“Entre diciembre de
2015 y marzo de este año hubo 141.542 despidos, según registró un informe del
Centro de Economía Política Argentina (CEPA). De ese total de despidos, el 52
por ciento correspondió a trabajadores del ámbito privado y el 48 por ciento
restante a empleados del Estado.”lunes, 2 de mayo de 2016
LABURANTES
“Entre diciembre de
2015 y marzo de este año hubo 141.542 despidos, según registró un informe del
Centro de Economía Política Argentina (CEPA). De ese total de despidos, el 52
por ciento correspondió a trabajadores del ámbito privado y el 48 por ciento
restante a empleados del Estado.”lunes, 24 de febrero de 2014
QUÉ SUSTO EL ESTADO
“En el Congreso, 15 legisladores oficialistas, liderados por
Héctor Recalde, presentaron un proyecto de ley que establece multas mayores a
las actualmente previstas por casos de desasbastecimiento o suba en los
precios. También facilita la expropiación de bienes que ‘sean objeto de
maniobras de desabastecimiento, acaparamiento, agiotaje y/o especulación’, así
como ‘disponer de la venta de productos y mercaderías’.”viernes, 27 de enero de 2012
LAS CUESTIONES SILENCIOSAS DE LA LEALTAD
Un poco preocupado terminando el año pasado. Y si, lo admito. El cuestionamiento presidencial del proyecto de ley para el reparto de ganancias de las empresas justo frente a la crema de los empresarios, el frío con la CGT, el acto de Moyano, algunos desajustes en la comunicación con la paulatina quita de subsidios, las subas de precios. La salpicadura mediática de que habría un techo del 18% para las próximas paritarias, el fogoneo incesante con las internas intragubernamentales. La verdad es que –esto ya lo dije, y lo digo de nuevo- la desaparición electoral y/o ausencia colectiva de una oposición (aún tan boba como la autóctona), nos traía la confrontación adentro. Siempre pasa.Un primer dato tranquilizador lo acerca una paritaria tempranera: los compañeros aceiteros cerraron un 24% y no hubo piso, techo, ni injerencia (por lo que uno puede saber) del Ejecutivo. Me dirán que el gremio de aceiteros no mueve el amperímetro y que hay que esperar a los “grandes”. Puede ser, pero el dato es real. En marzo comenzarán las grandes rondas de casi todos los sindicatos y podremos ver cómo se desarrolla el tema. Sabemos –desde el 2003- que hay negociaciones colectivas todos los años (y por experiencia propia, algunas veces se las ha podido mantener abiertas por varios meses, negociando una y otra cosa que se tradujo en dinero al bolsillo del trabajador y también mejoras en condiciones laborales y escalafonarias). Esta “costumbre” peronista aleja bastante el choque con los sindicatos que muchos auguran a derecha y a izquierda. Eso no quiere decir que, en una economía en crecimiento, la puja distributiva no cause sobresaltos. Más bien, yo diría que eso es saludable.
La contracara de este asunto es la suba de precios. Insisto, suba de algunos (tal vez muchos) precios y no suba generalizada, abrupta y continua de todos los precios que sería propiamente “inflación”. Y acá todos podemos opinar, disentir y argumentar: qué cómo se establece la cadena de valor, la real intervención del Estado en la formación de los precios, los controles necesarios, el valor de la competencia, si los índices del INDEC y bla bla bla. Sin duda es uno de los temas que importan a todos, vayan o no a las marchas, lean o no los diarios, vean o no 678.
El otro gran tema es el crecimiento de la economía nacional y, claro, su relación con el marco internacional en el que está inserta. Antes nos iba bien por el “viento de cola” y ahora corremos el riesgo de seguir creciendo solitos, o solitos con la región (¿será “viento de arrastre”?). Y lo que nos preocupa a muchos es que afuera –y afuera es el gran afuera, el mundo desarrollado al cual debíamos parecernos y por suerte no- está todo para el carajo. Se caen economías, la alianza francogermana (con el acento en el segundo componente de esta curiosa y histórica palabra compuesta) se lleva puesta Europa y la eurozona. Los yanquis con un déficit ya difícil de calcular. Todo ese panorama va a impactar sin duda, y mucho dependerá de los mecanismos regionales que ya está poniendo en marcha la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y deberíamos agregar, más específicamente, la UNASUR y el MERCOSUR. Y también, en lo interno, las políticas gubernamentales para mantener una relación sana (y virtuosa, dicen los economistas) entre superávit fiscal, reservas, exportaciones e importaciones.
