jueves, 5 de mayo de 2011

EXITO: ASESINAMOS AL LOBO FEROZ

Uno entiende (no justifica) que mucha gente salga a la calle a festejar la muerte de Bin Laden, sobre todo en Nueva York. Las marcas que dejó el atentado contra las torres gemelas, la sensación de vulnerabilidad concretada, en fin, cosas que se pueden entender como un alivio o eso tan primitivo pero tranquilizador de sentirse “vengado”.

Uno entiende también (y tampoco justifica) que los Estados y sobre todo los gobiernos circunstanciales, pueden en determinados momentos cruciales de la historia recurrir al asesinato político, a la operación “encubierta” contra opositores que han jugado con el mismo fuego. Se trata, en esos casos, de un secreto inconfesable cuyo peso cargan los conjurados.

Lo que no se puede entender (y se debe criticar enérgicamente) es que todo eso sea una política de Estado. Que muy suelto de cuerpo la principal potencia militar del planeta anuncie que acaba de asesinar a su enemigo nº 1 y que tal acción significa que “el mundo está más seguro”. Es lo que ha hecho el presidente norteamericano, felicitado por la Europa colonialista y la multinacional ONU.

Tras una paciente búsqueda de diez años, luego de reventar dos países y asentar la presencia militar en la región, un grupo de élite de las FFAA yanquis capturó y dio muerte al líder de Al Qaeda en su “fortaleza”, pegada a un campo de entrenamiento de las FFAA paquistaníes. También murieron otras personas, entre ellos un hijo de Osama. Una operación limpia porque ninguno de los comandos salió herido. Al menos con Saddam Hussein ensayaron una parodia de juicio antes de ahorcarlo.

A todo esto, el mundo (y nosotros ) sabe muy bien si la organización Al Qaeda por si misma, es la responsable de derribar el World Trade Center. Nadie explicó nunca convincentemente el por qué fuerzas árabes y musulmanas apañadas, organizadas, abastecidas y armadas por personal de la CIA y el Pentagono en la lucha contra la URSS –allá por los ochentas- se transformaron en Godzila y terminaron atacando territorio estadounidense. Nadie da razones suficientes para justificar la invasión a Afganistán, la ocupación y destrucción de Irak, el saqueo planificado de las reservas petroleras.

Pero ahora también se naturaliza el asesinato como una forma de combate. El asesinato selectivo de enemigos. Era algo que hacía(ce) el Estado de Israel con los dirigentes palestinos, que por definición deben y tienen que ser “terroristas”. Fue ensayado hace muy poco contra Kadafi, pero falló y sólo pudieron cobrarse la vida de un hijo del libio y tres de sus nietos. Asesinato, tortura, prisión sin juicio, abogado ni término cierto son métodos válidos y dan resultados. Eso es Guantánamo (que también, en la lista de barbaridades, es una usurpación de territorio de el Estado cubano). Y está todo bien.

Los EEUU libran una guerra y en la guerra está todo permitido. Es que es una guerra contra un enemigo que se oculta, una guerra que no se eligió pero que se está obligado a librar. Son las exactas palabras de Videla. Y uno piensa, cuánta injusticia, los generales que “ganaron” una guerra contra la subvesión están presos en la Argentina y las mismas acciones en el mundo libre reciben felicitaciones de países importantes y se festejan por las calles.

Debe ser que Argentina está gobernada por la “subversión”. Es eso. Y que los yanquis están demasiado ocupados cazando terroristas árabes.

¿Qué es “estar seguro” entonces? Lo que queda es que el concepto “seguridad” va en pareja con el de “impunidad”. Lo hacemos porque podemos hacerlo, una de las bases del poder.

¿Era posible “cazar” a Bin Laden y juzgarlo? Aparentemente si. ¿Alguien pensaba en ello? Aparentemente no. Había que ir y liquidarlo, mostrar el hecho sin mostrar el cadáver. Apelar a los sentimientos más abismales de animalitos asustadísimos y llevarlo a la categoría de una doctrina del poder.

Es peligroso. Augura males mayores y tiempos oscuros. Estos tipos son muy peligrosos, mucho pero mucho más que Bin Laden.

miércoles, 27 de abril de 2011

FRACASO

Todo preanuncia el desastre. Veamos... el viernes próximo se hará un acto de la CGT en la Av 9 de Julio al que se espera una concurrencia de medio millón de fulanos. En los últimos días, el anuncio de algunas deserciones tornan incierto el éxito del mítin.

En principio, no va Pedraza (está en cana junto a un grupo de amigos) y no se sabe qué harán los ferroviarios. Tampoco será de la partida Luis Barrionuevo (presumiblemente su esposa, candidata a gobernadora porque "es tiempo de trabajar", no vaya). El gitano Cavalieri no va. Para no hacerla larga, los "gordos" no van. Son los sindicalistas que avalaron al menemismo, los que se hicieron los distraídos con las privatizaciones y no cambiaron de parecer (y no quisieron ni siquiera parecer otra cosa). Ni uno de esos quiere ir. Sabemos también que el Momo Benegas no va, de lo que uno colige que la Mesa de Enlace no enviará a nadie porque la gente de campo es así, solidaria.

