miércoles, 27 de septiembre de 2017

C.G. del TRABAJO

¿Qué sentís cuando te dicen "CGT"?

Seguramente para algunos, los compañeros, surgen un montonazo de sensaciones mezcladas. Primero, seguro, una mística que nos lleva al tanque de agua con la sigla gigante en la calle Azopardo; a la esquina con el mascarón de proa de una nave invencible y Evita, en ese cuarto piso en que se la custodió (y del que la robaron los originales difusores de la grieta).

También amarguras por tanto traidor, por burócratas que no andamos publicitando ni puteando delante de todo el mundo, porque algunos creemos que somos familia y esos trapos se lavan en casa. Otros que no.

Y tenés la historia de la CGT peronista, la de la resistencia, la extraordinaria de los Argentinos. La CGT de la calle Brasil frente a la Dictadura. Tenés  a un Vandor, a un Coria, a un Triaca, pero tenés a muchos Framinis, Borros, Toscos, Ubaldinis, porque la lista es interminable. Y tenés también a los más conservas que a veces jugaron para acá, en esa cosa tan sin etiquetas posibles que supera largamente eso de la burocracia o la anti burocracia.

Congresos, delegados, asambleas, votaciones a mano alzada, cantar la marcha, saludarse con los compañeros, una mirada compinche, la marcha hacia la Plaza... Pero todo eso tiene una historia previa.

También están los argentinos que fruncen la cara porque la sigla asusta, disgusta en tanta tipología del sindicalista que se roba todo, que hace lo que se le canta rodeado de matones, y concluye que a lo mejor eso que dicen los patrones (y por ay hasta no imaginan que lo dicen los patrones) de que no debería existir el sindicalismo es para mejor. O como siempre, que vayan todos presos, y sanseacabó. Simple, al pedo, pero simple.

Bueno, se trata de hoy de recordar a un montón de tipos que llegaron un día con sus organizaciones a cuestas y con historia encima también. Socialistas, socialistas disidentes que habían armado eso tan interesante e increíble por su realismo que era la corriente "sindicalista revolucionaria", algunos comunistas, muchos anarquistas también que venían pegando la vuelta de tantas vueltas. Tenían siglas... la Confederación Obrera Argentina (COA) bien socialista, la Unión Sindical Argentina (bien "sindicalista), los independientes (bichos anarcos de la Federación Obrera de la Región Argentina del quinto y del noveno Congreso). Y tenían a la dictadura de José Félix de Uriburu, un general que no pudo implantar un régimen fascista pero trató, pisándoles los talones.

¿Qué traían encima? Te digo...el 1° de mayo de 1890 por primera vez en la calle, la semana roja de 1909, las arremetidas del comisario Falcón, la huelga de los inquilinos, la semana trágica de 1917, las tremendas huelgas del Puerto de Buenos Aires de 1915 a 1922, las luchas y matanzas del ingenio Las Palmas, la Forestal, la Patagonia Rebelde, el método de golpear y negociar que ensayaron y aprendieron desde Yrigoyen para acá. La ilusión de imaginar una sociedad sin  explotadores ni explotados. Y también la desilusión. Traían sangre, banderas rojas deshilachadas, cajas de resistencia, hermandades, sindicatos de oficios, delegados, secretarios, juntas,  reclamos, derroche de heroísmo. Historias de la pobreza y la indiferencia, de crueldades indecibles, de palabras desechadas e ingenuidades deshechas.

Y siguieron. Fundaron un día como hoy  la Confederación General del Trabajo, el 27 de setiembre de 1930. Casi a escondidas, casi derrotados. Sin sede, sin ley. Tenían un mandato, la fe de muchos compañeros, y a veces estuvieron a la altura. Otras tantas, no.

Es importante. Para mi, para vos, porque un tiempo después de eso un coronel que se abría la camisa y dejaba de lado las  palmas de general, les dijo que

HAY UNA SOLA CLASE DE HOMBRES, LOS QUE TRABAJAN

Hasta ahora, nadie pudo desmentirlo sin que eso significara la verdadera corrupción, la verdadera traición. La que te lleva a olvidar quién es uno.


Entonces, felíz día, compañero.

viernes, 22 de septiembre de 2017

SE CONSOLIDA EL CRECIMIENTO



La Nación dice, lo más campante: “Gracias a la inversión y el consumo, se consolida el crecimiento de la economía”. Y debe ser, porque un diario serio como ese no puede mentir. Cita, además, al informe de evolución del PBI (Producto Bruto Interno) para el segundo trimestre del año que difundió el INDEC. Y debe ser, porque ahora ese organismo ya no miente más.

