viernes, 1 de marzo de 2013

adónde Irán



La aprobación del Memorando de entendimiento con Irán en relación con la causa AMIA hace unos días (Senado: 39 votos a favor y 31 en contra; Diputados: 131 votos a favor y 113 en contra), es noticia pasada para el gran show mediático. Valían más los insultos, chicanas y demás barbaridades que el tema de fondo. Es que es un asunto “complicado”, lo que equivale a decir que debe ser importante pero pocos saben bien de qué se trata. Y lo que llega a los simples mortales es poco y nada, o a ver cuántos se bancaron (y pueden hacerlo) ver las casi catorce horas de debate por citar nomás lo de la cámara baja.

La “gran prensa” y sus repetidoras televisivas (con sus replicantes en plasma/pantalla en bares y restaurantes o el furtivo pasaje tapaderil que sólo ve grandes titulares a vuelo de peatón o usuario de transporte público) buscan rápidamente otro tema “bomba” como para que le explote al gobierno, pero volverán con esto cuando sea oportuno y se vislumbre alguna ventajita de por medio (en un año electoral). Bien, eso uno lo sabe (y el que no es el que se lo come).

Veamos un poco los “pasos” que siguen para que se materialice el contenido del Memorando:
  • La cosa ahora sigue en Irán, el acuerdo debe ser aprobado por su Congreso que consta de 290 legisladores y no está claro cuánto tardará ese trámite. Y una nota al pie: en ese país cualquier norma del Parlamento debe ser aprobada después por el Consejo Guardián, conducido en lo concreto por el ayatolá Ali Khamenei (máximo líder religioso). Dicen que se cuenta con su visto bueno. También hay que tener en cuenta que está en desarrollo un proceso electoral en Irán, se vota el 14 de junio.
  • Supongamos que no hay inconvenientes y se aprueba. Hay que designar la llamada Comisión de la Verdad: dos juristas internacionales propuestos por nuestro país, dos por Irán y uno (el presidente) acordado por los dos países. Ninguno de ellos podrá ser argentino o iraní.
  • Conformada la Comisión, se tendrá que reunir y dictar su reglamento de funcionamiento (normas de las reuniones, dónde se encontrarán y cuándo). Ese reglamento deberá ser aprobado por Argentina e Irán.
  • La Comisión solicitará información a las dos partes sobre las causas judiciales existentes en ambos países. Es decir que se deberá enviar la documentación relacionada con los cinco imputados que van a declarar. Tres de ellos –el ex ministro de Información Ali Fallahian; el ex comandante de los Guardianes de la Revolución Mohsen Rezai y el ex comandante de la fuerza Al Quds Ahmad Vahidi, actual ministro de Defensa- están considerados como participantes de la reunión que se habría hecho en la ciudad de Mahshad en la que supuestamente se decidió el atentado contra la mutual judía argentina. Sobre esto parece que hay poco: informes de inteligencia y declaraciones de arrepentidos opositores al régimen iraní que testimoniaron en el exilio. Es más lo que hay sobre los otros dos imputados: el ex secretario de la embajada de Irán en Buenos Aires Ahmad Asghari y el ex agregado cultural de Irán en Argentina Mohsen Rabbani (que para el fiscal Alberto Nisman es el personaje central de la trama). Un detalle para no dejar de lado es la calidad de la evidencia, ya que proviene de los servicios de información de Israel y EEUU (que son parte geopolíticamente interesada).
  • Sobre esta base, la Comisión sugerirá los pasos a seguir, respetando los dos sistemas jurídicos (argentino e iraní).
  • Así y todo, hay que poner atención en que las propuestas de la Comisión sobre cómo proceder no serán vinculantes para el juez Canicoba Corral y el fiscal Nisman. El juez mencionado tendrá la última palabra en cuanto a la validez de lo que se proponga hacer, cómo serán las audiencias, quiénes estarán presentes y lo concerniente a normas de la indagatoria.
  • El viaje del magistrado (a Irán) debe contar con la autorización de la Suprema Corte (argentina), y requiere la firma de un juez de Irán que va a acompañar el proceso.
  • Cumplido todo esto, juez y fiscal viajarán a Teherán a tomar las indagatorias.
  • Una indagatoria es un acto de defensa: los imputados deben conocer las pruebas sobre las que se basa la acusación y podrán exponer, responder a las preguntas del juez (o el fiscal) o también –como lo señala el código argentino- negarse a declarar.
  • Finalizada la indagatoria, Canicoba Corral tiene diez días para resolver si procesa o no a los imputados, y si les dicta o no la prisión preventiva. Recién ahí y si son procesados y se dicta la prisión preventiva se sabrá si Irán se negará (o no) a entregarlos. Si se niega, entonces habrá un conflicto que se dará en el marco de un procesamiento y prisión preventiva en un proceso acordado previamente entre los dos países, y supervisado por una comisión de juristas internacionales. No es poca cosa.

