viernes, 20 de marzo de 2015

ferrocarrilesargentinos



Y esto lo hicieron por lo de Once que si no, no hacían nada…
Pero se creen que somos tontos, pero nos damos cuenta de que todo esto sale plata. Y la pagamos nosotros, no si…

Este increíble monólogo ante dos empleados ferroviarios que asentían -no se sabe si por complacencia, estupidez o revanchismo solidario con la prisión de el ex jefe José A. Pedraza- tuvo lugar en la estación Belgrano R de la línea Mitre. Su sagáz animadora, una respetable anciana de cabellos azulplatinados, se embalaba con su propio discurso bajo la impasible información del tablero que anunciaba que en cuatro minutos más la formación nueva celestiblanca arribaría a la estación. Como finalmente ocurrió. Así son las cosas…

Al mismo tiempo, este cronista, puteada en ristre, leía en el diario:

“Para renovar completamente las flotas del Mitre, Sarmiento y Roca, el Gobierno adquirió a la empresa china CSR 709 coches, que comenzaron a llegar al país en abril del año pasado. Los nuevos trenes representan un desembolso de 841 millones de dólares, la mayor inversión realizada en los últimos 50 años.” 

(…) “…próximamente será el turno del Roca y Belgrano Sur. Para fin de año deberían haber ingresado al país 1000 coches cero kilómetro”. (…)“La lógica tras la creación de Ferrocarriles Argentinos es que el Estado puede ser más eficiente que los privados. En 2014, la línea San Martín tuvo un incremento de gastos de 77 por ciento, el Roca un 27 por ciento. El Sarmiento, ue ya estaba en manos del Estado, tuvo un incremento de sus gastos del 17 por ciento.” 

Y un dato más: han sido adquiridos y se encuentran en el país 220 coches y 22 locomotoras para líneas de larga distancia. *

El Gobierno acaba de presentar el proyecto de (re)creación de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado, tal como lo anunció la Presidenta en su mensaje del 1° de marzo pasado en ocasión de la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Llega con demora es cierto, opina el bloguero impaciente, pero llegó. 

Alguna vez dije que era cuanto menos extravagante el ánimo “estatista” de nuesto gobierno kirchnerista. Lejos de contentarnos a los estatistas a ultranza (como yo), ha dilatado hasta la exasperación la vuelta al redil público de cada sector privatizado durante la gestión perversa y traidora de Carlos S. Menem. Sólo lo ha hecho cuando no quedó más remedio, cuando todo se vino abajo, cuando hubieron muertos, o cuando el mercado demostró por enésima vez que la mano invisible en la que cree un pelotudo como Binner no reasigna un carajo los recursos y menos equitativamente. Tiene razón la venerable abuela, pero en otro sentido (recordar que detrás de todo viejo con ideas de mierda, se esconde un jóven que se quedó sin ideas hace mucho tiempo).

Esto es lo que uno dice cuando dice que algo de neoliberalismo hay colado en nuestro Proyecto Nacional, o algo de atención a lo que nos ha pasado desde la vuelta de la democracia (otra manera de verlo) ¿Es malo, es bueno, es cauto?... No lo se realmente. La cuestión es que las cosas que hay que hacer, finalmente se hacen y es lo que importa. 

Hace unos días y por esas cosas de tomarse vacaciones, me encontraba en la estación de tren de Concarán (San Luis), en una bella, inglesa y melancólica estación de tren convertida en museo. Como otras estaciones, pero de la línea serrana cordobesa convertidas en Casa de Turismo provincial… De esto estamos hablando. De rescates, de reparaciones, de puesta en valor del patrimonio argentino. Y de golpe uno cae en la cuenta de que también, hay que poner un gran esfuerzo para poner en valor el patrimonio cultural de sectores del pueblo argentino. Sacarlos de la cortedad colonial de una mirada torpe, vulgar y cagona que algunos llaman pomposamente “opinión”. 

