viernes, 21 de octubre de 2011

LAS RAZONES 5: Nosotros

Ya pasó lo de la deuda (ya se que todavía debemos, pero sabemos cómo pagamos, cuándo, cuánto y a quién), quedó atrás la parva de pobres comiendo en los colegios, la barbaridad del fin del trabajo y todas esas pelotudeces del primer mundo. Pasó el infierno.

Todavía hay muchos colgados de las ramas, ¿sabés?. Porque no nos hacemos los boludos, todavía el daño sigue comiendo junto a nosotros. ¿Y qué pensabas? No se trata de hacer esa alegoría infantil del vaso medio lleno o medio vacío, ni sacar cálculos de costo-beneficio, ni por supuesto la cosa infame del ganar-ganar. No nos hagamos los giles que estamos grandecitos papi.

Los pibes sentados en la vereda con la net (la cristinet, ¿te gusta?) en Jujuy, en La Rioja, y en pueblos perdidos para vos o para mi pero no para los que viven ahí. En pueblos encontrados. Porque en una de esas hasta volvió a pasar un tren, no todos los que deberían pasar, pero algunos que no pasaban.

Los discursos de a diario. Que son inauguraciones, que la Señora te cuenta y te tira cifras. Y los que están en cada lugar y en cada tema, las ven. Ven las cifras transformadas en cosas, en programas, en fábricas, en servicios. No sólo eso de inaugurar una red de agua corriente y que la gente llore agradeciendo. Cristina se puso hasta medio mal, y recordó lo poco que habían sido las generaciones de políticos para que la gente tuviera que agradecer una cloaca o el agua. No te hablo de eso.

Te hablo del plan agroalimentario, del plan industrial, de las exportaciones nuevas porque no se basa todo en la soja…; un modelo de desarrollo con inclusión social. Parece un spot. Yo parezco un spot. ¿Cómo se dice todo esto de otra manera?

Te cuento algo personal. Hace un tiempo y por cosas que a uno le pasan medio que dejé un poco de lado cuestiones que para mi habían sido constitutivas. Qué se yo, la militancia como algo cotidiano. Algo de cansancio, una dosis de retrasada vagancia, y otro poco que por primera vez (y con inconciencia, pero te lo quiero decir) me dije: bueno, vamos a ver un poco de tele, a tomar un vino, a pensar en nada, si gobierna Cristina. Y la puta, la Patria no corre peligro. Por primera vez desde que andaba guitarreando los sábados en las plazas en los setentas, que caminaba con vagos amigos por las vías muertas y dábamos vueltas por Belgrano y por el Centro hasta la madrugada, desde aquella época que no sentía que la Patria no corría peligro. Y quiero tener la libertad de sentir esto (sin culpa).

Y esto es lo que pasa. Se viene otra generación (están acá, algunos son hijos nuestros), entramos en otra época mejor, mucho mejor que la que vivimos.

Quiero hacer la revolución en paz en mi país, el nuestro y (nuestra revolución). Quiero a la Justa, Libre y Soberana más que a una novia. Quiero que mis hermanos (la familia digo) siga con sus vidas como corresponde. Eso de un buen laburo, juntarse, avanzar, progresar, alguno que quiere estudiar algo. Otro que le da vueltas al caracú buscándole un tercer agujero (pensamiento nacional que le dicen).

No quiero discutir más con la derecha. No quiero que me hablen más de las ventajas del egoísmo, de la maravilla de ganarle a alguien. Como decía Hebe hablando de recuperar un barrio (y siempre con Hebe y con todas las Madres), no se trata sólo de enchufarte en una casa mejor, de ponerte agua y cloacas, se trata también de juntar la basura, hacer el jardín, poner cortinas en las ventanas. El Pueblo tiene derecho a la belleza, porque es una necesidad sentirse lindo.

Creo que entre todos nos podemos garantizar cuatro años (y sumamos doce). Y seguir, porque con un ‘55 basta y sobra, ¿no?

Vamos a terminar el Warnes, a poner de pie el Elefante Blanco, vamos por las rutas y los rieles que rompan el abanico de la Ciudad Puerto y nos den muchos puntos de desarrollo. Vamos a que los chicos nos conviertan en historia y nos dejen hablar en la mesa de vez en cuando.

Vamos a brindar como se brinda chocando una copa que suene adentro, de esas que sabemos. Vamos a votarla.

jueves, 20 de octubre de 2011

LAS RAZONES 4: ¿Doscientos años de qué sirvió?

Quedó mal parado. Se mandó a guardar un poco. Néstor Kirchner había empezado siendo el "chirolita de Duhalde", el manejado por una mujer ambiciosa, que conocía el terreno de la capital y el corazón del poder. Y ahora pasaba a ser el manipulador absoluto, ese desaforado que no la dejaba gobernar, que la usaba para volver (y otra vez lo de la tiranía).

Comenzó a decir cada cosa… Es la Presidenta Coraje. Cuando nos golpean tenemos que poner la otra mejilla. Nos mueve sólo el amor. Que florezcan mil flores. No hay ninguna razón para dudar de él, de ese abrazo de oso hormiguero sentado atrás, casi donde las cámaras no dan pero lo buscan. Se corrió del todo.

