Y viva Perón.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

BLACK MIRROR (para mirarte mejor)





Que los negros esto o que los negros aquello. Que los negros. Es el gran problema nacional –de acá, pensando que la Nación es donde está uno, que no es uno sino estos unos- y quita el sueño. Porque hoy un negro te afana la moto, te salta la reja, te pueden robar hasta el perro. Es que el negro no trabaja, y si trabaja es un trabajo de mierda que lo hace rencoroso y malo. O es un planero y te quiero ver, se vuelve altanero. Te envidia porque no puede tener lo que tenés vos. 

- ¿Y cómo no la va a cagar si es un negro de mierda?... él y toda la familia, son negros y hacen cosas de negros (señora hablando a los gritos al celular en una vereda de Belgrano. Aclaramos: la señora pese a su tez marrón cobriza era descendiente de escandinavos).

- No quise tener hijos yo, porque soy consciente. Los negros se llenan de hijos, total cobran. Y te digo porque yo trabajo en el hospital de Lanús y a mi no me la cuentan, la veo. Es de no creer lo que hacen, de no creer… qué querés, son negros; las cosas que vi yo, las cosas, de lo peor (señora sin hijos por estricta justicia divina, hablando con otra en el subte llegando a Retiro).

- ¡Vayan a laburar, negros de mierda! (jóven medio en voz alta, animándose, en Av de Mayo ante el avance de una columna de trabajadores del neumático).

De la oscuridad cutánea podemos pasar –así, sin respirar y en el mismo párrafo- a países limítrofes que no son Chile (podría ser Chile si el comentario se hiciera en la Patagonia contigua). Cuántos votos tendría Trump acá, si se presentara. Todo les viene mal. Que se quedan con el trabajo de los argentinos porque trabajan por dos monedas y claro, el que lo dice estaba dispuesto a eso y justo le vino un arrastrado nacido en otro lado, putamadre. Que van a los colegios del Estado, están llenos de villeros y extranjeros (notables sinónimos) y nosotros los bancamos con nuestros impuestos (si no los evadimos a como de lugar, pero bué). Que llenan la universidad porque en su país tienen que pagar y acá todo es gratis. Y que les usan los hospitales, los bondis. Como cosmopolitas, no hay nada más insular que nuestros ciudadanos de a pie.

Están desatados. Es que ahora alguien les dijo que si se pude, que no es jodido ser racista ni xenófobo, que no está mal hablar del abuso de los derechos. Hasta se puede cuestionar el número de los Desaparecidos. El Proyecto nacional y popular se acabó, no está más, ya nadie nos apunta con el dedito retándonos porque seamos medio fachos. Ahora se puede ser fascista sin que venga del todo el fascismo. Y está bien. Juntos, podemos ser una basura de personas. Una bolsa de caca. 

Qué importa eso de que los argentinos descendemos de los barcos. Era sólo para negar al indio, no para rescatar al inmigrante. Pero es verdad, la mayoría de los puteadores vocacionales son descendientes de inmigrantes, sean inmigrantes europeos o inmigrantes latinoamericanos. Pero ellos no se ven así. La solidaridad es una especie de debilidad que no debe agarrarlos con la guardia baja. Siempre andan con pensamientos chiquitos que achican. Acusadores de sus propios males, no es extraño que voten a los que gritan “¡al ladrón!” para distraer, mientras la juntan en pala.

Uno a veces, ya con la cadena salida y en la mano, les dice “boludos” pero es injusto, porque hay algo de maldad en esa forma de ser boludo. Cuando el lenguaje discrimina es porque hay una previa en que seguramente se conjugan frustraciones de grueso calibre. Es cierto que no estamos acá para hacer ni recomendar terapias masivas, con ganar elecciones sería en principio suficiente. Pero hay que llamar la atención a la peculiaridad de estos vecinos –decir “compatriotas” implicaría dar por sentado que se tiene el concepto “patria” más o menos a mano-, su odio y rabia es mala. Hace mal y enferma al que la padece y a los que lo rodean. Rumian bilis, tuercen la boca, sueñan con mandar a cagar a alguien todos los días. Está mal, están mal.

