lunes, 9 de febrero de 2015

PARA MAS DATOS

“Los medios dominantes constituyen la herramienta complementaria más importante de las maniobras desestabilizadoras de las corporaciones económicas de las que forman parte. En ese carácter, intentan generar opiniones, simpatías y antipatías, conductas sociales y hasta comportamientos electorales. La gran capacidad de penetración de ese complejo comunicacional en los distintos estamentos socioeconómicos de la sociedad es utilizada para recortar los hechos de la realidad y construirla en función de sus intereses, poniendo el foco en aspectos secundarios de la misma y transformándolos en esenciales, tergiversando informaciones o, de modo directo, ocultándolas, cambiando datos, responsabilidades y procesos.”


Con esta advertencia tan clarificadora a modo de prólogo, Eduardo Halliburton (docente de posgrado de Políticas Públicas en la Universidad Nacional de Lanús e investigador del Instituto de Estudios Políticos “Rodolfo Puiggrós” del Movimiento Evita) expone sintéticamente su trabajo “Los números de la gestión K. Redistribución del ingreso con más empleo y mejores salarios”, en una nota imperdible aparecida en la edición dominical de Miradas al Sur (11 al 17-01-2015, págs. 4 a 7).

Los hechos de la realidad que se pretenden ocultar, tomando los que se desprenden del informe, son los siguientes:

  •  La pobreza bajó, en los años de gobiernos kirchneristas, desde más del 50% en 2002 a un 15% en la actualidad. Salieron de esta situación alrededor de 14 millones de personas como resultado de políticas activas impulsadas en estos años.
  • Es notable el caso del desendeudamiento: a principios de 2003 la deuda bruta del país alcanzaba al 166,4% del PBI y se la redujo aproximadamente al 44% del PBI a fines de 2013. Esta deuda fue generada por gobiernos anteriores al 2003, y los grupos económicos más fuertes (de los que los medios de comunicación concentrados son parte) tuvieron responsabilidad directa en la generación de esta deuda, su acrecentamiento, refinanciación y crecimiento artificial.
  •  Los gobiernos K decidieron jerarquizar cuali y cuantitativamente el empleo, colocándolo en el centro de las políticas públicas y convirtiendo al trabajo en articulador entre la esfera económica y la social y fuente de dignidad de las personas (es decir, el núcleo del proceso de inclusión social).
  •  Se decidió recuperar la competitividad en la producción (tipo de cambio, sostenimiento del superávit fiscal y externo, inversión pública en infraestructura básica y social, subsidios a la producción, políticas educativas y de ciencia y tecnología, entre otras) y trabajo formal.
  • Implementación de políticas activas de ingresos y paritarias (negociación de convenios colectivos de trabajo).
  • Ampliación del alcance y la cobertura del sistema de protección social (por ejemplo, a través de iniciativas como la Asignación Universal por Hijo).



Dentro del ámbito vinculado al trabajo:
  •  ·         Creación de puestos de trabajo.
  •  ·         Disminución del empleo no registrado.
  •  ·         Reducción de los niveles de pobreza e indigencia.
  •  ·         Incremento de los salarios reales.
  •  ·         Aumentos del Salario Mínimo Vital y Móvil.
  •  ·         Negociaciones colectivas de trabajo a través de las paritarias.
  •  ·         Aumento de cobertura del sistema de seguridad social (incorporación de nuevos jubilados).
  •  ·         Aumento de los haberes mínimo y medio.
  •  ·         Asignación Universal por Hijo y por embarazo.
  •     Programa Argentina Trabaja, que permitió la inserción de personas con dificultades para incorporarse al mercado de trabajo a través del monotributo social.

Y más en fino…:

Salarios
  •  · La desocupación bajó en el período 2003-2013 aproximadamente del 22 al 6,4%. La subocupación en el mismo lapso pasó del 16 al 7,8%.
  •  ·      Se sumaron alrededor de 4,5 millones empleos al universo de puestos de trabajo formales. Para 2013 el número de trabajadores formales fue 59% superior al identificado en la década de los noventa y un 86% superior al nivel observado antes del kirchnerismo.
  •  ·        El número de trabajadores industriales que en 2003 era de 766.000 personas, ascendió en 2013 a 1.240.000 trabajadores (un 60% más).
  •  ·     Los trabajadores informales representaban el 49,5% de la población ocupada en 2003, y bajó hasta llegar al 34,5% en 2013. En estos diez años, por cada 100 nuevos puestos de trabajo, 90 son registrados, una proporción exactamente inversa a la década del ’90.
  •  ·   Los sueldos de los trabajadores privados registrados (formales) se incrementaron de $ 967 (salario promedio en 2003) a $ 8.107 (2013), lo que representa un aumento total de casi 800%.
  •  ·      El nivel de precios al consumidor creció un 389%. Tomando el dato del punto anterior tenemos que efectivamente se dio lugar al proceso de crecimiento del salario real más relevante de la historia reciente.
  •  ·      El Salario Mínimo Vital y Móvil estuvo congelado en $ 200 desde 1993 hasta 2003. A partir de ese año el gobierno Nacional inició una política de aumento sostenido que lo llevó de esa cifra a $ 3.300 en 2013, es decir un aumento superior al 1.500%.