Hay un tembladeral ahí afuera y no es pavada. Mantener este modelo de desarrollo sin bajar los niveles (y los ritmos) de distribución progresiva es el tema. Digamos que un buen gobierno se ocupa de eso (y contar desde el 2003 es poco tiempo como para hablar de una tradición incorporada).
Y entonces todo me lleva por un lado a lo institucional y, para hablar mejor y más claro, a lo político. Por eso, ver ayer a la Señora volviendo, hablando, teleconferenciando, gobernando, como que da una tranquilidad importante. Tengamos en cuenta que nuestro sistema político está parado sobre muy poco. Una figura, un equipo. La militancia, si, la gente, si, pero sabemos que no alcanza. Es precario todo esto, no jodamos. A ver si la desaparición de Néstor no nos hizo un agujero infinito… Pensar, por un minuto, qué pasaba si esta intervención quirúrgica a la Presidenta se hubiera dado con el miserable de Cobos haciendo la segunda. Dios mió.
¿Hay que callarse la boca para preservar este tiempo político? ¿Hay que minimizar lo de Famatina, los muchos que están en negro y no los representa nadie, los muchos que cobran el mínimo o un poco más? ¿Hay que hacerse el boludo con lo que aún queda –y no es poco- de neoliberalismo? No. NO.
Pero hay que saber cuidar lo que tenemos. Esto no es una pelotudez, es madurez política. Ni confianza ciega en los gobernantes (aunque sean los de uno), ni confianza ciega en la “acción de las masas”, por favor. Sentido común, confianza, lealtad, ponerse en el lugar de los otros, estar atento. Esas cosas tan peronistas.
Nuestro país tiene una historia corta, para tantos y tan largos períodos de mierda. Hoy no estamos en camino al socialismo (y que me digan qué carajo vendría a ser eso hoy), no incorporamos a todos los que se cayeron, la economía crece y hay que ver si se desarrolla. Estamos ahí, con muchas posibilidades de seguir avanzando o de volver a los primeros casilleros. Me parece muy terrible pensar que tenemos por delante los cuatro años de Cristina y después, que Dios nos ayude. Aunque esté en el terreno de las posibilidades, uno no puede vivir como si el recreo esta vez fuera más largo.
Hay que defender este tiempo (el nuestro).
sábado, 17 de diciembre de 2011
Disenso
Estoy de acuerdo con muchas cosas que dijo el compañero Moyano en Huracán el 15 de diciembre pasado….
Que las Paritarias no tienen –ni deben tener- pisos ni techos, sólo los márgenes que se impongan en una negociación entre empleadores y trabajadores con la presencia (a distancia) del Estado.
Que el proyecto de ley para la distribución de un porcentaje de las ganancias empresarias entre los trabajadores debe seguir el trámite parlamentario, y no es bueno que un tema de semejante volumen esté sujeto a los vaivenes de una negociación paritaria. ¿Y por qué? Porque los trabajadores que aún están en negro no participan de ninguna paritaria y eso está contemplado de alguna manera en el proyecto del diputado y compañero Recalde. Porque no todos los gremios tienen igual poder de convocatoria, presión y presencia y, por lo tanto, los más chicos podrían verse perjudicados. Y también porque sería muy bueno debatir en el Congreso un tema que es práctica común en los países capitalistas desarrollados.
Que es lógico subir el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Y que es ilógico cobrárselo a los trabajadores, por lo que deberíamos estar exentos absolutamente. ¿O acaso el salario –no importa si bajo, medio, alto o altísimo- es una “ganancia” como si los trabajadores fuésemos empresarios? Además, que muchos trabajadores estén “alcanzados” por este verdadero impuesto al trabajo y que muchos gremios hayan logrado en sus negociaciones colectivas superar determinados límites salariales (y enhorabuena y bien por el Gobierno que implementó las medidas económicas correctas como para recuperar la economía y sostener el crecimiento), debe permitir que estos –nosotros, los trabajadores- puedan no sólo llegar a fin de mes o consumir más, sino también comenzar a ahorrar. Si nos corren con la 4ª categoría, esto no será posible y es una verdadera injusticia.