Los samigos lo fueron a buscar, los cuatro mosqueteros de Mar del Plata que pudieron juntar a un respetuoso auditorio de presidentes latinoamericanos y lo proclamaron como el primer secretario general de la UNASUR. Y le tocó correr. No sólo por Bolivia (que fueron un par), sino correr por una paz en la diversidad entre Colombia y la Venezuela Bolivariana, correr por un Ecuador que podía ser otra Honduras. Se movió como cuando era Presidente, desprolijo, rápido, efectivo. Lo quisieron.

Y la vida siguió con menos sobresaltos. El grupo A fue tan implacable como inoperante, para sorpresa de la opinión pública (y disgusto de sus auspiciantes).

Casi sin darnos cuenta nos vimos en la 9 de julio caminando, rozándonos, empujándonos amablemente. Nos vimos seguido y muchos, pero muchos. Y en cada gesto una bandera, de cada bandera un guiño en el corazón. Seguramente no estamos de acuerdo en todo, pero sabemos las mismas canciones, nos juntamos a saltar como pelotudos y a llorar por los mismos parientes lejanos.

Por decir un doscientos, por decir un poco más porque queremos que en la ronda esté la indiada. El corazón se te va del pecho. Todos te parecen conocidos (y es que lo son). Y el odio entonces, es un chico llorando solo perdido en una esquina (y si nos dan tiempo, hasta que le arrimamos un pañuelo a ver qué onda). De golpe, todo es posible doscientos años después.

No voy a olvidar nunca el 2010. Festejos, hijos de la mano (qué grandes están), la escarapela K del huevo frito tan bonita. Y terminamos con el Censo, ese que va a hacer el INDEC (difícil decir que miente con tantos encuestadores dando vueltas).

El Censo. Te lo dicen por un mensajito y atontado no lo crees. Prendo la tele, es temprano todavía. Quedás en el aire, te quedás sin aire. La puta madre, yo no quiero comenzar a construir el mito. Necesitamos tanto a este fulano entre nosotros. Pero se va, Néstor se va. Sin despedirse, sin protocolo. Chau.

Y comenzó el milagro de ver claramente que los setentas habían -por fin- terminado. Una caravana inmensa, un aluvión interminable que da vueltas por el microcentro de pendejos, treintañeos y nosotros (y otros más viejos también) horasdehorasdehoras. Banderas,llantos,abrazos,y el andateCoboslaputaqueteparió para darnos ánimo. Gracias, Néstor… y todos agregamos Fuerza, Cristina. Porque no sabemos, es increíble pero todavía no sabemos.

Y se va el cajón con el pañuelo de las Madres como para abrigarlo, la gente bajo la lluvia (como cuando Perón, viste) hasta que levanta vuelo y se va a Gallegos, tan lejos, como cuando vino, de tan lejos.

Cuando volvimos a casa, nos dimos cuenta que estaba ella. Sola viendo no se qué fotos viejas, perdida en sus pensamientos que quién sabe. Y nos quedamos en la puerta por respeto, y de miedo que dan estas cosas.

Ella se levantó un poco como cansada, alzó los ojos oscuros, nos vio ahí como papafritas y nos tiró: el lunes los quiero a todos en sus puestos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

LAS RAZONES 3: Una yegua suelta en el campo

Una pingüina. La Diputada, la Senadora por Santa Cruz (esa que fue echada del bloque ante la mirada de fastidio de Eduardo Menem). La Senadora por la Provincia de Buenos Aires. La presidencia del purgatorio, con Néstor de custodia detrás de los granaderos. ¿Cómo sería profundizar el modelo y avanzar en el Proyecto Nacional? Como si acaso salir del infierno hubiera sido obra de un “modelo” y encaminara un “proyecto”, cuando si apenas se balbuceaban –con más ganas que certezas- nuevamente una Justa, Libre y Soberana… ahora.

Una victoria inobjetable –salvo para Carrió que había ganado y le escamoteaban más de veinte puntos- y una muy merecida luna de miel de al menos cien días (como tuvieron todos, menos los K). Tres meses. Un apenas y no vinimos venir los idus de marzo. El campo.

El campo era un enorme cielo gris y un tembladeral de maquinaria agrícola, camionetas que se hicieron famosas y corte. Entre Ríos y De Angelis. Santa Fe, Buzzi. Los nombres de una Federación Agraria vergonzante, a los codazos con la aristocracia de olor a bosta. SRA, CARBAP, siglas horrorosas siglas históricas siglas. Sindicalismo patronal sin estatuto del peón. Una o dos torpezas los habían juntado, una o dos gubernamentales errores, y 125 nometoqueslaplataquelahiceconvosperoesmía ylaputaquelopariógobiernozurdodemierdalosimpuestosalassupergananciassisonnuestrassonconfiscatorios.

Voltearla. Después vemos… muchos elaboran planes al costado de la ruta, se reparten ministerios, dividendos, zonas de influencia. La edad media vuelve a caballo de espectros acorazados. Voltearla, después vemos. Hay adoradores de la imbecilidad repartidos en tantas opciones políticas. Cacerolazo en barrio norte, cacerolazo en constitución. ¿Qué pasa? Frente a la Quinta las Furias. La Yegua, que se vaya la yegua. Culosrrotos de clase media apenas aprendida (si hace tan poco que saliste del arroyo) intercambian feisbucytuiter se autoconvocan se autofranelean. Se dan coraje. Alguno más sincero o más enfermo no se, escribe por ahí "viva el cáncer". Mierda.

