lunes, 21 de marzo de 2011

TERRORISTAS ATACAN LIBIA

El canciller Timerman condenó el ataque militar contra Libia y reflexionó sobre la viabilidad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas:

“Las operaciones militares se deciden en el Consejo de Seguridad en el cual los cinco vencedores de la Segunda Guerra deciden solos. Argentina forma parte del grupo mayoritario en la ONU que busca democratizar” ese organismo, sostuvo el jefe de la diplomacia nacional en su cuenta de Twitter.”

“Además, recordó que ‘Argentina (Perón) fue el primer país en oponerse en permitir que los vencederos de la segunda guerra tengan derecho a veto. Visionario." (La Nación, 20-03-2011).

Venezuela, Uruguay, Paraguay y otros países de la región rechazaron la intervención armada oficialmente. Aún no se expide oficialmente la UNASUR, y sería necesario que lo hiciera para fijar una posición como bloque. La tremenda agresión e intervención en asuntos internos de un país debe ser condenada con energía y denunciados los intereses de sus perpetradores.

Brasil albergaba al Presidente de los EEUU, cuando este monitoreaba las acciones bélicas desde su hotel. Obscenidades que –más allá de toda consideración emotiva que suelen traer los demócratas para muchos colonizados- nos recuerdan que el Imperio puede tener al frente hijos de puta de variados colores, en este caso, café.

Cuando “occidente” bombardea un país del (ex)Tercer Mundo las cosas cambian totalmente. Defienden intereses petroleros, estratégicos y/u ocultan “eticas” que por ejemplo le pueden haber permitido a Sarkozy financiar su campaña (como le recordara el “lider” libio). Sólo algún pelotudo (buscaba otro término pero no lo encontré en mi limitado vocabulario) puede pensar que se defiende la libertad y la democracia lanzando misiles desde el mar y acotando el espacio aéreo de un país soberano.

Los EEUU invadieron Panamá (fines de 1989) con el objetivo de capturar al General de las Fuerzas de Defensa y jefe de Estado Manuel Antonio Noriega, porque era un “narcotraficante” corrupto. Panamá no está mejor después de eso.

También atacaron Afganistán persiguiendo a Bin Laden, y derrocaron a los talibanes, unos turros de aquellos. Aún ese país es un caos y Al Kaeda sigue bien gracias.

Saddam Hussein debía morir y murió ahorcado. Un detestable dictador sacado a patadas en medio de una lluvia de fuegos artificiales, porque eso parecen los bombardeos por la CNN.

Ahora hay que impedir que Muamar Gadafi (o Kadafi, como se quiera) tome Benghazi, el bastión “rebelde” y siga masacrando a su propio pueblo. La lucha contra los malos nunca termina. Nada tiene que ver en esto el interés del pueblo libio ni las cuestiones internas que “occidente” no le dejará resolver por si mismo.

En Libia hay una guerra civil, llena de militares de ambos bandos. Hay un sistema que gobierna hace 41 años y un hombre que pasó de héroe nacional a dictador en ese tiempo. Un buen amigo (y cómplice) de la bien pensante Europa, de su ex metrópoli Italia. Los colonialistas de toda la vida juzgan a feroces dictadores.

¿Se trata de ver quién es el más malo? No, se equivocan los que ven la política internacional desde un tribunal de ética universal. Hasta la vieja teoría del imperialismo “malo” (EEUU) y el “bueno” pasó a la historia, o a la fantasía. El punto de toque sigue siendo el conflicto Norte-Sur, de países altamente desarrollados y países “desalineados”.

Europa como genérico y los EEUU han dado pruebas concretas de lo que son capaces: inventores y regeneradores del más brutal colonialismo, imperialistas confesos, contrabandistas, ladrones y asesinos seriales y en escala. Todo eso no convierte a los Gadafis en lo contrario de lo que parece, pero permite saber quiénes acusan y por qué.

El Movimiento de Países No Alineados tenía un par de preceptos interesantes: la no intervención en asuntos internos de los países y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Sería bueno que la comunidad internacional se guiara por ese par de verdades y no por la barbarie de terroristas “occidentales”. Las Naciones Unidas son hoy una cáscara absurda y malintencionada para encubrir la necesidades de gente muy, pero muy peligrosa (mucho más peligrosa que Muamar Gadafi).

Esto no quiere decir que debamos sentarnos a ver cómo en un país se hacen bosta en virtud del respeto, podemos exigir un alto el fuego, conferencias de paz, negociaciones entre los bandos beligerantes (los opositores libios son eso y no “manifestantes”), mediaciones de terceros confiables a todos los sectores en pugna. Muchas opciones, estamos obligados a tener muchas opciones todos.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un anacronismo y una hijaputéz. La burocracia de las Naciones Unidas destila sangre. Es hora de revisar un orden que está cambiando a pasos acelerados y pasar a una globalización que se base por el interés de los pueblos. Acá en Sudamérica estamos demostrando que es posible.

Pero tiene que ser pronto, porque el terrorismo europeo y estadounidense es insoportable.

viernes, 18 de marzo de 2011

MOYANO Y UNO

Dos cosas antes de decir nada: la primera que –como en casi todo- no se trata de un solo tema sino de varios, variables que se entrecruzan y exigen flexibilidad y amplitud de pensamiento. Dos, hablemos diciendo claramente desde donde lo hacemos y sin hipocresías.

