jueves, 25 de mayo de 2017

Y TODO ESO DE LA PATRIA

Cuando era chico, la patria era un desfile por la 9 de Julio. Soldados, tanques, banderas de ceremonia, la venia al palco que también estaba lleno de militares. El Cardenal Primado bendecía el comienzo de la parada y la fanfarria arrancaba marcha tras marcha. Que era como estar en el colegio en un acto. Pero ahí ves, la patria era un poco más celeste. French y Beruti repartiendo escarapelas, los fulanos de la colonia que pasaban vendiendo velas, un gordito con la cara pintada con corcho quemado daba el "negro". La señora de las empanadas. "Las doce tranquilo y seeeereenoooo".

La Historia era así. Monumentos que te miraban desde arriba, muchos pero muchos milicos, la bandera que entra y no hay que aplaudir, que no se puede doblar, que no se puede lavar... complicadísima la bandera. Y las promesas (aunque en colegios de curas, mucha promesa a la bandera digamos que no...), los discursos y alguno que se colaba hecho por los alumnos más grandes y bueno, alguna vez le tocó a uno.

Pero pasó que en los setenta la Patria, la conmayúscula se nos apareció en la calle y estaba de fiesta. Era como el desfile pero desordenado, un quilombo de gente cantando hacia Gaspar Campos. Conocí a la Patria Peronista y a una prima que tenía, la Patria Socialista. Ahí empezamos a hablar de verdad de la Patria.

A mí de la Patria me habló Perón. Y mi viejo en su discurso sin ninguna palabra, en sus ojos celestes chiquitos y su laburo de todos los días. La familia de laburantes me enseñó de qué estaba hecha la Patria y si bien los vagos poníamos al mango el combinado con rock en ingles, lo cantábamos bien en castellano tirados en la plaza.

Yo marché de pendejo con la Patria, así, de puro curioso, de asombrado por la Juventud Maravillosa que me llevaba algunos años. Los banderones, las fogatas, las cañas, los brazaletes. Los bombos, que eran como los órganos mayores de la Patria.

Entonces aparecieron los Caudillos... y el sueño de la Patria que era San Martín, Belgrano siempre corriendo. Y Rosas, para garantizártela por las buenas o por... Algo que seguía en ese momento, porque había que Liberar la Patria. Del Imperialismo, de la puta Oligarquía.

Cuando se cayó el cielo sobre todos nosotros -que éramos tan jóvenes- la Patria se hizo un pañuelito y nos lo guardamos en el bolsillo. Guardada a las apuradas, mal doblada. No tenían que verla los que estaban traicionándola. El desfile esa vez terminó en Malvinas.

Uno se hizo grande, consiguió un laburo, otro, cambió, armó familia, hasta tuvo un coche que iba seguido al taller. Se fue el viejo, las tías, una abuela, se perdió el mundo extraordinario aquel del barrio y el lechero. Fuimos teniendo una video, llegaron los chicos. La vida comenzó a ser de uno. Y hasta parecía que el país también, pero no.

Un día me pareció ver a la Patria en un cuarto oscuro mientras le dejaba tocar las boletas a uno de mis hijos que iba a upa. No sé, pensé que tal vez por ahí... algún día.

El pañuelo que había sido la Patria iba atado en las cabezas de unas Viejas que no pararon de dar vueltas, hasta que uno se vio tantas veces dando vueltas con ellas. Atrás de ellas, como aprendiendo a caminar otra vez. Y los chicos nuestros aprendieron en esos días que por allí quedaba lo que quedaba de la Patria.

Pero eran raras apariciones, sospechas, verla y perderla entre los días. Nada que pudiera uno agarrar y estar del todo seguro. Alguno que otro se habrá preguntado si eso que llamamos la patria existía, y seguro que a otro fulano el alma se le había apagado, que de tanto tragar saliva y ver cómo se cagaban en la patria, como la entregaban una y otra, y otra y otra y otra vez. Digo, por ay la patria era ese sueño de San Martín en el colegio y está.  Fue.

Vos sabés que hubo revancha.

Volvimos a la Plaza pero esta vez era nuestra. Nos convocó un loco alto y flaco, virola, despeinado, que se llevó puesta una cámara  y jugó con el bastón. Nos trajo de vuelta y gritamos que creíamos en la Patria porque la Patria había vuelto. La habíamos tenido en el bolsillo todo el tiempo, si seremos distraídos.

Todos los veinticinco se hizo costumbre el encuentro, la choripaneada, los humitos, las banderas, los vecinos, las columnas, la alegría. Era eso lo que había que saber. La Patria es una fiesta, sí señor, es una fiesta. Y los chicos que iban creciendo, fueron viendo. Porque esta vez, la Patria anduvo suelta doce años.

Ya sé que esto es parcial, que la Patria es más grande y de todos. Pero, nosotros la tuvimos que vivir apasionadamente, fanáticamente, y la vimos bailar en el aire alto muy alto vestida de blanco.
Ya no la vamos a guardar, y además es imposible olvidarla. Uno se puso la Patria como escarapela en el pecho y sale orgulloso. Existe si el coso que no pudo jurar por la Patria porque no la entiende, porque le parece una pelotudez tanto patriotismo. Allá él...