Uno tiene un quilombo en todos lados. Uno, que parece un traidor a su clase (que no es clase sino un rejunte de jamón del medio), discute con todo el mundo. Aparece la discusión política de verdad, el combate en democracia de verdad. Hay que salir a defender las cosas que hay y las que puede haber (esas que todavía no se ven). Vienen con antorchas a quemar el monstruo de frankestein. Están en una cruzada para salvar la república. Uno ve cosas imposibles. En un auto conocido un "estoy con el campo". Y no debiera estar ahí, madre mía. Las cosas se dan vuelta, la conciencia se retuerce, se manipula, se extingue. El mundo se acaba, la Dictadura triunfa. La mierda sale a flote.

Néstor enloquece. Nosotros nos la pasamos custodiando la Plaza ante el ataque posible de la antipatria. Ellos avanzan hasta el obelisco. Fogatas. Baldosas. Banderas. Consignas. Cobrar un impuesto a las superganancias de los sojeros divide al país. Como se dice, los pueblos suelen luchas duramente para mantener su esclavitud. Pero es triste, te queda algo que no se va.

La Mina, esa yegua se levanta. Traga saliva. En Senadores se escucha: Lo que tenga que hacer, hágalo ya. Y Judas traiciona, como debe ser. Nos recibimos de militantes otra vez, parece que soportamos todo. Ella sigue, nosotros entonces también.

Nos decretan el final. Las comadrejas abandonan el barco, la casa, el barrio. Son épocas excelentes para hacer sociología mate en mano. Se ven los claroscuros en blanco y negro: los traidores, los entregadores, los tontos, los obsecuentes, los arrastrados, los cagones, los delincuentes, los violadores, los equivocados, los colonizados. Los gorilas.

Hay mérito en haber seguido (no es para refregar, sólo para tenerlo siempre presente). Y Cristina, Crispasión, la evadesbocada que buscaban, gobierna. Y gobierna. Y manda todo al parlamento que aún es legal. Ley de Medios. La guerra que conocemos por las cabezas de la gente. Los dictadores de la palabra (y del hecho, la putaquetepariómultimedio) te dicen "totalitario", el asesino te acusa de criminal.

Y Asignación Universal por Hijo. Escupen bilis pensando en las mujeres como sirvientitas a engañar (clichés del cine de los cuarenta que tienen como religión). Otros se indignan porque no es universal y les robaron la idea (viejo tema de tenerle bronca al hacedor).

Pero todos saben que hay odio, que nadie se la banca y que nadie nos banca. Si hasta perdimos las parlamentarias. Por poco, pero las perdimos. Ahora vamos a ver. Van a recuperar la República. Hacer otro presupuesto (como si hubieran ganado la presidencial), el 82 móvil, lamarencoche. Hasta el socialismo nacional (o el nacional socialismo, porque la alianza anti K es muy heterogénea y hay lugar para todos).

Hacemos mierda la jubilación privada. Esa que no pagaba y timbeaba con los depósitos. La que era asistida por el Estado. La maravilla de los noventa. Hacemos mierda el negocio y se hace obligatoria la solidaridad. Una dictadura infame. Y encima, se jubilan más de dos millones de no aportantes. Vagos. Patrones vagos, hijosdeputa de re mil puta que nunca les hicieron los aportes y se los comieron. Es la cuarta tiranía.

Pienso. Se quiere ir con las botas puestas (con lo bien que le quedan). Nos van a hacer paella en Plaza de Mayo. Hasta que un día de puro cansado uno apaga la tele, y la radio.

martes, 18 de octubre de 2011

LAS RAZONES 2: Néstor

Una sonrisa amplia, un ojo entrecerrado aguantando el sol de mayo, la mano afuera de la ventanilla entreabierta. Granaderos adelante, la fanfarria atrás. ¿Cómo sentir tan propia una foto tan vista? Será por esa estupidez congénita y cristiana de renovar la esperanza contra toda experiencia. Pensar “viva el presidente”, otra estupidez y casi traición para quién ha pensado tantos años que el Estado es el estado burgués y el presidente es otro presidente. Gritarlo a dos metros del fulano encima, no tiene calificativos.


Pero no me equivoqué porque Néstor ya no me puede cagar. No se si no habrá dejado alguna convicción en la puerta de la Rosada. Lo que si se es que vi la zambullida (digo una y fueron muchas) entre la gente, como un pogo de institucionalidad. El camarazo que esta vez no fue por Cabezas sino de torpe y zarpado.
Es el “presidente que si fue”. Va el rosario picado grueso. La Corte, pero no lo que siempre se relata, me quedo con el tipo en cadena nacional diciendo que lo vinieron a apretar y pidiendo el banque. Algo que no se había hecho. Sonó tan de militante y pareció tan sin pulover. Sin embargo, explotó en muchos, iba en serio. ¿Así iba a ser? A cada cagada montada una denuncia, un pedido de ayuda. No, pero qué bien vino.