Entonces, ¿quién va?... Irán los de siempre. Los que bajan de los micros con bandera y vincha. Los eternos amantes del tetra y la prebenda. Los negros que forman parte del aparato sindical. Los camioneros que se cansaron de reventar el hotel de lujo que el sindicato tiene en Mar del Plata (y de seguro tienen más). Los que quieren que el sindicalismo sea no sólo un factor de presión, sino también de poder. Los infames que le dan bola a Recalde con esa manía que tiene el hombre de obligar a cumplir los artículos más que cuestionables de la Constitución Nacional. Voy yo y un montón de amigos. Va un cacho de mística. Van los que se quedaron en el 45 y no ven que venga un bondi mejor que ese. Va Néstor. Creo que va a ser un fracaso, ya lo voy a leer en Clarín y La Nación.

Justificar a ambos lados Nos vemos allá.

lunes, 11 de abril de 2011

ELECCIONES DESDE EL SOFA

Me doy un rato para pensar sin citas y sin precisiones… Nos separan seis meses y pico de las elecciones nacionales y casi tres de las de Capital. Ya están encima es cierto, pero no tanto. Primero, vamos por lo más grande.

La pobre “oposición” vapuleada por tres compulsas que le fueron abiertamente esquivas (el 1 y monedas por ciento del radicalismo ayer en Salta fue casi burlón), ensaya alquimia (¿ingeniería?) electoral sin tiempo. No pueden instalar candidatos y cuando lo logran –que sean conocidos por la población- eso mismo tan buscado, se transforma en la principal debilidad: aparentemente no arrancan como para ser alternativa del oficialismo. Parece mentira si uno se ubica en los días posteriores a la 125.

Allí está Cobos como el mascarón de la nave insignia de la Armada Invencible. A pique. Los medios cebados tras haber encontrado el “talón de Aquiles” rural, lo presentaron como un San Martín que, habiendo salvado la “república”, inicaba un viaje mítico hasta su Plumerillo natal. Recibimiento en los pueblos, saludos, popularidad súbita. Poco más de dos años después, y tras oponerse tenazmente a casi todas las iniciativas del gobierno del cual formaba parte, encontró –por fin- el atajo que lo sacara del laberinto auto impuesto y se fue. Su helicóptero fue la renuncia a participar de las internas (radicales), las primarias, las candidaturas. Sólo le faltó una renuncia, la que indicaba la coherencia pero hacía imposible su miserabilidad constitutiva. Aparentemente, va a ser el único radical que termine un mandato nacional en décadas. Triste record, pero es el que eligió.

Duhalde y los hermanos Macana puntanos siguen recorriendo el país en una disputa imposible. Siempre son treinta mil los votantes y el cabezón gana por cincuenta votos. Aparecen los tres en los noticieros, dan notas al multimedios y mantienen la cabeza afuera del agua. No es poco para la tripulación senior del Titanic. Sueñan con un “frente grande” que los una definitivamente al panradicalismo (un contrasentido que trajeran pan, pero bueno).

Macri interrumpe vacación tras vacación para hacer declaraciones, cada vez que el Gobierno Nacional lo agrede gobernando. Se sabe aspirante a ese veinte y pico por ciento que posiblemente saque la mayor oposición. Pero duda.

De Carrió no se qué decir, estoy esperando que los delincuentes que la tienen secuestrada pidan rescate, porque su desaparición hace peligrar la República (y su posible aparición la pone en grave riesgo).

El Progresismo Gorila (Pino, para no andar con rodeos), la parpadeante Stolbizer, la esfinge santafesina (no el Lole sino el socialista), recorren distritos con la actitud de un mal estudiante ante la tabla periódica de elementos. Perdidos en la noche.

La izquierda institucional-partidaria lucha a brazo partido para no perder más personería electoral, ahora la culpa es de la represiva ley de partidos políticos impuesta por la burguesía kirchnerista (aliada al imperialismo).

Hace diez años era el 2001. Así quedó la revolución conservadora y la revolución de la otra. En tanto, Néstor primero y Cristina ahora fueron construyendo poder de una manera insólita: gobernando para las mayorías. Algo que no se veía desde la década del cuarenta.

Dos, la más local. Los amagues tanto del señor Solanas como del Jefe Macri de “bajar” a la Ciudad (¿a qué monumento estaban subidos?) ya no se disimulan. Pueden quedar muy atrás la estoica y atormentada imagen de Gabriela, como las comisuras interminables de Larreta. Perdido por perdido, Mauricio puede bien querer retener el distrito que (no)gobierna, sabe que tiene un piso de preferencias alto y que puede hacerse fuerte con un PRO que todavía –digámoslo- goza de aceptación en sectores porteños, tradicionalmente hostiles al peronismo y asustados por la política. Ese treinta por ciento que no va a cambiar el voto es algo que lo hace pensar (y eso solo es un milagro).

Y también Solanas –el que mejor desempeño tuvo en las legislativas capitalinas pasadas- va mirando que es necesario hacerse fuerte en algún lugar.

Ibarra presentó lo suyo y también el sabatelismo. Ambas fórmulas tienen ese sabor de chantaje y negociación que la progresía llama “Frente”.

El kircherismo, como sabemos, tiene para mostrar tres candidatos (Filmus, Boudou, Tomada, en ese orden encuestas mediante). De aquí a menos de un mes habrá que tomar una decisión. Y encolumnarse tras un candidato para sumar sectores más allá del núcleo que postula el Proyecto Nacional como plataforma para la Ciudad.

Lo nuestro, lo de la militancia K (peronistas y K a secas), será trabajar y mucho para ganar en la Misteriosa BA y tener la experiencia de un gobierno nacional y popular (no simplemente “rescatar” la Ciudad).

