
lunes, 4 de octubre de 2010
UNASUR

domingo, 26 de septiembre de 2010
ESE MODELO SINDICAL ...

Esta entrada viene a propósito de "Instrucciones para mear fuera del tarro" de ALUVION ZOOLOGICO. No polemizamos, pero si alguno quiere...
Los militantes de la Corriente Sindicalista Revolucionaria fueron los primeros en considerar al sindicato como un fin en sí mismo y al Estado como un interlocutor necesario, e ineludible. Afirmados en la conducción de la FORA (Federación Obrera de la Región Argentina, del IXº Congreso), habiendo desplazado a un anarquismo que comenzaba a ser anacrónico, se lanzaron a una relación difícil y tormentosa con la administración radical de don Hipólito Yrigoyen (ese inventor del progresismo criollo, junto a su par neoconservador Lisandro de la Torre). Les fue bien y les fue mal, pero la neutralidad y la distancia con el aparato estatal se rompió para siempre. Algunos dicen que la independencia también.
De esto se trata, de discutir el modelo sindical argentino de aquí en más. Es lo que subyace en las elecciones de la CTA y la omnipresencia de la CGT. Y se debe discutir porque estamos en un tiempo de gobiernos propios (para algunos, al menos, gobiernos amigos).
Es indudable que el esquema peronista de un solo sindicato por rama y una sola central en forma de confederación de federaciones sindicales (primero, tercer y segundo grado de organización) ha dado resultados concretos. Los trabajadores lo sabemos de sobra, y los que no se enteraron, lástima por ellos. Allí están los Convenios Colectivos de Trabajo, la enorme batería de legislación laboral que sentó jurisprudencia en América, las Obras Sociales, los hoteles y los hospitales. La relación con el Estado, próxima casi tocándose cuando se trata de un peronista que ocupa la primera magistratura (para bien y para mal), o de confrontación-negociación cuando las cosas vienen a contramano. Pero siempre guardando un márgen considerable de independencia por esa cosa “corporativa” que los radicales y los progres temen tanto.
Para el modelo cegetista los sindicatos son de Perón, los trabajadores son de Perón, ergo, los sindicatos son de los trabajadores. Sabemos que a algunos la lógica formal les disgusta.
Después está el planteo alternativo, en pugna, “clasista”. Algo así como los viejos planteos socialistas y/o comunistas (en la etapa “clase contra clase”). Independencia absoluta, cultura obrera en disputa con la cultura burguesa y el paraíso socialista como utopía conciente. La concepción de una clase obrera internacional y de una emancipación también internacional. A veces, la vida no es justa.
Soslayé al ideario anarquista, porque se sabe que anarquistas somos todos los que militamos en sindicatos (permítanme la humorada, me refiero al ideario libertario que anida en toda asamblea y en todo volante que hacen los compañeros).
Pero aún hay otro “modelo” más y lo separo a propósito (desde ya que nada es tan tajante, sólo trato de escribir una nota). Es el socialdemócrata, el progre impoluto, ese que habla de “barro” cada vez que se refiere a algún dirigente sindical peronista (o a algún dirigente peronista). El que está representado en el sentimiento profundo de la CTA, por ejemplo. Es un esquema que suena bien, que se toma de verdades a medias y es absolutamente inviable. Y digo esto más allá de que las circunstancias de la vida lo hayan llevado a uno a militar de tanto en tanto en esa “central” (había dicho ya que la vida suele no ser justa).
Estoy de acuerdo con la CGT, es mi organización madre (con toda la carga que implica hasta en lo personal). No veo mérito en “elegir” democráticamente al Secretario General entre pocos votantes que mezclan trabajadores sindicalizados, compañeros de organizaciones sociales y agrupaciones de todo tipo. No veo virtud en no tener Congreso Central Confederal y sí congresales con el brazo enyesado que saludan a una nueva burocracia vestida de hippies viejos.
El modelo sindical argentino debe ser el que más le conviene a los trabajadores argentinos. Pero no sólo esa premisa pragmática, sino también que conserve la unidad de los compañeros en sólidas organizaciones. La burocratización no es el problema, siempre es una consecuencia estructural y/o coyuntural del desarrollo capitalista nacional. ¿O alguno se cree que los sindicatos y el capitalismo no se llevan? Existen sindicatos porque hay capitalismo. Y, tras largas y amargas experiencias, sabemos que el peor dirigente sindical suele ser mejor que la ausencia de dirigentes y organizaciones sindicales. Porque hasta “don Carlos” –ese simpático patrón peronista- se quiere quedar con los aportes jubilatorios o el 0 Km si lo dejamos.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
HABLEMOS DE LAS GANANCIAS
El presidente de la UIA, Héctor Méndez, llegó a decir que la Argentina “se parece a Cuba”. (... ) y alertó sobre una supuesta 'pérdida de competitividad' del sector empresario en el exterior. 'Cuesta salir afuera', insistió, a pesar de que el Ministerio de Industria difundió horas antes un informe en el que se destaca un nuevo record de exportaciones " (Página 12 del 08-09-2010). Las declaraciones tienen relación con el anuncio de que el diputado Héctor Recalde, presentará el proyecto cegetista de coparticipación de los trabajadores en las ganacias de las empresas.