Esto no es un resumen, repito, va como sale. Busco una imagen que poner antes de la que quiero pero no encuentro… El tipo abre las puertas de la ESMA y fuimos una marejada que venía de tan lejos. Pedazos de adolescencia que habían quedado bajo las piedras salieron a la luz ese día en un territorio maldito pero distinto, empezaba a ser exorcisado. Cayeron uno a uno los pilares de la impunidad que se había hecho material constitutivo de la democracia débil, o cómplice. El dedo señaló la pared en que estaban colgados los cuadros y, con la diligencia de quien cumple una orden, un general de esta época descolgó las imágenes de los criminales. Era su gesto, su dedo, su mirada que tantas veces sirvió para la broma porque no se sabía a quién se dirigía, pero sabía muy bien adonde apuntaba.


Mi viejo diría que siempre se habla bien de los muertos, algo que pudo comprobar por si mismo. Es cierto. Néstor fue un baldazo de realismo. Si la política era el arte de lo posible, él venía a opinar qué cosa en tal caso era lo posible.


Y acá un tema… No se trataba de esos íconos que uno agencia y que cumplen con todos los recaudos de la gloria. No transar, luchar incansablemente y siempre, marcar un camino, morir antes de tiempo. Es impensable sin los sesentas y los setentas, pero no quedó encerrado en el cuadro del setentismo ni del progresismo. Ni de la izquierda. A veces pienso que para dar cuenta de la postmodernidad, primero hay que atravesar la modernidad. En un mundo penetrado irremediablemente por la globalización y la crisis del estado de bienestar (otro problema europeo que se nos cayó encima), con un Muro caído a ambos lados y una guerra que de fría pasó a ser gélida y televisada, alguien tenía que poder leer bien las historias secundarias del neoliberalismo.


Pesito a pesito se va haciendo el montoncito. Superávit fiscal. Pago al FMI para desmadre del pensamiento políticamente correcto a la izquierda. Foto en los diarios de funcionarios fondomonetaristas abandonando las oficinas cerradas del organismo en el corazón del Ministerio de Economía. Una foto en simultáneo con Brasil. El país no rompió ni se rebeló, no denunció la deuda, sólo se deshizo de un contralor colonial, apenas eso.


Prometió un país en serio y uno se pregunta ¿qué es eso? Orden de cuentas, una cosa para adentro y para afuera. Deuda, negociación, quita, reestructuración. Es decir, pago. Algo incomprensible si no se da vuelta por el otro lado de la mesa. Adentro, el Estado comenzando a reparar. Transformar planes lentamente en laburo, pacto con empresarios que privilegien la creación de puestos de trabajo. ¿Pactos? Si, el tema es el para qué. Hasta pactos con Clarín. Con todo aquel que aceptara las reglas del juego que iba apareciendo.


Generalmente, cuando se dice “pragmático” uno se refiere a alguien que toma decisiones que le permitan tomar otra más. No se habla de dirección. En este caso si.


A muchos nos pareció que no era el momento de pelearse con Duhalde, y después que no era el momento de parar. Y aparece el tema del PJ.


El PJ es la piedra del escándalo, la locura que divide las aguas del buen pensar. Sería tan bueno que algunos dijeran que no están de acuerdo con que exista el PJ… porque es lo que es, trae su historia, no podemos diseccionarlo. Néstor era peronista, pertenecía a ese partido y no dudó en zambullirse (y otra vez) de cabeza. Ganó a los buenos y a los malos –sobre todo ese aparato bonaerense- y construyó poder también ahí. Algunos votos parlamentarios lo fueron por convicción y otros porque el nombre de este jefe comenzaba con K. Néstor fue peronismo explícito. Hay gente a la que no les gustan las porno, es así.


Y con esa fuerza… un minuto, traduzco: con esa nueva correlación de fuerzas (que involucra todo lo que vengo diciendo y no un elemento aislado) transformada en poder político se fueron armando otros escenarios impensables unos pocos años antes.


Estamos en el infierno camino al purgatorio, decía. No una revolución (menos La Revolución). Y se me ocurre, ¿por qué todo esto les parece a algunos tanto menos? Tengo dos respuestas, voy por una. En nombre de La Revolución (y el Socialismo) se han cometido verdaderas atrocidades, se erigió un imperio, se colonizó cultural y militarmente, se falsificaron principios. Y se hicieron una cantidad de cosas buenas, que se parecen en cuestión de derechos y realizaciones a muchas realidades del primer peronismo (1946-1955), a veces son inferiores incluso. Llegar al purgatorio en Argentina significaba poner bases distintas de la canallada neoliberal, no es poca cosa.


Una primera cuestión. La otra es la “desprolijidad”, el tema de los buenos y los malos, la muy señalada y poco pensada “corrupción”, el hecho de que las cosas no son como una las sueña cuando te fuiste a la cama después de comer basura. Hay pesadillas en los sueños y ni un momento de tu vida es tan puro como uno quiere creer.


Y esto último otra vez tiene que ver con el peronismo. Hay que aceptarlo y comprenderlo, no todos quieren ser peronistas. El peronismo es para todos pero no es para cualquiera. Y hasta ahora se ha demostrado que es el único movimiento popular capaz de ejercer el poder en Argentina y dar vuelta cagadas imposibles (alguna de ellas defecada por otro sector del peronismo). Néstor sintetizó los claroscuros… ¿Alguno pensó cómo gobernar el purgatorio?, porque dirigir el paraíso no me parece una gran proeza la verdad.