Inversión y Consumo, motores del crecimiento. Suena bien, suena bárbaro. Y dice por ahí: “La variación del consumo privado se explica por un alza en el consumo de servicios nacionales (transporte de pasajeros, Internet y telecomunicaciones) y un fuerte crecimiento de los bienes y servicios de consumo importados (automotores, productos farmacéuticos y gastos de turismo en el exterior)…” Lo que se dice consumo de primera necesidad (y que le gustaría consumir a todos, sin duda). En el caso de los remedios, garrón garrón, eso sí es de primera necesidad.

¿Y lo de la inversión? Bien, porque “La suba de la inversión, según el documento del organismo estadístico, se debió al crecimiento del 11.5% de la inversión en construcciones, a la baja en 9,4% de otras construcciones, al aumento en un 5,5% en maquinaria y equipo y a un aumento del 14% en equipo de transporte. Dentro de maquinaria y equipo, el componente nacional creció un 4,9% y el componente importado, un 5,9%. En equipo de transporte el componente nacional disminuyó un 4,2% y el importado subió un 42,7%.” Clarito, y resulta que la importación viene a ser un rubro de la producción. Y bué.

Pero no terminan ahí las buenas noticias. Es muy lindo lo que estamos haciendo juntos… “El crecimiento se siente cada vez más en todos los sectores, y eso se ve en el consumo, que crece cada vez más rápido. No se observaba un aumento del consumo de esta magnitud desde el tercer trimestre de 2013”… Ay, y la venimos a cagar con el último dato, porque no faltará el KuKa que se pregunte ¿quién gobernaba hasta ese tercer trimestre de 2013?

Sigamos sin mirarlos. “(…) Para Labour, Capital & Growth (LCG), ese consumo aportó 1,6 puntos porcentuales a la mejora del PBI (…) los cambios en los patrones de consumo dejaron obsoletos muchos de estos indicadores por no reflejar la demanda en los canales mayoristas y de cercanía y el boom del e-commerce, señaló Sica.” Aclaramos, que Dante Sica, es el director de la consultora Abeceb, y también opina en la nota. “El economista agregó que la caída en las exportaciones y el aumento de las importaciones pueden ser otro ‘buen augurio’: la vuelta de la inversión privada.”
 
¡Albricias!, y usté rompiendo las bolas con el mercado interno, el compre nacional, las cooperativas de producción, y toda esa sarta de pelotudeces que lo tienen encadenado a la Yegua. ¡Por dios! A ver si se aviva, haga el e-commerce en lugar de ir al chino como un pajuerano y salga a cortar las calles con un cartel que diga “importar más, es agrandar la nación”.

Hasta acá, la maravillosa nota de La Nación del viernes 22-09-2017, tapa y página 18, pa más dato. Ahora veamos el vinagre que tiran los reventados de Página 12 (mismo día, páginas 13 y 13). Y dicen los resentidos estos: “(…) El segundo y el tercer trimestre de 2016 fueron períodos de muy mal desempeño económico, luego del impacto de la devaluación de diciembre, la quita de retenciones, tarifazos y avalancha importadora. Los sectores de la economía y los componentes de la demanda se confrontan este año con los valores deprimidos de 2016. Por ejemplo, el PBI subió 2,7 por ciento frente a un período en el que había bajado 3,7 por ciento. La industria avanzó 2,5 por ciento, pero hace un año caía un 8,2 por ciento, mientras que la construcción mejoró un 9,7 por ciento pero hace un año mermaba un 15,4 por ciento. Los datos muestran, de tal modo, que la mejora este año no alcanza a restituir la pérdida de 2016.” Lo que decimos siempre, es la pesada herencia de 2016.

Pero no se contentan con arruinar hasta el día de la primavera (ayer cayeron de punta), sino que van por más: “Si bien los datos del Ministerio de Trabajo muestran la creación de 159.800 puestos de trabajo desde que asumió el gobierno de Cambiemos, si se descuenta el efecto de regularización de monotributistas el resultado es distinto. Entre los asalariados, se perdieron 73.251 puestos en rubros con remuneraciones superiores a la media, frente a una creación de 40.277 puestos en ramas donde los salarios se ubican por debajo del promedio. El resultado neto es un retroceso de 33.000 empleos.” ¿Y qué tiene que ver? Encima esos deben ser los empleos -“empleos”- de la Cámpora, vamos.

Nadie puede quitarnos la alegría que nos dio La Nación. Aunque no lea el informe ni el diario, la foca ve la tele y retempla su espíritu. Mientras, sigue aplaudiendo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

EL DIABLO ENTRA POR EL BOLSILLO

Esa fue la frase que descargó el Papa Francisco en Medellín en una misa multitudinaria y ante la iglesia colombiana,  en su reciente visita a ese país.