El tema no es Moyano, tampoco el sindicalismo argentino. Quiero hablar del movimiento sindical en el proceso que se abrió el 25 de mayo del 2003.

Por un lado, la historia marca que el movimiento obrero organizado se convirtió en un poderoso factor de poder y presión, con lógicos intereses profesionales (la defensa de sus afiliados, los trabajadores), que no es lo mismo que decir intereses “corporativos”.

Además, este tipo de sindicalismo moderno incorporó las prestaciones de salud, formación –tanto como parte de la educación formal como la profesional- y recreación, lo que obligó a las organizaciones a especializarse y a administrar-gerenciar.

Y un plus más que importante: el movimiento obrero consideró que una destacada participación en el Estado era imprescindible. Participación como funcionarios, participación desde la política, participación como actor institucional sobre todo cuando el color político que lo representa mayoritariamente se encarga del manejo del Estado (y generalmente de su recuperación).

Esta es la visión del sindicalismo según el peronismo y por lo tanto –y por convicción- es mi visión.

El 2003 nos encontró con un sindicalismo rejuntado pero que podíamos diferenciar bastante bien –si es que uno quiere tomarse el trabajo-en sus posiciones. Siempre fluctuante, pero si podíamos decir que los “gordos” habían quedado muy complicados con las políticas desindustrializadoras y neoliberales del menemismo, que hubo otros anteriores que fueron hasta cómplices de la dictadura. Que existía un sector –el núcleo del MTA sobre todo- que ostentaba con orgullo haber resistido a esas políticas desnacionalizadotas. Todos sabemos que Moyano lideraba ese grupo. Bien. Y había muchos que iban y venían, como siempre ocurrió en nuestro movimiento sindical.

Marginalmente quedaban los “combativos” y también los eternos contestatarios de las listas multicolores de la izquierda partidaria tradicional.

El mayor peso del movimiento sindical y la CGT fue una base indiscutible de apoyo al gobierno de Néstor y lo es hoy con Cristina. En este sentido Hugo Moyano es un compañero y aliado fundamental por lo que representa.

Hay una larga historia de ataques al movimiento obrero, y a la dirección de CGT y Camioneros en particular. Muchos se relacionan con la defensa de los intereses –si corporativos- de la Mesa de Enlace, con los sectores que dominan la cadena de precios y provocan alzas injustificadas que impactan en la canasta familiar, con sectores hegemónicos de los medios de prensa (ya sabemos de lo que hablamos). Sectores que, en definitiva, se han beneficiado política e ideológicamente –no sólo económicamente- con la dictadura militar y luego, en el menemismo. Sectores que no se tocan y los Kirchner han tocado. No podemos no tener en cuenta este elemento fundamental.

Y después está lo otro, el imaginario que siempre se basa en hechos reales que se generalizan para estereotipar y demonizar al “enemigo” (y el movimiento obrero es el enemigo de esta gente). Entonces, todos los dirigentes sindicales son Pedrazas, tienen patotas armadas que envían indiscriminadamente para amedrentar y defender sus privilegios, son mafiosos, todos son ricos y por lo tanto delincuentes, todos malversan los fondos de sus afiliados, todos medran con medicamentos truchos. Moyano es el ícono de la fábula y un objetivo mediático permanentemente en la mira.

Tampoco son santos, como no los hay en ningún sector de la sociedad y mucho menos en los factores de poder y presión de la sociedad.

No se si está bien lo del paro del lunes, no queda claro el pedido de la justicia suiza, se está armano mucha polvareda alrededor de esto y es sumamente sospechoso. Ya salió la Mahatma Carrió a hablar por el multimedios. Ya esta la “hormiguita” que parece vuelta al redil. Denuncias, dedos levantados, apelación a la tilinguería y año electoral.

Cuando se “lima” al moviendo obrero, sus instituciones y dirigentes como si fueran un todo, a mi me corre una cosa por la espalda y me pongo inmediatamente al lado de la organización sindical. Porque uno es eso, un trabajador y defensor de la organización sindical (no tiene ningún mérito, es una autodefensa contra el abuso del Capital). Y las cosas suelen venir mezcladas, sin buenos ni malos, todos primos.

Tal vez los compañeros se equivoquen y entren en el juego de otros, y aparezcan como una “corporación” que se resiste a la Justicia, y etc etc etc. No se. Guarda, que no nos perdonan una.

Lo que quiero decir es que de última, cada uno tiene que saber dónde tiene que estar. Los problemas de los sindicatos -limpieza administrativa, burocratización, democracia interna y demás-, los arreglamos o no entre los compañeros. Es un largo camino el transitado en la defensa de nuestras organizaciones, no tenemos ningún apuro y esto no empezó ayer.