Es cierto, y en esto el Secretario General de la CGT representa cabalmente a los trabajadores frente a las patronales, las corporaciones empresaria y también, y también nuestro propio Gobierno.
El tema de las Obras Sociales es un poco más complejo. Moyano reclamó unos 15 o 17 mil millones de pesos que el Estado estaría debiendo por la entrega gratuita que las Obras Sociales relacionadas con los Sindicatos hacen de medicamentos oncológicos y el HIV. Moyano dice que no sabe dónde está ese dinero (¿sugiere que se lo roba el Gobierno?). La imprecisión que me deja 2 mil millones en el aire no ayuda mucho. Y menos aún la (digamos) información errónea de que el (ex) dirigente bancario Zanola fue liberado por falta de pruebas en la causa de los medicamentos truchos. Lo concreto es que Zanola pasó dos años detenido sin que aún el juez diera comienzo a la instrumentación del juicio correspondiente por el que el (ex) dirigente sindical está acusado de ser el jefe de una asociación ilícita. No es falta de pruebas sino cumplimiento de una ley el motivo de la “liberación” que, dicho sea de paso, fue acompañada por el pago de una fianza de $ 700.000.- Una mala asociación discursiva que opaca el reclamo.
Tampoco uno va con el tema del PJ bonaerense. Es sabido que los Intendentes del conurbano recibieron de mala manera el liderazgo del cegetista. Cuestiones de interna más que de vaciamientos ideológicos. En tal caso, la crisis de los partidos políticos también toca al Justicialismo y es un tema largo, que merece debate y participación, en primer lugar de los militantes.
Pretender –cosa que no dijo el compañero Moyano, pero por las dudas- que existe una contradicción entre “kirchnerismo” y peronismo es una locura peligrosa. Y una falsedad también. El llamado kirchnerismo le puso alma y vida al peronismo del siglo XXI, recuperó un proyecto nacional y está poniéndolo en práctica. Y todo eso después de la traición y la infiltración ideológica neoliberal del menemismo, el pseudo progresismo de la Alianza y la siesta colonial y prebendaria del duhaldismo. A no equivocarse con esto. Si algunos progresistas y no peronistas se suman a este Proyecto, mucho mejor. Pero es el peronismo el que conduce y del que salieron dirigentes como Néstor y Cristina.
Hay que acostumbrarse a que el Secretario General de la CGT puede criticar aspectos del Gobierno al que adhiere (y de eso no me cabe ninguna duda), y que lo puede hacer en un acto público, si así le parece. Hay que acostumbrarse a que en esta Argentina el debate puede y es necesario que sea posible. Corrida de la escena (por ahora) una oposición destituyente y berreta, es lógico que comencemos a pensar, cuestionar, debatir, proponer y disentir los que estamos adentro de la coalición social oficialista. No es nada terrible.
Otra cosa es el fogoneo vergonzoso y malparido de los medios que buscan oponer a Cristina con Moyano, a la CGT (a la que siempre detestaron) con el Gobierno, a los pibes que se integran al peronismo con un pasado nostálgico y pretendidamente incuestionable. Patéticos y maledicentes los que presentan a una basura como Sergio Shocklender mintiendo descaradamente para ensuciar nada menos que a las Madres de Plaza de Mayo y a Hebe de Bonafini, nada más que por su empatía y apoyo a Cristina. A todos esos los conocemos bien.
El segundo mandato de Cristina recién comienza. Muchos pensamos que el modelo por el que tanto luchó Néstor Kirchner y también la compañera Presidenta en su primer turno, va por su consolidación definitiva. Ese no es el fín de la historia, sino el principio de otra Historia. El compañero Moyano planteó altisonantemente algunas cuestiones, hay que escucharlo.
Y la Patria no corre peligro.