Sorprendentemente para este señor empresario, el artículo 14 bis de la Constitución de la Nación Argentina (no de Cuba), señala claramente que el Estado asegurará al trabajador la “participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección”.
Podemos si agregar, que este artículo (que habla de derechos y garantías de los trabajadores) tuvo que ser incluído en la Constitución en la reforma propiciada por la dictadura cívico militar de la llamada “Revolución Libertadora”, para volver a la carta magna liberal tras el extraordinario texto constitucional de 1949. Aún derogando la “constitución peronista” por decreto de una dictadura, no se pudieron soslayar conquistas que los trabajadores tenían como derechos adquiridos y base de su desarrollo político, económico y social.
Pero volviendo al asunto:
“El proyecto contempla la creación de 'un organismo tripartito, compuesto por los empleadores, la CGT y el Estado' para la implementación de la medida. También se conformará un fondo solidario para los trabajadores informales con una 'alícuota que puede ser de un 20 por ciento de lo que se participe', explicó Recalde. La iniciativa apunta a empresas con importantes márgenes de ganancia. 'Esto no significa que sea sólo para grandes empresas, ya que puede haber pequeñas firmas muy tecnificadas que registren utilidades abultadas', señaló. Para estimar ese margen se tomará lo que la empresa pague por el impuesto a las Ganancias. Las compañías no tributarán por la parte que distribuyan. 'La idea es incentivar la reinversión de ganancias', agregó el diputado. Quedarían exceptuadas las empresas sin fines de lucro y las cooperativas" (diario citado más arriba).
Con argumentos similares a los de Méndez, los antecesores de estos “empresarios” rechazaron a mediados de los cuarentas la jubilación y el aguinaldo para “sus” trabajadores. “Falta de competitividad”, “malas condiciones de la industria para distribuir”, y cuando no lisa y llanamente un “no corresponde” y/o “genera un peligroso antecedente”.
Y lo generó. Por eso justamente el peronismo sigue siendo “el hecho maldito del país burgués”, como nos enseñó el gordo Cooke. Fue un peligrosísimo antecedente que dio un nuevo aliento a una clase obrera fragmentada y subrrepresentada políticamente. No fue obra de la “manipulación” ni la “demagogia”. Los trabajadores, con sus dirigentes a la cabeza (esa vieja guardia sindical que venía de los ’30), diseñaron una estrategia concientemente, astutamente, para participar en la cocina del Estado. Visualizaron al grupo del coronel Perón que, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, iba cumpliendo lo que decía. Corroboraron que la estrategia era correcta cuando fueron contando los enemigos de Perón, que eran también los enemigos de los trabajadores. Fueron hacia Perón, Perón fue hacia los trabajadores y de ese encuentro nació el movimiento político y social más trascendental de la historia argentina.
jueves, 2 de septiembre de 2010
UN AÑO

Este ha sido hasta ahora un blog bastante vago (de vagoneta), se postea poco, no se está al tanto con los acontecimientos, se descuidan las efemérides, se pasan de tiempo los banners para colgar y no se los cuelga. Un tanto es desidia, otro tanto la cabeza en otra cosa, y una dosis considerable de ignorancia informática.
Buenas excusas. Lo principal es que este es un blog personal, el mio. Ni un diario, ni un medio de comunicación, la verdad es que no quiero ser periodista ni escritor.Y hay un poco de eso en todo esto ¿no? Cosas personales, individualidades, un poco de humo subido a la cabeza.
Así como la comida macrobiótica (ni que hablar de la vegetariana) será muy sana pero jamás la enarbolaremos en reemplazo de un bife, el bloguerío no reemplazará jamás a la militancia. ¿Alguien lo pretende? Creo que no, son cosas totalmente diferentes, pero algunos te la tiran, sin saber si además militás o no. Y no es que haya que sacar chapa de lo que uno vino haciendo los últimos treinta años, no hay que ser el Subcomandante de Trulalá. Hay fulanos a los que se les caen lo galones arriba de la mesa, allá ellos. Humildad y trabajo, como decía el querido Saúl (querido).
Estoy grande para discusiones pavas. A mi me gusta andar en este blog aunque me visite poco a mi mismo. Me gusta ver el de otros, comente o no, me encantaría hacerlo más. Me encantaría también estar ahora en Mar del Plata, qué se yo. Qué importa.
El blog así como es cumple un año. Uno lo mira y piensa: será tontito pero es hijo mio. En fin, felicitaciones a mi, me mando un abrazo peronista.
jueves, 26 de agosto de 2010
ESTOCOLMO
Esto viene a mi asombro por las reacciones ante el discurso presidencial respecto de Papel Prensa (pero podría ser otro tema también crucial). Irresponsabilidad, hijaputez, estupidéz, complicidad, amor por el Enemigo, algo de esto les cabe.