Lo importante es no hacer el coro de los “indignados”, atrás siempre hay alguien que se frota las manos y sonríe. No olvidemos que es un año electoral.

miércoles, 16 de marzo de 2011

MAS MEJOR

Sorpresa leyendo el Página de hoy (Página 12, 16-03-11, “Preparativos para una eventual ruptura”):

“Tengo mi propio partido, pero no quiere decir que me voy del Peronismo Federal”, aseguró ayer el diputado Felipe Solá. Después de las versiones que sus propios asesores habían echado a rodar sobre su alejamiento de ese espacio, el ex gobernador bonaerense desmintió una ruptura y explicó que inscribió ante la Junta Electoral el partido Movimiento por la Equidad, Justicia y Organización (Mejor) porque en caso de que no lo “acepten para participar en la interna del PF” con el ganador de su preinterna, se presentará igual.”


Y uno se pregunta por qué Solá no quiere ir a la interna del Peronismo Residual y sí a las “primarias” de agosto (pese a no estar de acuerdo con la ley correspondiente). Dice el ex gobernador bonaerense sin vacilar:


“No estoy en condiciones de participar de la interna del Peronismo Federal porque no puedo llevar gente a votar en todo el país”…


Se truncará entonces el sueño de muchos argentinos de ver a Felipe competir en el duelo criollo de la Democracia con candidatos de la talla de los gobernadores de San Luis, Alberto Rodríguez Saá y Chubut, Mario Das Neves, además del ex presidente Eduardo Duhalde. Lástima.


Aunque tal vez sea por aquello que “mejor Sola que mal acompañada” (joda que no por repetida ha dejado de causar gracia, yo todavía me cago de risa).

martes, 15 de marzo de 2011

¡UNAMOSE!

¿Qué hacer?, pero no le van a preguntar a Lenin no, lo tienen que resolver antes de que arranque de veras la campaña. Catamarca los petrificó.

Sanz –ese hombre que reconoce no ser conocido por nadie- quiere cambiar de estrategia porque “con el radicalismo no basta” (es que el radicalismo sobra).

Hay que unirse. Ahiestá.

Hay que convencer a Solanas para que la foto quede levemente ladeada a la izquierda, o casi a la izquierda a esta altura, pero hay que hablar con él, es un tipo razonable. Radicales, pinistas, los socialistas entran de cajón. Ah, Binner si o si quiere encabezar fórmula… problema, lo hablamos. El tema va a ser Ricardito que ahora cree que el liderazgo era hereditario. Hay que comprenderlo, se hizo achicar un par de trajes del viejo.

Después otro quilombo si nos vamos más lejos del pan-radicalismo (¿ud dice que Solanas…?). El Peronismo Federal, uy dio. De Peronismo poco y nada así que mucho problema no hay, y de Federal tiene a los azules nomás. Luis dice que considerando como venían hicieron un buen papel en Catamarca.

Unidad con Duhalde a la cabeza, ni hablar. Biolcati dice que va a andar pero es el Momo que le llena la cabeza. Buzzi ahora volvió a ser progre y sólo se ríe si está De Genaro cerca. Entre nosotros, ¿ya pidieron rescate por el gordo de Entre Ríos? porque lo deben tener secuestrado.

Bueno bueno, hay que unirse porque los Kirchner nos pasan el trapo, los dos. Macho, es ella sola ¿o te dura la borrachera de octubre? Te digo fue a Catamarca y pum, también estuvo en Chubut… ¿Qué darías por la Argentina? Das Neves, pero que pelotudo importante mirá si le pasa lo mismo.

Nos están limpiando de a uno, te lo firmo. Y lo de Huracán, viste lo de Huracán. Los pibes. ¿Qué quedó de “somos la vida, somos la paz”? Y viste que cuando les dicen lo del movimiento “nacional, popular y democrático” aplauden, nadie chista porque desapareció “y revolucionario”, te das cuenta son más peligrosos, porque eso si se puede hacer. Nos cagan, hermano, a la larga nos cagan esos chicos y todo por estos dos perucas trasnochados que tendrían que haberse quedado en Calafate y dejarse de joder.

Te va a hacer mal, tranqui. Hay que unirse. Eso, eso y nada más.

¿Y qué hacemos con la Gorda? Nooooooooo, pero la puta madre.

sábado, 26 de febrero de 2011

SIEMPRE

DIOS LOS CRIA

"Me encanta la posibilidad de una alianza. Lo necesitamos a Mauricio. El tiene sus votos no sólo en la Capital sino también a lo largo y a lo ancho del país. No tendrá estructura, pero nosotros la tenemos."

Luis Barrionuevo, Argentino, Contemporáneo (Página 12 del 24-02-2011, pág. 14).

martes, 22 de febrero de 2011

(sobre) PARAISOS PERDIDOS

Ya de vuelta, va la segunda avalancha sobre la existencia de una “utopía peronista” (para releer o enterarte sobre la primera avalancha, es acá)…

Bien. Si ubicamos lo utópico en las transformaciones realizadas en la “década dorada” de 1943-1945 (el “primer peronismo” que, como toda década famosa, no tiene ni de casualidad diez años), entonces alcanzar el ideal nos devolvería al pasado, un tiempo mítico cuasi perfecto que supone una idealización de los cuarentas y cincuentas. ¿Puede tener el peronismo una utopía reaccionaria, es decir, un horizonte que mira hacia atrás dando la razón a aquello de que todo tiempo pasado fue mejor?