Entonces, a lo que iba. Libres o muertos, jamás esclavos. Patria si, colonia no. Patria o muerte. Venceremos. La Patria siempre es lo que seremos, eso extraordinario que todavía no pasó, pero que sabemos bien de dónde viene.

¡Feliz día de la Patria!, contra todo, pese a todo, por nosotros.
Y viva Perón, como siempre.


martes, 9 de mayo de 2017

IMPERDONABLE

Pese a las décadas de democracia formal, la sociedad no supera aún el hecho de haber padecido una sangrienta dictadura cívico-militar y eclesiástica. Sus consecuencias y secuelas físicas están a la vista del que quiera ver (siempre es así, el resto seguirá con la cabeza metida en un hoyo mediático hegemónico). El reciente fallo de la Corte Suprema aplicando el no vigente “2x1” en un caso de terrorismo de Estado, reabre anchas y generosas puertas a la impunidad en la Argentina. Y es más grave en el contexto de un gobierno de derecha elegido, que viene tras los doce años de gobiernos kirchneristas y no está dispuesto a aceptar la “pesada herencia” de los derechos humanos reivindicados.

De estas cuestiones (y más) habla el impresionante artículo de Luis Bruschtein “Impunidad” aparecido en Página 12 (Panorama Político; 06-05-2017); las citas que seguirán salen de ahí mismo. Para comenzar y centrar el tema:

“(…)La impunidad tiene una dimensión simbólica y otra más concreta y el ciudadano común no alcanza a medir la importancia que siempre le asignaron la derecha y el poder económico, el establishment y las corporaciones.”

“(…) La derecha siempre tuvo claro que el debate de los derechos humanos era también un debate sobre los resortes de poder en la Argentina.”

La impunidad sirve para ejercer un poder sin controles y sin excusas, como lo pretendió siempre –y ejerció casi siempre- la burguesía vernácula. Ahora mismo, han descubierto que se podía hacer manipulando opinión pública, arrinconando a los proyectos populares y hasta ganando una elección por poco, pero ganándolas legítimamente. Pero si no resultara, pero si la crisis autogenerada se desbocara, siempre estarán los perros, las guardias pretorianas a las que hay que cuidar con esmero y no castigar para siempre (por más discurso centroprogre, o pseudoprogre que adopta la Coalición de la Alegría). Se los podría necesitar…

Todos los gobiernos de la “democracia” transaron de alguna manera, unos porque les torcieron el brazo y otros con la extraña bonhomía que ostentan los traidores. Salvo uno… :
“Kirchner juntó las dos cosas: usó el poder que obtuvo en las elecciones para atacar, para atacar a la impunidad, lo contrario que le exigía la derecha y el poder económico. Hizo votar la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida y comenzaron los juicios junto con la furiosa hostilidad de la derecha. El corazón del odio anti k inicial se enquistó alrededor de esa problemática y funcionó como vector de contagio.”

“(…)Nunca se hubiera podido alcanzar la anulación de las leyes de impunidad si no hubiera existido el poder para hacerlo y la voluntad política para decidirlo aún a costa de todas las amenazas que había advertido Escribano: el gobierno que se meta con la impunidad no aguantará más de un año.”

Poder para hacerlo y voluntad política, eso fue lo que caracterizó a los tres gobiernos peronistas del kirchnerismo. El poder se refiere a la legitimidad popular que construyó un presidente que venía como de prestado y con el 22,5% bajo el brazo, después de la peor crisis económica, política e institucional ocurrida tras el recupero de la democracia. Se hizo gobernando en sintonía con el peronismo original, comunicando directamente, y también pactando con sectores del peronismo no tan afines y otros que no eran peronistas y aprovecharon el deslizador de la transversalidad que el peronismo a la K ofrecía generosamente. Eso fue una construcción, que en las postrimerías del gobierno de NK y el principio de CFK se consolidó en nuevas agrupaciones juveniles y espacios del centroizquierda no peronistas. La voluntad política la portaban los protagonistas, que no iban a dejar las convicciones colgadas en la puerta de la Rosada. Y eso contagia.

"Nuestro peor momento vino con el kirchnerismo", dijo Videla desde su prisión común y no se equivocaba. El pecado capital fue meterse con los genocidas, rescatar la memoria, bancar a los organismos de derechos humanos, destrabar los juicios pendientes, y sobre todo, ir alertando de que había que ir por el componente "civil" de la dictadura. Sacarse de encima una teoría de dos demonios que necesita guerrilleros y militares y oculta a los civiles, a los curas, a las instituciones y, de última, a la derecha. También estaba lo de la deuda, la ampliación de derechos, cosas importantes. Pero se trataba de ésto, que remite al poder real en la Argentina y que sufrió un ataque primero con la visualización, y luego con el cuestionamiento. Algo impensable, insoportable, que encendió todas las alertas y desencadenó que se actuara en consecuencia. Si era posible, voltearlos con un "golpe blando"; caso contrario desprestigiarlos, calumniarlos, impedirles la acción, terminarlos. Tenían con qué hacerlo, lo sabemos bien.