Y más allá de vericuetos escatológicos, vale lo dicho para meterse en cuestiones más que interesantes... Es tradicional la crítica de la Iglesia Católica al  lucro (en la Edad Media se oponía al cobro de interés por considerarlo usurario, a la par que acumulaba propiedades donadas por la nobleza), al consumo deidificado, a la vanalidad del ascenso social desenfrenado como guía para la realización personal. Algo de razón tienen, pero no toda.

El peronismo es la doctrina y realidad (efectiva) que más se ha preocupado por el  ascenso social vía aumento de salarios y posibilidades para las clases subalternizadas (por la oligarquía y sus secuaces a lo largo de la historia contemporánea). Le ha metido plata en el bolsillo a mucha gente, y ha tratado de mostrar el camino de la realización individual en la única posibilidad deseable de la realización social. Es eso de que nadie se realiza en una comunidad que no se realiza. Exactamente lo contrario al  liberalismo depredador que impulsa siempre una carrera insolidaria en la que debe haber si o si, ganadores y perdedores.

El último peronismo (el peronismo K, tan denostado hoy en día) duplicó el número de fulanos y fulanas que pueden considerarse como de "clase media". Por ingresos, por nivel educativo,  por acceso a los deleites de un mundo globalizado... ¿Se olvidó de los valores? Un tanto, si no dígame cómo se  explica que tantos energúmenos piensen que su esfuerzo personal es omnipotente, que de hacer velas y practicar el trueque en el 2001 hayan pasado a auto, vacaciones, mejor laburo, y más... Algo falló.

Ascender socialmente no es sólo poder consumir más, es cierto. Pero es imprescindible poder consumir más o simplemente consumir las cosas que un mundo globalizado muestra hasta partir la cabeza por todos los medios digitales a su alcance y a tu alcance. La gente se entera que hay otra vida... y que no es la de ellos. Eso genera esa desagradable idea de que uno "no está adentro". Y rencor. Ahora, la cosa es que también generó rencor el haber consumido, rencor hacia los que posibilitaron que el famoso esfuerzo personal (romperse el culo o el lomo, como prefiera) vale porque hay una sociedad más igualitaria en la que eso "vale".

El peronismo siempre regala, por ejemplo regaló hasta el cansancio la normalidad de una situación que nunca fue normal en la Argentina. Lo del país con oportunidades... una mierda, sólo con el peronismo hubo oportunidades. La derecha jamás dio oportunidad a nadie que no fueran los que estuvieron siempre llenos de oportunidades. La victoria de los ganadores. Y encima...

Nos la pasamos hablando de derechos, de conquistas y todo eso. Y a veces me anda pareciendo que no queda claro qué queremos decir. Aún muchos beneficiarios de los "derechos" se vuelven como perros rabiosos hacia la mano que les dió... Pasa. Y entonces es en ese momento en que estoy de acuerdo con la frase de que el diablo entra por el bolsillo. No es por el dinero, sino por la fantasía de la autorrealización en soledad, en contra de otros.

Hay déficit de "predicadores", como esos que Perón envió por los caminos desde la Secretaría de Trabajo y Previsión hace mucho, hace milenios. Porque la militancia, con todo su enorme valor, no puede suplir a una porción importante de la población convencida de estas cosas de los derechos, la justicia y la solidaridad social, y que de tanto estar convencidos, van y las enseñan. No están convencidos y no lo estuvieron en estos doce años. La fácil es pensar que la culpa ha de ser de Cristina, como lo del huracán Irma y el calentamiento global, Hotesur y la trágica muerte de Kennedy.

La difícil -porque nos involucra- sería ver que al pueblo en general, y no en particular, se lo conquista en cada época y que no se tiene la vaca atada. Y también que somos muy gente difícil,  nosotros incluidos.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

ESTADO DE DERECHA

La democracia política se ha instalado como idea central desde aquel entusiasmo alfonsinista de 1983. Es una realidad que a muchos de nosotros -venidos de épocas verdeoliva y de otro planeta tecnológico, casi mecánico- tardamos en reconocer. Pero está y es un valor que sólo una minoría insignificante puede discutir. Se trató en estos años de ver qué tipo de democracia se acomodaba mejor al pueblo argentino. Y se probó... para qué hacer el raconto, debería ser cosa sabida.

La gran novedad es que la derecha ha conseguido llegar al gobierno por medio de elecciones, ganando con votos (y no botas). Para los enamorados de la alternancia y ese tipo de cambios, debería ser una prueba de la vitalidad del sistema y, a la vez, una garantía de futuro. Para otros, cabe la oscura duda sobre si la derecha  es capaz de minar las bases del acuerdo que permitió que la democracia política llegara a ser ese valor tan deseado y tan escamoteado a la vez por tanto tiempo.