Y como de revolución no se trataba la cosa, terminamos un buen día en Mar del Plata rodeados de fulanos como Chávez, Evo Morales, Lula, destruyendo el plan ALCA en plena cara de Bush. Marketing seguramente… Miles bancando otra independencia americana. De eso se trataba. El MERCOSUR administrativo y aduanero se fue transformando en un bloque económico y político, desde donde fue posible generar un movimiento que alineó a Latinoamérica pese a muchas diferencias. La UNASUR marca un momento sin antecedentes de unidad continental, justo cuando el mundo se define en bloques y se cuestiona cada vez más la unilateralidad. Alguién lo vio antes…


Un buen día el turno de Néstor se terminó. Muchos vimos primero una segunda oportunidad, pero luego fuimos comprendiendo que se jugaba la primera oportunidad que teníamos en el siglo 21.

lunes, 17 de octubre de 2011

LAS RAZONES 1: La noche del Titanic

"Las razones" es una serie de reflexiones que fundamentan para mi el voto del 23 de octubre próximo. Te los largo de a uno y seguiditos, esperando compartir las sensaciones y las respuestas que yo encontré en estos años. Va.


Pudo haber sido casualidad. A veces lo pienso, pero no. En América (o en el Tercer Mundo, categoría aún válida) hablemos de arbitrariedad o de azar, pero no de casualidad por favor. Sucede que ahora, que casi no van quedando los que no estaban de acuerdo (como siempre ocurre en los triunfos), parece obra de la lógica.


Pero no lo es. Dosmiltres era un año que comenzaba mal, luego de un par de años malos y otros también malos. Esas imágenes tan europeas de los indignados, eran moneda corriente con sólo caminar por Florida así como ahora lo hacen los turistas. Está la gran puerta, magnífica, del (ex)Bank of Boston resguardada aún por una lisa de chapa gruesa, que no está lisa ni lo estuvo de tanto golpe incansable de martillos y loquesea. Devuelvanmelosahorros… decían los nuevos náufragos. Recuerdo al que se instaló con su familia en el hall de otro banco con reposeras, sombrilla, baldecitos y heladerita porque la retención forzada de su dinero le impedía pasar las vacaciones en otro lado. Un sector medio ofendido, vulnerado, tomado por pelotudo. Humillación, no humillados.


Los Humillados eran otros, pero no se veían. Estaban lejos, no tenían cuentas en esos bancos ni en ninguno, y tampoco acostumbraban pasear por Florida. Cartoneaban, y si la base era la 31 entonces si, esa y la de los hoteles que merodean Plaza San Martín, era su zona.


Había humo en lugar de aire. Recuerdo de fogatas, fuego de caucho y corte. Y se dio eso brevemente, lo que se le ocurrió a un antiguo militante piqueteycacerola…


La corporación política en la tele tras la defección de aquel hijo dilecto. ¿Cómo hubieran podido pensar las viejas que lo saludaban de lejos en la asunción del primer lord mayor electo de Buenos Aires –porque les valló el intento de tocarlo- que iba a terminar en el helicóptero blanco y grande que compró Menem? Se decía que si alguno veía a De la Rúa entrando a un banco con un arma y una bolsa, hubiera dicho “mirá, el Chupete va a depositar”. Confianza, la Ciudad Puerto al menos se la tenía. Y el progre desahuciado que desesperado decía “yo lo voté por el Chacho”. Pero el Chacho se las había tomado porque fue un pionero en eso de “vi algo que no me gustó”. La Alianza fue el mal gobierno de los cobardes. Jóvenes sushi chorros, saltimbanquis progresistas con cara de yonofui. Una larga manga de turros, hijos de puta y canallas. Residuos de los ochentas y noventas, malogradas camadas de politiqueros basura. Un verdadero fin de las ideologías y la muerte de la historia. Telón.


Puerta, Camaño, Rodríguez Saa… siete días, cinco noches, Chapadmalal (all inclused), corte de luz, corrida, San Luis, renuncia. Default. Grosso devaluado hasta la lástima con su prontuario a cuestas. El país se acaba. Cacerolazo. La Plaza tierra de nadie. El Cid Campeador. Cortes en el sur, cortes en todos lados.


Uno termina respirando el humo, porque tenemos que ver con algo de todo, algo apoyamos, en algo nos equivocamos. Todos jugamos. No todos tenían el gran juego, claro y como siempre. Y un buen día se ordenó (¿?). El Senador se hizo cargo. Llovieron Jefas y Jefes para parar a los negros. El corralito se hizo corralón. Rescate bancario en alta mar. Rescate empresario en tierra firme.


Había un susto... A veces pienso si era verdad que el país se hundía, si ese insumergible era el Titanic. No se, pero es lo que decían. Guerra civil… ¿quién contra quién? No se, unitarios y federales, porteños librecambistas contra industrias provinciales, no se qué nombre les(nos) pusieron. Pero de golpe, la rueda del infortunio se detuvo y todos quedamos como estábamos medio frizados. El deterioro social corre igual como las quemaduras cuando ya no hay fuego. Pero eso no se ve, claro.