Si estuviéramos todos de acuerdo con que la “revolución”, como la concebía el pensamiento griego antiguo (qué ambiguo) tiene que ver con ese volver a un tiempo de inocencia que fue corrompido por el cambio, entonces si, la utopía podría tener ojos en la nuca sin mayores problemas. Ocurre que, desde la Ilustración y todas esas cosas que en Europa mandaron al cuerno al Antiguo Régimen (la monarquía absoluta), la palabra “revolución” nos lleva a otros destinos. La utopía, para estar bien conceptuada, debe mirar hacia adelante.

Y algo de eso hay. Las masas trabajadoras y los humildes no habían gozado de garantías ni derechos auto sustentables en el tiempo antes de la etapa peronista. ¿Hacia qué pasado brillante iban a mirar? Su presente era el que brillaba desde el ’44 en adelante. Quintuplicación del salario real en algo más de un año, vacaciones reconocidas y pagas, jubilación para todos los trabajadores, derechos de los peones del campo, recreación, asistencia social y sanitaria. Y todo eso que sabemos y damos graciosamente como dado por la realidad como si siempre hubiera estado ahí.

No era una concesión del Estado, se trataba de la concreción de reivindicaciones por las que el movimiento obrero argentino venía luchando desde fines del siglo XIX.

La mística, qué duda cabe, fue obra de Evita. Una antorcha auto combustible que incendió la noche de los humildes para siempre y dotó al naciente peronismo de una lógica y un lenguaje clasista, al menos -y no es poca cosa- respecto de los valores y los enemigos.

Estos son elementos que se retomarán y resignificarán en la etapa de la Resistencia, cuando el peronismo desalojado de la dirección del Estado, deba sobrevivir y a la vez defender las conquistas obtenidas tan recientemente. Los verdaderos reaccionarios querían volver a otra década impar, la Infame (y digamos que fue empate).

Los que se animaron a plantear (y a replantear) la utopía peronista hacia adelante fueron los jóvenes de los sesentas y setentas (otra vez: entre el ’59 de la revolución cubana y el ’74 de la muerte de Perón hay 15 años).

“Trasvasamiento generacional”, como pase de antorcha de viejas guardias de patas húmedas en la fuente a otros con binchas y banderones negros, de banderas argentinas usadas como capas. “Actualización doctrinaria”, hecha por el mismo General desde Puerta de Hierro en el memorable documental que olvidó Solanas. “Socialismo nacional”, indefinido y lleno de definiciones a la vez que recuperaba el programa de La Falda, Huerta Grande, el 1º de mayo de la CGTA, Córdoba y Rosario. Recuperar los resortes básicos de la economía para transformar la sociedad, en base a la participación de los trabajadores como elemento dinámico y el pueblo en general. Entonces, el “primer peronismo” como base indiscutible para arrancar. Primero recuperar eso para avanzar retomando la “revolución inconclusa”. Esa es la utopía.

Y fueron horriblemente castigados por plantear eso, una utopía hacia delante. Los sectores dominantes, que Jauretche llamaba claramente del “coloniaje”, esa podrida oligarquía contra la que vomitaba Evita, esos son los castigadores. Los que habían vigilado para castigar después. Y si, también tuvieron sus personeros en el Movimiento, los verdaderos infiltrados.

Una compañera me decía que los peronistas siempre venían a “arruinar la foto”. Es decir, ocupar los espacios, aparecer aunque sea a los codazos porque los derechos se conquistan y eso exige –al menos hasta que es aceptado- un poco de prepotencia. Ahora voy pensando que de alguna manera en este tren de necesidad-derecho (eso maravilloso que planteó Evita), el peronismo fue reemplazando a los tipos que estaban en la foto y la imagen “arruinada” era ya otra foto. Apropiación de la cultura burguesa (tan negada) y no empecinamiento en una cultura alternativa… ¿es una utopía mediocre, berreta porque no da con los estándares requeridos por la izquierda?

Un buen ejemplo para pensar es esto que vivimos desde el 25 de mayo del 2003. Un tiempo lleno de contradicciones y de avances innegables (sólo los negadores profesionales pueden persistir en la construcción de una calamidad virtual y cotidiana que aparece solamente en matutinos hegemónicos y radios afines).

La mística ahogada y olvidada, el Proyecto Nacional bajo el agua (otra película que olvidó Pino), y encima el gran impulsor de la topadora neoliberal había sido… un peronista, un peronismo. ¿A qué utopía echar mano? cuando éramos dinosaurios invisibles que se habían quedado en el ’45. Ridiculizados y estupidos. La soberbia de la Alianza demostraba paso a paso que otro tipo de representaciones surgía en la Argentina. Hasta que todo voló por el aire.

Y llegaron los grises, las realidades de un país atravesado por el mercado y la lógica religiosa del individuo solo. Desde allí se partió a reconstruir con lo que había, pedazos de duhaldismo, feudalismos cocoliche de aquí y de allá, dirigentes que se habían hechos a las patadas, empresarios que miraban para otro lado si el Estado también lo hacía. Plantear una utopía en el infierno que mirara al Purgatorio.