En la mitad del período presidencial se verifican los cambios operados que nos ubican más cercanos al "mundo", claramente como periferia. Lejos quedó  aquel crecimiento del 2,5 exhibido por este gobierno para anunciarse como demandante del crédito internacional en los primeros días de su mandato, y que claramente legitimaba el repunte que el anterior gobierno "populista" del peronismo había logrado. Era para afuera (y ratificaba lo que los de afuera ya sabían), porque puertas adentro el panorama relatado era devastador. La derecha iba a reconstruir el país y ponerlo en su lugar, solamente "haciendo lo que hay que hacer".

Ese "deber ser y deber hacer" se tradujo en limpieza de los empleos estatales primero, en un magistral boleo en el orto de todo aquello que se calificó como  "basura militante" (kirchnerista) y que, en realidad, era el personal de todos los programas y políticas que el elenco de Cambiemos consideraba que el Estado no debía seguir llevando a cabo. Básicamente, cuestiones asistenciales y de promoción social, cuando no instrumentación práctica de derechos reconocidos y adquiridos por sectores vulnerados (y no vulnerables) de la población. En paralelo, se provocó una devaluación jugando con el precio del dólar y se desarticuló el mercado interno. Las víctimas fueron la pequeñas y medianas industrias, y el dato del desempleo privado aumentó. Se pusieron a los pies del "mercado" cuestiones básicas. Si antes los pobres seguían siendo pobres, pero comían, se vestían y soñaban con algún escalón en el ascenso social, las políticas del gobierno les sacaron violentamente  el piso y cayeron. La pobreza aumentó y sus lacras también.

Los sectores medios -en su amplia, dinámica y enloquecedora diversidad de situación- se agarraron al colchón generado en los años pérfidos en que gobernaba la "cretina" y aguantaron mejor que los otros; aún aguantan. Esta crisis generada desde arriba (¿habrá algún otro tipo de  crisis?) no los agarró como en el 2001, sino un tanto más rellenitos, más viajados y más  cómodos, más allá de toda representación  imaginaria en contrario que se venda por ahí. Y los acomodados de siempre, que antes ganaron mucho, ahora ganaron sin trabas y jugando con reglas propias, es decir sin reglas.

El desconsuelo de algunos, póngale desengaño, dígale arrepentimiento, o llámale H, no llegó a expresarse en el voto de medio término, no al menos en las recientes PASO. La apuesta por la promesa liberal (tan conserva) continúa y continuará. Así y todo, no pudo ser doblegada la fuerza política más importante de oposición ni su candidata, tan vituperadas, puteadas, estigmatizadas, basureadas, insultadas, piscopateadas, ambas dos. Conserva el tercio de hierro y altivo, si  bien estamos lejos de aquel casi 55% milagroso. Bien, hasta aquí solamente alternativas cotidianas de la política.

El componente inquietante apareció con los cambios en el manejo de las fuerzas de seguridad, con más maniobras represivas que consensuales, con más ferretería antidisturbios comprada en un lejano país especializado en la política antimotín interna y exhibida aún en cuotas homeopáticas. El gas pimienta como arma ofensiva, la manguereada de los hidrantes y la carga de infantería contra manifestantes de cualquier cosa se hizo cotidiana. Y se agrega peligrosamente la inocultable desaparición forzada de un manifestante, Santiago Maldonado.

Maldonado. Un tipo alto, flaco, jipón, que sale en defensa de la causa mapuche en legendaria disputa  contra Benetton. Insospechable de activista  político partidario, y menos un K. A muchos nos gustaría tragarnos la saliva y las palabras, y que Santiago apareciera perdido por ahí y vivo. Diríamos  "exceso de celo" por cuidar la democracia y la vida de las personas. Lo que sea, pero estaría  vivo y seguiría con su vida de la manera que el eligiera, porque podría elegir. Pero las miradas, de acá y de afuera, se dirigen a Gendarmería sin que el gobierno  haga otra cosas que inventar pistas falsas, encubrir y mostrar su profundo desprecio por  cualquier tipo de militancia que no se avenga con el (su) sistema. Y para coronar, tras la multitudinaria y familiera marcha que exigía la aparición con vida de Maldonado, el gobierno monta un espectáculo grotesco y canalla de distubio y antidisturbio, con los mismos actores de reparto.

Nos habíamos mal acostumbrados a  las puestas en escena de funcionarios (con presidente incluido) saludando a la nada y tomados por cámaras más que amigas, recorridas por barrios con mucha utilería y casuales encuentros guionados con vecinos-actores. Era inquietante, pero lo último fue peligroso.
Si se agrega el manejo desprolijo -que raya lo fraudulento- de las elecciones Primarias, cargando en el Correo datos a conveniencia del gobierno, falseando actas de mesas en las que la principal oposición aparecía con cero votos,  bueno... Creo que para dos años es un poco como demasiado.