Me da un gusto enorme viajar en los trenes nuevos. Me siento como cuando de muy chico iba en los vagones marrones (los ingleses remodelados) hasta Tigre pasando por Drago y esa línea que hoy es el Tren de la Costa (recuperada también), felíz, coleccionando boletos verdes, blancos, naranja de cartón que picaba el guarda. Hoy mientras viajo también siento orgullo, algo que de chico no tenía necesidad y de grande hace una falta tremenda. 

El orgullo de viajar en un Proyecto, aunque a veces tarde un poco en llegar al andén. 

* Citas de “Una millonaria inversión pública”; Página 12 del 19-03-2015; pág. 11.

martes, 17 de marzo de 2015

SE DOBLÓ



“Que se quiebre, pero que no se doble”, escribía Leandro N. Alem antes de pegarse un tiro en el carruaje que lo llevaba al Club del Progreso, en esa noche fatal del 1° de julio de 1896. La Unión Cívica Radical se conformaría a la sombra de Hipólito Yrigoyen, el primer presidente argentino tachado de “populista” que hacía esperar a sus ministros para atender a la chusma orillera.

  “Somos una Argentina colonial: queremos ser una Argentina libre”, decían los jóvenes de FORJA en 1935 cuando tomaban un camino propio que los alejaba del partido y los arrimaba como protagonistas indispensables del movimiento nacional que años después fue el peronismo. 

Existió también una “Declaración de Avellaneda” en 1945 en la que se sentaron las bases de la intransigencia levantando un programa de desarrollo nacional y autónomo. Todo al margen de las estructuras partidarias, que iban a ir para otro lado.

Cosas de la política y la historia. La cuestión es que el partido radical supo orientar gran parte de la vida nacional cuando fue esa Causa que se oponía al Régimen. El Régimen no era otro que la República Conservadora de la generación del Ochenta, el roquismo, la corrupción de un Estado diseñado para crecer hacia afuera y para los de afuera que dio cabida a la “década infame”. 

Tuvo blasones la UCR. También fue la inventora del gorilismo, o su más conspicua placenta. Los enemigos del país, los de adentro, supieron sembrar la división y el odio hacia lo popular, institucionalizarlo. Podría haber sido diferente, pero no lo fue. 

Hoy tampoco. Sin hacer traslaciones mecánicas, la UCR como partido institucional ha vuelto a optar por el Régimen. La derecha política tardó décadas en recuperarse y poder dar una respuesta “dentro” del régimen democrático. Descuartizado el Partido Autonomista Nacional, pudo sacar la cabeza tímidamente con la Nueva Fuerza y luego con la Unión del Centro Democrático. Pero eran agrupaciones débiles, aunque ideológicamente productivas. El PRO es la concreción de aquella esperanza blanca que nunca podía cristalizar. Pocos hubieran podido prever que iba a ser justamente el partido de los ideales republicanos más que centenario, el que le diera el andamiaje nacional que andaba necesitando para poder disputar seriamente la conducción del Estado. Pero así es. 

El radicalismo de Alfonsín se reivindicaba socialdemócrata. Fue el último intento en ese sentido. Como todos sabemos, llegó el 2001 y las definiciones quedaron en el aire mientras el helicóptero en el que huía De la Rúa despegaba de la terraza de la Casa Rosada. Los radicales nunca se recuperaron de eso; aunque aún los números le den para ser en lo concreto la segunda fuerza nacional.

De Alfonsín quedan sus ideas, también sus hechos contradictorios (como los tuvo Yrigoyen), sus claroscuros. Pero aquí en la tierra sólo quedó el saco grande que calza Ricardito que habla parecido, repite gestos, pero no atina a conjugar palabras con ideas. El drama primero, luego la farsa.

Daría para enrostrar la vergüenza tal vez, refugiarse en aquellos blasones y acusar a los mediocres y oportunistas. Pero para eso habría que ser radical y sentirse profundamente ofendido con los mercaderes del templo. No sobreactuemos nosotros y menos con la desgracia ajena.