Hasta ahora, lo concreto es esto. Lo demás, especulaciones que todos pueden (podemos) hacer. La oposición tiene todo el derecho de cuestionar la iniciativa de gobierno y lo ha hecho con argumentos más o menos (bastante menos) felices. Lo que no hizo es proponer una alternativa, lo que equivale a decir (sacando la hipocresía de los discursos sentidos y los golpes de pecho de rigor) que la causa siga durmiendo como hasta ahora.
El intento es osado, qué duda cabe. ¿Tendrá éxito? Nadie puede decirlo.

Toda la información fue tomada de la nota “El primer paso de un camino complicado” de Raúl Kollman, publicada en Página 12 del jueves 26/02/2013.

viernes, 15 de febrero de 2013

A LAS GANANCIAS


Lo del “impuesto al trabajo” suena a melodrama como cuando ahora se dice (exagera) para cualquier cosa “con el salario noooo!!!” (como si se tratara de algo que toca la moral más sensible y sacrosanta, eso que no se puede hacer de ninguna manera). Hay un vaciamiento conceptual de palabras y esta época es pródiga en eso. Porque resulta que el descuento por “ganancias” lo cobran casi todos los Estados del planeta. Es cierto que la masividad no siempre implica un criterio de verdad, pero al menos nos ilustra sobre usos y costumbres de la humanidad.

Otro criterio consignero es que “el salario no es ganancia”. Y bue, no. Hay una discusión sobre la “renta” y blablá que los marxistas hicieron clásica en su discusión con los teóricos del liberalismo. Y como el que escribe es conciente de que no le moja el elástico del soquete a todos esos tipos, es que no me meto en semejante discusión (¿qué cosa es el salario?). Pero opina el tipo: el salario –determinado nivel de salario- me parece que debe tributar en un país serio (el “país en serio” del que nos hablaba NK cuando junto con muchos querontes tirábamos de la barca para sacarla del infierno). Lo que terminamos discutiendo –después de un montón de consignas que quedan bien- es cuánto debe ser ese “determinado nivel” de salario. Y creo que debería ser más alto. Si. Es decir que el mínimo no imponible anunciado queda corto. Y si.

Ahora de ahí a decir (como se dice) que esto “impacta y anula las paritarias” o que “el acuerdo de precios con los supermercadistas más el mínimo no imponible nos deja sin paritarias” es una tremenda boludéz, o una meditada hijaputéz. Y lo es también porque saca de contexto la discusión profunda que hay detrás de este tema.

Con esta introducción, paso directamente a unos párrafos del artículo “Un debate de fondo” de Carlos Marín (abogado laboralista) que apareció en Miradas al Sur el domingo 03-02-2013. Y va:

(…) “ El aumento de 20%  del mínimo no imponible es sólo un retoque, un maquillaje que permite, quizás, saldar coyunturalmente el tema y allanar el camino para una negociación salarial menos convulsionada para este año.”

“Sabemos que cuando esto ocurre estamos a expensas de los vaivenes, no sólo internos sino externos. Como ejemplo, en el año 2012 no hubo ‘modificación’ y producto de ello el Impuesto a las Ganancias –que es un tributo progresivo- empieza a perder ese carácter para tener ciertos rasgos regresivos”.

“Por ende, lo importante no es tanto el retoque del mínimo no imponible, sino hacer una mirada estructural al sistema impositivo argentino, porque sólo de esa manera se pueden compensar y expandir un círculo virtuoso que implique más y mejor redistribución del ingreso”.