Entonces me atrevo a decir que no es el anti peronismo la razón final del odio, en tal caso vale como explicitación de un paisaje. La explicación del odio es que el peronismo kirchnerista se metió con la impunidad del poder real -no de lleno, no desde el vamos, pero al fin y al cabo si- y eso fue imperdonable. Ese poder sabe muy bien como convertir a un simple ciudadano en cómplice descuidado de sus intereses; cómo manipular cabezas groseramente, con una sonrisa y mucho color.

Ahora las cosas son como son y estamos donde estamos. Esto es peligroso, porque como termina diciendo Bruschtein en la nota citada:

"En el marco de una política económica que aumenta drásticamente el desempleo y la pobreza, con sus consecuencias de marginación y desesperación, el mensaje de la Corte con este fallo es atemorizante porque muestra a un gobierno que desarma los controles, en este caso de la Justicia, y se prepara para la represión del descontento, asegurándoles a las fuerzas represivas que serán impunes."




domingo, 7 de mayo de 2017

"NADIE SINO EL PUEBLO ME LLAMA EVITA"



¿Quién era esa mujer?, lo que para la época y los ajenos era decir ¿cómo pudo pasar?, que no es lo mismo.



Se da determinadamente; como todo lo que la rodea. Uno puede hablar de lo que Eva no es hasta cansarse; destrozar la calumnia y rehuir el mito… pero ¿es lo más interesante? Eva y el peronismo componen una biografía en paralelo, porque en ambos casos, ocurre lo que había una tremenda necesidad de que ocurriera (aunque nada sea obligatorio ni fatal). 


Los peronistas -que no lo eran- van al encuentro de Perón; y Perón, que venía por ellos como por tantos otros, queda atado para siempre a los trabajadores –esos que renunciaron a la independencia de clase y se quedaron con la de él- y todos fueron peronistas. Ellos y también Perón. Eva llegó justo cuando todo estaba empezando y se les mezcló de tal manera, que todo tuvo que empezar. 


La vida política de Evita dura seis años: viaje a Europa, la pelea por el voto femenino, la relación con la CGT y los sindicatos, la Fundación y la acción social. No pudo proyectarse más allá porque no le quedó tiempo y entonces, los verdaderos deudos la trajeron hasta acá. Es eterna porque esa turba llevó una y otra vez su nombre como una bandera a la victoria. Y cuando tocó derrota, la levantaron otra vez, otra vez, y otra vez. 


Eva adjura del feminismo y al mismo tiempo afirma el rol activo de la mujer como nunca; hace política desaforadamente, hostiga, divide, pero también compone, disculpa, arrima. Acata verticalmente a Perón a la par que lo matiza, lo discute, lo actualiza permanentemente. Es inescindible de Perón y a la vez, opera como la puerta de entrada privilegiada al movimiento nacional. Su figura cuestiona, afirma, arremete, aún al mismo movimiento, aún a los dirigentes. Salvo a Perón.


Evita es como el peronismo. Un movimiento que no es y es partido; una doctrina clavada entre el capitalismo y el marxismo que forma parte del primero y se atreve a levantar las banderas del segundo. Una marcha y contramarcha que siempre va para adelante. Una parada en el camino, un refresco para el alma, una caricia para el herido. Una mujer que no fue madre y tiene millones de hijos. Por eso el gorilaje no entenderá nunca al peronismo ni a Eva; son otros los lenguajes, otras utopías que requieren de un orden absoluto e imposible en la vida real. 


Nos hemos formado a su sombra y detrás de su aliento, sin poder atraparlo nunca. Hemos estado muchas veces dos pasos atrás, casi por alcanzarla como si fuera posible (que no lo es). Y a pesar de eso, uno tuvo muchas veces la sensación de su presencia, la veneración de la cotidianeidad. Hizo escuela. Enormes minas de rodete aún sin hacérselo, las “tías” de la Resistencia, las doñas de los barrios y la Básica, las que están siempre y Esa otra, la que llegó más alto que todas y la puso en el billete de cien.


Ahora es fácil Evita, casi folclore, hasta para turistas. ¿Y si hubiera vivido más? ¿cuántas Evitas que pueden no habernos gustado hubieran aparecido? ¿cuántas opiniones con el peso de su gigantesca autoridad?... Habría que haberla conocido para saber, habría que haber charlado y discutido con ella, habría que haber estado allí para plantarse detrás de su figura y bancar todo, aún lo que creemos que no se podía. Porque ella lo hizo. 


De todos los títulos, le quedaba mejor el de ser el puente entre Perón y el pueblo, entre los anhelos del pueblo y las manos hacedoras de Perón, como lo dijo. Y todos pasamos sobre ella para llegar a la Patria libre, justa y soberana. Así lo quiso. 


“Los opositores dicen que esto es fanatismo, que soy fanática de Perón y del pueblo, que soy peligrosa porque soy demasiado sectaria y demasiado fanática con el General Perón y con los descamisados de la Patria.

Yo les contesto con Perón: el fanatismo es la sabiduría del espíritu. ¡Qué importa se fanático en la compañía de los mártires y de los héroes!