La "oposición", aún los que se creen "progres" como el señor Solanas y el señor Lozano, se encuadran cada vez más en lo que conocemos como "sindrome de Estocolmo". Profesan una mal o nada disimulada admiración por lo peor que ha dado este pobre país. Se sacan fotos con la Mesa de agrogarcas, encuentran maniobras clientelísticas en el Subsidio a la Ninéz, sabotean la ley de Medios, y ahora desmienten contra toda evidencia el modus operandi de la dictadura para quedarse con empresas y darselas a sus amigos. Se llama "complicidad", porque no da para recomendarles una terapia.
Y va sin foto porque ya me calenté.
sábado, 14 de agosto de 2010
JUSTICIA (al fin)
Unos días después, otro diario publicó: “(…) los resultados hasta el momento no son desdeñables. Se dictaron condenas. Se acaban de conocer en Santa Fe las penas solicitadas contra Mario Facino por el secuestro y el homicidio de una integrante de las Ligas Agrarias. En Rosario se leyó la acusación contra los imputados, entre los que están Ramón Genaro Díaz Bessone, por crímenes cometidos en el CE de
“En San Rafael, Mendoza, seis represores son juzgados por cuatro víctimas. En Córdoba, Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 27 imputados afrontan acusaciones por crímenes en el CE de la provincia. En Santiago del Estero el 10 de agosto empieza otro juicio contra Videla, Menéndez y Domingo Bussi (caso Kamenetsky). En el Chaco se oyen testimonios por la masacre de Margarita Belén contra nueve imputados. Y mañana (agrego: por el 2/8) empieza en
“Otro avance son los juicios contra civiles, como José Alfredo Martínez de Hoz, procesado por el secuestro de los empresarios Gutheim. En el caso Papel Prensa
Es decir, esto es lo que se está haciendo en la “era K” y es por esto, entre otras cosas, que varios destacados representantes de las organizaciones de Derechos Humanos consideran que el “enemigo” ya no mora en
No es cierto que –como me dijera un militante radical ofuscado una vez- se actúe de esta manera porque ahora los militares ya no son un problema y todo lo que se haga reditúa políticamente. Hubo que esperar más de treinta años, soportar imposibles chantajes y miserias, enfrentar el descrédito de
Entonces, no hay milagros ni especulaciones. Esto sencillamente es defender los derechos humanos y mantener desde la política bien alta la memoria. Y que
viernes, 6 de agosto de 2010
SI QUERÉS LLORAR... (la alianza de los hipócritas y los pelotudos)
lunes, 2 de agosto de 2010
O FLAMEARA SOBRE SUS RUINAS

Hace cincuenta y ocho años es posible que en alguno de estos palacios de nuestra aristocracia (con olor a bosta), la mujer del casero arrodillada frente al retrato, vela en mano y la otra espantando las lágrimas –con esa cosa pesada que hunde el pecho- esté rezando. Esta noche sólo cabe rezar. Los patrones no vendrán hasta fines de noviembre (¿en qué ciudad de Europa estaban las señoras a esta hora?). Es posible también que los hombres de mando apuren una copa en Jockey. Motivos para festejo…
Aquí, en Mar del Plata, la radio (bajita) marca los minutos de la desesperación. Anteayer marcharon. Hicieron una interminable llamarada de antorchas pidiendo el milagro que Dios no va a conceder.
¿Por qué no hay justicia, por qué no existe la justicia? Tiene sólo treinta y tres años…
Nos dio ocho y algo más de seis si contamos la acción directa, esa vida pública. Y nada más. Y con esos años dio vuelta el mundo. Sería yo otro escribiendo ahora si Ella no hubiera pasado.
La veo venir y seguir de largo; cuando trato de hablarle ya no está. Los libros me dan pistas, voy a los lugares, toco. Pero no. Vi los vestidos, las fotos de las fotos, el prendedor del escudo. Pero no. Y como muchos, leí al General primero para entenderla. Y entendí. Me hizo falta Ella para amar, sin embargo. Es la única manera de entender. Pasionalmente, fanáticamente (¿era así?).
Orillé la lucha sindical y las conquistas también tenían un mensaje para mí. Pero todo en un costado me hablaba de Ella. Y para qué hacer citas del incendio, de los conjuros populares cuyo poder reside en su cabellera suelta. En su voz agrietada y aguda de grabaciones que remasterizamos cada tanto, como para no perderla.
Pero se nos pierde. Ocurre que me tocó nacer cuatro años después y desconocer casi todo. Tuve que nacer en la edad oscura y lejos de sus ojos.
El corazón le sale del pecho. Vacila, no quiere levantar la cara. Ni oír la radio; que no transmita más nada. Se está por parar el mundo. Es eso. Pobre caserita perdida en la casona de los Ortiz Basualdo. El eco devuelve un llanto viejo, tan asustado.
Se quedan en el Jockey un rato más. Está la mesa de siempre. Los abogados, los empresarios, los vacunos, los gringos amistosos, los políticos amigos de los gringos. Todos saben en lo más íntimo que deben estar juntos un rato más esta noche.