Mi viejo era radical. Al pie del cajón sus hijos pusimos un gran ramo de crisantemos rojos y blancos; habían pasado dieciocho días del 10 de diciembre de 1983. Era su gobierno, no el mío. Fue respeto, no adhesión. También algo de admiración, porque después de todo el viejo siempre discutió conmigo de política y discutíamos fuerte. Pero era el tema que nos separaba, sin distanciarnos. Recuerdo en el ’72 cuando me dijo: “solo a un salame como vos se le puede ocurrir que Perón es socialista”.  Esto que hicieron sus correligionarios, le hubiera traído angustia y dolor. Por eso no puedo burlarme.

Poniendo en limpio un poco… El Radicalismo nació como un partido liberal en el mejor sentido de la palabra y ese es un sentido histórico, porque no creo que haya un buen sentido en la palabra “liberal”. Liberalismo político pero también económico, mal que les pese a todos los que intentaron hacerlo nacional y popular. No es extraño ni tan claro que no tenga ideológicamente nada que ver con el liberalismo del PRO. Y no es por la historia reciente, esa que escribe el bruto de Sanz recordando que de diez votaciones en el Congreso, en nueve coincidieron con el PRO. Venían barranca abajo, en una caída libre sin atenuantes, no podía ser otro el resultado.

Me tocó ver a algunos radicales, militantes orgánicos de la Ciudad Autónoma de BA, mimetizarse en las listas del naciente PRO, haciendo guiños a la derecha como quién engaña para preservarse. Pero no eran guiños, era la verdad. Vi a miserables colgándose de listas, obteniendo bancas, manteniendo privilegios ante la marejada, cambiándose la camiseta mientras decían “pero yo sigo siendo radical”. Esa cosa como que la “política” tiene que seguir, que hay que colgarse de algún lado. Y la sigla ya no daba. Recuerdo una triste despedida del nombre del “bloque UCR” en la Legislatura porteña, cuando el último legislador por el espacio dejó su banca. 

Se dobló, pero fue hace mucho. No se rompe, porque son muchos los que tienen que comer aún del animal caído y muerto. Carroñeros.

Imagino que muchos viejos boinablanca se andarán conformando con que, de alguna manera, esto sirve para ir en contra el enemigo de toda la vida que no es el Régimen, sino el Peronismo. Porque muchos radicales no son tan miopes como algunos peronistas y se dan cuenta de que el kirchnerismo es sincera y redondamente, peronismo. Y se van animando, como cuando uno cuenta un chiste pasadas las doce en un velorio y los de al lado lo festejan. 

Triste, solitario, no final. El Radicalismo no se acaba por esto, es imposible saber adónde lo llevará la crisis de partidos que se abrió en la Argentina. El peronismo lo sobrelleva mejor porque tiene más garra, más aguante, más ideas, más conducción, mas todo, y porque va al poder como chancho a los choclos. 

En todo el drama, aparece la capitulación final del alfonsinismo, al menos de sus otrora primeras espadas. Eso es vergonzoso. Quedó en soledad y marginal, la palabra de Moreau, ese viejo adversario que ahora es un amigo. Bien por él y por los que lo escuchen y lo sigan; si hay recuperación posible es por ese camino. 

Lo hecho, hecho está. Habrá consecuencias en el tiempo, han abierto la caja de Pandora y no saben lo que tiene adentro. Son unos irresponsables, aparte de gorilas e inútiles.

No todos los radicales. Nunca son todos, ni todo el tiempo.

martes, 10 de febrero de 2015

LO QUE JODE ES EL BACALAO NORUEGO

Irresponsables. Antes, los habían tratado de “fascistas”, es que eran tiempos de una campaña para unas elecciones que no podían perderse (y se perdieron)… y la marcha esa que llamaron de la Libertad. Bueno.

