martes, 15 de agosto de 2017

CON EL PASO CAMBIADO



El oficialismo salió a festejar pronto (apenas habían pasado las nueve de la noche) y mal. La puesta en escena a la que nos tiene acostumbrados (en Costa Salguero con su "dueña" sonriente, la posible futura diputada nacional y ex Coas, la actual jefa de la Legislatura porteña Carmen Polledo). Alegría, mucho globo, papelitos, pantallas gigantes, onda fiesta electrónica creamfields, jóvenes cool. Y mucha -pero mucha- venta de humo. La cuestión era mostrar un triunfo nacional, y de paso tapar la indefinida elección en la provincia de Buenos Aires enfrentando a CFK.  


Las PASO operan como una gran y costosa encuesta nacional, ya que son pocas las fuerzas políticas que las utilizan para elegir candidatos en vistas a la elección nacional efectiva. Y como son útiles en tren de ver cómo viene la mano, vamos paso a paso a pensar en voz alta. De lo que lea, estimado compañero, algunas cosas ya se les habrán ocurrido o se las habrán comentado; con  otras espero sorprenderlo. Bien...


La Bonaerense

Cristina no iba a ganar por diez puntos, ni por cinco, como se ilusionaban (engañaban) muchos compañeros con tanto entusiasmo como desapego de la realidad. Tras la derrota de 2015, era lógico pensar que el panorama no cambiaría tanto, porque el famoso descontento que aún no se verifica en toda su dimensión no suele trasladarse automáticamente al voto, así como así. Pero si se podía ganar por poco, y también perder por poco. Igual no pudo ser; luego de la fiestita para los medios la orden que bajó al Correo fue la de cruzarse de brazos (y ahí está el video ¿no?) y no cargar una mierda, salvo los distritos favorables al candidato Bullrich. Como sabemos, la cosa se fue poniendo espesa y cuando los guarismos se equipararon, se paró del todo la carga del escrutinio provisorio (faltaban 07 centésimas para que la exPresidenta pasara al frente). Es posible que termine ganando, pero lo real es que el gobierno mostró su costado fraudulento (bien republicano, como aquello del "fraude patriótico"), manipulando datos que nadie podía controlar como correspondería. Por las dudas, el presidente se cuidó bien de decir que habían ganado la Provincia de BA. Vidal festejó no obstante, sufrió un poco ante las cámaras y suplicó que no aflojemos porque el cambio se consolida. Menos mal.


Digamos que CFK ganaba 14 de los 24 partidos del conurbano. Clarito triunfo en Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, José C. Paz, La Matanza, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno y Quilmes. En Hurlingham lo hacía por menos de un punto. Para conocimiento de la gilada, digamos que los Intendentes cumplieron y bien. Por su parte, el simpático de Bullrich triunfaba cómodo en San Isidro y Vicente López, y con menos pero lo suficiente en Morón, Ituzaingo, Tres de Febrero, Lanús, San Fernando, San Martín y Tigre.


En La Matanza (escrutados el 86,28%) Unidad Ciudadana ganaba con el 46,3% (Cambiemos 24,8), con picos espectaculares en lugares como Virrey del Pino: en muchas escuelas superó el 70%. Por decir algo, leyendo diarios.


La avenida del medio de Massa es de ripio, va al costado de la autopista, y está poco transitada. Usar la grieta, tanto contra ajustadores como contra corruptos, no funcionó. No fue polarización sino falta de realismo, para una fuerza política que acompañó casi todas las iniciativas legislativas del oficialismo nacional y provincial. En fin. 


Lo de Randazzo no voy a comentarlo porque no dseo perder tiempo en un fulano que me cae mal, que considero un desagradecido y mal parido. Espero que sus seguidores sencillamente lo abandonen y piensen de dónde vienen, ya que parecen no saber a dónde van.


La cuestión es que un 65% de bonaerenses no acompaña a la mejor gobernadora de la historia. 