El resto, tanto en el país como en la Autónoma, lo hará el tiempo. Dios dirá, los pueblos también.

viernes, 1 de abril de 2011

LA CRIA

Clarín 31-01-1998: “Ayer murió el coronel (RE) Héctor Eduardo Cabanillas, jefe de inteligencia del Ejército que se encargó de ocultar el cuerpo de Eva Perón en Italia, y que encabezó el denominado operativo devolución, que en setiembre de 1973 trasladó los restos de Italia a Madrid, donde fueron entregados a Perón. (…) fue jefe del Servicio de Informaciones de Estado (SIDE) en 1956 y llegó a titular del Servicio de Informaciones del Ejército en reemplazo del célebre teniente coronel Carlos Eugenio de Moore-Koenig, también vinculado a la desaparición del cadáver. (…) Marcadamente antiperonista, tuvo activa participación en la caída del segundo gobierno de Juan Domingo Perón en 1955. En 1956, recibió de Pedro Eugenio Aramburu la orden de trasladar secretamente los restos de Eva a un cementerio en Milán. (…) Durante 15 años fue el único depositario de la documentación secreta sobre el paradero de los restos de Eva Perón…”


Clarín 1º-04-2011: “El ex agente de Inteligencia Raúl Guglielminetti fue condenado ayer a veinte años de prisión por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención conocido como Automotores Orletti durante la dictadura.”


“El Tribunal Oral Criminal Federal 1 dio a conocer ayer su veredicto y también condenó a prisión perpetua al ex general Eduardo Cabanillas. Además, los ex agentes de Inteligencia Nonorio Martínez Ruiz y Eduardo Ruffo recibieron sendas penas a 25 años de cárcel.”


“Estos dos últimos fueron hallados culpables de 65 casos de privación ilegal de la libertad y 60 aplicaciones de tormentos. Cabanillas fue responsabilizado por su participación en cinco homicidios y 29 casos de privación ilegítima de la libertad e igual número de tormentos.”


Padre e hijo. Ambos militares, antiperonistas, represores, genocidas. Uno, parte de grupo de tareas que secuestró, vejó, mutiló, ultrajó, y ocultó el cadáver de Eva Perón. El otro, parte del grupo de tareas que operaba en Automotores Orletti, el centro del terror del Plan Cóndor. Ambos, enemigos del pueblo, deshonra del uniforme y el Ejército que robaron a San Martín y a Belgrano. Los próceres de la Patria les quedaban grandes, optaron por el otro Ejército, el de Mitre, Roca y Videla.


Uno, que se pudra en el Infierno. El otro, que se pudra en la cárcel.

miércoles, 30 de marzo de 2011

30 DE MARZO

Salimos de la Caja de Ahorro a la tarde temprano, éramos una columna de…trescientos, cuatrocientos compañeros. Veo claramente nuestro banderón con la “nena” de la alcancía, la verdad es que no recuerdo bien cuántos éramos, aunque para ese momento no era poco. Cantábamos, salimos como para llevarnos todo puesto, mucho entusiasmo. Ssevacabaar, sebacabaaar, ladictaduuuramiliitaar. Claro, qué íbamos a cantar.

Enfilamos paralelo a Entre Ríos, por la plaza embaldosada que todavía se unía con el monumento. Derechito para agarrar Callao y meterle hasta Corrientes. Seguramente buscar el amparo de otras columnas y más adelante, tras la 9 de julio, ver si había una de la Bancaria, la del Nación, la del Provincia, la del BANADE, la de los bancos cooperativos. Y ahí ya estaríamos pisando la Plaza. Era lo que conversábamos en los primeros metros de marcha.

Había de todo. Peronistas (de aquí y de allá, de varias agrupaciones e historias), comunistas (la juventud, los del partido estaban cesantes), socialistas varios, un par de troskos, radicales, uno que otro desarrollista, pibes de izquierda suelta, y muchos, muchos que no tenían agrupación ni partido. Compañeros de oficina, algunos disimulando el susto del estreno porque no habían ido nunca a una marcha. Estaban los de Balvanera y los del Anexo Velazco, los del ítem III (alguno con el mameluco de laburo). Compañeras y compañeros, todos nos tratábamos así con un cada vez menos disimulado orgullo del lugar de origen. La Caja de Ahorro era para nosotros la parte del Estado que debíamos defender, algo más que el laburo que nos daba de comer. 30 de marzo de 1982 – La CGT y las 62 Organizaciones convocan a una movilización a Plaza de Mayo para “expresar el rechazo del pueblo al gobierno militar” y reclamar por la normalización institucional y la mejora de la situación socioeconómica. Es violentamente reprimida. En Callao se hizo un silencio raro, mucha cana, mucho aparato. A la altura de Rodríguez Peña un carro de asalto se nos vino encima a una velocidad que daba miedo. Nos cortó la columna y empezaron los gases. Allí terminó nuestra marcha. Nos dispersaron y sanseacabó.

Seguimos en grupitos sueltos tratando siempre de reagruparnos, pero nunca lo logramos. No dudo que algunos se las habrán tomado, cómo juzgarlos. Todos teníamos miedo. La tarde se convirtió en un quilombo de proporciones. Se escuchaban sirenas y estallidos por todos lados, corridas, gritos. Nos buscábamos con la mirada. Recuerdo a un par paraditos en la parada de un bondi, trajeados, como esperando ajenos a todo. Eran compañeros, la cana les pasó al lado sin darles bola porque casi ni respiraban.