La idea no es hacer una cronología; pero como terminar el párrafo sin subir al puente, sin correr por todos lados, sin recluirse en la estación Avellaneda, sin encontrarse con la mirada de hiena de Franciotti. Venían agitando, venían pidiendo un muerto y tuvieron dos. Y se tuvieron que ir meses después, pero antes de lo que se esperaba.


El Senador no se pudo presentar (nunca por el voto popular parece). Aparecieron las fuerzas vivas, los progresistas de todo pelaje y juntos. Lilita era de centroizquierda. La CTA con las firmas del petitorio aún en la mano (a tres años casi) daba salvoconductos de santidad. Y el gobernador de Santa Cruz no quería abandonar el PJ… se presentó junto con otro “peronista”. En un momento los encuestólogos dibujaban algo así como el último círculo del infierno: una segunda vuelta entre Menem y López Murphy.


Como para morir con las botas puestas (o los escarpines, vaya uno a saber), una opción fue votar al gobernador de nombre impronunciable (en primera vuelta, por las dudas). Era la última opción de Duhalde malhumorado. El Lole asumía su renunciamiento permanente sin honores y desde ya sin lucha, De la Sota no medía. Pocos sabían del grupo Calafate, un lunfardo patagónico. Pocas esperanzas que arrancaron con un 2% y un desconocimiento enorme.


Refresco la memoria, Menem ganó con un 25%. Kirchner sacó un 22, 5 (creo). Iban a una segunda vuelta miserable. No quiero ser hipócrita: qué país de mierda en el que gana semejante hijo de puta.


Todos lo sabemos, no hubo segunda vuelta. El nuncaderrotado se bajó y nos dejó otra vez en bolas. Con los resultados brillantes de la década neoliberal, los desocupados, la miseria, los humillados, las generaciones perdidas. El sistema político nos dejó con bronca, y el sabor feo de que la democracia no cura, no da de comer, no educa.


Esa noche, Kirchner y nosotros nos quedamos solos y a oscuras. Todos los demás se habían ido. No había ya un país.

QUEREMOS A PERON

"Me dijo Farrel: Bueno, Perón, ¿qué pasa?. Yo le contesté: Mi General, lo que hay que hacer es llamar a elecciones de una vez. ¿Qué están esperando? Convocar a elecciones y que las fuerzas políticas se lancen a la lucha. Eso está listo -me contestó- y no va a haber problemas. -Bueno, entonces me voy a mi casa. -¡No, déjese de joder!, me dijo y me agarró de la mano. -Esa gente está exacerbada, nos van a quemar la Casa de Gobierno." *

No fue una casualidad, sólo algunas pocas cosas lo son (o al revés). Para los que nunca van a entender nada (y hasta a veces algunos hacen esfuerzos, pero no les sale), hoy es el aniversario del populismo argentino. De esa especial relación "líder-masa" sin intermediaciones político-institucionales. O también cabe la otra versión liberal -por izquierda- de la emergencia de una alianza del bonapartismo militar, la burguesía parasitaria del estado y sectores ideológicamente desclasados que toman el control del movimiento obrero, para erigir un dique de contención a la radicalización y giro a la izquierda de las masas. Masas, masas y masas… nunca Pueblo.

El "hecho maldito del país burgués" se brinda a todos, pero no se marida bien con todos los paladares. Sucede que hay razones que pasan por el bolsillo y la panza, si, se elevan a la mirada que apenas se para y se adentra en el alma, muy adentro del alma. Quién pueda conjugar los verbos del secreto habrá iniciado la llamarada. Perón fue uno de esos pocos y ese fue el día preciso.

La dirigencia obrera -que interpretó cabalmente y hasta casi casi tarde el sentimiento y deseo de las bases- jugó una carta a fondo y deliberadamente. Fue una decisión conciente juntar la defensa de las conquistas obtenidas (no como "gracia desde arriba", malvados atorrantes que se la dan de izquierdistas), con la libertad del Coronel Perón. Era ese hombre la garantía, su nombre se transformó en consigna de lucha porque significaba cosas concretas.

¿Participar o no en la distribución del Producto Bruto Nacional desde el Estado? ¿Ser parte o proteger la "independencia" más allá de los resultados? ¿Mantener los principios o inaugurar otros en base a la larga experiencia? Algunas de las preguntas. Rescatar a Perón. Torcerle el brazo a los enemigos de adentro del Gobierno y a la Oligarquía. Hacer una demostración de fuerza propia para que lo vean todos. Enterarnos de que tenemos fuerza propia. Son algunas de las respuestas.

Lo demás es la historia de una alianza entre Perón y el Pueblo, entre Perón y más precisamente los trabajadores que hicieron el 17. Un amor siempre correspondido, no exento de peleas y chispazos de gente brava, de lealtades larguísimas, de generosidades estremecedoras. De nomeolvides eternos.

Cosas que sirven para mirar de reojo el presente -eso que pasa desde que nos damos cuenta- y saber para dónde tira el futuro cuando se habla de peronismo, pero de verdad. Algo de esto vamos viendo ahora, casi cuando parecía que se había terminado la esperanza y empezaba el recuerdo. Pero no.