Y yo tan agarrado a otra Argentina, con morochos peinados y castaños desteñidos. Postmoderna de tanta lluvia ácida. Trato (mos) de recobrar el aliento, porque tal vez esta vez.
26jul; 20:25 – La radio brama lo que tanto esperaban. Descorchan champagne, se abrazan. El Jockey es una fiesta (otra fiesta después de tanto tiempo).
Un gemido agudo de animal alcanzado por la perdigonada -herido de muerte- va por las habitaciones cerradas. La chinita llora a moco tendido. ¿Acaso Dios no existe?, acaso Dios no escucha a los pobres. La noche hace prisioneros en cada alma, la sirvientita la primera.
Los mozos del Jockey, embanderados y pasantes entre las mesas. Uno se sale de línea, se cubre tras las cortinas y se agarra la cabeza, se arranca el moño y llora como un chico. Berrera como el huérfano que es. Y se queda así, en cuclillas en un rincón con un miedo tan grande como el futuro. Dios, qué soledad.
¿Cuántos han sido vengados? ¿cuántos fueron reivindicados, cuántos los rescatados? Menos, menos de los que sufrieron. La historia es así de puta, sólo cuentan los salvados (y siempre son menos).
Pero fue imborrable. Fue maravilloso. Una tormenta inesperada, un verano en el que todos los que nunca, veranearon.
Vengo de ese país, aunque no lo haya conocido. Reconozco guiños que van de mirada en mirada, para hundirse en el pelo negro de esta noche (voraz, feroz, compañera).
Es eso. Y ahora es esto. Año a año se nos van llevando a los que quedaban con los pies aún húmedos de esa fuente. Anécdotas grabadas. Y una pira que señala el rumbo de los muertos. Tragedias arrumbadas junto a maravillas. Es nuestra historia, grande y cotidiana. Es un rejunte de miserias y también de miserables. El cuadro de honor de los traidores. Y los perros de la guerra haciendo de próceres. Los asesinos. Ese tiempo mediocre de estar vivos. Nuestra personal historia. La familia de hijos y también de posguerra. Los miedos embaldosados y ese sentido común que nos ha sido tan esquivo.
Y este ahora concreto en el que la única verdad es la realidad. Es cierto que se puede correr la línea de la cancha, para hacerla más grande y que cada día quepa uno más. Ahora es ahora.
Igual tenemos metido tu nombre para empujar hacia la victoria, con el heroísmo de estos días (tan discreto). De última, siempre tenemos guardada esa bandera que flameará sobre las ruinas.
martes, 20 de julio de 2010
FARISEOS
Obispo auxiliar de Cardenal Jorge Bergoglio, titular de
Estas declaraciones –que no fueron las únicas- publicadas en Tiempo Argentino del jueves 8 de julio pasado (un diario K, obvio) sacadas ahora de contexto por mi y fuera de la discusión del proyecto de ley que esta Iglesia perdió (y otras como las Evangélicas que se manifestaron democráticamente y con igual nivel de brutalidad) para bien de la sociedad argentina, son contundentes. No tengo la pretensión de desacreditar a la cúpula eclesiástica y me molesta leer humoradas o sesudos análisis hechos por agnósticos, ateos o fulanos que profesan otras religiones supuestamente más progresistas. Medievales, discriminadores, hipócritas, qué más se puede decir. Me centro en esta Iglesia Católica que, hace muchos años, era mi iglesia. Alguna vez un cura querido me dijo que mi problema era que no soportaba la decisión de Dios de poner hombres en lugar de ángeles al frente de su Iglesia. Es cierto. Lo que no soporto, además, es que una oscura y maravillosa secta judaica lanzada al mundo pagano haya devenido en esta basura.
Sería justo decir que cuiden la banda de pedófilos que les hace gastar tanto dinero (el Vaticano sigue pagando indemnizaciones y silencio y no puede menos que aceptar el desastre moral inocultable). Sería más justo recordarles las complicidades nunca desmentidas y cínicamente “autodisculpadas” con la dictadura militar de 1976. Dieron vuelta la cara, pero no para ofrecer la otra mejilla, sino para no ver a las Madres y para no inquirir a los asesinos. Aramburu, Tortolo, Bonamín no eran una excepción, eran una política. Porque
Así como no me gusta que me muestren el peronómetro, no voy a sacar el teonómetro para ver quiénes son o no los verdaderos cristianos. Ensuciaron todo, no hay remedio. Son la pasta base de los pueblos.
Me duele la puteada y me reconforta a la vez. No somos todos iguales, hay una subhumanidad que quiere impedirle a las mayorías reconocerse en los cambios, en la naturaleza y en el propio devenir de la sociedad. Haber suplantado al Imperio Romano no les da derecho de regir las vidas de cada uno. La vida sigue y seguirá sin “juicio divino”, sin “guerra de Dios”.