Comparten con la Antropología el objeto de estudio. El “otro cultural” los desvela, pero ellos creen que el “otro” es eso que los puede y seguramente va a reemplazarlos, a despojarlos. Como si fueran a dejar de existir porque existen otros. 

Ahora, resulta que… vos sos un poco negro, también medio grasa… pero da igual,  porque el negro es el otro. Y en esto reside toda la plataforma de la derecha para los sectores subalternos. Fin, o plin, caja.

El que no encaja es el otro y nosotros vinimos con esa cara de arcángel a decirles "la patria es el otro". ¡Esta! No creen ni saben qué carajo es la patria y menos que sea el otro. Los insulta, los subleva. Quieren presidentes blancos, con familias blancas y perfectas como decía la otra boluda que está tan fuerte como turra. 

A veces uno piensa cómo es que esto no es peor, o cómo fue que llegamos a ser gobierno alguna vez... Le digo: por miedo señor, por miedo. Cuando las papas queman y todo se va a la mierda, hace falta un peronista. Usté dirá qué clase de peronista por lo del Carlos, pero se cumple, ahí también había miedo. Un peronista te salva, te da de comer, te cura y te educa. Después cuando estás medio recuperado, a la mierda el peronista. Salen a la calle con banderitas naif a vivar a un liberal cualquiera. El liberal siempre tiene otra oportunidad en nuestro triste país, así como que el peruca siempre es sospechoso de chorro. 

Uno diría que es gente de mierda. Si, lo es. Pero fíjese que no es toda la gente y hasta alguno tiene remedio (tal vez a la larga). Pero que jode, jode. Y no hay que poner cara de martir y repetir mantras con lo popular. No señor, el pueblo también se hace, se construye y se politiza. Nada nace de un repollo (salvo los niños).

Puede haber períodos en que una parte de la gente tenga estas patinadas, que se quieran parecer a los espejos que deforman y los muestran rubios, puros, blancos, con plata, exitosos, gastadores, reconocidos. Cuánto más suban en la fantasía de más alto se caerán, es cuestión de tiempo (y sufrimiento, que ponemos sobre todo nosotros). 

El tema con el que no se puede andar negociando es eso de volverse casi nazi, despreciativo con todo lo que suene a popular, discriminador, xenófobo. No se puede, no se debe, entender al odio como una opinión a respetar. Excluir no es otra manera de pensar, es comenzar a ser mala gente. Y la mala gente hace mal, reitero.

Una comunidad no puede basarse en valores que dejan afuera a otros, que resaltan la diferencia para establecer jerarquías y no para festejar lo diverso. Es el mejor camino al fracaso y no solo como condición humana, también en lo personal. Inconsciencia de clase, voracidad por el éxito solitario sobre los demás. Es miedo, solamente miedo inducido por fulanos que tienen todo para perder.

 Porque fíjese lo curioso de la situación... Uno no puede decir que estas cosas aparecieron ahora, tal vez estuvieron siempre, pero se manifiestan cuando se desarrolla un proceso popular, eso que la docta ignorancia nombra como "populismo", cuando se explicitan derechos y se resalta lo injusto para comenzar a remediarlo. Cuando se reconstruye algo que se había destruido; cuando se redime. Cuando se libera. El error es equiparar esos tiempos solamente con un mayor acceso al consumo -imprescindible para pasar a temas más densos, desde ya- y se deja de lado la escala de valores con los que se construye una comunidad organizada. Es ahí cuando el Poder reacciona, son sus giles y nosotros no se los vamos a sacar.

Habrá que retomar, o habrá que empezar de nuevo. Porfiadamente, siempre. No está en nosotros rendirnos ante la mediocridad de la derecha ni existe un lugar en el cual uno pueda desentenderse. 

Porque este es el tema con la Patria, no queremos ver la bandera flameando sobre sus ruinas. Ni ahora, ni nunca.