Terminé de la mano de una compañera –con la que había discutido política a rabiar un par de días antes y habíamos terminado distanciados- corriendo por una de las laterales. Estaba el hidrante y la guardia de infantería llevándose gente. Nos metimos en un garaje cuerpo a tierra hasta que pasaron. Teníamos olor a gas hasta en el pelo. Salimos y anduvimos juntos un rato más, después nos separamos cuando estábamos seguros que el otro estaba a salvo. Ya por la tarde la Plaza estaba virtualmente cercada por patrulleros, carros de asalto, camiones hidrantes, helicópteros y policía a caballo. Los manifestantes dieron vuelta al área de la plaza por varias horas desafiando a las fuerzas represivas.

Nos juntamos de uno, con otro, nunca más de tres porque era más fácil. Nos reagrupábamos con otros grupitos y rompíamos las bolas. Les daba una bronca terrible el desafío. Sonaban los itakazos, o los lanza granadas de gas. Nunca supe. A las 16 hs la policía interceptó en puente Pueyrredón una gruesa columna de obreros que intentaba cruzar el Riachuelo. Fue reprimida también una manifestación en Tribunales y otra de estibadores en el puerto.

Se hizo la noche y los turros habían logrado que muchísima gente se prendiera de pura bronca que daba tanta represión. Estaban todos indignados. Los bares con la persiana baja albergaban gente, te escondían de la cana. Comenzaron entonces a tirar gases por debajo de las cortinas metálicas. Por la noche, el centro de la ciudad era un caos. Los manifestantes -y simpatizantes desde los balcones- resistía a la policía. Hubo entre 1.000 y 3.000 detenidos. Todos tenían que ser corridos, algunos cazados. Pero la gente no se iba, por primera vez no se iba.

Cuando tironeaban a uno para llevarlo, lo tratábamos de rescatar. No se había perdido el miedo, se había superado. Policíafederalaverguenzanacional, hijosdeputahijosdeputa. En el Interior se hicieron actos paralelos. En Mendoza, la manifestación fue duramente reprimida, quedando entre los muertos el dirigente del cemento José Ortiz con una bala en el pecho. En Rosario, 2.000 personas recorrieron el centro a pesar de la fuerte presencia policial. En Tucumán hubo más de 200 detenidos. La ciudad de Córdoba fue ocupada por el III Cuerpo de Ejército. En Mar del Plata se registraron numerosos heridos en los enfrentamientos con la represión.

Todas las jornadas pasan, las de gloria, las de luto, todo pasa. Pero en los días que siguieron, los que nos veíamos en el laburo y habíamos estado en la columna de la Caja éramos más “nosotros”, aunque no hubiéramos cruzado nunca muchas palabras.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Algo personal

Las historias personales se mezclan con las colectivas y suelen ser más livianas, vanales por comparación. Pero allí están. Hay que decirlo también.

A todos nos pasó algo ese día. Yo no sabía que mi adolescencia había terminado abruptamente, ni que ya un día no seguiría al otro así como así.

No sabía que ya no volveríamos a tocar la guitarra y pasar la tarde de un sábado en cualquier plaza. Que no íbamos a salir nunca más sin documentos. Que la agenda iba a ser algo peligroso, como un libro, como un morral, como el pelo medio largo.

Que, por ejemplo, no había que hacer comentarios delante de cualquiera, mucho menos decir lo que uno piensa.

Que el silencio y la indiferencia iban a doler tanto y por tanto tiempo. Que nos iba a pasar algo malo.

Que volver a casa era algo de cuidado, que había que elegir por qué camino y a qué hora.

Que un uniforme significaba muchas cosas…

Que el “clima de violencia” que se vivía en realidad aún no había comenzado. Qué siempre se puede estar peor.

Y que un animal furioso y lastimado se iba a esconder en la garganta y el estómago para clavarme las uñas en algunos momentos. Que no iba a poder llorar, porque tenía miedo de no poder parar.

Ese 24 descubrí la mala cara de la soledad, pero no lo sabía. Lo fui entendiendo con el tiempo y ese descubrimiento me iba a ser un fulano distinto.

No me llevaron, no me torturaron, no me desaparecieron. Me metieron en cana si pero poquito y casi al final. Yo tenía una cruz colgada en el cuello y los ojos más puros, tenía planteos más éticos que políticos y sentía directamente. Hablaba sin silencios. Tenía amigos y compañeros. Discutía si el socialismo nacional o la revolución peronista y todo eso. Había hecho alguna incipiente experiencia militante. Recién empezaba.

Se afanaron la adolescencia. Se la llevaron puesta con un carro de asalto. No es nada, hubo cosas mucho peores.

Entre el 23 y el 25 de marzo hay un espacio que no pude encontrar nunca. Y así creci. Así tuve hijos, me hice grande. Volví a varias militancias. Tuve muchas certezas, también las dejé por ahí. Hoy tengo un par de ideas que se hicieron carne, un sentimiento que resumió y le dio sentido a otros más antiguos. No son originales, ya estaban en la “marcha”. Cuando la canto, cuando la cantamos, es como un remedio de esas heridas. No se por qué, no me hace falta saberlo.

Y siempre recuerdo lo mismo, ese 24 en la ESMA cuando volví a creer. Lo tenía de saco abierto, despeinado, a los trancos largos abriendo el portón. Abrazos con compañeros, entendimientos con mucha historia, más abrazos. Nada se borra, nos pasó a todos, nos seguirá pasando aún cuando se haya hecho Justicia.

Creo en los pañuelos blancos, porque no había nada en lo que creer. Creo en el Flaco, porque demostró que se podía volver.