La Porteña

Una brutal elección de Elisa Carrió, que arañó el 50%. El PRO gobernante está asentado en la Ciudad sólidamente, vino para quedarse y con este dato duro (muy duro) habrá que hacer los análisis y proyectar lo que sigue. Filmus cumplió su parte (Unidad Porteña es la segunda fuerza, aunque no pudo romper ese sólido 20 a 24% en el que nos arrincona la vecindad) y se confirmó que la estrategia de unidad planteada por Víctor Santa María era correcta. La entende entre el PJ tradicional y La Cámpora (el núcleo básico del acuerdo) mantiene unido al espacio y permite alianzas hacia el progresismo y también hacia sectores más "prudentes". Lo dicho ya en el anterior "Las reglas del miedo" (véalo en este mismo blog, es la nota anterior a esta) vale para esto, como para no andar repetiendo cosas. 


El país "federal"

Primero, el bochorno de Santa Fe. El gobierno liberal festejó también un triunfo que no fue y, utilizando los mismos métodos para falsear lo que pasó (y de allí lo de "fraudulento") a lo largo de una noche larga, el Chivo Rossi se alzó con un triunfo merecido y reconfortante. Ojalá sirva para unificar y potenciar al peronismo santafesino de una vez (y no digamos más, porque los compañeros de esa provincia saben bien de lo suyo, uno toca de oído). El oficialista Frente Cívico encabezado por el Socialismo quedaba en un oscuro tercer lugar con el 13,2%.


Cambiemos ratificó su peso en las provincias que gobierna como Mendoza, Corrientes y Jujuy. Ganaron impresionantemente en San Luis, aprovechando el desentimiento entre el expollo Poggy y batieron a los Rodríguez Sáa por casi 20 puntos (57,5 contra 38,3%). En Entre Ríos, superaron al Justicialismo moderado de Gustavo Bordet (47 a 42%). Santa Cruz, como era de prever, fue la piedra del escándalo por lo simbólico, el candidato Eduardo Costa (radical de Cambiemos) se llevaba un 46,3 contra el 28,5 del Frente para la Victoria. En La Pampa caía la lista del gobernador Verna por 11 puntos. Algo parecido pasaba en Neuquén, en donde el oficialismo nacional le ganaba al Movimiento Popular Neuquino, en una elección más repartida. 


Pero ojo, porque ahí se termina la fiesta. En Santiago del Estero, los Zamora atronaban con un 65% y le sacaba más de 50 puntos a Cambiemos. En Misiones, Closs hacía un 41% frente al 28,5 del PRO. Se mantenían ganando, los chaqueños Peppo y el Intendente de Resistencia, el compañero Jorge Capitanich. El Frente Chaco Merece más hizo un 43,6 contra el 37,2 de los radicales que Cambiaron (de pelo, no de mañas). Catamarca le sacaba al Gobierno Nacional 10 puntos; Formosa con el difícil de explicar Gildo Insfrán alcanzaba una nueva victoria por más de 20 puntos.


También ganaban los gobernadores Uñac de San Juan y Manzur en Tucumán. En la Rioja, Carlos Menem (cuya candidatura pende de un hilo y está a disposición de un fallo judicial) se imponía con el 44,6 contra el 36,1 de Cambiemos. Salta con Urtubey -la cabeza del anti o no cristinismo- iba 37 a 25 y también ganaba. Allí el kirchnerismo se quedaba con un 17,2 al margen de las huestes del gobernador.


Emilia Soria, hija del malogrado gobernador Soria, asombraba con un amplio triunfo en Río Negro batiendo a Cambiemos y al gobernador Weretilneck, ese oportunista que quedaba tercero.  Por último, en Chubut también ganaba el Frente de Das Naves.


Es decir, el peronismo provincial -en sus variadas formas y estilos- se mantuvo y habló alto y claro.


Y para terminar...