Hace muchos años que no espero ver a Jesús blandir el látigo para echar a los mercaderes del Templo. Hace tiempo que se que los mercaderes dirigen el Templo y blanden el látigo sobre cristos sin voz. Hay muchos católicos que dan testimonio de vida, de “opción preferencial por los pobres”; existe aún por suerte la “teología de
jueves, 1 de julio de 2010
LA FOTO
Yo era un nene de lentes feos de unos ocho años, llevaba un tapado gris y un sweter tejido por alguna de mis abuelas, pantalones largos de salir porque era invierno y zapatitos lustrados. Aún me cortaban el pelo con media americana y el flequillo a lo Marrone. Seguramente no me fijé en mí, esa es una costumbre de la adolescencia que aún me encandila cuando me siento a tomar un café frente a un espejo.
Ese día -u otro día- el viejo había entrado en confesiones políticas con su hijo mayor. Ibamos doblando la subida de la panamericana a la altura de Vicente López en el Gordini que teníamos en ese entonces, cuando subitamente y como siguiendo alguna noticia en la radio del auto en la que yo, desde ya, no había reparado, me dijo que iba a votar a la UCRI porque le gustaba Frondizi. Que siempre había sido radical, pero que Frondizi había hecho bien, porque era muy inteligente y había que hacer partidos nuevos. Que empezaba una nueva época y que todo era muy, pero muy importante.
Pregunté qué era votar y me dijo que los militares se iban a ir y que por eso, la gente tenía que elegir al presidente. Me impresionó eso de que todos votaran al presidente y mucho más que el presidente no tuviera que ser un militar, aunque creo que no entendí muy bien qué cosa era votar. Lo claro era que se hacía entre mucha gente. Fue todo, pero esa era la primera charla política de mi vida. En casa no se hablaba de eso y si lo hacían, los chicos nos habíamos ido a la cama. Se que comentaban siempre el noticiero de Radio Colonia, pero eso era muy tarde y yo me levantaba a las seis para ir al colegio. Después de eso no hablamos de política hasta que fui más grande y, como era de esperar, nunca estuvimos de acuerdo.
Aunque si se hablaban de política en casa, ocurre que yo no sabía que esos temas tenían que ver con la política. Recuerdo que decían cosas de alguien que había sido presidente antes de que yo naciera y lo que decían no sonaba muy bien. El viejo decía “el dictador”, “el que está en Madrid”, “ese”. Un innombrable. Enganchando un párrafo con otro, pude reconstruir después una trama. El viejo era profundamente antiperonista, tanto que se había sacado el brazalete negro que le obligaron a ponerse en el banco cuando murió Evita (aunque incomprensiblemente también supe, años después, que respetaba a la Señora). Decía que no lo ascendieron por eso. Y mamá contaba que en su casa de soltera se habían refugiado monjitas con las que ella trabajaba como maestra, porque las perseguían y hasta el hábito habían tenido que dejar para que no las reconocieran. Y otras historias... de la gente que se había envalentonado con el peronismo. Mamá contaba que el abuelo escuchaba atentamente los discursos de Perón por la radio y decía que estaban ocurriendo cosas por las cuales el país iba a cambiar para siempre. Su padre había muerto en el '48, dejándola con una soledad que aprendió a compartir consigo misma y que aún le dura.
Pero volviendo al tema, los militares los habían librado de Perón, pero no del peronismo. “Esto no se acaba más” rezongaba el viejo. Encarnaba la forma no peronista de ascenso social (en el país peronista). Inmigrantes, conventillo, madre abnegada, un padre perdido en el humo del toscano desde el umbral de la casa alquilada en Coghlam, el laburo desde los trece años, el trabajo en el banco de Italia, el hijo único y la madre viuda. El hijo casado, la casa propia, el crédito, el auto, el hijo. La sistemática compra de electrodomésticos para la madre que se resistía a tanto artefacto pero que se hizo adicta a la tele. La compra de la casa alquilada para la madre. El velorio de la madre en su casa en el '63 y el camino del desconsuelo que guardó en trajes de sastre y las ganas de conquistar el mundo.
Nunca me dijeron quién era el tal Perón, pero seguro que nada bueno. Alguien violento, que enardecía a la gente y prometía venganza por la radio. Valores no cristianos. Alguien que vivía como un rey en España con todo lo que se había robado. Y la queja por tanta y tanta gente que seguía siendo peronista.
Algo no encajaba. ¿Por qué toda esa gente insistía con algo que a mis padres les parecía una pesadilla? Sin duda, algo tremendo y terriblemente importante había pasado justo antes de que yo naciera.
Y entonces, dimos ese extraño paseo del que hablaba al principio. Seguimos caminando para buscar el coche –que ya era un Peugeot 403- y pasamos frente a un puesto de diarios y revistas. El viejo hizo más lento el paso como deteniéndose casi y señaló una foto. Yo sí me paré y él me tironeó nervioso.