No quedó más remedio que crecer. Aceptar que hay cosas que tardan mucho en cambiar (y otras que tal vez no cambien). Saber que la tozudez es una virtud que no abunda y que nada tiene que ver con los guardianes de las certezas. Una tozudez de cabezas abiertas (no importa cómo).

La utopía peronista siempre en construcción (y reconstrucción) es antiliberal pero aprendió algo de las leyes del mercado. Hoy sabemos que nadie quiere estar privado del sagrado derecho de ser explotado (es decir, queremos tener trabajo). También estamos concientes de que para plantear otra sociedad, primero hay que estar metidos en esta que es capitalista (es decir, me quiero comprar todo yo también). Todos queremos ser de clase media, por eso no tiene que haber ni ricos ni pobres.

Es fácil, no berreta. La puede entender cualquiera sin haber leído a Althusser. La van tomando un montonazo de pibes que militan o quieren “hacer algo”, muchos no saben un carajo sobre el peronismo pero intuyen que es esto.

Como siempre, la utopía tiene en cada momento sus héroes maravillosos y trágicos. Esta de ahora (al menos este tramo) se extendió juntando mucha historia de utopías pasadas, y tiene que ver con lo personal –que allí van todas las cosas-, con un peronista que dejó la vida en la puerta de la casa de gobierno, pero no las convicciones.

lunes, 7 de febrero de 2011

De vacaciones...

No es que volvimos a las andadas y posteamos cada muerte de obispo. No, estoy de vacaciones y, aprovechando lo mal que va todo, fuera de BA por unos días (hasta el 18 de este mes para ser más preciso).

Entonces, para esos 5 a 15 que pasan por acá a diario (y a los que estoy más que agradecido), no abandonen este blog que es pasajero (por favor).

Si da, posteo desde donde esté, tal vez hasta se me ocurra algo.


Un abrazo...

viernes, 4 de febrero de 2011

EGIPTO, aquel viejo aliado

Mientras escribo, una multitud sigue convocándose en la plaza Tahrir (“de la Liberación”) de El Cairo, para exigir la renuncia del Presidente Mubarak y su régimen. Según lo que se difunde por cadenas internacionales el conflicto, que lleva (en este caso) casi dos semanas, cuenta con alrededor de 300 muertos y mas de un millar de heridos.

Es difícil para occidentales como nosotros comprender y mucho más, analizar, estos acontecimientos del mundo árabe. Inmediatamente imponemos nuestras categorías –de derecha o de izquierda, pero todas tributarias más o menos lejanas de la Ilustración y la Revolución Francesa- y, para peor, con nuestras propias taras remanentes de una mentalidad colonial que está en el sustrato inconsciente –que en algunos aflora desvergonzadamente- de nuestra cultura. Sobre estas dos cuestiones cabalga la ignorancia, los temores y prejuicios, y la propaganda convertida en relato hegemónico (que llevan adelante los EEUU, Israel y muchas potencias europeas). Hecha la salvedad –de la cual tampoco me salvo del todo- voy a lo que venía…

Leo en la Red Voltaire (para ver el artículo completo, del cual provienen las citas que siguen, moleste con el cursor
acá): “Hace una semana que los medios de prensa occidentales vienen haciéndose eco de las manifestaciones y de la represión en marcha en las grandes ciudades egipcias. Esos medios establecen un paralelismo entre estos hechos y los que desembocaron en la caída de Zine el-Abidine Ben Ali, en Túnez, y hablan de un aire de rebelión que recorre el mundo árabe. También según esos medios, este movimiento puede extenderse a Libia y a Siria y debe beneficiar a los demócratas laicos, no a los islamistas, …”

Para desmentir estas afirmaciones, el artículo señala una serie de argumentos, de los cuales me quedo con algunos que ayudan a comprender un poco la situación:
“… las manifestaciones de Egipto comenzaron hace meses. Los medios de prensa occidentales no les prestaban atención porque pensaban que no llegarían a nada. Los tunecinos no contagiaron a los egipcios sino que les abrieron los ojos a los occidentales sobre lo que está sucediente en la región.” (…) “los tunecinos se rebelaron contra un gobierno y una administración corruptos que poco a poco comenzaron a expoliar a toda la sociedad, privando así de toda esperanza a un número cada vez mayor de categorías sociales. La rebelión egipcia no está dirigida contra ese modo de explotación sino contra un gobierno y una administración que están tan ocupados en servir a los intereses extranjeros que no les queda energía para responder a las necesidades básicas de su propia población.”

En la múltiples manifestaciones anteriores a este estallido, las consignas y motivaciones fueron de diversa índole y sobrepasaron la crítica puntual a la prolongación de un gobierno autoritario: “Los manifestantes se refieren simultáneamente a los acuerdos de Camp David, el bloqueo contra Gaza, los derechos de Egipto sobre las aguas del Nilo, la división de Sudán, la crisis de la vivienda, el desempleo, la injusticia y la pobreza.”

Es que para los medios occidentales, “…los ‘malos’ son los gobiernos que se oponen –o que parecen oponerse– a la política occidental. Sin embargo, para los pueblos, los tiranos son quienes los explotan y los humillan.”