Nos dejaron así, pero no nos vencieron.

lunes, 21 de marzo de 2011

TERRORISTAS ATACAN LIBIA

El canciller Timerman condenó el ataque militar contra Libia y reflexionó sobre la viabilidad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas:

“Las operaciones militares se deciden en el Consejo de Seguridad en el cual los cinco vencedores de la Segunda Guerra deciden solos. Argentina forma parte del grupo mayoritario en la ONU que busca democratizar” ese organismo, sostuvo el jefe de la diplomacia nacional en su cuenta de Twitter.”

“Además, recordó que ‘Argentina (Perón) fue el primer país en oponerse en permitir que los vencederos de la segunda guerra tengan derecho a veto. Visionario." (La Nación, 20-03-2011).

Venezuela, Uruguay, Paraguay y otros países de la región rechazaron la intervención armada oficialmente. Aún no se expide oficialmente la UNASUR, y sería necesario que lo hiciera para fijar una posición como bloque. La tremenda agresión e intervención en asuntos internos de un país debe ser condenada con energía y denunciados los intereses de sus perpetradores.

Brasil albergaba al Presidente de los EEUU, cuando este monitoreaba las acciones bélicas desde su hotel. Obscenidades que –más allá de toda consideración emotiva que suelen traer los demócratas para muchos colonizados- nos recuerdan que el Imperio puede tener al frente hijos de puta de variados colores, en este caso, café.

Cuando “occidente” bombardea un país del (ex)Tercer Mundo las cosas cambian totalmente. Defienden intereses petroleros, estratégicos y/u ocultan “eticas” que por ejemplo le pueden haber permitido a Sarkozy financiar su campaña (como le recordara el “lider” libio). Sólo algún pelotudo (buscaba otro término pero no lo encontré en mi limitado vocabulario) puede pensar que se defiende la libertad y la democracia lanzando misiles desde el mar y acotando el espacio aéreo de un país soberano.

Los EEUU invadieron Panamá (fines de 1989) con el objetivo de capturar al General de las Fuerzas de Defensa y jefe de Estado Manuel Antonio Noriega, porque era un “narcotraficante” corrupto. Panamá no está mejor después de eso.

También atacaron Afganistán persiguiendo a Bin Laden, y derrocaron a los talibanes, unos turros de aquellos. Aún ese país es un caos y Al Kaeda sigue bien gracias.

Saddam Hussein debía morir y murió ahorcado. Un detestable dictador sacado a patadas en medio de una lluvia de fuegos artificiales, porque eso parecen los bombardeos por la CNN.

Ahora hay que impedir que Muamar Gadafi (o Kadafi, como se quiera) tome Benghazi, el bastión “rebelde” y siga masacrando a su propio pueblo. La lucha contra los malos nunca termina. Nada tiene que ver en esto el interés del pueblo libio ni las cuestiones internas que “occidente” no le dejará resolver por si mismo.

En Libia hay una guerra civil, llena de militares de ambos bandos. Hay un sistema que gobierna hace 41 años y un hombre que pasó de héroe nacional a dictador en ese tiempo. Un buen amigo (y cómplice) de la bien pensante Europa, de su ex metrópoli Italia. Los colonialistas de toda la vida juzgan a feroces dictadores.

¿Se trata de ver quién es el más malo? No, se equivocan los que ven la política internacional desde un tribunal de ética universal. Hasta la vieja teoría del imperialismo “malo” (EEUU) y el “bueno” pasó a la historia, o a la fantasía. El punto de toque sigue siendo el conflicto Norte-Sur, de países altamente desarrollados y países “desalineados”.

Europa como genérico y los EEUU han dado pruebas concretas de lo que son capaces: inventores y regeneradores del más brutal colonialismo, imperialistas confesos, contrabandistas, ladrones y asesinos seriales y en escala. Todo eso no convierte a los Gadafis en lo contrario de lo que parece, pero permite saber quiénes acusan y por qué.

El Movimiento de Países No Alineados tenía un par de preceptos interesantes: la no intervención en asuntos internos de los países y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Sería bueno que la comunidad internacional se guiara por ese par de verdades y no por la barbarie de terroristas “occidentales”. Las Naciones Unidas son hoy una cáscara absurda y malintencionada para encubrir la necesidades de gente muy, pero muy peligrosa (mucho más peligrosa que Muamar Gadafi).

Esto no quiere decir que debamos sentarnos a ver cómo en un país se hacen bosta en virtud del respeto, podemos exigir un alto el fuego, conferencias de paz, negociaciones entre los bandos beligerantes (los opositores libios son eso y no “manifestantes”), mediaciones de terceros confiables a todos los sectores en pugna. Muchas opciones, estamos obligados a tener muchas opciones todos.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un anacronismo y una hijaputéz. La burocracia de las Naciones Unidas destila sangre. Es hora de revisar un orden que está cambiando a pasos acelerados y pasar a una globalización que se base por el interés de los pueblos. Acá en Sudamérica estamos demostrando que es posible.

Pero tiene que ser pronto, porque el terrorismo europeo y estadounidense es insoportable.

viernes, 18 de marzo de 2011

MOYANO Y UNO

Dos cosas antes de decir nada: la primera que –como en casi todo- no se trata de un solo tema sino de varios, variables que se entrecruzan y exigen flexibilidad y amplitud de pensamiento. Dos, hablemos diciendo claramente desde donde lo hacemos y sin hipocresías.