Irresponsables si; porque le dieron a un montón de gente –de esa gente- un lugar que no les correspondía. Como saber, por ejemplo, que el único cargo probado por la Comisión 33 que juzgó el accionar de la Fundación Eva Perón encontró la una inoportuna e innecesaria importación de bacalao noruego  con destino a los comedores de la entidad (que eran muchos).

¿Y qué importa el bacalao noruego? Mucho, porque junto al lujo insensato de buenas Casas para madres solteras llamados “Hogares”, el menaje de metal pesado y distinguido, los cortinados de buena tela, los tapizados de primera, la ropa de blanco bien blanca (y con el logo, claro)… todo eso y mucho más (la lista es tan larga como imprescindible), se colocaba a gente humilde y pobre en un lugar social que no le podía corresponder, y que al no corresponderle tampoco iba a durar. Entonces… caída la dictadura peronista los humildes volverían al lugar de subordinación que naturalmente les cabía, y eso iba a crear el resentimiento necesario como para idealizar a un régimen ajeno a la República.

Todo esto fue escrito, están los documentos, dejaron las huellas en todos lados. Y mucha cría.
Decir que donde hay una necesidad, existe un derecho… un derecho negado, obviamente negado. Eso fue herejía; y los herejes deben ir a la hoguera. Hay aún hogueras en Buenos Aires, en otros sitios conurbaneros y urbanizados.

Hay subjetividades y opiniones. La democracia tiene que ver con eso, la multiplicidad de opiniones, válidas o inválidas, fundadas o livianas, reflexivas o del sentido común. Ese no es el problema, sino la objetividad que –pese a tanta postmodernidad- parece que existe. Objetivo, como dato duro incontrastable porque es verdadero, más allá de la opinión(es).

Es una verdad, por ejemplo, que los gobiernos kirchneristas retomaron las mejores tradiciones del peronismo ejerciendo el poder. Recuperaron funciones del Estado, ampliaron derechos, mejoraron la situación de los más humildes.

Recuperación de empresas del Estado, sin bien como sociedades mixtas (tributo en el altar del mercado entronizado como deidad por otros, aceptado por todos), asignación universal por hijo, jubilación para la totalidad de la población en condiciones de serlo. Cosas. Más cosas que van en el sentido correcto para los intereses populares, de lo que le hace bien al pueblo por más que algunos sectores del pueblo no quieran enterarse.

Suspiro… ¡Cómo jode la igualdad! La libertad no, porque gracias al goce de tanta libertad es que a algunos se les da por manifestarse en contra de la igualdad.

Debe ser imperdonable haber terminado con tanta cometa asociada a la renegociación de crédito internacional a fin de renegociar la deuda externa, llevándola siempre para arriba. Quita, cambio por bonos, pago puntual… pero, qué hijos de puta.

Debe ser espantoso que un gobierno así, de repente, te destroce el armado de la jubilación privada, esa que dependía de la capitalización personal, privada, íntima, a cambio de comisiones, de una buena timba de mercados. No funcionaba, pero el Estado no tendría que haber intervenido. Encima, ponen jubilación de “reparto”, que suena a algo comunista, peronista. Peronista.

El Estado estaba para subvencionar a la actividad privada, facilitar los negocios privados, perder, incluso perder para que el sector privado avance. Esa era la República. Es más, un peronismo que sostuviera eso como ocurrió durante el menemismo era totalmente aceptable, era algo así como un “peronismo republicano”.

Lo que importa de verdad es lo de Boudou, desde Ciccone hasta los papeles del auto; interesan los hoteles de los K en Calafate; importa la corrupción. La Corrupción. Y el delito, que cada vez hay más y no se puede vivir porque entran por una puerta y salen por la otra como dice Berni pero Berni no porque es de este gobierno de mierda. Hay muchos jueces, diputados, sindicalistas, empresarios, prestanombres, narcos, que entran por una puerta y salen por la otra. Y armaron esta trampa que estalló (sin error de cálculo, sino como otro cálculo) en 2001. Esta gente cree que ha llegado el momento para volver a armar otra de esas emboscadas que llaman “ciclos” y quedarse con el botín (nuestros ingresos y de ser posible el PBI entero).