(..) “Entendemos que las dos puntas referenciales de la reforma deberían ser Ganancias e IVA”.

(…) “…la generalización de la bancarización de todos los trabajadores y la devolución del IVA, vía tarjeta de débito, de aquellos gastos que se dirijan al consumo de los bienes de la canasta básica para los sectores populares no deberían quedar de lado en una reforma de este tipo”.
“Para compensar ello, las medidas de recaudación fiscal podrían ser la creación –en algunos casos reestablecimiento- de los siguientes impuestos:
- Impuesto a las transacciones y renta financieras.
- Impuesto a la renta minera.
- Redimensionamiento de la estructura impositiva de todo el sector rural-agropecuario (valor de tierras, retenciones, renta potencial de la tierra).
- Impuesto a la transición gratuita de bienes.
- Rediscutir el impuesto a la Herencia aumentando porcentajes.
- Incorporación de aquellas personas físicas o jurídicas que hoy están exentas, como los jueces, diputados, senadores, etc, del Impuesto a las Ganancias”.

“Por otra parte, si bien no serían acciones ‘estrictamente’ fiscales, el combate ‘a muerte’ contra el trabajo ilegal sería también una enérgica medida que impactaría, fuertemente, en el universo fiscal”.

(…) “Los trabajadores y sus organizaciones gremiales deben pensar también, estratégicamente, porque no sólo el reclamo salarial logra aumentar el poder adquisitivo”.

“Hay políticas ‘indirectas’ como la reforma tributaria que pueden proyectar un impacto mayor en el ingreso, incrementando el salario real, más que un aumento nominal de salarios; aportar a ese debate es imprescindible y sólo en el marco de un gobierno como el actual se puede plantear”.

Y hasta acá. Son los temas que se deben discutir en el año parlamentario que está por comenzar, sobre todo en un año de renovación legislativa (un buen argumento para considerar al votar en octubre y fortalecer la representación del Frente para la Victoria –y aliados- que es una de las formas de bancar a un gobierno como este).

jueves, 31 de enero de 2013

MILOCHETRECE

En el veranito de Buenos Ayres se instala la Asamblea General Constituyente, fruto de muchas expectativas independentistas y de otras no tan venturosas.

El año anterior se reagruparon los post “morenistas” y con ellos, la logia de San Martín y Alvear que habían golpeado y derrocado al primer Triunvirato, por retardatario y cuasi traidor. Se juntaban los restos de la primera aventura revolucionaria (los de 1810) con estos militares de profesión, que combatieron a Napoleón bajo los estandartes de las Juntas liberales antiabsolutistas españolas. ¿Era suficiente para recuperar Mayo y profundizarlo?

En febrero la Asamblea decreta la “libertad de vientres”, por lo cual serían libres los hijos de los esclavos. La historia conservadora-liberal (que aún reina, aunque no gobierne) siempre quiso ocultar el hecho de que en el Río de la Plata la esclavitud fue una realidad hasta ese momento y por un tiempo más. Se dice: “eran esclavos de servicio”, es decir “sirvientes” lo que los acerca más a la familia (logran que no parezcan gente sin libertad ni consideración social).

San Martín estrena granaderos en San Lorenzo con una victoria. Y otro grande, Belgrano se lleva puestos a los realistas en la batalla de Salta (es el próximo feriado de los “bicentenarios”, el 20 de febrero).

Pero no todo va bien (y comienzo a responder la pregunta del primer párrafo): Buenos Aires rechaza a los diputados que por la Banda Oriental envía Artigas. Lo que venían a decir (proponer/votar/ganar) era sencillamente la declaración inmediata de la independencia absoluta de las colonias (porque éramos una colonia, o varias colonias); la no admisión de otro sistema que no fuera una confederación como pacto recíproco de las Provincias que formarían el Estado; la conformación de un  Gobierno Supremo de la Nación que sólo se ocupara de los negocios generales del Estado; y -entre otras muchas cosas importantes- que el Gobierno General no residiera en Buenos Aires. Esta claro que los políticos-comerciantes de BA (monopolistas primero, librecambistas cuando les convino) conocían a Artígas, odiaban la idea federalista y no tuvieron problema en rechazar a los delegados sin más (total ya se preparaban para abandonar a la Banda Oriental a su suerte).