El tema no es Moyano, tampoco el sindicalismo argentino. Quiero hablar del movimiento sindical en el proceso que se abrió el 25 de mayo del 2003.

Por un lado, la historia marca que el movimiento obrero organizado se convirtió en un poderoso factor de poder y presión, con lógicos intereses profesionales (la defensa de sus afiliados, los trabajadores), que no es lo mismo que decir intereses “corporativos”.

Además, este tipo de sindicalismo moderno incorporó las prestaciones de salud, formación –tanto como parte de la educación formal como la profesional- y recreación, lo que obligó a las organizaciones a especializarse y a administrar-gerenciar.

Y un plus más que importante: el movimiento obrero consideró que una destacada participación en el Estado era imprescindible. Participación como funcionarios, participación desde la política, participación como actor institucional sobre todo cuando el color político que lo representa mayoritariamente se encarga del manejo del Estado (y generalmente de su recuperación).

Esta es la visión del sindicalismo según el peronismo y por lo tanto –y por convicción- es mi visión.

El 2003 nos encontró con un sindicalismo rejuntado pero que podíamos diferenciar bastante bien –si es que uno quiere tomarse el trabajo-en sus posiciones. Siempre fluctuante, pero si podíamos decir que los “gordos” habían quedado muy complicados con las políticas desindustrializadoras y neoliberales del menemismo, que hubo otros anteriores que fueron hasta cómplices de la dictadura. Que existía un sector –el núcleo del MTA sobre todo- que ostentaba con orgullo haber resistido a esas políticas desnacionalizadotas. Todos sabemos que Moyano lideraba ese grupo. Bien. Y había muchos que iban y venían, como siempre ocurrió en nuestro movimiento sindical.

Marginalmente quedaban los “combativos” y también los eternos contestatarios de las listas multicolores de la izquierda partidaria tradicional.

El mayor peso del movimiento sindical y la CGT fue una base indiscutible de apoyo al gobierno de Néstor y lo es hoy con Cristina. En este sentido Hugo Moyano es un compañero y aliado fundamental por lo que representa.

Hay una larga historia de ataques al movimiento obrero, y a la dirección de CGT y Camioneros en particular. Muchos se relacionan con la defensa de los intereses –si corporativos- de la Mesa de Enlace, con los sectores que dominan la cadena de precios y provocan alzas injustificadas que impactan en la canasta familiar, con sectores hegemónicos de los medios de prensa (ya sabemos de lo que hablamos). Sectores que, en definitiva, se han beneficiado política e ideológicamente –no sólo económicamente- con la dictadura militar y luego, en el menemismo. Sectores que no se tocan y los Kirchner han tocado. No podemos no tener en cuenta este elemento fundamental.

Y después está lo otro, el imaginario que siempre se basa en hechos reales que se generalizan para estereotipar y demonizar al “enemigo” (y el movimiento obrero es el enemigo de esta gente). Entonces, todos los dirigentes sindicales son Pedrazas, tienen patotas armadas que envían indiscriminadamente para amedrentar y defender sus privilegios, son mafiosos, todos son ricos y por lo tanto delincuentes, todos malversan los fondos de sus afiliados, todos medran con medicamentos truchos. Moyano es el ícono de la fábula y un objetivo mediático permanentemente en la mira.

Tampoco son santos, como no los hay en ningún sector de la sociedad y mucho menos en los factores de poder y presión de la sociedad.

No se si está bien lo del paro del lunes, no queda claro el pedido de la justicia suiza, se está armano mucha polvareda alrededor de esto y es sumamente sospechoso. Ya salió la Mahatma Carrió a hablar por el multimedios. Ya esta la “hormiguita” que parece vuelta al redil. Denuncias, dedos levantados, apelación a la tilinguería y año electoral.

Cuando se “lima” al moviendo obrero, sus instituciones y dirigentes como si fueran un todo, a mi me corre una cosa por la espalda y me pongo inmediatamente al lado de la organización sindical. Porque uno es eso, un trabajador y defensor de la organización sindical (no tiene ningún mérito, es una autodefensa contra el abuso del Capital). Y las cosas suelen venir mezcladas, sin buenos ni malos, todos primos.

Tal vez los compañeros se equivoquen y entren en el juego de otros, y aparezcan como una “corporación” que se resiste a la Justicia, y etc etc etc. No se. Guarda, que no nos perdonan una.

Lo que quiero decir es que de última, cada uno tiene que saber dónde tiene que estar. Los problemas de los sindicatos -limpieza administrativa, burocratización, democracia interna y demás-, los arreglamos o no entre los compañeros. Es un largo camino el transitado en la defensa de nuestras organizaciones, no tenemos ningún apuro y esto no empezó ayer.

Lo importante es no hacer el coro de los “indignados”, atrás siempre hay alguien que se frota las manos y sonríe. No olvidemos que es un año electoral.

miércoles, 16 de marzo de 2011

MAS MEJOR

Sorpresa leyendo el Página de hoy (Página 12, 16-03-11, “Preparativos para una eventual ruptura”):

“Tengo mi propio partido, pero no quiere decir que me voy del Peronismo Federal”, aseguró ayer el diputado Felipe Solá. Después de las versiones que sus propios asesores habían echado a rodar sobre su alejamiento de ese espacio, el ex gobernador bonaerense desmintió una ruptura y explicó que inscribió ante la Junta Electoral el partido Movimiento por la Equidad, Justicia y Organización (Mejor) porque en caso de que no lo “acepten para participar en la interna del PF” con el ganador de su preinterna, se presentará igual.”