La derecha no entiende la democracia, salvo que sea la vanalidad del esfuerzo individual  con visos manualisticos de auto-ayuda. No entiende el concepto de  partido político y  lo confunde con una organización no gubernamental, o una fundación cuyos fondos no se registran ni se supervisan. Tenemos una derecha torpe, una derecha bruta.

La locura contra Cristina Kirchner comenzó cuando se avanzó con los juicios al Terrorismo de Estado, cuando se avanzó con esos "no uniformados" que participaron en la planificación, el diseño y la ejecución del Proceso de Reorganización Nacional. La dictadura es Cívico-Militar y estaban dispuestos a entregar militares (Videla murió en el baño de su celda común), pero no quieren permitir que se juzgue ni se cuestione a los civiles. Muchos eran muy jóvenes y aún actúan, muchos nutren a este gobierno que está legitimado por el voto ciudadano.

Pese a todo, uno tiene esa confianza inexplicable sobre las reservas democráticas del pueblo, aún por las de muchos que han votado a derecha. Porque, como se decía al principio, la democracia política es un valor compartido que ha llegado para quedarse.

Ninguno de nosotros quiere enarbolar banderas sobre las ruinas de la Patria. La amamos mucho.

Demasiado. Porque de verdad creemos que la Patria es el otro. 

jueves, 17 de agosto de 2017

A CADA FULANO LE LLEGA SU SAN MARTIN

Todos tenemos un San Martín. Por lo general, encaja con el que elaboró Mitre en noches de liberal y fecunda borrachera literaria para enseñarnos al Padre de la Patria, y de paso, decirnos qué debíamos pensar sobre qué cosa era una patria. Mitre fue el presidente que llevó a la Argentina -recién estrenada- a su primer conflicto internacional, una carnicería asqueante llamada pomposamente "guerra del Paraguay" e inauguró un ejército "nacional" que era la exacta contracara de los regimientos que comandara Don José. Ejército colonial, ejército Libertador. Y así comenzaron las representaciones.

El montado en el caballo blanco que se le movía el brazo con sable, cuando se jugaba a los soldaditos y no eran yanquis en la segunda guerra. El de la estampita de billiken, serio, con  la bandera de  fondo. El de los desfiles militares, el de los militares. Qué cada uno piense cuál es su San Martín.

A mí el General me pareció siempre popular, antioligárquico y anti imperialista. Vale decir que los dos últimos términos no se usaban en su época como pudimos entenderlos de los sesentas para acá; pero si se condice con las cosas que pasaron. Fue popular si uno se fija en su obra secreta (ocultada) que fue el gobierno de Cuyo. Realidad efectiva, banque a los sectores más humildes, integración de indios, altos impuestos a los pudientes, y todo eso para bancar la guerra de la Independencia contra España  o, mejor dicho, en ese conflicto que fue una guerra civil entre americanos, unos  a favor de España (que algunas veces también marchaban con tropas peninsulares) y otros a favor de algo difuso pero sentido, que el General llamaba "la Patria Grande". Remiso y arisco con la "aristrocracia" criolla, que iba de la mano con los comerciantes (contrabandistas) de la Portuaria BA... de Rivadavia ni hablar. Y lo de anti imperialista es más fácil, porque se recita desde la primaria con  eso de que liberómediocontinente... del imperio Español. Y agregamos: y de cualquier  otra dominación extranjera.

Bancador de una clase de gente especial: de caudillos, que muchos fueron antes de eso sus soldados; de conjurados y él lo fue en un par de logias; de belgranos, de Belgrano. Disciplina militar en la tropa, claro, y también viveza criolla en la pelea, guerra de zapa (o, para buenos entendedores: guerra de guerrillas). A nada de esto el Gran Capitán le hizo un asco.

Eso de San Martín, Rosas, Perón  puede ser un tanto forzado, una construcción  de la segunda mitad del siglo XX, es cierto. Pero es infinitamente más sincero y real que un San Martín, Caseros, Roca. Y nunca va a ser San Martín, Uriburu, Videla. Nunca. Entonces...

San Martín también te llega. Mire usté, la patria estaba en ruinas -como cada tanto- y apenas la bandera flameaba en algún lado. Uno había perdido la fe en la Patria que inventó San Martín. Y apareció uno, que no era libertador, ni puede desde ya empardarlo, pero apareció de  la nada y, a mi, me devolvió la Patria de San Martín con creces. Fue en mayo también, pero del 2003. Porque la Patria es una esperanza.