Y sabemos de memoria que los “malos” son “extremistas islámicos” (los extremistas evangélicos a la yanqui, extremistas católicos, sionistas ultraconservadores y demás por supuesto no existen). Por eso es interesante este párrafo: “Los pueblos del Medio Oriente no aspiran a reemplazar las dictaduras policiales o militares que los oprimen por dictaduras religiosas. No existe un peligro islamista. Simultáneamente, el ideal revolucionario islámico, que ya dio lugar al nacimiento del Hezbollah en el seno de la comunidad chiíta libanesa, está influenciando ahora al Hamas en la comunidad sunnita palestina. También puede ser capaz de desempeñar un papel en los movimientos que ya se encuentran en marcha, y ya lo está haciendo en Egipto.” Una cuestión de matices en el análisis que está ausente en el discurso de muchos “especialistas” criollos (todólogos mediáticos).

No se trata del “que se vayan todos” ni de promover la llegada al poder de opositores aceptados por Occidente. Sobre esto, ilustra la nota de la Red Voltaire: “… en realidad sólo existen dos organizaciones de masas, implantadas en la población, que se oponen desde hace mucho a la política actual: los Hermanos Musulmanes por un lado y la iglesia cristiana de los coptos por el otro…” (…) “Unas elecciones beneficiarían a los Hermanos Musulmanes y a los coptos. De ellas saldría un gobierno que abriría la frontera con Gaza y que liberaría al millón de personas allí encerradas.”

De producirse un desenlace tal, y más allá del desarrollo posterior de los acontecimientos, sería un problema real para la política colonial de EEUU e Israel en la región.

No se trata de encontrar “buenos” y “malos”, ni de adivinar cómo se insufla el vivificante oxígeno “democrático” en las sociedades de Medio Oriente. La cosa a remarcar es que los pueblos siguen debatiéndose en un contrapunto de “liberación o dependencia”. Algo que, con particularidades y procesos diferentes sigue uniendo a los Países del (viejo) Tercer Mundo, que alguna vez preocupó a los imperialismos por aquello de “No Alineados”.

Ojalá la situación se resuelva con el menor costo (no más que el ya registrado) y que Egipto pueda alumbrar un período de democracia popular y justicia social, que sólo podrá ser posible en el tiempo si es “a la egipcia”. Y ahí, deciden ellos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

NUESTRO HOMBRE EN EL CAIRO



Tiene experiencia
sabe de lo que habla

Está capacitado para gobernar
y lo hizo en el momento en que nadie quería hacerlo

Es un hombre para tiempos duros
porque sabe manejar los tiempos
y no se deja tutear por la fama
ni la popularidad

Es el hombre que se necesita
Por el trabajo
Por la producción
Por la paz social
con orden social en el presente
Olvidando todo lo malo del pasado

Siempre se para en la línea blanca
de lo posible


No pacta con las dificultades
las resuelve sin importar
los costos
ningún costo

Lo hizo una vez
Se muere por volverlo a hacer


…y este año está al pedo

DUHALDE PRESIDENTE DE EGIPTO 2011

martes, 1 de febrero de 2011

CATORCE ACUERDOS Y UN BALCON

¿Qué pasó entre las presidentas de Argentina y Brasil aparte de los discursos y de un buen almuerzo en el Palacio San Martín?

Afianzaron la relación bilateral “estratégica”, trabajada largamente por Lula y Néstor, y firmaron catorce (14) acuerdos. Vamos a Prensa Latina (31-01-2011;
http://www.prensa-latina.cu/) y nos vamos enterando un poco más:

“El primero de los acuerdos de cooperación suscriptos prevé la construcción de sendos reactores nucleares multipropósito de investigación, con similares especificaciones técnicas y de 30 MW de potencia.”
“La cooperación técnica en políticas y programas de planeamiento urbano, vivienda e innovación tecnológica en producción habitacional quedó plasmada en un Memorando de Entendimiento.”
“Del mismo modo fue reflejado el desarrollo de proyectos conjuntos de investigación relacionados con la construcción de la Nueva Fuente de Luz Sincrotron en las áreas de física de aceleradores, líneas de luz y estaciones experimentales.”
“Otro de los acuerdos firmados se refiere a la implementación de proyectos de desarrollo económico local y fronterizo, el incremento de infraestructura urbana, producción de viviendas para la población menos favorecida y la estructuración de programas sociales.”
“También fueron acordados la construcción de un puente internacional sobre el río Pepirí-Guazú, y el establecimiento de un plan de acción conjunta para avanzar en la cooperación en el área de masificación del acceso a Internet de banda ancha.”
“Otros dos Memorandos de Entendimiento se refieren al intercambio de energía eléctrica, durante los meses de enero a diciembre de 2011, y la cooperación en la producción y el uso de la bioenergía y los biocombustibles.”
“La visita de Rousseff aquí permitió además la creación del Foro de Empresarios Argentina-Brasil, así como avanzar en la promoción comercial conjunta, a fin de fomentar el crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios de considerable valor agregado hacia terceros países.”
“Ambos gobiernos suscribieron también una declaración para la promoción de la igualdad de género y la protección de los derechos de las mujeres,…”

Pero hubo más… La presidenta de Brasil se reunió con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos defensores de los Derechos Humanos en salones de la Casa de Gobierno. En un momento, las cuatro mujeres de la foto salieron al balcón y nos dieron inesperadamente una imagen histórica y reparadora. El mejor comentario sobre esto lo encuentran en
Aluvión Zoológico, así que ya mismo pueden ir caminando para allá.

lunes, 31 de enero de 2011

MAA, ESTA LA VECINA...