Néstor Kirchner no tenía que ser, menos CFK. No tenía que pasar, era una transición para equilibrar, salvar bancos y empresas (no todos, no todas), ponerse a tono con la globalización, se trataba de eso. Peronistas de mierda...

Es imperdonable.

Perón se cogía a todas las chicas de la UES, se llevó el oro que estaba apilado en los pasillos del Banco Central. Se rodeó de chorros. Los peronistas son congénitamente ladrones. La Libertadora no fue la solución final. El Proceso no fue la solución final. ¿Por qué?

No molesta la libertad o su falta que no falta. No molesta la justicia… molesta la igualdad, el intento siempre inoportuno de igualar.

No hay nada que hacer. Los de abajo nunca debieron probar el bacalao noruego.


lunes, 9 de febrero de 2015

PARA MAS DATOS

“Los medios dominantes constituyen la herramienta complementaria más importante de las maniobras desestabilizadoras de las corporaciones económicas de las que forman parte. En ese carácter, intentan generar opiniones, simpatías y antipatías, conductas sociales y hasta comportamientos electorales. La gran capacidad de penetración de ese complejo comunicacional en los distintos estamentos socioeconómicos de la sociedad es utilizada para recortar los hechos de la realidad y construirla en función de sus intereses, poniendo el foco en aspectos secundarios de la misma y transformándolos en esenciales, tergiversando informaciones o, de modo directo, ocultándolas, cambiando datos, responsabilidades y procesos.”


Con esta advertencia tan clarificadora a modo de prólogo, Eduardo Halliburton (docente de posgrado de Políticas Públicas en la Universidad Nacional de Lanús e investigador del Instituto de Estudios Políticos “Rodolfo Puiggrós” del Movimiento Evita) expone sintéticamente su trabajo “Los números de la gestión K. Redistribución del ingreso con más empleo y mejores salarios”, en una nota imperdible aparecida en la edición dominical de Miradas al Sur (11 al 17-01-2015, págs. 4 a 7).

Los hechos de la realidad que se pretenden ocultar, tomando los que se desprenden del informe, son los siguientes:

  •  La pobreza bajó, en los años de gobiernos kirchneristas, desde más del 50% en 2002 a un 15% en la actualidad. Salieron de esta situación alrededor de 14 millones de personas como resultado de políticas activas impulsadas en estos años.
  • Es notable el caso del desendeudamiento: a principios de 2003 la deuda bruta del país alcanzaba al 166,4% del PBI y se la redujo aproximadamente al 44% del PBI a fines de 2013. Esta deuda fue generada por gobiernos anteriores al 2003, y los grupos económicos más fuertes (de los que los medios de comunicación concentrados son parte) tuvieron responsabilidad directa en la generación de esta deuda, su acrecentamiento, refinanciación y crecimiento artificial.
  •  Los gobiernos K decidieron jerarquizar cuali y cuantitativamente el empleo, colocándolo en el centro de las políticas públicas y convirtiendo al trabajo en articulador entre la esfera económica y la social y fuente de dignidad de las personas (es decir, el núcleo del proceso de inclusión social).
  •  Se decidió recuperar la competitividad en la producción (tipo de cambio, sostenimiento del superávit fiscal y externo, inversión pública en infraestructura básica y social, subsidios a la producción, políticas educativas y de ciencia y tecnología, entre otras) y trabajo formal.
  • Implementación de políticas activas de ingresos y paritarias (negociación de convenios colectivos de trabajo).
  • Ampliación del alcance y la cobertura del sistema de protección social (por ejemplo, a través de iniciativas como la Asignación Universal por Hijo).