Y entonces, a tanto tiempo, uno también sale al balcón y está en los dos lados, arriba y abajo (maravilla extraordinaria del peronismo), y escucha por primera vez cuando ya cayó la noche en la Plaza de antes de que naciéramos:
"-¡Trabajadores! Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino…” *

Y sigue, y aún sigue.

* Extraído de la obra de Norberto Galazo: Perón. Formación, Ascenso y Caida (1898-1955) Tomo I; Edicioes Colihue. Grandes Biografias. 2005.

domingo, 9 de octubre de 2011

Un país en el que la Patria no corra peligro

¿Será una dictadura si sacamos una barbaridad –como el 14 de agosto- y gran parte de la oposición desaparece?… En tal caso, sería una variante curiosa de suicidio político colectivo. Es que algunos están convencidos, pero muy convencidos de un rumbo que sólo los acerca a un enorme iceberg en medio de la noche (y la banda seguirá tocando en cubierta, sin glamour pero con una indisimulable virtud por la negación). Hace mucho que están lejos de la gente y que además, la gente les chupa un huevo. Bueno, a veces la vida se toma revancha. Nos veremos el 23.

Pensemos por un momento en un país en que la Patria no corra peligro. Es decir, un país en el que la derecha no pueda volver a gobernar por unas décadas. Un país –y es otro ejemplo tomado al azar- en el que Carrió se haya declarado derrotada, en el que Duhalde termine enredado en monosilabos y lamentos, Chiche no sea senadora, Ricardito Alfonsín pare de gritar estupideces ante un auditorio replicado por la magia de la computación y deje de pensar que es un líder. Un país sin que la prédica de una desvergonzada como Patricia Bullrich llegue a ningún lado, en el que el “colorado” De Narváez pueda dejar de actuar de peronista y vuelva a sus empresas.

Eso por hablar de los francamente impresentables y que no tienen a nadie que se les anime a encararlos con un espejo. Hay otros, como el Alberto que se postula para ser anfitrión de la Isla de la Fantasía (vamos nuestro Lamas puntano), y que sólo parece buscar un container para cobijar los restos del “peronismo disidente” (y vengarse de ese otrora Padrino que dejó a oscuras al Adolfo en Chapadmalal).

Un país para confrontar proyectos si, con un Binner y hasta con un Sabatella, pensando que tenemos una mejor visión de la Argentina, una más completa, más sensible porque nuestro proyecto se basa en esa Patria (¿se acuerdan?) Justa, Libre y Soberana. Y tiene antecedentes (no sólo tragedia). Competir con otros que nos corran “por izquierda” o por la progre. Y ganar la voluntad de la mayoría del pueblo argentino.

Nos tenemos merecido un Peronismo del siglo 21 armando la sociedad para dentro de muchos años. Y estas pesadillas que se autotitulan “oposición” queden en un tacho de basura arrumbado en el cuartito del fondo, de salida para la vereda.

lunes, 3 de octubre de 2011

las ideas simples

Ideas simples, casi de entre casa. Tan alejadas de lo que aprendí a valorar como importante. Quizás, …

Comencemos con un “Que la Patria sea grande, y el Pueblo felíz”. Un programa de gobierno revolucionario. Necesario, urgente, contenedor. Decir “felíz” ya, bueno, no es lo mismo que liberarse de la explotación del hombre por el hombre, o de vivir el vértigo de haberse hecho a uno mismo.

La “patria grande”, dos por el precio de uno. Patria no figuraba en los textos, no es un término que la Academia respete demasiado, a algunos les suena a facho (así de colonizados vinimos a quedar). Y “grande”, ¿cuál, la de San Martín?, o uno se refiere a ese proceso (una palabrota) de gobiernos populares en América Latina que terminó escalonadamente en un Plan Cóndor… a ver.

“De casa al trabajo, y del trabajo a casa”. Cuánta discusión sobre esto, nos sonaba mal pero muy mal. Adios a la participación política, un burro de carga que se mete en el agujero para salir al otro día. Eso sin hablar de la mención subliminar de la familia encerrada en la palabra “casa”. Todo bien, hasta que un mal día –de esos días de mierda que tuvimos como historia reciente- los pibes fueron a comer al colegio, en Europa nos dijeron que había llegado “el fin del trabajo” y a una gran parte de la sociedad señor, nos rompieron bien el culo. Ni casa ni trabajo. Y la familia languideció, las parejas se separaron, muchos se repartieron en casas de parientes o se fueron al carajo. Haciendo laburo de encuestador durante años por el conurbano vi filas de pibes –esos que habían crecido un poco- sentados en la vereda tres cuatro de la tarde con una cerveza (no mil, una). ¿Y el cole, y el primer laburo?

La del escándalo: una “tercera posición”. Hay dos imperialismos (bueno, ahora hay más), uno subordina el hombre al capital y el otro al Estado. En ambos se sufre (y dale con el tema de la felicidad). Algunos te lo matizaban y aparecía el imperialismo bueno, porque los rusos de vez en cuando apoyaban a algún movimiento de liberación nacional. Y el malo, que es el de siempre. Sacrilegio para los oídos zurdoliberales que uno tuvo.

Pero lo del tercer mundo nos mataba, nos hablaba en un idioma para el que no había que ir a la academia cultural inglesa de olivos ni al sarcu. Algo de eso que tanto molestaba te decía desde adentro que era así y que había una tercera (y que era la nuestra). Siempre triángulos, diría el analista.