Y la Asamblea sigue: extinción de todo tributo sobre comunidades originarias junto al reconocimiento de su libertad e igualdad de derechos (que quedó en los pelpas); extinción de títulos nobiliarios y anulación de uso de emblemas de tales en las fachadas de las casas (cacerolazo urgente para su devolución); abolición de la Inquisición y prohibición de tormentos, con quema de instrumentos de tortura en la plaza pública (y habría que haber puesto en la pira a Lugones para que no naciera nunca su hijo Polo, inventor de la picana); sanción de obligaciones fiscales establecidas de modo progresivo en función de los ingresos recibidos (y algún día la AFIP lo va a lograr); aplicación de empréstitos forzosos a los capitalistas para cubrir las necesidades del Estado (¡vamo’  lasamblea!); libertades de pensamiento, religioso, de prensa; cumplimiento de obligaciones fiscales por parte de prelados y traspaso de casas hospitalarias en poder de la Iglesia a manos seculares. Y la lista es larga, los leguleyos suelen escribir mucho y más en estos casos solemnes.

Los frentes son muchos. Uno está en Buenos Aires en su clase mercantil acomodada que maneja dinero, tropas y relaciones (no les falta casi nada, solo patriotismo).
Otro en el Norte. Belgrano entra en Potosí como ejército libertador, pero hacia fin de año se suceden las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma y se pierden las provincias altoperuanas. El Norte es godo y amenaza.

Por otra parte los realistas de Montevideo reciben refuerzos de la metrópoli. Uno junta esto con el desprecio hecho por Buenos Aires a Artigas y bueno, se complica.

Mientras, España queda libre de tropas francesas y se avisora la vuelta al trono del Borbón Fernando, que no será ese rey que imaginaron los juntistas españoles sino un triste remedo del absolutismo de sus antiguos primos franceses caídos en desgracia.

La Asamblea resuelve no declarar la independencia. Al menos decide que los funcionarios no juren por Fernando VII, ordenan preparar una marcha patriótica y que en el sello aparezca un escudo. Y la moneda, que no es poco. Pero no es lo que debía hacer.

No, no era suficiente. Moreno ya no estaba, Castelli tampoco, Belgrano estaba lejos y en problemas. A San Martín pronto se lo sacarían de encima, al menos de BA. En poco tiempo, la “revolución” va a parecer una causa perdida y en dos años, para 1815, casi liquidada en manos de un Alvear que se volvería “pragmático” y “sensato”.

Para algunos la Asamblea es un “paso más en la búsqueda de la libertad”, otros la ven como una frustración. Seguramente, para el grupo revolucionario morenista y los de la Logia fue una frustración. De ahí a decir que fue una completa victoria de los intereses comerciales de BA, también hay un trecho. Pero algo de eso hubo.

La verdad es que casi nunca hay solamente dos bandos, suele haber más (que en momentos cruciales se colocan en una y otra posición y ahí si que son solamente dos). Y falta ver aún, cuánto de la “lógica colonial”  ha sobrevivido en el imaginario colectivo, cuantos “no se puede”, “mejor ahora no”, “pensémoslo bien”, “hay que ver primero quién gana”.

Y si después de doscientos años todavía tenemos Patria es porque algunos (no todos) “en algo andaban” y “algo habrán hecho”. Menos mal. 

Datos tomados de www.pais-global.com.ar; www.infonews.com.ar; y www.lagazeta.com.ar. La argumentación y las opiniones son del quía que firma.

lunes, 21 de enero de 2013

EL AMIGO AMERICANO

Un nombre común. Tenía un compañero de secundaria que se apellidaba igual. Son cuestiones como la de invasión, el mestizaje, el colonialismo, la inmigración, la nación. La pasión. 