Dentro del ámbito vinculado al trabajo:
  •  ·         Creación de puestos de trabajo.
  •  ·         Disminución del empleo no registrado.
  •  ·         Reducción de los niveles de pobreza e indigencia.
  •  ·         Incremento de los salarios reales.
  •  ·         Aumentos del Salario Mínimo Vital y Móvil.
  •  ·         Negociaciones colectivas de trabajo a través de las paritarias.
  •  ·         Aumento de cobertura del sistema de seguridad social (incorporación de nuevos jubilados).
  •  ·         Aumento de los haberes mínimo y medio.
  •  ·         Asignación Universal por Hijo y por embarazo.
  •     Programa Argentina Trabaja, que permitió la inserción de personas con dificultades para incorporarse al mercado de trabajo a través del monotributo social.

Y más en fino…:

Salarios
  •  · La desocupación bajó en el período 2003-2013 aproximadamente del 22 al 6,4%. La subocupación en el mismo lapso pasó del 16 al 7,8%.
  •  ·      Se sumaron alrededor de 4,5 millones empleos al universo de puestos de trabajo formales. Para 2013 el número de trabajadores formales fue 59% superior al identificado en la década de los noventa y un 86% superior al nivel observado antes del kirchnerismo.
  •  ·        El número de trabajadores industriales que en 2003 era de 766.000 personas, ascendió en 2013 a 1.240.000 trabajadores (un 60% más).
  •  ·     Los trabajadores informales representaban el 49,5% de la población ocupada en 2003, y bajó hasta llegar al 34,5% en 2013. En estos diez años, por cada 100 nuevos puestos de trabajo, 90 son registrados, una proporción exactamente inversa a la década del ’90.
  •  ·   Los sueldos de los trabajadores privados registrados (formales) se incrementaron de $ 967 (salario promedio en 2003) a $ 8.107 (2013), lo que representa un aumento total de casi 800%.
  •  ·      El nivel de precios al consumidor creció un 389%. Tomando el dato del punto anterior tenemos que efectivamente se dio lugar al proceso de crecimiento del salario real más relevante de la historia reciente.
  •  ·      El Salario Mínimo Vital y Móvil estuvo congelado en $ 200 desde 1993 hasta 2003. A partir de ese año el gobierno Nacional inició una política de aumento sostenido que lo llevó de esa cifra a $ 3.300 en 2013, es decir un aumento superior al 1.500%.

Distribución del Ingreso
  •  ·     La participación de los trabajadores en relación al capital generado, creció entre 2003 y 2009 alrededor de 10 puntos, de 31,3 a 41,4. A partir de 2009 la disminución de la tasa de crecimiento salarial y el menor dinamismo observado en la generación de puestos de trabajo determinó un estancamiento de la estructura distributiva, que se ubica en alrededor de un 40% (participación de los trabajadores) hasta el 2013.

Políticas Sociales

  • En el período señalado, la cobertura previsional pasó del 66,1% de la población con edad de retiro al 94,6%. Esto ocurrió debido a la decisión del Gobierno Nacional de incorporar a una gran cantidad de personas que no reunían las condiciones para alcanzar su jubilación por diferentes motivos (uno de peso: el incumplimiento patronal a hacer los aportes jubilatorios). En diciembre de 2003 existían 3.158.164 jubilados y pensionados nacionales, mientras que a fines de 2013 llegaron a 5.903.589 (una aumento del 87%).
  • La Asignación Universal por Hijo alcanza a 3.410.061. El impacto directo de esta medida implicó una reducción de entre el 55 y 70% en la indigencia y una caída aproximada de un 30% en los indicadores de desigualdad distributiva.
  • Asignaciones familiares por hijo: se repartieron beneficios a 4.387.165 niños, niñas y adolescentes.
  • Progresar: a fines de 2014 los beneficiarios inscriptos ascendieron a 861.280.
  • Si se toma la población según escala de ingreso individual, se comprueba que en 2003 la diferencia entre el 10% de la población más pobre y el 10% más rico era de 32 veces; en 2013 esa diferencia se redujo a 20 veces.
  • En 2002 existían un 50% de pobres. En el período kirchnerista, la pobreza se redujo en un 35% (unas 15 millones de personas). Asimismo, la llamada clase media pasó del 24 a casi el 50% en el mismo período.
Los problemas pendientes en empleo y salarios