Ya cuando uno le entró a la “comunidad organizada” la cosa cambiaba. ¿Me querés decir por qué no tendría que estar organizada la comunidad?, sobre todo por eso de que “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. Después –instrucción y lectura mediante, pero sobre todo mucha mateada- aparece el valor de la ley de Asociaciones Profesionales, la organización sindical que encuadra como factor de poder al polo “trabajo” frente al “capital”. “Armonía de capital y trabajo”, un despropósito… a menos que se generaran las condiciones para que el capital no pueda encapricharse con la ganancia. Es difícil, claro, y que dure el equilibrio lo es aún más porque el capital tiende a ser grosero con el equilibrio. Igualdad como génesis de la libertad, algo así.

Está bueno esto de las frases porque es interminable. Me quedan por ahora dos más y voy redondeando el paseo.
La subversión bien entendida empieza por casa. Entonces “donde hay una necesidad, es que existe un derecho”. Y me partió al medio esa Mina. Y entré por ahí, corazón abierto y la cabeza hecha un bollo bajo el brazo.

Uno quería conocer mundo, entender otras lenguas y se fue a la mierda. Yo no digo que se perdió el tiempo. Militar, vivir, eso no le quita facultades al tiempo. Era todo para volver a casa más grande, más curtido, un poco más entendido. Y ver, qué se yo, armar algún día esa agrupación que siempre ronda, la “Justa, Libre y Soberana”.

Qué cosa brutal las palabras. Y esa ideas tan comunes como mis tías y mis abuelas, y algún tío abuelo inmigrante que se perdió en el color azul del cielo bendiciendo estar acá donde había trabajo y no había guerra y me lo decía teniéndome a upa bajo la parra. Pensando que yo no le entendía.

jueves, 8 de septiembre de 2011

PALESTINA es un país.

Donde hay una necesidad, hay un derecho. Nosotros la tenemos con eso, pero hoy voy a usar esta frase magnifica que nos dejó Evita para referirme tal vez a una de las necesidades más fundamentales. Una que tiene que ver con la identidad y la cultura. La necesidad nacional.

No pretendo entrar en la discusión de finales del siglo XIX sobre si corresponde que cada pueblo (por “etnia”) deba necesariamente tener un “hogar” Nación con su territorio. Pero si pensar profundamente que un pueblo, unido por la cultura, un pasado en común, un proyecto de futuro y además una larga lucha por la soberanía nacional, tiene derecho a reconocerse en su país y dentro de sus fronteras. Es un derecho que afirma, sin negar al “otro”. Es el caso de Palestina.

El pecado –que se esconde en toda denegación de derechos- se llama colonialismo. Y “coloniaje” viene a ser la justificación culturalista de todos aquellos que ayudan desde lo ideológico a la denegación de ese derecho y resulta ser que no están entre los opresores, sino entre los oprimidos o los débiles (para ser más suaves). Esto también es parte del problema, de no darse cuenta de que en esto que estamos hablando hay una injusticia que se comete contra todo un pueblo.

Los palestinos vienen de rifa en rifa, primero con el Imperio Turco, luego con los “protectores” ingleses, luego las Naciones Unidas, finalmente con Israel y sus aliados, sobre todo los Estados Unidos. Les han dicho y hecho de todo: migraciones forzadas, ataques indiscriminados, expulsión de su propia tierra, masacres, demonizaciones, deshumanización. Han sido parias, “terroristas”… o simplemente un “algo” que no debía existir. Pero los pueblos suelen ser tozudos de toda terquedad, y más cuando tienen razón.

Imaginemos en concreto lo que significa este derecho nacional… “izar la bandera, cantar a la Patria”, ir al mercado, hablar con los vecinos, sentirse parte de, sentirse acá. Una casa, un barrio, ir al colegio, hacer los deberes, tomar la leche, juntarse el domingo. Pasear por la calle, mirar vidrieras, ir al cine, comentar en el bar un montón de boludeces con los amigos. Discutir de política, de deportes, de minas y de fulanos. Sentirse a salvo, ni pensar en eso. Quejarse del gobierno, apoyar al gobierno. Que la vida simplemente fluya y que, un buen día, uno se muera y los que te conocen lloren. Y que los hijos te recuerden, que la vida te respete. Algo que tiene que ver con la Dignidad. Callada, de a diario, como una costumbre. Y sobre todo, que la Patria no corre peligro.

Tener derecho a equivocarse, a arrepentirse de un voto, a tener una burguesía, a sindicalizarse y pelear por lo que se cree justo. A recordar estos días como historia y que las historias personales reemplacen lentamente a los grandes acontecimientos.

Quererse, juntarse, separarse, encularse con alguno. Divertirse. Que los chicos crezcan. Todo eso, pero como palestinos. Todo tipo bien nacido –diría mi abuela- entiende estas cosas. Y si uno se dice peronista, mucho más aún.

En estos días, la Autoridad Palestina (el gobierno) intentará que las Naciones Unidas voten afirmativamente un estatus nacional para su pueblo, es decir, que se reconozca a Palestina como un país con plenos derechos y miembro de la comunidad internacional. El corazón de uno, y el de muchos en todo el mundo, está con ellos.