El triunfo nacional no lo es tanto. A una secta liberal aggiornada que se atrincheraba en la unitaria Buenos Aires, el radicalismo (tras su larga decadencia tras el desastreDelaRúa) mutado y reconvertido le dio el soporte para pasar la zanja de Alsina. Hoy, Cambiemos -con su núcleo PRO- es una fuerza nacional, sin discusión. Nada hubiera sido posible sin los guiños de la Dra Carrió, ni la complicidad de personajes como Aguad, Sanz o de la calaña de Morales. También es un triunfo radical, que es hoy un partido conservador. 


El peronismo resiste..., también a la unidad y al liderazgo que tiene, les guste a alguno o no, en la persona imprescindible de Cristina Fernández de Kirchner, diputada, senadora, dos veces Presidente, y alma de un peronismo que no se entrega ni se entregará. 


Distintos, con el mismo corazón y las mismas convicciones, cuando el pueblo quiera, pero vamos a volver.

sábado, 12 de agosto de 2017

LAS REGLAS DEL MIEDO

Asusta la posible vuelta del  “populismo”.  Es decir una victoria amplia de CFK en las elecciones… ¿las PASO que eligen candidatos?, ¿las legislativas de octubre?, ¿las de 2019? Vaya uno a saber, pero la cuestión es que asusta mucho. Y de acá que eso explica –cabalmente- que los capitales no quieran asomarse por el país, que no lluevan como se esperaba. Que nada salga como se esperaba, o como prometieron (que no es lo mismo).

Esta explicación para pelotudos que suele usar el conglomerado “político” gobernante, sirve para dos cosas (y mire que encima estamos en tiempos electorales): una, justificar el incumplimiento de promesas light , pero promesas al fin; y dos, llamar la atención sobre el peligro latente y constante del llamado “kirchnerismo”, peronismo K, peronismo de estos años, como usté desee denominarlo.

Seguimos haciendo análisis (balbuceos en realidad) sin tomar en cuenta aún los resultados electorales ya que no se han producido… Ocurre que esta gente vuelca en sus boletines de La Nación o Clarín a diario, la posibilidad de un triunfo de Cristina Kirchner y, en ese caso, su proyección a una segura candidatura presidencial que encolumnaría detrás suyo a todo el peronismo, porque ya se sabe somos una manga de pollerudos. ¿Muy adelante se van, no? Es sospechoso todo ese miedo.

Cuando uno indaga sobre el tema un poco nomás, sale el asunto de las “reglas de juego” económicas, porque son las que cambiarían si volviera al poder el temido “populismo”. Y uno hace memoria y no puede recordar una revolución socialista ocurrida en tiempos recientes, confiscaciones, fusilamientos de empresarios, incautación de bienes, prisión de opositores, qué se yo. No, uno lo que recuerda es un gobierno que puso un poco de orden en una casa que estaba a la deriva, a la que le habían afanado hasta los marcos de las ventanas. El peronismo –versión pingüinos- tuvo la dura tarea de la reconstrucción material y moral del país. Pero eso ya es opinar, y a esta gente no le gusta (que opinemos nosotros).

¿Y cuáles serían las reglas de juego que los satisfacen? Las que hay ahora, piensa uno, con mercados desregulados, con una débil labor de contralor estatal, con un Banco Central que cuida la moneda mirando la tómbola financiera, con la devolución de los privilegios al “campo” y los productores decimonónicos de materia prima. Cosas como esas. Pero no, eso también les suena a “populismo” por lo demagógico de no animarse a llegar hasta el hueso. El Capital quiere cirugía mayor, aunque muera el enfermo (que ya sería culpa del enfermo, viéndolo bien).