  • El mercado laboral mantiene características de fragmentación y heterogeneidad, que se evidencia en diferencias de calidad y protección social entre trabajo registrado e informal, y además una disparidad salarial entre ambas situaciones.
  • Los asalariados no registrados (sin protección social, derechos laborales y aportes jubilatorios) se ubican en un 34%, es decir, unos 4,2 millones de trabajadores. De ese total, casi un millón correspondería a trabajo doméstico en casas particulares, mientras que el resto (3 millones, un 75%) se desempeñaría en “unidades productivas”.
  • Los sectores de menores ingresos (40% de la población más pobres) sigue constituyendo la mayor porción de trabajo informal.
  • A fines de 2013, la remuneración principal del 32% de la población ocupada (alrededor de 3.500.000 trabajadores) estaba por debajo del salario mínimo vital y móvil. Entre los trabajadores formales del sector privado también existen diferencias muy grandes de ingresos.
  • Si se analiza la distribución por estratos sociales, las diferencias son significativas: el 23% (clase alta + clase media alta) se apropiaba del 63% de los ingresos totales en 2012, en tanto al 47% más pobre sólo le tocaba el 14%. Asimismo, se puede ver que el 7% (aproximadamente 2,8 millones de personas) se quedaba con el 36% de los ingresos totales.
Los datos tomados para la elaboración del trabajo se basaron en estadísticas de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Centro Cifra de la CTA, la consultora estudio Bein, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

La combinación e interpretación de los datos siempre da lugar a controversias, es cierto. Lo que no se puede negar –considerando que existe objetividad y claridad en la información- son las tendencias positivas que señala claramente el informe publicado en el periódico citado. En este sentido se habla de una “década ganada”.

Cuando se lanzan tan livianamente prejuicios en formato de conceptos, tales como “planeros”, en referencia a hombres y mujeres pobres reunidos generalmente en cooperativas que revistan en el área del Ministerio de Desarrollo Social; embarazos provocados a propósito como medio de obtener un ingreso sin trabajar (la Asignación Universal por Hijo); subsidios a la “vagancia”, que aluden a sectores humildes que reciben alguna ayuda estatal y por ese motivo serían cooptados para operar para ser conducidos como ganado en actos políticos K; y otras muchas barbaridades que se dicen y se escriben, se denota no sólo ignorancia sino un profundo desprecio por el pueblo y las políticas que tienden a la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Se trata de valorar la base construida en estos años -los “años K”- para avanzar en lo que falta, luego de la catástrofe de rifar un país en la timba del neoliberalismo durante tantos años.




viernes, 30 de enero de 2015

EL HEROE



San Borja, Santo Tomé, Río Grande do Sul, Corrientes… Recodos de una patria desconocida que siempre quiere ser grande y se confunde. 30 de noviembre, 1778, cerquita de un niño sanmartín, mismo lugar. 

Lector, buen escriba, músico. Bella caligrafía, dominador del idioma… pero ¿cuál? Guaraní por procedencia, español por derecho de conquista, portugués por presencia imperial. Hubiera aprendido a fabricar violines si los jesuitas hubieran durado un poco más. Indio peinado, enseñado por el cura. Católico. Lee música, toca.

Antes Artigas por el norte lejano de la Banda Oriental, pasa a caballo y lo ve. Va con Belgrano (que ya no está) en una campaña victoriosa de tan derrotada. ¿Lo vió el general Belgrano? El vio a Belgrano desde el caserío, lo vio pasar al frente de la tropa y fue detrás, con los demás guaraníes.

Todo pasa en 1811. Éxodo oriental, éxodo de guaraníes que van. Protector y guía de Indios. Al Caudillo se lo sigue, el que lo sigue sabe por qué. Andresito será Blandengue.