Al fin de cuentas, la vida alcanza su verdadero valor no cuando se la vive de manera egoísta, nada más que para uno mismo, sino cuando uno se entrega a la vida toda íntegra, fanáticamente, en aras de un ideal que vale más que la vida misma. Yo contesto que sí soy fanática de Perón y de los descamisados de la Patria.”


Felíz cumpleaños, Señora… Evita.


*Citas y consultas de “Evita”, de Marysa Navarro; Edhasa; 2005.

martes, 2 de mayo de 2017

DEL TRABAJO

Un bancario que conocía la city como a su barrio de chico y que alguna vez que otra vendía en el mostrador cemento, cal y arena. Delirios de ser su patrón y tener un negocio, veleidades que viejos inmigrantes le habían susurrado en la patria adoptada y pródiga...

Un hombre flaco y largo que ponía para atrás las palancas enormes o para adelante. Mil palancas que hacían ruido cuando caían los cambios en las vías. Y me sonreía.

Mujeres que volvían de la fábrica de enfrente, obreras del vidrio y la casa adornada con  bochas verdebotella y enanitos. Mujeres sencillas que luego de la jornada larga se calzaban un delantal.

Una señora que conocí con canas, de lentes redondos y lustros planchando para afuera, el hierro caliente y el carbón. Un brasero que quedará afuera en la noche del invierno. Otra más, con  anteojos más bravos y ojos acostumbrados  a la máquina de coser y dele quetedele en el pedal. Y esa lámpara de cuello flexible que nunca se apaga.

Un jóven alto y rubión que va y vuelve del puerto mirando y anotando en la planilla la descarga de la yerba mate; sube al jeep de doble cabina y sale para la oficina.

El Chinito con el gorro blanco y el delantal en la carnicería de la feria y el paquete bajo el brazo con un buen corte para la casa, caminando siempre por la vereda de la sombra.

El albañil que construye chalecitos y su casa cuadrada a la italiana, que habla enrevesado y suspira en el azul profundo de los ojos gringos.

Un ama de casa diplomada, educada por las monjas para ser la mejor y es la mejor. Crea en las ollas, recrea milagros para que cada día salgan de la casa al trabajo y vuelvan del trabajo a la casa.

La maestra que se las tiene que ver con los chicos croatas de la guerra balbuceando mal el español. Y un día se casa y atiende su casa, e irá diseñando en los años un jardín fabuloso que no tiene fin.

Un chico en bicicleta que entrega la ropa planchada en las casas bien, y que algún día será el bancario.

Champurreo de domingo en el que se mezclan palabras en italiano y el hablar de todos los días. Conventillos de origen, casa alquiladas, casas propias. Historias mansas de laburo y ascenso social... quién diría.

Así fue. Parientes. Los cercanos que nos fueron enseñando sin mucha palabra de dónde venimos y lo que hacemos. Trabajadores. Nada más.

No me dijeron si faltaba la plata ni cuánto les costaba cada cosa que nunca faltó. Imagino  algunas noches malas, imagino desazón que no declamaron. Imagino un mundo con el diario de la tarde y la radio a lo lejos. La ropa cuidada y la manía con la higiene, los remiendos, los batones, los tejidos y tantos mates con bizcochitos de grasa
en una tarde eterna de domingo.


Y todo eso... quería hablar del trabajo y me salió la familia.  

martes, 18 de abril de 2017

¿QUÉ HACEMOS CON CRISTINA?

La plaza llena, las diagonales, la vieja avenida de Mayo, las calles que hacen de pasadizos al corazón de la capital. Llenas. Y era una despedida, con todo el clamor y dolor, con los llantos por los absurdos de la democracia, pero si, no daba para pensar en nada. Sólo una herida como bandera en el momento que no había que bajar ninguna. Y así fue para los que nos habíamos citado sin redes, sin boludeo.

Empezaba una historia desconocida, porque nunca se repite. Y se fue haciendo de silencios, contrariedades inaguantables, traiciones esperadas y traiciones de las de verdad totalmente inesperadas. Empezaba la movilización y también los de la cabeza en un agujero. Pero todo eso va, pasa aunque esté pasando. La historia que hoy me interesa es la de la Señora que se fue ese día, sin entregarle banda y bastón al que no iba a jurar por la Patria...

Ella brilló esa noche como nunca. Y partió. La trajo de vuelta un juez del que no habrá memoria en unos pocos años, y volvió a estallar allá en la ciudad judicial que no fue, de una Justicia monárquica. Bajo la lluvia. No hubo 17 de octubre ni cruce del Matanza, sencillamente porque esas cosas ya se habían hecho y los pibes se merecen leyendas propias, aunque nuestros relatos luchen por opacar de tanto no aceptar que todos vamos a morir y el mundo seguirá como si nada.

Nunca nadie recibió tanto bombardeo, salvo los que fueron bombardeados en la Plaza, salvo la Abanderada nuestra que se ajustó el rodete mientras una pared vivó al cáncer, y rompían vajillas, quemaban sábanas, asaltaban hogares de tránsito, desarmaban ciudades de niños. Nunca nadie salvo un viejo General que caminó en círculos los dieciocho años de extrañeza, con sus estatuas arrastradas, sus libros quemados,  sus hijos desheredados. Después viene ella en el cuadro de honor del odio. No es poca cosa. Y siguió, sin cargos, sin fueros, sin matones. Sola con nosotros, fijáte.