¿De qué lejano exilio volverá en la próxima? Pasa que San Martín siempre vuelve, y la venia hoy se la hacemos con los dedos en V.


martes, 15 de agosto de 2017

CON EL PASO CAMBIADO



El oficialismo salió a festejar pronto (apenas habían pasado las nueve de la noche) y mal. La puesta en escena a la que nos tiene acostumbrados (en Costa Salguero con su "dueña" sonriente, la posible futura diputada nacional y ex Coas, la actual jefa de la Legislatura porteña Carmen Polledo). Alegría, mucho globo, papelitos, pantallas gigantes, onda fiesta electrónica creamfields, jóvenes cool. Y mucha -pero mucha- venta de humo. La cuestión era mostrar un triunfo nacional, y de paso tapar la indefinida elección en la provincia de Buenos Aires enfrentando a CFK.  


Las PASO operan como una gran y costosa encuesta nacional, ya que son pocas las fuerzas políticas que las utilizan para elegir candidatos en vistas a la elección nacional efectiva. Y como son útiles en tren de ver cómo viene la mano, vamos paso a paso a pensar en voz alta. De lo que lea, estimado compañero, algunas cosas ya se les habrán ocurrido o se las habrán comentado; con  otras espero sorprenderlo. Bien...


La Bonaerense

Cristina no iba a ganar por diez puntos, ni por cinco, como se ilusionaban (engañaban) muchos compañeros con tanto entusiasmo como desapego de la realidad. Tras la derrota de 2015, era lógico pensar que el panorama no cambiaría tanto, porque el famoso descontento que aún no se verifica en toda su dimensión no suele trasladarse automáticamente al voto, así como así. Pero si se podía ganar por poco, y también perder por poco. Igual no pudo ser; luego de la fiestita para los medios la orden que bajó al Correo fue la de cruzarse de brazos (y ahí está el video ¿no?) y no cargar una mierda, salvo los distritos favorables al candidato Bullrich. Como sabemos, la cosa se fue poniendo espesa y cuando los guarismos se equipararon, se paró del todo la carga del escrutinio provisorio (faltaban 07 centésimas para que la exPresidenta pasara al frente). Es posible que termine ganando, pero lo real es que el gobierno mostró su costado fraudulento (bien republicano, como aquello del "fraude patriótico"), manipulando datos que nadie podía controlar como correspondería. Por las dudas, el presidente se cuidó bien de decir que habían ganado la Provincia de BA. Vidal festejó no obstante, sufrió un poco ante las cámaras y suplicó que no aflojemos porque el cambio se consolida. Menos mal.


Digamos que CFK ganaba 14 de los 24 partidos del conurbano. Clarito triunfo en Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, José C. Paz, La Matanza, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno y Quilmes. En Hurlingham lo hacía por menos de un punto. Para conocimiento de la gilada, digamos que los Intendentes cumplieron y bien. Por su parte, el simpático de Bullrich triunfaba cómodo en San Isidro y Vicente López, y con menos pero lo suficiente en Morón, Ituzaingo, Tres de Febrero, Lanús, San Fernando, San Martín y Tigre.


En La Matanza (escrutados el 86,28%) Unidad Ciudadana ganaba con el 46,3% (Cambiemos 24,8), con picos espectaculares en lugares como Virrey del Pino: en muchas escuelas superó el 70%. Por decir algo, leyendo diarios.


La avenida del medio de Massa es de ripio, va al costado de la autopista, y está poco transitada. Usar la grieta, tanto contra ajustadores como contra corruptos, no funcionó. No fue polarización sino falta de realismo, para una fuerza política que acompañó casi todas las iniciativas legislativas del oficialismo nacional y provincial. En fin. 


Lo de Randazzo no voy a comentarlo porque no dseo perder tiempo en un fulano que me cae mal, que considero un desagradecido y mal parido. Espero que sus seguidores sencillamente lo abandonen y piensen de dónde vienen, ya que parecen no saber a dónde van.


La cuestión es que un 65% de bonaerenses no acompaña a la mejor gobernadora de la historia. 


La Porteña

Una brutal elección de Elisa Carrió, que arañó el 50%. El PRO gobernante está asentado en la Ciudad sólidamente, vino para quedarse y con este dato duro (muy duro) habrá que hacer los análisis y proyectar lo que sigue. Filmus cumplió su parte (Unidad Porteña es la segunda fuerza, aunque no pudo romper ese sólido 20 a 24% en el que nos arrincona la vecindad) y se confirmó que la estrategia de unidad planteada por Víctor Santa María era correcta. La entende entre el PJ tradicional y La Cámpora (el núcleo básico del acuerdo) mantiene unido al espacio y permite alianzas hacia el progresismo y también hacia sectores más "prudentes". Lo dicho ya en el anterior "Las reglas del miedo" (véalo en este mismo blog, es la nota anterior a esta) vale para esto, como para no andar repetiendo cosas. 


