lunes, 2 de mayo de 2016

LABURANTES

“Entre diciembre de 2015 y marzo de este año hubo 141.542 despidos, según registró un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). De ese total de despidos, el 52 por ciento correspondió a trabajadores del ámbito privado y el 48 por ciento restante a empleados del Estado.”

(…) “…los trabajadores más afectados por los despidos fueron los de menor calificación y los precarizados. ‘De los 80.446 despidos en el sector privado, 71,88 por ciento corresponde al sector construcción, 23.40 por ciento a industria y 4,72 por ciento al sector servicios’ (…) A su vez, en el sector público las cesantías se repartieron entre dos grandes áreas: el Estado nacional (38,28 por ciento) y las provincias (48,56).”

“Las ventas minoristas evidencian una caída de 5,8 por ciento en marzo. La construcción presenta cuatro meses consecutivos de caída de la actividad desde diciembre de 2015, la producción siderúrgica experimentó un claro declive a partir de noviembre de 2015, acelerándose esta caída a partir de diciembre. El complejo automotriz redujo sus exportaciones…”

(…) “Sobre el poder de compra de los sueldos, el estudio apunta que mientras las paritarias ‘adelantan un nivel de recomposición salarial que llegaría al 18,01 por ciento para el primer semestre’, el índice de precios minoristas subió un 24 por ciento en los últimos seis meses.”

Tremendo panorama. Alguno de esos que quieren darle tiempo al gobierno podrá decir que el CEPA tiene tufillo a K; entonces bien pueden indagar en la información periodística publicada en estos meses (incluso la prensa hegemónica que leen gratarola en los bares), y de sindicatos y cámaras empresariales. Esas son las fuentes de las que se vale el informe del CEPA.

Dicho esto… tremendo panorama. Pocas veces se ha destruido tanto en tan poco tiempo. Y ni una vez se logró con el acompañamiento del voto popular, es esta la única vez y da vértigo pensarlo. A una situación como la apuntada se deba tal vez la impresionante convocatoria gremial al monumento al trabajo del 29 de abril pasado.

El elenco gubernamental liberal ha logrado lo que nadie en estos largos últimos años: dar un motivo a las cúpulas sindicales -enfrentadas abiertamente y desde hace mucho- para dejar de lado sus diferencias y llevar a cabo un impresionante acto de unidad que, encima, amenaza con ser sólo el principio.

¿Ha enloquecido el gobierno liberal?

No se duda (por lo menos no desde aquí) del poder de convocatoria genuino (es decir no solamente “aparato”) de las centrales obreras y sus sindicatos. Lo han demostrado una y otra vez, cada uno en su proporción y a lo largo del tiempo. El que aún piense que todo eso se debe a “aprietes” y demagogia, la verdad es que se ha perdido gran parte de la historia argentina (y universal). Mencionemos dos casos… el primero Camioneros, ya que más allá de las posiciones políticas de Moyano (que desde aquí repudiamos, aunque no importe demasiado), es innegable que el sindicato está bien conducido y va hacia buen puerto desde hace mucho. Si usté conoce a un camionero pregúntele y verá (tenemos amigos y compañeros camioneros a los que les hemos preguntado).

El otro caso que arbitrariamente menciono es el de ATE. Desde la recuperación de ATE Capital recientemente, no solamente se incrementó la afiliación sino que se nota el entusiasmo en la calle cuando existe una conducción que responde a los trabajadores. Nuevamente, vale aclarar que se toman dos ejemplos y que podrían ser otros, cada uno tendrá los suyos. Pero lo general y notable es que había ganas de participar, ganas de marchar, ganas de hacerse oír.

Un dato para destacar también es el comportamiento de las distintas y diversas columnas. Convivencia entre centrales y sindicatos que no siempre han podido hacerlo tranquilamente, que han sostenido posturas (y voto) antagónicos. Y todo tranqui, como que lo que unifica es la condición de trabajadores. Esa cosa que se respira en convocatorias como esta y que no da ningún acto político de la política. Y esta es una opinión personal, así se siente uno tal vez marcado desde siempre por la militancia sindical.

Bueno, pero volvamos… ¿qué expectativas de gobernabilidad a mediano y largo plazo tiene este gobierno liberal con las políticas que aplica? En primer término, no parecen percibir estas políticas como negativas o que conlleven algún problema. El nivel de autismo político es importante. Además, el discurso utilizado sigue siendo el de campaña, cuando no con una dosis de cinismo que desafía el buen gusto y el don de gentes. Pero es sabido, la derecha tiene estas cosas que encubren actitudes y conductas claramente psicópatas.

El elemento distintivo es el favor de una parte de la población. La buena imagen que reflejan las encuestas, el tiempo de expectativa, la tirria contra Cristina y el kirchnerismo. Eso puede cambiar, sobre todo cuando se trata de gente que no es rica, ni vive en un country y que por más que fantasee “no pertenece”. Esos pueden cambiar de opinión y de humor, y pueden hacerlo rápido ya que son propensos a ver la vida bipolarmente en “blanco o negro” (menos la personal, ahí si que aparecen los grises y esos gatos que de noche son siempre pardos). El gobierno liberal no debería contar con la “lealtad” de estos votantes que le dieron una estrecha victoria (aunque victoria al fin).

Y la duda final: ¿estos tipos vienen al choreo, o pretenden un laburo ideológico en la sociedad para terminar con el “populismo”, es decir con nosotros?... Por lo que aparece y el apuro que tienen, se mueven más como fulanos que reventaron la persiana y están cargando las cosas en una chata puesta de culata. Pero es parte de un debate.

Por ahora, y más allá de las conducciones sindicales que siempre son coyunturales, los laburantes vamos a seguir ganando la calle.



* Las citas son de “El desempleo que Macri no ve” por Laula Vales; Página 12 del 26 de abril de 2016; pág 2.

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