Terminar con el “costo argentino”, ese curiosos adicional que debe cargarse a la proyección de gastos de la producción y/o el gran comercio y que tiene que ver con cuánto cuesta un puesto de trabajo según la ley, cuánto cuesta en blanco. Y les parece mucho. Terminar con un sistema jubilatorio solidario que no cierra, dado que no se muere toda la gente que debería, algunos duran por demás y otros tardan un montón en incorporarse al mercado laboral, vaya a saber por qué. Y porque inescrupulosos pseudo empresarios evaden las cargas… no, eso último no. Terminar con un poder sindical que defiende intereses profesionales corporativos, es decir a sus representados (nosotros), manga de burócratas… Modificar –sería fantástico poder directamente “anular”- tópicos abusivos a ojos patronales de los Convenios Colectivos de Trabajo; espaciar o eliminar las Paritarias. Rebajar salarios, incrementar horas de trabajo (a contramano de tendencias europeas que reducen jornadas laborales), flexibilizar tareas. Ese sería un combo interesante, algo que si daría confianza como para invertir…

Faltaría algo y es que el Estado debería poder desarmar, neutralizar en forma permanente la protesta social que seguramente es la reacción segura a un programa neoliberal de semejante calibre. Y para lograr ese objetivo, lo único que hay que hacer es desacreditar, desarticular, reprimir, perseguir, destruir y/o corromper absolutamente al peronismo. He ahí el secreto de las “reglas de juego”, un juego en el que el peronismo y los peronistas, y sus amigos, y sus posibles aliados, y los que alguna vez pudieran ser, no existan. Que el país burgués se libere finalmente de su horrenda maldición.

Los gobiernos mal llamados kirchneristas (son peronistas) han rescatado gran parte del legado del peronismo original, mientras el país entraba con furia en el siglo XXI. Se le pueden hacer estatuas a Perón, total, hasta un presidente liberal puede inaugurar una. Total… “De Perón y de Evita hay que acordarse todos los días cuando se gobierna”, solía decir Néstor Kirchner cuando explicaba por qué no andaba parafraseando continuamente al General como una letanía vacía. De eso se trata y eso es lo que temen.

Entonces no se refieren a una elección, porque se pueden perder elecciones como se perdió la del 2015. Lo que hay de fondo es el malestar constante del poder económico por la vigencia de un pensamiento y un Movimiento que –aún atravesado por todas las contradicciones y con muchos avivados colgando de sus alas- tiene un inocultable vicio de igualdad y rebeldía. El peronismo, aún en el afán cotidiano por ser parte del sistema, nunca perdió su costado contracultural. Ni aún con esa camada de Universitarios Peronistas de los setentas en el gobierno, no se pudo abrochar un saco cruzado, cambiar la bic por una mont blanc, tener un vocabulario sin esas puteadas tan evitistas y estar tan bien vestida a la vez…


Como que Viva Perón ¿no?

martes, 8 de agosto de 2017

PORTEÑADAS



Una ciudad en la que Elisa Carrió mide más del 40% en la intención de voto, es una ciudad cuanto menos complicada. Capital Nacional del mal humor, elige justamente a quien mejor representa la inquina, el odio reconcentrado, un gorilismo acérrimo, bajo la sospechosa pátina de pretendida honestidad, siempre pronta a juzgar y acusar de las peores cosas al otro. Tal para cual. No hay una misteriosa Buenos Aires, si una prejuiciosa y atemorizada. El enojo de la candidata -sus formas mansas y su infinita violencia- encubre la impotencia y mala entraña de muchos desgraciados que sueñan con despertar poderosos. Y esto lo dice un porteño -aunque del puerto de San Isidro, ese antiguo principado eclesiástico- que no será de pura cepa, pero que lleva demasiado tiempo buscándole virtudes curativas al veneno de los ofidios. En fin.

Parece que hay novedades en estas elecciones también, aparte de pesadillas como las reseñadas. Una noticia es que -siempre al parecer, con los números en la mano hablamos- Unidad Porteña (ex Frente para la Victoria + recientes amiguitos) se mantiene como segunda fuerza, y lejos del oficialismo hay que decirlo. Es decir que vuelve al lugar perdido en la anterior elección, cuando el lucero Lousteau irrumpía como si la 125 se le hubiera ocurrido a Biondini. Vamos a ver qué pasa ahora; pero si así ocurriera lo que dicen las encuestas se confirmaría que el peronismo -con sólido piso del 20% a mano del candidato que fuera- y sus aliados es la segunda opción en la Capital. Y que tiene todo un futuro que ganar, si alguien estuviera dispuesto a creerlo.