El país "federal"

Primero, el bochorno de Santa Fe. El gobierno liberal festejó también un triunfo que no fue y, utilizando los mismos métodos para falsear lo que pasó (y de allí lo de "fraudulento") a lo largo de una noche larga, el Chivo Rossi se alzó con un triunfo merecido y reconfortante. Ojalá sirva para unificar y potenciar al peronismo santafesino de una vez (y no digamos más, porque los compañeros de esa provincia saben bien de lo suyo, uno toca de oído). El oficialista Frente Cívico encabezado por el Socialismo quedaba en un oscuro tercer lugar con el 13,2%.


Cambiemos ratificó su peso en las provincias que gobierna como Mendoza, Corrientes y Jujuy. Ganaron impresionantemente en San Luis, aprovechando el desentimiento entre el expollo Poggy y batieron a los Rodríguez Sáa por casi 20 puntos (57,5 contra 38,3%). En Entre Ríos, superaron al Justicialismo moderado de Gustavo Bordet (47 a 42%). Santa Cruz, como era de prever, fue la piedra del escándalo por lo simbólico, el candidato Eduardo Costa (radical de Cambiemos) se llevaba un 46,3 contra el 28,5 del Frente para la Victoria. En La Pampa caía la lista del gobernador Verna por 11 puntos. Algo parecido pasaba en Neuquén, en donde el oficialismo nacional le ganaba al Movimiento Popular Neuquino, en una elección más repartida. 


Pero ojo, porque ahí se termina la fiesta. En Santiago del Estero, los Zamora atronaban con un 65% y le sacaba más de 50 puntos a Cambiemos. En Misiones, Closs hacía un 41% frente al 28,5 del PRO. Se mantenían ganando, los chaqueños Peppo y el Intendente de Resistencia, el compañero Jorge Capitanich. El Frente Chaco Merece más hizo un 43,6 contra el 37,2 de los radicales que Cambiaron (de pelo, no de mañas). Catamarca le sacaba al Gobierno Nacional 10 puntos; Formosa con el difícil de explicar Gildo Insfrán alcanzaba una nueva victoria por más de 20 puntos.


También ganaban los gobernadores Uñac de San Juan y Manzur en Tucumán. En la Rioja, Carlos Menem (cuya candidatura pende de un hilo y está a disposición de un fallo judicial) se imponía con el 44,6 contra el 36,1 de Cambiemos. Salta con Urtubey -la cabeza del anti o no cristinismo- iba 37 a 25 y también ganaba. Allí el kirchnerismo se quedaba con un 17,2 al margen de las huestes del gobernador.


Emilia Soria, hija del malogrado gobernador Soria, asombraba con un amplio triunfo en Río Negro batiendo a Cambiemos y al gobernador Weretilneck, ese oportunista que quedaba tercero.  Por último, en Chubut también ganaba el Frente de Das Naves.


Es decir, el peronismo provincial -en sus variadas formas y estilos- se mantuvo y habló alto y claro.


Y para terminar...

El triunfo nacional no lo es tanto. A una secta liberal aggiornada que se atrincheraba en la unitaria Buenos Aires, el radicalismo (tras su larga decadencia tras el desastreDelaRúa) mutado y reconvertido le dio el soporte para pasar la zanja de Alsina. Hoy, Cambiemos -con su núcleo PRO- es una fuerza nacional, sin discusión. Nada hubiera sido posible sin los guiños de la Dra Carrió, ni la complicidad de personajes como Aguad, Sanz o de la calaña de Morales. También es un triunfo radical, que es hoy un partido conservador. 


El peronismo resiste..., también a la unidad y al liderazgo que tiene, les guste a alguno o no, en la persona imprescindible de Cristina Fernández de Kirchner, diputada, senadora, dos veces Presidente, y alma de un peronismo que no se entrega ni se entregará. 


Distintos, con el mismo corazón y las mismas convicciones, cuando el pueblo quiera, pero vamos a volver.

sábado, 12 de agosto de 2017

LAS REGLAS DEL MIEDO

Asusta la posible vuelta del  “populismo”.  Es decir una victoria amplia de CFK en las elecciones… ¿las PASO que eligen candidatos?, ¿las legislativas de octubre?, ¿las de 2019? Vaya uno a saber, pero la cuestión es que asusta mucho. Y de acá que eso explica –cabalmente- que los capitales no quieran asomarse por el país, que no lluevan como se esperaba. Que nada salga como se esperaba, o como prometieron (que no es lo mismo).

Esta explicación para pelotudos que suele usar el conglomerado “político” gobernante, sirve para dos cosas (y mire que encima estamos en tiempos electorales): una, justificar el incumplimiento de promesas light , pero promesas al fin; y dos, llamar la atención sobre el peligro latente y constante del llamado “kirchnerismo”, peronismo K, peronismo de estos años, como usté desee denominarlo.