Nombre común, que después uno se entera que es compuesto y parece más importante; como lo van a ser todos los de acá, ahora que la ley dice que el apellido materno no debe perderse.
Pero la cara. Pero el uniforme. "Pero" por derecha, "pero" por izquierda. 
Golpista, ya sabía yo. Desconfiar, que no tenemos cien años se asambleas al pedo, desconfiar siempre. Y mi otro yo dice: ¿fue o no fue San Martín el que le hizo un golpe al Segundo Triunvirato? Estos milicos. 
Fuerzas especiales, entrenamiento especial. Ojoooo. 
El golpe no salió (oia, no parece milico) y el fulano va preso. Por suerte no dice “la historia me absolverá”. Se presenta a elecciones en un país desgastado de tanta democracia “pactada”. Gana.
Charlotea mucho, adjetiva mucho; floreo de esos floreos que la burocracia colonial hispana sabe bien. Es barroco para hablar pero habla fácil. Habla lindo. Mucha consigna eso si, mucho martaharnecker dios mío. Otra vez no, mirá que la segunda es como farsa.
Mira que la peor pesadilla es que venga uno a cumplir tus sueños.
¿Será? Naaa. Milico.
Populismo, eso es. Ajá, eso es. Y uno sabe que “populismo” es como el conquistador (el colonialista) designa al Cuco (ese cuco vengador de pesadillas varias, tal vez resto de conciencia, tal vez una parva de miedo). Entonces…
Golpe, ahora si. Pero se lo dan a él. Va preso, renuncia (y van…). No renuncia. Lo rescatan. La gente va y lo rescata. Los milicos se recuperan y lo terminan de rescatar. ¿Qué pasó? Algo había de un golpista al que le dan después un golpe y el pueblo lo rescata…
Bolívar. Bolivariana. Bolivar. La espada. 
No se deja tranquilos a los grandes muertos y el padre Bolívar es un muerto glorioso pero también un muerto derrotado. Blande la espada, habla de la espada, filo, contrafilo y caricia. Es raro.
Es raro. Petróleo, y mucho. Hay plata y no se va para el mismo lado de siempre. Se cae para abajo, y no es derrame. Esta vez. Organización abajo (de abajo).
Está solo por un tiempo, hablando de una América que no existía (pero que ahora si). Empezó él y notó la soledad inmensa de la isla verde, a la que tanto se le debe. 
Y vino acá. No se conocían pero planearon juntos y nuestro animal se lo llevó al Sur, pero esta vez si bien el Sur. Arreglaron, congeniaron, confabularon, diseñaron. Se puede. 
Mucho para decir. Y uno lo vió en Mar del Plata con eso de alcaalcaalcarajo. Qué suerte que es milico, así vi uno vivo que valía la pena. Habla, canta, susurra, chistea, recomienza mil veces, inagotablemente habla y llueve sin parar. 
Y acá iba a haber crisis energética (si nos dejaron el culo hecho un colador). Pero no hubo, o no fue para tanto. Vino energía amarilla, roja, azul y también dólares color bolivariano fuerte. No era viento de cola, no, pero tampoco es que fue sin ayuda. Entiendo que es muy triste para el altivo culorroto (vecinos míos todos seguramente) pensar que le debe al menos un “gracias”. Ojalá llegara a pensar todo lo que le debe (habría que encargarse que no se pueda arreglar con un “gracias” y menos con esa cara de orto que ponen ante cualquier cosa que sea sospechosa de popular).
Bien. Señores, pasaron algunos años y los de acá sabemos lo que es el dolor, el dolor tremendo de que se te vaya un indispensable antes de tiempo (sobre todo si el tiempo es esa eternidad que creemos necesitar siempre). Sabemos, algunos sabemos bien. 
A esta altura de la suaré no vamos a andar con boludeces. Ni con análisis políticos, geopolíticos, blablá blablá. Mire, la verdá es que a mi me gustaría que vuelva. Que se cure del todo (o de lo peor, de eso que mi tía pobre no nombraba por las dudas) y vuelva. Aunque no pueda gobernar. Me doy ese lujo, calculo que un venezolano no pensará tan ligeramente igual. Sabe lo que daría por tener al Otro acá, metiendo la cola cada tanto, mirando para un lado y para otro, que el viento le vuele el saco y entre todos lo despeinemos, sabe cómo querría…
Por eso, Comandante Hugo Chávez Frías, gracias. Por todo.
Pero vuelva, ¿si?.

Pasa que nosotros a los nuestros los queremos.