No se cae, no se dobla -como los radicales que se doblaron hasta el piso, salvo Moreau y sus correligionarios-, no se achica. Si le duele, si la silencian de tanto en tanto, si se abate aunque después reaparezca más fresca, más en línea. Y de golpe, aparece en las encuestas sin haber dicho que iba a ser candidata a nada. Sin decir que no iba a ser. Y ahí empieza el tema.

Están los convencidos, están también los gurkas que suelen ser más papistas que Francisco. Están los que dudaban y están los que no les convenía traicionar.  También los que a la primera de cambio se fueron a la mierda. Los que siempre quisieron estar en otro lado.

Y están los compañeros -muchos les dicen innecesariamente pejotistas ya que no ocultan ser del pj- que agacharon la cabeza muchos años viendo que las listas se las arreglaban en otro lado, que la lapicera no se compartía ni un momento, que salían a bancar todo porque debían hacerlo, o simplemente que querían algo más manso y tranquilo. Los que pensaban que el movimiento obrero organizado merecía un poco más de paciencia, sobre todo porque los "burócratas" también arrastran votos y de cómo movilizar al subsuelo de la Patria saben un rato. Hay que entender, y uno lo  dice desde ese lugar en el que si se duda se lavan los trapos en casa y se discute entre compañeros. Siempre tenés dudas aunque le pegués para adelante. Errores hubo, pero hay uno que no se podía cometer y era perder. Y ocurrió.

Uno se lo está achacando a la Señora, y vamos con la herejía... Lo cierto es que no hay dirigente peronista que tenga la llegada (feeling), el vínculo emocional desbordante, que signifique esperanza porque se hizo y se hizo mucho, que ella. Es Cristina. Y de verdad que uno quisiera que no tuviera que ser candidata, que el movimiento produjera muchos candidatos de ese tamaño enorme. Pero no es así, ninguno le llega al taco de la bota. Y hay algunos buenos (cada uno sabe).

Entonces, ¿qué hacemos con Cristina? Para algunos es como tener un elefante en el living y temen. Y uno piensa que tuvimos demasiado de "sabios y prudentes", pero que esto tampoco es la revolución bolchevique  como para jugar al todo o nada (la revolución bolchevique tampoco jugó ese juego engañoso). Uno -yo- quisiera que fuera algo así como una consultora de lujo -de plebeyo lujo que suele ser el que nos queda mejor-, una referencia altísima y decisiva. Pero que no tenga que poner el cuerpo. Porque le tiran basura a diario el gorilaje, y porque nunca falta el compañero tarado que le falte el respeto (ay Cristina ya fue, se termino... manga de energúmenos).

Y entonces salen con Néstor. Y qué, se me llenan los ojos de lágrimas de sólo escribirlo. Lo hacen para achicarla. Es bueno tener referentes, es bueno tener héroes, pero no se me escapa que lo acompañamos bajo otra lluvia en un auto negro y en una caja de madera. El problema de la Señora es que de verdad está insoportablemente  viva.

Y va a hacer lo que quiera, porque puede. Es posible que cuando haya que definir candidaturas allá por junio ya lleve el procesamiento número... Más allá que la habrán intentado encanar, o lo habrán hecho (dudo).  Y verá. Pero nada es lo que era. Tampoco ella. Tampoco se repiten las cosas, estamos condenados a seguir camino y no sabemos qué es lo que sigue.

Cristina es un fenómeno político inédito en esta maltratada democracia postDictadura. Y también arrastra odios, vaya que los arrastra. A eso se le dice "techo", y se repetirían las condiciones de aquella fatal elección, dicen. No sé, no creo. La verdad es que hay dos modelos de país (y de personas) en pugna. Seguro que puede haber más, otros como esos que piensan en avenidas del medio, en la tercera vía de la vía del medio... eso ya lo inventó Perón hace mucho y Cristian es el producto más acabado y presente, así que.

Qué se yo cómo sigue. La cuestión es que es insoslayable esta mujer para suerte de algunos, para desesperación de otros (y acá las cosas no se dividen entre liberales y peronistas, suele mezclarse un tanto como toda nuestra historia).

Pienso cosas. En don Manuel del Corazón largando ese "ay Patria mía" y yéndose por una Buenos Aires que lo olvidaba a propósito. En el gran Capitán lejos en su invierno francés. En don Juan Manuel diciendo en la casona de Palermo "entonces, se van a cagar" y no escuchando más nada mientras en el patio bailan los negros. En la Gran Señora que no estrenó La Pródiga porque tenía que hacer otros estrenos, hablando con Paco de vestidos y viendo más allá de todo y de todos. En el Perón de la cañonera, en el Perón paseando los caniches en Puerta de Hierro. En el Perón en pijama de Gaspar Campos. Y tantos otros momentos sin fotos.

En Néstor temblando por adentro ante el micrófono de la Esma mirando fijo a las Madres. En Cristina que tiene que ver qué carajo hace.