Seguimos haciendo análisis (balbuceos en realidad) sin tomar en cuenta aún los resultados electorales ya que no se han producido… Ocurre que esta gente vuelca en sus boletines de La Nación o Clarín a diario, la posibilidad de un triunfo de Cristina Kirchner y, en ese caso, su proyección a una segura candidatura presidencial que encolumnaría detrás suyo a todo el peronismo, porque ya se sabe somos una manga de pollerudos. ¿Muy adelante se van, no? Es sospechoso todo ese miedo.

Cuando uno indaga sobre el tema un poco nomás, sale el asunto de las “reglas de juego” económicas, porque son las que cambiarían si volviera al poder el temido “populismo”. Y uno hace memoria y no puede recordar una revolución socialista ocurrida en tiempos recientes, confiscaciones, fusilamientos de empresarios, incautación de bienes, prisión de opositores, qué se yo. No, uno lo que recuerda es un gobierno que puso un poco de orden en una casa que estaba a la deriva, a la que le habían afanado hasta los marcos de las ventanas. El peronismo –versión pingüinos- tuvo la dura tarea de la reconstrucción material y moral del país. Pero eso ya es opinar, y a esta gente no le gusta (que opinemos nosotros).

¿Y cuáles serían las reglas de juego que los satisfacen? Las que hay ahora, piensa uno, con mercados desregulados, con una débil labor de contralor estatal, con un Banco Central que cuida la moneda mirando la tómbola financiera, con la devolución de los privilegios al “campo” y los productores decimonónicos de materia prima. Cosas como esas. Pero no, eso también les suena a “populismo” por lo demagógico de no animarse a llegar hasta el hueso. El Capital quiere cirugía mayor, aunque muera el enfermo (que ya sería culpa del enfermo, viéndolo bien).

Terminar con el “costo argentino”, ese curiosos adicional que debe cargarse a la proyección de gastos de la producción y/o el gran comercio y que tiene que ver con cuánto cuesta un puesto de trabajo según la ley, cuánto cuesta en blanco. Y les parece mucho. Terminar con un sistema jubilatorio solidario que no cierra, dado que no se muere toda la gente que debería, algunos duran por demás y otros tardan un montón en incorporarse al mercado laboral, vaya a saber por qué. Y porque inescrupulosos pseudo empresarios evaden las cargas… no, eso último no. Terminar con un poder sindical que defiende intereses profesionales corporativos, es decir a sus representados (nosotros), manga de burócratas… Modificar –sería fantástico poder directamente “anular”- tópicos abusivos a ojos patronales de los Convenios Colectivos de Trabajo; espaciar o eliminar las Paritarias. Rebajar salarios, incrementar horas de trabajo (a contramano de tendencias europeas que reducen jornadas laborales), flexibilizar tareas. Ese sería un combo interesante, algo que si daría confianza como para invertir…

Faltaría algo y es que el Estado debería poder desarmar, neutralizar en forma permanente la protesta social que seguramente es la reacción segura a un programa neoliberal de semejante calibre. Y para lograr ese objetivo, lo único que hay que hacer es desacreditar, desarticular, reprimir, perseguir, destruir y/o corromper absolutamente al peronismo. He ahí el secreto de las “reglas de juego”, un juego en el que el peronismo y los peronistas, y sus amigos, y sus posibles aliados, y los que alguna vez pudieran ser, no existan. Que el país burgués se libere finalmente de su horrenda maldición.

Los gobiernos mal llamados kirchneristas (son peronistas) han rescatado gran parte del legado del peronismo original, mientras el país entraba con furia en el siglo XXI. Se le pueden hacer estatuas a Perón, total, hasta un presidente liberal puede inaugurar una. Total… “De Perón y de Evita hay que acordarse todos los días cuando se gobierna”, solía decir Néstor Kirchner cuando explicaba por qué no andaba parafraseando continuamente al General como una letanía vacía. De eso se trata y eso es lo que temen.

Entonces no se refieren a una elección, porque se pueden perder elecciones como se perdió la del 2015. Lo que hay de fondo es el malestar constante del poder económico por la vigencia de un pensamiento y un Movimiento que –aún atravesado por todas las contradicciones y con muchos avivados colgando de sus alas- tiene un inocultable vicio de igualdad y rebeldía. El peronismo, aún en el afán cotidiano por ser parte del sistema, nunca perdió su costado contracultural. Ni aún con esa camada de Universitarios Peronistas de los setentas en el gobierno, no se pudo abrochar un saco cruzado, cambiar la bic por una mont blanc, tener un vocabulario sin esas puteadas tan evitistas y estar tan bien vestida a la vez…


Como que Viva Perón ¿no?