Dilma está en Argentina, país elegido para la primera visita oficial internacional de la presidenta del Brasil después de Lula.

En Página 12 de hoy (31-01-2011): “Durante las horas en las que permanecerá en Argentina, el país con el que Brasil pretende mantener una relación “estratégica” y establecer un vínculo “extremadamente estrecho” –según palabras de Rousseff–, la presidenta se reunirá con Abuelas y Madres de Plaza de Mayo para recabar información sobre la experiencia argentina en el campo de los derechos humanos.”

El intercambio comercial entre ambos países llegará este año a los 34 mil millones de dólares, lo que no es un dato menor para cualquier economía. Problemas de déficit ante la producción brasileña, temor a una devaluación del real que los agoreros de acá, al menos, vienen auspiciando, recelos. Son las cuestiones que surgen y se van resolviendo cuando se establece una relación sólida. El acuerdo básico A-B (Argentina-Brasil) permitió el nacimiento del MERCOSUR primero y, con el concurso de países de la región y el poderío energético de Venezuela, se potenció en la UNASUR.

La foto Néstor-Lula simbolizó una época fundacional, ahora vamos teniendo otras fotos con mujeres más que fogueadas en la política, la militancia y la función pública. Cristina y Dilma son antes que nada, dos militantes que tienen importantes responsabilidades.

Y sigue Página: “…la agenda prevé el análisis de las relaciones bilaterales y la firma de varios acuerdos pendientes. Uno de ellos es un convenio para diseñar un proyecto binacional para la construcción de dos reactores destinados a pruebas científicas, que no serán empleados con fines militares, según lo explicó en medios brasileños el subsecretario para Sudamérica, Centroamérica y el Caribe de la Cancillería de Brasil, Antonio Simoes. El funcionario agregó que los países desean “trabajar en el desarrollo pacífico y de acuerdo con la visión de la comunidad internacional”.

“Entre los acuerdos que se firmarán hoy figura un pacto para la construcción de un millón de viviendas sociales en Argentina, cuyo modelo serán los programas aplicados por Brasil. También darán impulso al desarrollo de la hidroeléctrica de Garabí, ubicada entre la provincia de Corrientes y el estado brasileño de Río Grande do Sul, que tendrá una capacidad para generar 2900 megavatios, con un inicio de obra previsto para el próximo año.”

Seguimos mañana.

jueves, 27 de enero de 2011

(algo sobre) LA UTOPIA PERONISTA

Para la concepción de la izquierda clásica y aún para su prima más liberal, la progresista, el peronismo siempre ha sido visto como un fenómeno bastardo y limitado ideológicamente, tanto es así que tiene una doctrina y no una “ideología”, dando por sentado que tributa a la ideología de la burguesía. Alguno de estos me ha dicho en los últimos días … “sirve para reordenar el sistema, pero no para plantear una superación”, “es un capitalismo humanizado” (si eso fuera posible agrega, y acompaña una sonrisa socarrona), y también “…los pibes quieren cambiar el mundo, necesitan algo más que el peronismo”.

Bien, veamos un poco todo esto mate en mano. El peronismo es un movimiento policlasista y eso no es un defecto, sino parte de su fortaleza que lo lleva a sumar sectores –aún de intereses contrapuestos y, en algunos casos históricos, antagónicos-, a representar a la mayor parte del país.

Al decir “movimiento”, ya nos estamos apartando de la teoría liberal de los partidos políticos. No hay “partido de clase” con el peronismo, qué duda cabe… Pero hay “clase”, y ese elemento le aporta el dinamismo. Hasta aquí, nada nuevo, lo han dicho y repetido muchos. Uno podría agregar –y no me meto por acá porque da para otro día- que la clase obrera (nosotros preferimos decir “los trabajadores”, bastardeando una vez más a la academia del marxismo en ese afán de amplitud tan miope que tenemos) construyó junto a otros sectores un movimiento policlasista a su medida entre el ’43 y el ’46, que le permitió ser un actor importante en los asuntos del Estado y hablar con voz propia -o casi enteramente propia- en el mundo de “la política”.

Entonces: ¿realismo a ultranza sin utopía? Rotundamente no. La discusión más rica sobre el tema ocurrió en los setentas: trasvasamiento generacional, socialismo nacional, movimiento o partido de masas, etc etc y etc. Si el período no estuviera teñido de tanto dolor, el debate sería solamente un debate y podríamos retomarlo sin mucha vuelta. Pero la historia suele estar encarnada en subjetividades y entonces nada es lo que parece, como tampoco las palabras quieren decir exactamente lo que está en el diccionario. El debate a retomar es el que sin darnos cuenta se está dando ahora…

El “primer peronismo” -1943 a 1955- fue una etapa de “reparación” histórica, dentro de un tiempo “fundacional” del país que hoy conocemos. Para construir la Comunidad Organizada que diseñaba Perón había que previamente “ascender” a los trabajadores y humildes a la condición de sujetos políticos y económicos y “ciudadanizarlos”. Esto se hizo a travéz de la institucionalización del trabajo y de la actividad sindical. Pero también mediante la acción social del Estado, por medio de la Fundación Eva Perón (que era técnicamente una institución privada o, como algunos prefieren decir, “paraestatal”).