Y en nosotros que tenemos que saber qué carajo tenemos que hacer, porque no hay mal que dure cien años ni  cuerpo que lo aguante. Es fácil escribir todo esto en un blog, lo difícil es pasarla allá afuera y ser dueño de toda la intemperie y el desamparo.

Hace mucho tiempo fui a votar por primera vez con mi hijo mayor a upa. Yo tenía que votar es cierto, pero él tenía que ver y entrar al cuarto oscuro porque esa era toda la revolución que le pudimos conseguir. Creo que ellos lo valoran más que uno.


Señora, disculpe las sinceridades. Suyo como siempre. Viva Perón.

lunes, 17 de abril de 2017

EL FASCISMO AMATEUR



Está mostrando las alas un monstruo que hemos subestimado por demasiado tiempo. Fue fácil atribuir todo a un anti peronismo cavernícola, y más sencillo aún ridiculizar a sus eventuales propagadores. Parecían ecos de un drama transformado en farsa, como para estar a tono con el señor alemán de izquierda.

Pero no, esto va más abajo, al lecho profundo que debe tener el Riachuelo, putrefacto, sobresaturado de químicos y con la flora y fauna degenerada por tanto agente invasivo. Tal vez el anti peronismo sea la aleta visible desde lo lejos, seguramente. 

Es la verdadera batalla cultural que vamos perdiendo, si no es que ya la hemos perdido hace rato. Sin duda reconoce un momento importante en el espanto por el peronismo original y la alegría malsana por su derrocamiento. No creo que sea el punto de partida, a éste lo imagino aún más lejos… El anti peronismo era el nombre del odio contemporáneo. 

El otro momento imprescindible–aunque de mero ajuste- fue la Dictadura. En tal caso, de ese punto parten ellos, cuando ponen esa cara de “ynosé” como para ir aceptando la argumentación de que el país era un quilombo, que los guerrilleros -que los subversivos- mataban a troche y moche, y que había que poner orden. Primera justificación de un genocidio… orden. Ahora también hay que poner orden después de la aventura K, orden por la inseguridad, orden por la corrupción, orden porque la gente es mala y comenta. Y tuercen la boca mal. Digámoslo… ¿o acaso la Dictadura no tuvo algún consenso? Claro que lo tuvo, era esa “mayoría silenciosa” que nos enrostraba Martínez de Hoz. Estos son los hijos y los nietos de aquellos.

Un par de aclaraciones… La Dictadura es la “Dictadura Cívico, militar y eclesiástica” porque ahí nos paramos y desde esa mirada hablamos. Y la “mayoría silenciosa” no era mayoritaria, pero bastaba. Como ahora. 

Hay odio por las garantías constitucionales, que quedan amputadas en “garantías” como una mala palabra, también subversiva, de irresponsables o terroristas que van soltando delincuentes y que hacen pesar más los derechos humanos de éstos que los de las víctimas. Y no pienso salir de este párrafo con el atajo fácil de la cuestión social para justificar cualquier cosa. El contexto social regresivo, de movilidad social negativa como el presente, claramente favorece la emergencia de delincuencia y de ninguna manera se dice con esto que todo aquel que se queda sin laburo se le ocurre salir de caño.

La cosa es más compleja, tiene que ver con la rémora monárquica de la  Justicia más que con las leyes, con un servicio penitenciario corruptísimo, con policías y fuerzas de seguridad plagadas de cárteles y bandas internas. En definitiva, con una matriz corrupta que corrompe y mata. Pero, lo complejo es enemigo de esta gente que opina para sus adentros y que ahora lo hace en alta voz. Lo complejo es obviamente subversivo. 

Entonces, vamos recapitulando temas en disputa: dictadura-guerrilla; inseguridad; corrupción política. El período K fue la suma de todos los miedos: guerrilleros o amigos de guerrilleros que, por populismo, demagogia, repartieron planes, liberaron presos peligrosos (como hizo Cámpora en el ‘73) y se robaron todo, pero todo todo. Pasa que el que se quemó con Perón, ve un derecho y llora. Volvemos a lo del peronismo…  Los tres gobiernos peronistas de los Kirchner los volvieron absolutamente locos de odio y rabia. Uno no puede entenderlos, la verdad es que no. Uno piensa que les jode soberanamente la igualdad y por eso sienten que les falta libertad. 

Odio también con los de afuera, porque para ellos la extranjería se mide para abajo, hacia esos “otros” que pueden menoscabar sus derechos, que le pueden robar el trabajo o que pueden vivir a sus costillas… No hay extranjeros en los empresarios; aman la globalización que los lleva a remotos destinos del primer mundo. Y es todo mentira, no quieren al otro simplemente porque es distinto, porque es otro, porque no da el estándar ario ni el latino triunfadorenmiami, porque les cuestiona algo tan en su fuero íntimo que los rebela y atormenta. 

Son los eternos partidarios de la mano dura. Quieren que el Estado mate a alguien cada tanto, como un sacrificio humano para que los dioses no se enojen con ellos. Tienen una violencia contenida y añeja, síntomas todos de una impotencia y bajísima autoestima extraordinarias. Y como son medio brutos, la escuela pública no pudo hacer mucho por ellos o han sido muy mal aprendidos. 