Era una foto coloreada como las que había visto en una visita a Luján, con un señor muy sonriente y magnífico en su uniforme verde oliva montado sobre un enorme caballo blanco con pintas negras. Apurando ahora si el paso, me dijo como en secreto: “Ves, ese es Perón”. Me recomendó que no repitiera el nombre porque estaba prohibido, pero que ya lo iba a escuchar porque se venían las elecciones. Pero que Perón no podía participar, porque los militares nunca iban a dejarlo volver al país.
Quedé confundido, porque el tal Perón al parecer también era un militar. Hasta tenía caballo. Parecía un prócer fantastico aunque un poco antiguo. Bueno, como todos los próceres que más tarde me darían y quitarían el sueño.
miércoles, 30 de junio de 2010
QUERIDOS VIEJOS
Le duele el juanete. Lo dice mientras lo lava con agua de alivour en una palangana. Cosas de ponerse vieja, podría pensar ahora pero mi tía María no está viva ahora. Estaba viva en los sesentas cuando me pasaba el fin de semana en la casa italiana que había construído el tío Miguel, que para eso era albañil o maestro mayor de obras o tano incrédulo porque no se sabía en qué región y en qué país lo había dejado la guerra del 14. Son los viejos. Esos que no hablaban de política ni de religión porque se armaba la podrída y todos se terminaban tirando con migas de pan y a veces soda. Los domingos eran así. Mucho ruido, mucha familia enrraviolada con menudos de pollo. Y el pollo pobrecito venía del gallinero que estaba al costado de la casa. Muchos domingos de abuelas y de tíos que han pasado a la historia como el país que ha pasado a la historia. La tía María que te dice "piojoso" con un cariño incomprensible hoy en día. Si le contara del tuiter y del feisbuc, si les contara todo el océano que cruzamos para llegar acá, justo en el lugar en el que ellos vivían su domingo en pijama... Estamos viejos los chicos de esas casas, y si, estamos algo más viejos. Y todos esos mayores que no nos vieron. Qué decirles hoy a esta hora de la noche en que no se por qué me vienen todos y miran lo que escribo sin entender qué carajo estoy haciendo en vez de ir a dormir que mañana hay que ir al trabajo. Es el blog tía que hace mucho que no escribo nada, porque a veces no se me ocurre nada como cuando me hacían dormir la siesta de prepo y me la pasaba pensando con los ojos abiertos. Queridos viejos, les quiero decir algo, ¿saben? el país se construye como ustedes decían pero es más complicado. Qué les voy a contar de heridas si ustedes se despertaban sin saber si todavía estaban en el conventillo, sin saber si esa sábana planchada les era propia. Eran las épocas del ascenso social y la familia sabía un rato largo de eso. No pudieron enseñarme porque yo ya estaba allí en el escalón que me dejaron y sin la historia de lo que había costado. Por eso uno puede ser hoy el "marquesito" mimado, el del postre hecho en casa con huevos del gallinero (otra vez). Bien vale esto aunque no se entienda para reconocer todo el laburo acumulado en cada pensamiento que uno tiene y se cree que es propio. Cada idea llevada en andas por todos los días desde la cinco de la mañana en la obra, en la cocina, en el planchado, en el banco, en la feria, en el corretaje. Mucho laburo acumulado. Uno es el producto de todo eso, el producto de un país silencioso que saluda por la calle a los vecinos, que saca la silla a la vereda y ve pasar a los conocidos. Que se la pasa a la noche viendo los fúnebres para ver si se murió un conocido y mandar el pésame. ¿Saben? parece que no tengo nada que ver con estas historias y sin embargo, a medida que me voy volviendo cada vez más grande, me vuelven y me dan vueltas. Todos ustedes. Los quiero tanto como al futuro que no se qué mierda es y si va a venir algún día. Todos ustedes en medio de este departamente cuando me junto con mis hijos los domingos a comer y ver series y hablar de la vida mientras suena siempre de fondo la acústica que no se tocar pero Emiliano si. Diferentes domingos. Diferente país y el mismo. Quiero un puente entre todos, para volver a verlos y que vengan a visitarnos, que tanta falta nos hace. Porque no se puede soñar sin mística, porque no se puede creer sin tenerlos de cerca. Así es el país que necesito, el que ustedes deletreaban y en el que yo me comía los ravioles con estofado. El que tenía los mismos enemigos pero más crecidos. Como crecí yo y tantos, con la diferencia que a mí me criaron ustedes, viejos queridos.viernes, 28 de mayo de 2010
DOSCIENTAS VECES "TE QUIERO"
Seis millones de personas visitaron el Paseo del Bicentenario entre el 21 y el 25; más de 250 mil personas degustaron comidas regionales en 72 puestos gastronómicos de las provincias; seis mil personas por día visitaron cada uno de los 45 stands provinciales e internacionales, lo que hace un total de 270 mil personas diarias; en el stand bonaerense se vendió un promedio de 2 toneladas diarias de dulce de leche; en el stand de Salta, mil empanadas y 100 mil litros de locro; en el de emprendimientos de Desarrollo Social, 1200 litros de aceite de oliva y 800 docenas de pastelitos; a los festejos se acreditaron más de dos mil periodistas argentinos y cien medios internacionales; participaron 15 mil personas en los desfiles, contando 4500 en el desfile de la Integración, dos mil en el Federal, cinco mil en de las Fuerzas Armadas y de seguridad, y 3500 artistas en el del Bicentenario.La consigna repetida –entre muchas otras- de “Festejemos Juntos” fue tal vez la que mejor reflejó el sentido profundo y compartido. Interpretar que allí hay 6 millones de votos sería una estupidez, pensar que los que fueron son oficialistas, medio-oficialistas, estánenvíasdeseroficialistas también. Estuvieron todos los que quisieron estar, y eso incluye a los argentinos que no quieren al Gobierno. Es cierto, como también sería otra estupidez peor aún argumentar todo lo contrario. Pensemos un rato juntos, compañero…
No se trató de una fiesta K, pero sin dudas es el Gobierno de Cristina (de la Señora y Compañera) el que mejor puede capitalizar los festejos del Bicentenario, por la organización, la participación popular avasallante, la propuesta, la calidad, el espectáculo, el cuidado y los valores desplegados. El patriotismo lo pusimos todos, eso si. El Gobierno sale fortalecido y sigue revirtiendo la imagen negativa que nos dejara el conflicto de la 125. Lento, pero a paso firme.