Y uno se pregunta por qué Solá no quiere ir a la interna del Peronismo Residual y sí a las “primarias” de agosto (pese a no estar de acuerdo con la ley correspondiente). Dice el ex gobernador bonaerense sin vacilar:


“No estoy en condiciones de participar de la interna del Peronismo Federal porque no puedo llevar gente a votar en todo el país”…


Se truncará entonces el sueño de muchos argentinos de ver a Felipe competir en el duelo criollo de la Democracia con candidatos de la talla de los gobernadores de San Luis, Alberto Rodríguez Saá y Chubut, Mario Das Neves, además del ex presidente Eduardo Duhalde. Lástima.


Aunque tal vez sea por aquello que “mejor Sola que mal acompañada” (joda que no por repetida ha dejado de causar gracia, yo todavía me cago de risa).

martes, 15 de marzo de 2011

¡UNAMOSE!

¿Qué hacer?, pero no le van a preguntar a Lenin no, lo tienen que resolver antes de que arranque de veras la campaña. Catamarca los petrificó.

Sanz –ese hombre que reconoce no ser conocido por nadie- quiere cambiar de estrategia porque “con el radicalismo no basta” (es que el radicalismo sobra).

Hay que unirse. Ahiestá.

Hay que convencer a Solanas para que la foto quede levemente ladeada a la izquierda, o casi a la izquierda a esta altura, pero hay que hablar con él, es un tipo razonable. Radicales, pinistas, los socialistas entran de cajón. Ah, Binner si o si quiere encabezar fórmula… problema, lo hablamos. El tema va a ser Ricardito que ahora cree que el liderazgo era hereditario. Hay que comprenderlo, se hizo achicar un par de trajes del viejo.

Después otro quilombo si nos vamos más lejos del pan-radicalismo (¿ud dice que Solanas…?). El Peronismo Federal, uy dio. De Peronismo poco y nada así que mucho problema no hay, y de Federal tiene a los azules nomás. Luis dice que considerando como venían hicieron un buen papel en Catamarca.

Unidad con Duhalde a la cabeza, ni hablar. Biolcati dice que va a andar pero es el Momo que le llena la cabeza. Buzzi ahora volvió a ser progre y sólo se ríe si está De Genaro cerca. Entre nosotros, ¿ya pidieron rescate por el gordo de Entre Ríos? porque lo deben tener secuestrado.

Bueno bueno, hay que unirse porque los Kirchner nos pasan el trapo, los dos. Macho, es ella sola ¿o te dura la borrachera de octubre? Te digo fue a Catamarca y pum, también estuvo en Chubut… ¿Qué darías por la Argentina? Das Neves, pero que pelotudo importante mirá si le pasa lo mismo.

Nos están limpiando de a uno, te lo firmo. Y lo de Huracán, viste lo de Huracán. Los pibes. ¿Qué quedó de “somos la vida, somos la paz”? Y viste que cuando les dicen lo del movimiento “nacional, popular y democrático” aplauden, nadie chista porque desapareció “y revolucionario”, te das cuenta son más peligrosos, porque eso si se puede hacer. Nos cagan, hermano, a la larga nos cagan esos chicos y todo por estos dos perucas trasnochados que tendrían que haberse quedado en Calafate y dejarse de joder.

Te va a hacer mal, tranqui. Hay que unirse. Eso, eso y nada más.

¿Y qué hacemos con la Gorda? Nooooooooo, pero la puta madre.

sábado, 26 de febrero de 2011

SIEMPRE

DIOS LOS CRIA

"Me encanta la posibilidad de una alianza. Lo necesitamos a Mauricio. El tiene sus votos no sólo en la Capital sino también a lo largo y a lo ancho del país. No tendrá estructura, pero nosotros la tenemos."

Luis Barrionuevo, Argentino, Contemporáneo (Página 12 del 24-02-2011, pág. 14).

martes, 22 de febrero de 2011

(sobre) PARAISOS PERDIDOS

Ya de vuelta, va la segunda avalancha sobre la existencia de una “utopía peronista” (para releer o enterarte sobre la primera avalancha, es acá)…

Bien. Si ubicamos lo utópico en las transformaciones realizadas en la “década dorada” de 1943-1945 (el “primer peronismo” que, como toda década famosa, no tiene ni de casualidad diez años), entonces alcanzar el ideal nos devolvería al pasado, un tiempo mítico cuasi perfecto que supone una idealización de los cuarentas y cincuentas. ¿Puede tener el peronismo una utopía reaccionaria, es decir, un horizonte que mira hacia atrás dando la razón a aquello de que todo tiempo pasado fue mejor?

Si estuviéramos todos de acuerdo con que la “revolución”, como la concebía el pensamiento griego antiguo (qué ambiguo) tiene que ver con ese volver a un tiempo de inocencia que fue corrompido por el cambio, entonces si, la utopía podría tener ojos en la nuca sin mayores problemas. Ocurre que, desde la Ilustración y todas esas cosas que en Europa mandaron al cuerno al Antiguo Régimen (la monarquía absoluta), la palabra “revolución” nos lleva a otros destinos. La utopía, para estar bien conceptuada, debe mirar hacia adelante.

Y algo de eso hay. Las masas trabajadoras y los humildes no habían gozado de garantías ni derechos auto sustentables en el tiempo antes de la etapa peronista. ¿Hacia qué pasado brillante iban a mirar? Su presente era el que brillaba desde el ’44 en adelante. Quintuplicación del salario real en algo más de un año, vacaciones reconocidas y pagas, jubilación para todos los trabajadores, derechos de los peones del campo, recreación, asistencia social y sanitaria. Y todo eso que sabemos y damos graciosamente como dado por la realidad como si siempre hubiera estado ahí.