Son la base social del fascismo, si las circunstancias fueran la de aquella Italia. Gente común que les horroriza ser comunes, no ser especiales, sospechar que no se pertenece…ay, dios mío cuántos males nos hubiéramos evitado si los valores aprendidos hubieran sido otros. 

Hablemos de valores. Los compañeros educamos a nuestros hijos con la visión de comunidad, la intolerancia a la injusticia, la tendencia natural a la solidaridad. A mirar al más débil primero, a amar y no a amarrocar. A sentir que la verdad es una cosa importante. Si nos sale bien o mal la trasmisión de estas cosas es harina de otro costal, de la misma forma de que uno mismo pueda ser un ejemplo bueno, regular o malo de esta prédica. 

Esta gente habla de otra cosa. Aunque muchos valores se parezcan están acotados a uno mismo, la familia y poco más allá. El otro es potencialmente dañino y tiene malas intenciones. Gente atrapada en una glaciación que desconfía de todo lo que no haya estado desde siempre en la caverna. 

Son peligrosos, por el veneno que portan en sangre y porque en manada pueden animarse a practicar los ritos que imaginan. Alguien les quiere abrir la jaula…

Los que Mandan, esos de verdad que no necesitan ser fascistas ni neoliberales porque ya son todo y más, son los que envenenan, reclutan y dirigen a esta gente. Hay un atrás del odio, una trastienda del fascismo amateur en donde actúan los Profesionales. Ahí sí que no hay ensayo y error, se sabe muy bien lo que se quiere y de qué formas se puede lograr.  Esos son el verdadero enemigo y de cuidado. 

La derecha tilinga ha envalentonado al fascista amateur mientras se envalentonaba; sienten que ahora si se puede decir todo eso que la mirada progresista condena. Son el subsuelo de un pantano sublevado, contra nosotros y nuestra “correcta” manera de decir y pensar. Pero no hay diferencias genéticas ni de DNI con nosotros, y ahí está el problema; parecen una subespecie, pero no lo son. Muchos compañeros se mueven en espejo de esta gente, y es una lástima porque estamos para un poco más que la berretada. 

Con estos tipos perdimos hace rato por ser quienes somos. Ninguna conveniencia económica los hará cambiar porque su odio es ideológico, social y si fuera posible también racial. El tema son todos aquellos que a veces les hacen de comparsa, aquellos con los que estos energúmenos trabajan taladrándoles el alma, y a veces con éxito. El problema son todos esos otros que están a merced de todos los autoritarismos, los gestos de desprecio, la mala onda hecha forma de vida, la verdadera hijaputéz de mala gente. Porque a todos esos otros debemos contenerlos y devolverlos al lugar que corresponde, que es el apoyo y la participación en una democracia popular y un proyecto nacional. Y debemos hacer todo lo que haya que hacer aunque nos cuestione cosas, aunque haya que revisar y dar parcialmente la razón. El fascismo de entrecasa puede ser aislado, porque el reencuentro imprescindible es con esa otra gente.

Entre otras cosas, para esto sirve la política.


viernes, 7 de abril de 2017

POPULISMO (las pelotas)



Uno tiene la sospecha de que aquí cada tanto se viene a chorear. Cotorreo con el "costo argentino" que viene a ser que ganamos demasiado y podemos hacer demasiado con nuestra libertad laboral, por un decir. Cotorreo con la inflación, ese impuesto al pueblo que siempre va a parar a los mismos acumuladores de oportunidades. Cotorreo con el déficit fiscal y el Estado, como si se tratara de un caño roto que chorrea agua y va a parar a la calle. Pero al parecer acá se viene a chorear cíclicamente, mientras la gilada se hace un mea culpa inducido. 

Abreviemos esta parte porque es conocida de sobra. Unos sustraen del alma del Estado eso que era para repartir, cobran cometas, cobran coimas -y cuando están del otro lado del mostrador coimean-, consiguen contratos increíbles, contraen deudas increíbles, hasta compran un arsenal como para hacerle el aguante a Rusia... Hacen la diferencia, y entonces se necesita el discurso moralizador y liberalote para que la culpa de tanto estropicio la tenga... usté, todos, menos ellos.

Conocido, pero ante tanta repetición, ignorado. Mire, extraer dinero de la Argentina debe ser como cazar en el zoológico, pero... Había un problemita, y con historia. Se llamó Peronismo y supo ser -y cada tanto sabe ser- un azote, la maldición de este país burgués.

Es fácil lo que hay que hacer:  hay que destruir al Peronismo y los valores que porta, deshacer su impulso, invisibilizar sus logros.  Y ahí está la otra cuestión, que vienen por el "cambio de paradigma" mientras se chorea. Usté sabe, porque es compañero y si no debería andar sabiendo, que esto es viejo. 

Tuvieron un zacudón con la ley Sáenz Peña, cuando salió mal y ganó las elecciones el primer radical yrigoyenista; pero pasó y lo pudieron contener. Al movimiento obrero lo fueron tiroteando, golpeando, esquivando, mientras se iban sacando a esa manga de inmigrantes molestos y anarquistas. Pero… Nueve años de Perón fue la locura absoluta del país granero del mundo, exportador de vacas gordas y de tiradores de manteca al techo. El peronismo arruinó la fiesta burguesa y se quedó a hacer cultura para abajo, subiendo a los que estaban en el fondo.