Por supuesto que esto debería ser escrito tras resultado, pero de eso habrá demasiado. A mi me gusta la especulación con aires de anticipación (que le da un toque ¿no?) y de ahí a opinar como un sanguango. 

Un programa peronista para la ciudad (y aliados progresistas, ocbio) puede garpar mucho y va a ser lo que se deberá hacer si alguna vez se pretende gobernar esta Aldea. Por los votos, el peronismo nunca gobernó BA, lo hizo si cuando el presidente mandaba unitariamente su delegado. Habrá que pensar en otra forma, en otras campañas, en otro tiempo en el que haya espacio para pensar la Autónoma y no esperar solamente ser ese veinteporciento que se necesita para volcar a un resultado más grande. Mientras se discuta a quién parecerse, vamos mal. No damos el piné para ser de los Pinedo (u otro oligarca dendeveras), ni parecemos progredepuraraza. Y desde ya, no pasamos por radicales. Somos lo que somos: productivistas hasta la médula, mercadointernistas, repartidores de superplusvalías, elevadores sociales y seriales. Punto. Con eso debería bastar para comenzar...

Uno sabe que siempre se buscan culpables, que el candidato, que la campaña, que esto que lo de más allá, y bué... Quién sabe si no da un poco de cosa plantearse lo del poder, aunque se trate solamente del poder político. Pero llegará y esta fuerza -con el peronismo en el medio y a la cabeza- madurará. Algún día todos (casi todos) te miran y se dan cuenta que siempre estuviste ahí. Para ese día se hacen las campañas y milita la gente (no solamente, pero por mucho). Paciencia.

Mientras, en una puta Ciudad cabeza de un país del tercer mundo, la señora Carrió se caga de risa y muestra los dientes.

martes, 1 de agosto de 2017

DAÑO


No pasaba. Gente que se queda sin laburo, no pasaba. Siempre alguien se queda sin trabajo, cierto, pero tantos y de tantas empresas... día por medio te enterás de alguno, o la famosa pyme que se cae, miles de emprendimientos que se desploman bajo el cacareo negador de explicaciones oficiales tremendamente mentirosas. Los que la pelean, bueno, ahí van cagados a palos. Uno dice que antes también, cómo olvidar el gendarme de Berni tirándose arriba del autotrosko ¿no? Cortes que terminan para el carajo si osan pisar una línea del metrobús... Y la sistematicidad de la respuesta es lo que antes no era la práctica, hasta la yuta parecía antropomórficamente parecida a un ser humano (sin exagerar, claro).

No pasaba que comiencen a aparecer esos futuros abuelos cuyos hijos no verán levantarse para llegar temprano, padres que changuearán sin horario ni sistematicidad, nenes que no aprenderán esa puta "cultura del trabajo"  tan dignificante (a la vez que plusvalórica). Ya comenzó la segunda época de marginados que irán haciéndose marginales, los están haciendo marginales a imagen y semejanza del Capital (que no los quiere). Nenes que ven gente grande que llora, que se grita, que se enoja, que se va a la mierda. Veredas rotas, cuando estaba empezando a arreglarse el barrio.

Una persiana, otra persiana, muchas persianas. Bajando. Rebusques a menos. Comenzó la sobrevida que no es nueva, si sabemos, pero alcanza rápido y se lleva a más. Y más rápido. Porque romper es una acción rápida. Sacar el Estado de lugar, saquear al Estado y decir que pasa porque había muchos subsidios. Y ahí está el corito de castrati trinando mientras la tele nos lleva puestos.

La changa del carro los fines de semana vuelve a ser el todoslosdías; los fulanos que duermen en la calle parte del mobiliario urbano. Decir "homeless" es de una tilinguería pelotuda y garca (por favor, no lo use). Son las flores de una primavera liberal en pleno invierno.