Ahora bien, ¿qué le pasó a nuestra gente por la cabeza y el corazón en estos días? Muchas cosas y muchas contradictorias. Un sentimiento nunca desmentido de Patria, de amor profundo por la Patria que no se veía en el día a día. Unas ganas tremendas de festejar y tratarnos bien. Una necesidad de ver mejor al país y a nosotros mismos. Porque está mejor. No bien, sino MEJOR. Y también una inquebrantable –aunque callada- voluntad de reconocernos en la diferencia y a pesar de las diferencias. No todos pensamos lo mismo, ni visualizamos las cosas de una sola manera. Pero la mayoría –y es la inmensa mayoría- no apuesta al fracaso ni cree vivir en un “país de mierda”. Casi nadie quiere que nos vaya mal para amortiguar la propia falta de autoestima. Es cierto que nadie se realiza en una sociedad que no se realiza, como también que el intento de ser felíz colectivamente supera enormemente la satisfacción personal del éxito (y el que no lo siente, no lo siente y lo lamento mucho).
Ambigüedades de sentirse quebrantado (ese soy yo) ante el desfile militar y la marcha de la Armada, tanto milico suelto y quémimportaqueseanlosquenacieronendemocracia, respirar hondo mirando a los miles que aplauden, cantan, se miran en esos uniformados que algún día terminarán de honrar el uniforme de San Martín y Belgrano… Cómo no reconocer que el “Febo asoma” en miles y miles de gargantas al paso del sufrido Ejército de los Andes no arrancaba una lágrima secreta.
Los pibes cantando en los recitales, los pibes trepados a todo para mirar de más arriba –como es su destino, mirar el país de más arriba que nosotros-, los pibes balbuceando la historia y pasándoselas entre el mate, el abrazo, la salsa. Y serios en el himno del 24 a las 24 cuando la Sole paró de cantar. La Patria era una cosa seria y se los pudimos transmitir, no es una boludéz compañeros.
En la Patria se nos va la vida y nos viene. La alegría es la Patria, no sólo el dolor. Por eso la democracia de hoy terminaba con la carroza que invitaba a invadir la calle y bailar todos con todos.
El Bicentenario nos devolvió por un rato la mística a la gran mayoría, porque esto es un asunto de mayorías o no es nada. Ahora tenemos que decir una y otra vez y otra vez y otra vez que este proyecto de país popular, latinoamericano, con base en el trabajo y la producción, inclusivo, diverso, es el que conviene continuar y profundizar.
miércoles, 28 de abril de 2010
COMO ALAMBRE CAIDO
Este blog tampoco ha recibido dinero alguno (las quejas se multiplican) del compañero Aníbal... ¿es que Trompetín miente?No es por alardear, pero PERONISMO POR OPCION se la pasa puteando e injuriando a la oposición (ver si no la serie "Los Miserables" en este mismo espacio pero más abajo).
¿Qué, nuestros improperios no valen? ¿Por qué untar a otros blogs y a este no? ¡Si alguien ya cobró que convide!
A ver si afinamos la puntería...
sábado, 17 de abril de 2010
LOS MISERABLES: MATADOR.
Avenida Corrientes, principios de los noventa… tomo un café con alguien mirando a lo largo de la madrugada los negocios empapelados de diario, se alquila, nos vamos… Oscura, casi sin luminarias, muriendo como su prima hermana Lavalle que se nos va llenando de “iglesias” sobre las ruinas de los cines. A nuestro lado avanza con esfuerzo un flaco de mechas largas y canosas, campera de jean, cara de cansancio, bigotes y barba descuidadas. Tiene mirada de joven, nuestra, de compañero (política o rock quién sabe). Se toma de una mesa y cae en cámara lenta sin soportar su espalda ancha de rugbier o motoquero y la enorme delgadez. Me apuro a ayudar para que se levante. “Tené cuidado, flaco, tengo sida”, me mira vencido. Lo agarro mejor y se levanta. Nos saludamos con un gesto y cada uno se va por su lado. Esto es el menemismo.Las patillas y el poncho. La jura riojana del ‘73 con banderas de la juventud maravillosa. Menem. Quiroga. Menem. Poco más…, algunas actitudes: el ramo de rosas que Isabel no le recibió; el acompañamiento al acuerdo con Chile. La Renovación desde el interior profundo. Calidez, carnaval de harina, fiesta. No mucho más.