Cosas novedosas ¿no? Buenas nuevas de mercado interno, consumo, mercaditos estatales en los barrios, derechos tan peleados y soñados hechos realidad efectiva, de continentalismo, de Nación de verdad que se hizo Patria de overol, taller, guardapolvo, tierra adentro. Nada fue igual y todo comenzó a ser como parece. 

La academia vino entonces en auxilio de una derecha tilinga y desvergonzada. Estudiosos al otro lado del océano dijeron que todo eso era "populismo". Algo así como una dictadura antirrepublicana, dispendiosa, sobadora de lomos oscuros, basada en el resentimiento y promotora del odio. Está clara la rabia, el corazón oligarca había quedado afuera, exilado en el propio país.  Así comienza el laburo de los envenenadores de almas.

Como era nuevo, de una se pudo prohibir el nombre del tirano depuesto, sus símbolos, sus cosas, …esa marcha. Después y ante la persistencia del fenómeno populista, la cosa se puso más difícil. Los negros resistían, todos juntos, de a grupos, te hacían un acto relámpago, te dejaban un caño, te armaban un quilombo en un frigorífico. Se radicalizaban, pero no se hacían radicales. Había cada vez más peronistas.  

La vida dio vueltas, sabemos todos, entre dictaduras y recreos democráticos para ir a jugar -menos esos chicos que estaban proscriptos y no debían ni estar en el patio- volvió la sangre, engalanaron sus ventanas con los banderones del odio.

Finalmente y a las cansadas, encontraron algunos peronistas de Braden, más dóciles, ladinos, dispuestos a entregarse y entregarnos. Y así en conjunto, los oligarcas y los miserables vendieron las joyas de la abuela, y el cadáver de la abuela también. Ese peronismo hasta les gustaba, pero no duró aunque se paseó por la rambla una década. Estaba bueno, porque después de eso ningún pendejo iba a querer ser peronista. Eso pensaban. 

La historia tiene sus inexplicables, y así en medio de una crisis de la sanputa, a los empujones le dejaron el incendio a un desgarbado que usté ya adivina. El tipo pacientemente fue curando de a uno, juntó, porfió, arremetió,  gobernó como nunca habíamos visto los que nacimos después del '55. Una reconstrucción enorme y con enormes sacrificios. La dupla se completa con la Señora y se profundiza. Nunca habían pasado doce años de peronismo explícito, así tan desaforadamente luminosos, más allá de la opacidad que nos dejó la correntada liberal. Se retomó la saga fundadora, se encendieron mil luces y florecieron mil flores.

Y se encendieron todas las alarmas en los escritorios de los que mandan. Ahora se desempolva lo del "populismo" retomando el camino de zombización de la Argentina.  Mientras chorean nos quieren quitar el alma, las ganas, y esa Patria en la que no creen y por la que no juran. 

Que quede bien claro, porque "populismo" es como los gorilas le dicen al Peronismo para no nombrarlo. Y lo dicen así porque queda bien, porque hay muchos que no entienden nada y porque nos tienen que parar otra vez. 

Los oligarcas se tienen confianza pero también sienten miedo. Y tienen miedo. Los bobos siempre temen, eso no cambia. Y entonces chucean, provocan bien a lo “Libertadora”, porque hay gorilas que son bien gorilas. Y hay salames bien salames, que les fascina hacer coritos. Pero, ¿tanto miedo nos tienen? Creo que no, porque siempre esperan que nos salte la cadena para mandarnos los perros como siempre. Pero no.

Pasa que a los "populistas" nos duele que le saquen la comida de la boca a la gente, que los miren por arriba del hombro, nos pone de la nuca que los traten de negros y los negreen. Somos gente inquieta y susceptible. Esta gente interpreta que la sensibilidad es una muestra de violencia. 

Y algunos de verdad creen que se puede llenar la Plaza, las diagonales, la av de Mayo, la 9 de Julio, las plazas provinciales, los caminos, con choripanes y micros. Parecerían demasiado pelotudos si es que no se supieran tantas  historias sobre la hijaputéz. 

De fondo, sabemos lo que quieren: transformar la tasa de ganancia empresarial y financiera a valores absolutos o similares, bajar los costos laborales, terminar con las paritarias, dividir a los sindicatos y de ser posible destruir a toda organización de trabajadores, ensuciar los valores populares, sus emblemas, sus partidos, sus dirigentes, sus ideas. Domesticar al peronismo y de ser imposible, destruirlo. Hacerlo desaparecer de la conciencia ciudadana, borrarlo de la democracia, disolverlo en el aire. 

No nombrar al Peronismo, como prohibieron ya con el decreto 4161. Entonces, se dice "populismo" y se escupe en el suelo.

Y tras este oleaje tremendo, van a ir asomando en las costas multitudes mojadas, flexibles, con la frente en alto. Pasa, estimado gorila, que los juncos siempre fueron peronistas. Lástima.