No era una concesión del Estado, se trataba de la concreción de reivindicaciones por las que el movimiento obrero argentino venía luchando desde fines del siglo XIX.

La mística, qué duda cabe, fue obra de Evita. Una antorcha auto combustible que incendió la noche de los humildes para siempre y dotó al naciente peronismo de una lógica y un lenguaje clasista, al menos -y no es poca cosa- respecto de los valores y los enemigos.

Estos son elementos que se retomarán y resignificarán en la etapa de la Resistencia, cuando el peronismo desalojado de la dirección del Estado, deba sobrevivir y a la vez defender las conquistas obtenidas tan recientemente. Los verdaderos reaccionarios querían volver a otra década impar, la Infame (y digamos que fue empate).

Los que se animaron a plantear (y a replantear) la utopía peronista hacia adelante fueron los jóvenes de los sesentas y setentas (otra vez: entre el ’59 de la revolución cubana y el ’74 de la muerte de Perón hay 15 años).

“Trasvasamiento generacional”, como pase de antorcha de viejas guardias de patas húmedas en la fuente a otros con binchas y banderones negros, de banderas argentinas usadas como capas. “Actualización doctrinaria”, hecha por el mismo General desde Puerta de Hierro en el memorable documental que olvidó Solanas. “Socialismo nacional”, indefinido y lleno de definiciones a la vez que recuperaba el programa de La Falda, Huerta Grande, el 1º de mayo de la CGTA, Córdoba y Rosario. Recuperar los resortes básicos de la economía para transformar la sociedad, en base a la participación de los trabajadores como elemento dinámico y el pueblo en general. Entonces, el “primer peronismo” como base indiscutible para arrancar. Primero recuperar eso para avanzar retomando la “revolución inconclusa”. Esa es la utopía.

Y fueron horriblemente castigados por plantear eso, una utopía hacia delante. Los sectores dominantes, que Jauretche llamaba claramente del “coloniaje”, esa podrida oligarquía contra la que vomitaba Evita, esos son los castigadores. Los que habían vigilado para castigar después. Y si, también tuvieron sus personeros en el Movimiento, los verdaderos infiltrados.

Una compañera me decía que los peronistas siempre venían a “arruinar la foto”. Es decir, ocupar los espacios, aparecer aunque sea a los codazos porque los derechos se conquistan y eso exige –al menos hasta que es aceptado- un poco de prepotencia. Ahora voy pensando que de alguna manera en este tren de necesidad-derecho (eso maravilloso que planteó Evita), el peronismo fue reemplazando a los tipos que estaban en la foto y la imagen “arruinada” era ya otra foto. Apropiación de la cultura burguesa (tan negada) y no empecinamiento en una cultura alternativa… ¿es una utopía mediocre, berreta porque no da con los estándares requeridos por la izquierda?

Un buen ejemplo para pensar es esto que vivimos desde el 25 de mayo del 2003. Un tiempo lleno de contradicciones y de avances innegables (sólo los negadores profesionales pueden persistir en la construcción de una calamidad virtual y cotidiana que aparece solamente en matutinos hegemónicos y radios afines).

La mística ahogada y olvidada, el Proyecto Nacional bajo el agua (otra película que olvidó Pino), y encima el gran impulsor de la topadora neoliberal había sido… un peronista, un peronismo. ¿A qué utopía echar mano? cuando éramos dinosaurios invisibles que se habían quedado en el ’45. Ridiculizados y estupidos. La soberbia de la Alianza demostraba paso a paso que otro tipo de representaciones surgía en la Argentina. Hasta que todo voló por el aire.

Y llegaron los grises, las realidades de un país atravesado por el mercado y la lógica religiosa del individuo solo. Desde allí se partió a reconstruir con lo que había, pedazos de duhaldismo, feudalismos cocoliche de aquí y de allá, dirigentes que se habían hechos a las patadas, empresarios que miraban para otro lado si el Estado también lo hacía. Plantear una utopía en el infierno que mirara al Purgatorio.

No quedó más remedio que crecer. Aceptar que hay cosas que tardan mucho en cambiar (y otras que tal vez no cambien). Saber que la tozudez es una virtud que no abunda y que nada tiene que ver con los guardianes de las certezas. Una tozudez de cabezas abiertas (no importa cómo).

La utopía peronista siempre en construcción (y reconstrucción) es antiliberal pero aprendió algo de las leyes del mercado. Hoy sabemos que nadie quiere estar privado del sagrado derecho de ser explotado (es decir, queremos tener trabajo). También estamos concientes de que para plantear otra sociedad, primero hay que estar metidos en esta que es capitalista (es decir, me quiero comprar todo yo también). Todos queremos ser de clase media, por eso no tiene que haber ni ricos ni pobres.

Es fácil, no berreta. La puede entender cualquiera sin haber leído a Althusser. La van tomando un montonazo de pibes que militan o quieren “hacer algo”, muchos no saben un carajo sobre el peronismo pero intuyen que es esto.

Como siempre, la utopía tiene en cada momento sus héroes maravillosos y trágicos. Esta de ahora (al menos este tramo) se extendió juntando mucha historia de utopías pasadas, y tiene que ver con lo personal –que allí van todas las cosas-, con un peronista que dejó la vida en la puerta de la casa de gobierno, pero no las convicciones.