Y aquí vale una pequeña digresión que nos diferencia –nuevamente- de la visión de izquierda y/o progresista… Puse en el párrafo anterior “trabajadores y humildes” y no clase obrera, aunque sí me refería a la conciencia del obrero industrial cuando me refería al asunto del dinamismo en el movimiento peronista. ¿Es una contradicción? ¿es una confusión de conceptos que de ninguna manera pueden ser sinónimos? Nada de eso, cuando desde el peronismo nos referimos a los “trabajadores” abarcamos al obrero industrial y también a todos los sectores asalariados, también los de “cuello blanco” que bien pueden caber en las innumerables capas de los llamados sectores medios. Y por “humildes” se entienden todos los postergados, los excluídos con potencialidad de reingresar al mercado laboral, pero sobre todo los que ya no cuentan con esa posibilidad. En los tiempos de Evita, madres solteras abandonadas, hijos ilegítimos, ancianos sin cobertura de ningún tipo, esos de los que nadie iba a ocuparse porque no redituaban ni económica ni políticamente.

La etapa peronista actual -la de los Kirchner- tiene más bien una impronta de “reconstrucción”. Algo relacionado con el “infierno” y el “purgatorio” con los que solía hacer metáforas Néstor. Recomponer, reconstruir, volver a equilibrar, pero con la conciencia de la destrucción muy a mano. Uno podría decir que hay un período nefasto de agresión al pueblo desde el “rodrigazo” –que sin duda recoge una experiencia de “ajustes” que viene con la Libertadora y sigue sin pausa hasta el ’73-, pasando por la Dictadura, y hace centro en el menemismo como el gran desmontador del aparato estatal diseñado por el primer peronismo. Volver al “fifty-fifty”, pero también recuperar la ciudadanía de los que fueron marginalizados en más de veinticinco años de barbarie neoliberal.

Se podría pensar en el tercer gobierno de Perón como otro momento de reconstrucción. El problema es que no logra cristalizar como tal en el Pacto Social y la muerte del General lo clausuró en sus posibilidades. Queda de esto el “Proyecto Nacional” y el discurso del 12 de junio de 1974.

De una manera u otra, todo lo dicho habla de regenerar, reconstruir, imponer la justicia a un orden malversado, pero no tiende líneas hacia adelante o no lo parece. Prefigura una utopía muy atada a la recuperación del “paraíso perdido”. No acuerdo con esa visión, pero aceptémosla provisoriamente.

La utopía de la izquierda es clara. Socialismo, socialización de los medios de producción, la creación de una sociedad alternativa y contraria a la capitalista, desaparición de la burguesía, hegemonía de los valores del proletariado. De alguna manera algo así. La del progresismo, aunque mucho más difusa, también. Plenas garantías, derechos humanos en acto, relaciones económicas libres de corrupción, democracia plena y participativa. ¿Y la utopía peronista, qué?

Había un después para Evita, cien años de dominio del pueblo sobre los intereses de la oligarquía, para después equilibrar en la Comunidad Organizada. Había una recuperación económica tras la crisis del ’54 que posibilitaba pensar en una institucionalización más tranquila de los logros del primer peronismo. Algo que fue cortado abruptamente por el golpe del ’55. Algo que los peronistas llamamos “la revolución inconclusa”, siguiendo a Cooke.

Y aquí también algo para decir. Durante el período de la Resistencia se fueron forjando los valores de la utopía peronista como desideratum de una sociedad futura que vendría con la vuelta de Perón. Para algunos se trataba simplemente de restaurar el orden vigente hasta 1955. Volver a la Comunidad Organizada que se construyó desde 1943 hasta ese año fatal, adaptando algunos aspectos al devenir político posterior. Para otros –entre los que me incluyo- significa recuperar la Argentina peronista conocida como piso para la profundización de un modelo cada vez más inclusivo, basado en el trabajo y el desarrollo, arraigado a latinoamérica como patria propia, participativo y con la centralidad del Estado popular.

La utopía peronista no está escrita y esta es una gran diferencia. Que la Patria sea grande y el Pueblo felíz la preside pero no están delineadas las etapas, los caminos, los conductores, las modalides, ni nada que se le parezca. Y eso no es improvisación ni pobreza conceptual. Eso sencillamente es un pensamiento vivo encarnado en un movimiento popular que siempre está por dar lo mejor de si. Eso, que para muchos roza una concepción escensialista, un pensamiento mágico o cortedad de miras, es lo que para otros –muchos otros- es actualización doctrinaria continua, atravesada por la historia argentina y los avances o retrocesos que nuestro pueblo se da. Es Peronismo, qué va’ser.