Distribución del Ingreso
  •  ·     La participación de los trabajadores en relación al capital generado, creció entre 2003 y 2009 alrededor de 10 puntos, de 31,3 a 41,4. A partir de 2009 la disminución de la tasa de crecimiento salarial y el menor dinamismo observado en la generación de puestos de trabajo determinó un estancamiento de la estructura distributiva, que se ubica en alrededor de un 40% (participación de los trabajadores) hasta el 2013.

Políticas Sociales

  • En el período señalado, la cobertura previsional pasó del 66,1% de la población con edad de retiro al 94,6%. Esto ocurrió debido a la decisión del Gobierno Nacional de incorporar a una gran cantidad de personas que no reunían las condiciones para alcanzar su jubilación por diferentes motivos (uno de peso: el incumplimiento patronal a hacer los aportes jubilatorios). En diciembre de 2003 existían 3.158.164 jubilados y pensionados nacionales, mientras que a fines de 2013 llegaron a 5.903.589 (una aumento del 87%).
  • La Asignación Universal por Hijo alcanza a 3.410.061. El impacto directo de esta medida implicó una reducción de entre el 55 y 70% en la indigencia y una caída aproximada de un 30% en los indicadores de desigualdad distributiva.
  • Asignaciones familiares por hijo: se repartieron beneficios a 4.387.165 niños, niñas y adolescentes.
  • Progresar: a fines de 2014 los beneficiarios inscriptos ascendieron a 861.280.
  • Si se toma la población según escala de ingreso individual, se comprueba que en 2003 la diferencia entre el 10% de la población más pobre y el 10% más rico era de 32 veces; en 2013 esa diferencia se redujo a 20 veces.
  • En 2002 existían un 50% de pobres. En el período kirchnerista, la pobreza se redujo en un 35% (unas 15 millones de personas). Asimismo, la llamada clase media pasó del 24 a casi el 50% en el mismo período.
Los problemas pendientes en empleo y salarios

  • El mercado laboral mantiene características de fragmentación y heterogeneidad, que se evidencia en diferencias de calidad y protección social entre trabajo registrado e informal, y además una disparidad salarial entre ambas situaciones.
  • Los asalariados no registrados (sin protección social, derechos laborales y aportes jubilatorios) se ubican en un 34%, es decir, unos 4,2 millones de trabajadores. De ese total, casi un millón correspondería a trabajo doméstico en casas particulares, mientras que el resto (3 millones, un 75%) se desempeñaría en “unidades productivas”.
  • Los sectores de menores ingresos (40% de la población más pobres) sigue constituyendo la mayor porción de trabajo informal.
  • A fines de 2013, la remuneración principal del 32% de la población ocupada (alrededor de 3.500.000 trabajadores) estaba por debajo del salario mínimo vital y móvil. Entre los trabajadores formales del sector privado también existen diferencias muy grandes de ingresos.
  • Si se analiza la distribución por estratos sociales, las diferencias son significativas: el 23% (clase alta + clase media alta) se apropiaba del 63% de los ingresos totales en 2012, en tanto al 47% más pobre sólo le tocaba el 14%. Asimismo, se puede ver que el 7% (aproximadamente 2,8 millones de personas) se quedaba con el 36% de los ingresos totales.
Los datos tomados para la elaboración del trabajo se basaron en estadísticas de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Centro Cifra de la CTA, la consultora estudio Bein, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

La combinación e interpretación de los datos siempre da lugar a controversias, es cierto. Lo que no se puede negar –considerando que existe objetividad y claridad en la información- son las tendencias positivas que señala claramente el informe publicado en el periódico citado. En este sentido se habla de una “década ganada”.

Cuando se lanzan tan livianamente prejuicios en formato de conceptos, tales como “planeros”, en referencia a hombres y mujeres pobres reunidos generalmente en cooperativas que revistan en el área del Ministerio de Desarrollo Social; embarazos provocados a propósito como medio de obtener un ingreso sin trabajar (la Asignación Universal por Hijo); subsidios a la “vagancia”, que aluden a sectores humildes que reciben alguna ayuda estatal y por ese motivo serían cooptados para operar para ser conducidos como ganado en actos políticos K; y otras muchas barbaridades que se dicen y se escriben, se denota no sólo ignorancia sino un profundo desprecio por el pueblo y las políticas que tienden a la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Se trata de valorar la base construida en estos años -los “años K”- para avanzar en lo que falta, luego de la catástrofe de rifar un país en la timba del neoliberalismo durante tantos años.




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