“Mejor cualquier revolución que ninguna”, contratapa de Página de nosequién. Después gritar y correr atrás del micro gigante, saludarlo y mirar la gente. Los papelitos y la banda del Tula al frente. La marcha (y yo que estrenaba peronismo).
A los tres meses Bunge y Born. Después Adelina, María Julia, el Capitán Ingeniero Alsogaray. El presidente recibe al almirante Rojas en la Casa Rosada. “Yo no puedo ver enjaulados ni a los canarios”. Indulto. Indultos.
¿Qué palabra “neoliberalismo”? Revolución Conservadora, si parece una joda. Pero no es. Revolución Productiva (¿salariazo?). Modernización. Continuar a Perón, ahora a privatizar todo aquello que el General se vio obligado a estatizar. Lo presentaban así, ¿o no se acuerdan? Comenzó a ser rubio para los rubios, más alto para las vedetes, hermoso para los que lo veían como a un monito. Se vistió de putamadre. Carísimo.
Miles de miles de ex trabajadores. Tramos y tramos de rieles oxidándose. El Congreso si que fue una escribanía. Voces solitarias en contra: el Movimiento de los Trabajadores Argentinos de Moyano; el entonces Congreso de los Trabajadores Argentinos (después Central, la CTA), la senadora Cristina Fernández de Kirchner que termino echada del bloque por el Hermano Eduardo.
Algarabía. Fiesta. Cuotas. Viajes. UnoaUno. Nosotros nos quedamos en el cuarenta y cinco. Los pelotudos del 17 de octubre y el peronismoserárevolucionarioonoseránada… ¡cuánta soledad, hermano!
Está viejo. Cuando sonríe parece que se le va a caer parte de la cara. Parece inofensivo. Casi cómico. Todos hacen bromas sobre su habilidad para hacerse notar y ser imprescindible en el Senado (el voto que va y que viene).
Menem sale caro. Nos salió muy caro. Una generación o dos caro. A la basura. Una construcción social estatal de caro. A la basura. Un nivel educativo de caro. Orgullo y dignidad como costo, a los perros. Y la gente se reía, y mucha gente se reía.
Pasa que el Enemigo es el enemigo, nada bueno se espera del Enemigo. Siempre el que traiciona es un compañero, del que no se espera algo así. Un compañero con el que suponemos compartir ideas, proyectos y pasado. Un traidor que se caga en el pasado y hace mierda el Estado Justicialista, porque los gorilas no pudieron, porque necesitaban a uno de adentro.
Menem.
Una posdata personal: Hijo de Puta.
jueves, 1 de abril de 2010
LOS MISERABLES: desMORALES
Actualmente preside el bloque de Senadores de
Fue uno de los impulsores más decididos del Acuerdo Cívico y Social que se consagró como segunda fuerza electoral muy cerca del oficialismo (si se midiera así, y no por la cantidad de legisladores electos como en toda elección parlamentaria de mitad de mandato). El Senador es un juntador de “panradicalismo”, junto al diputado pantriste Ricardito Alfonsín.
A partir de la “batalla” agraria por la anulación de la resolución 125, se alineó decididamente con las patronales rurales y descubrió que el gobierno era autoritario y peronista. Lo segundo fue imperdonable.
Protagonizó a fines del año pasado un duro altercado con la también jujeña Milagro Sala, la dirigente social que orienta
Sucede que desMorales es un cobarde, un perfecto cobarde escondido tras el escudo de un partido centenario (el problema, correligionarios, es que coleccionan sujetos como este).
Cobarde con Milagro Sala, cobarde con Mercedes Marcó del Pont. Fue él quien –sin poder ocultar su falta de preparación para la tarea- le dijo a la presidenta del Banco Central que los senadores no le iban a hacer preguntas, cuando se trataba de escucharla en la defensa de su pliego.
Cobarde con
Un papafrita (como el vice, ¡oh! también del mismo partido) que hace unos días amenazó al ministro de Economía con un juicio penal ni bien éste se sentó frente a una comisión parlamentaria para hablar de las reservas del país. Pero el compañero Boudu se la devolvió y le dio para que tenga. Le recordó una cosa (entre muchas)… que entre julio de 2000 y agosto de 2001 el hoy Senador se desempeñó como Secretario de Desarrollo Social de
Así son los “fiscales de la república”, duros con los de abajo y blandos con los poderes concentrados (nacionales y/o extranjeros). Nadie dice que el Senador de