Comandante General de las Misiones. Un gobernador en guerra. Le ordena el Protector: recupere el territorio que ocupan los paraguayos. José Gaspar de Francia que no se decide, porque ya optó por Paraguay. Qué hacer. Y con quinientos indios mal armados, mal vestidos, va. 

Candelaria. Santa Ana. San Ignacio. Loreto. Corpus. Va.

Sigue a su General, y dice la consigna con su voz de indio: “que los más infelices sean los más privilegiados”. Como le enseñó. Gobierna que es decir, reparto de tierras, terminar con la servidumbre, cabildo (volver a esos cabildos de indios) para producir y comercializar la yerba mate, fabricar la pólvora y construir los hornos para la milicia. 

Un gobernador en armas que es un indio. El único. Caudillo de las Misiones. Todos los condimentos como para desaparecer del libro de recetas de la patria chica, esa que los miserables construyen en Buenos Aires. 

1816. Caen bandadas de portugueses, invasión del ejército más poderoso de la mal América. Numeroso, perfectamente armado, imperial. Andresito cruza el Uruguay por Itaquí y le pega dos sopapos: San Juan Viejo y Rincón de la Cruz. Le pone sitio a Sao Borja. Ya son dos mil quinientos.Tarda y lo corren. En retirada pasa por Yapeyú. El niño que es General está lejos y cada vez más lejos de Buenos Aires. Andresito será su guardaespaldas. ¿Lo sabe? Lo intuye o lo sabrá. Lo sabremos. San Martín sueña mientras arma Cuyo, también gobierna, igual.

La contraofensiva portuguesa se lleva puestos la mitad de los pueblos. Arrasan, destrozan. Andresito se recupera en la guerra correntina. Apóstoles.

El Protector ordena: avance sobre Corrientes. La oligarquía de encomenderos no quiere al Indio general. El indio se la banca pero el General los obliga a limpiar personalmente la plaza. Barra, enjabone y lustre, que se ensucien al fin sus blancas manitos, que se caigan los anillos. La puta oligarquía. 

Va a Misiones, busca a su General (a su Protector). No lo haya. Lo capturan y lo hacen ir caminando a Porto Alegre. Qué cosa con hacer caminar a la indiada, los Kilmes, los derrotados del Sur después. Qué cosa. 

Sale en 1821. Vuelve a entrar a la cárcel, dicen que por una riña. Estos negros… porque los indios son esos negros.

Alzaba la bandera tricolor, que como decía el Protector, era blanca por “nuestra distinción y grandeza”, azul por “nuestra decisión por la República”, y roja “por la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia”. 

Andresito. Andresito, comandante. ¿Dónde te lloraron? ¿Dónde está tu tumba? Adonde llevamos las flores. Al viento. Andresito no estaba y se fue. Dicen cosas, como siempre dicen cosas. El gobernador no tiene campo santo. Es campo santo todo lo que pisó y las páginas que no tuvo y va teniendo. Cosas del revisionismo y de gobiernos, de esos gobiernos desgarbados del pueblo que levantan las losas de la historia de la patria chica y desentierran una Patria Grande.
Se llama Andrés Guacurarí. Es Andresito Artigas. 

“ARTÍCULO 1° — Declárese héroe nacional al general post mórtem don Andrés Guacurarí también conocido como comandante Andresito o Andresito Artigas, como tributo y reparación histórica por su contribución a la epopeya de la emancipación del continente americano. 
ARTÍCULO 2° — Desígnase sede nacional para la conmemoración de la batalla de Apóstoles el sitio histórico, ubicado en la ciudad de Apóstoles, provincia de Misiones, e institúyase el día 2 de julio de cada año como Día de la Conmemoración y Recuerdo de don Andrés Guacurarí.”
Congreso Argentino, en Buenos Aires, a los diecisiete días del mes de diciembre del año dos mil catorce. Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

General Andresito: ¡Ordene!

Datos históricos tomados de www.elhistoriador.com.ar (fuente: Felipe Pigna); www.chasque.net; www.territoriodigital.com.