Pasan también cosas más abstractas, lejanas, que no se tocan, como que ahora de nuevo la deuda externa crece, se multiplica exponencialmente en una timba que el común no ve. Lo saben, si hasta Clarín se los dice pero como para que no lo vean. Pasa a futuro. Y nos han robado el futuro, es la verdad.  Porque a veces el pueblo es lo peor que tenemos (el que no se atreva a la herejía, no sabe lo que se pierde).

No pasaba que la historia diga que se repite, cuando se sabe que miente. Sin embardo, ahora no son los noventas, cuando una banda peroportunista se disfrazó de liberal y empezó a hacer política para robar, cuando siempre se había hecho al revés. Y sabe qué cosa curiosa, ahora parece que no hay política, por eso le digo que no se repite...

Vamos a hablar un poco más en serio. Desde que comenzó la revolución  conservadora en los ochenta, se trataba de ver cómo nos insertábamos en la globalización... Entramos de la mano de Menem, como usté ya sabe, y así como ciegos en un laberinto nos llevamos puestos toda los talleres de los cuarenta, los logros de los cincuenta y el modernismo ingenuo de los sesenta. Habían apagado la luz (o uno se quedó con la guita y no pagó la boleta). Y así como en ese gran reparto de la revolución industrial que no tuvimos, nos metieron a crecer para los de afuera. La globalización es la gran conquista de la utopía neoliberal, en un mundo en el que el capitalismo triunfó de punta a punta. Los sabandijas se pasaron las ideologías por el forro de las pelotas y entregaron las joyas de la abuela y el también el cadáver. Quedamos en pampa y la vía (cerca de casa).

Ya sé que se recuerda nada más eso del corralito y los golpes furiosos de los ahorristas. Y porque a cada chancho le llega su duhalde, los bancos se salvaron, los deudos cobraron, se suicidaron o se cansaron. Y el sueldo promedio finalmente fue de doscientos dólares. Ojalá se acuerde o aún sepa leer, no sé. El pueblo recibió otra clase de resignación, porque detrás de los quilombos y los dos días de furia y treinta y pico de muertos, algo te gana el alma. Y es malo.

Ahora, siempre es ahora. No es muy distinto, aparte de que se vino la langosta y se lastra todos los brotes (nosotros sí que teníamos brotes verdes), aparte que arrasan, aparte de toda la mascarada hueca y la perversión imperdonable de un color tan bello como el amarillo, estos tipos quieren remodelar la globalización. Parece que toca el turno de bajarnos la mirada, sacarnos esa cervical de mierda que nos mantenía con la frente un poco más alta, darnos un boleo en el orto y ponernos en nuestro lugar que esa ahí, en la cocina. Nos ven como a sirvientas en los treinta.

Hacen daño, no pueden hacer otra cosa. Lastiman.

El peronismo en el que creo, en el que creemos, es la otra utopía increíble de robarle al capitalismo sus cosas y empezar a repartirlas como si no hubiera tiempo, es esa gran reparación que comenzó a curar algunas heridas, levantó a los pibes del barrio y les puso esa compu en las manos y la asignación en el bolsillo a la vieja, los dientes y los lentes, la jubilación para viejos y viejas pasados por encima. Algo de orgullo, algo de heroísmo y un cachito de mística para los que se hicieron militantes (y los que casi no éramos ya). Una entrada a la globalización con panzas más llenas y sin desear vidrieras. Y lo demás lo estábamos viendo, porque se trata del Capital...  Algo siempre se nos ocurre. Sabe...

Algunos  desearían que la campaña fuera más política, más qué se yo, y no tanto hablar de lo que perdimos, o del daño. Pero es que tenemos que hablar del daño porque sólo así se puede ver claramente la fiesta de los indolentes, de los insolentes, de los durmientes y de los desalmados. De los hijos de puta que manejan los titulares y la tele y se cagan de risa, y se nos cagan de risa en la cara.

Ah...si hubiera sido posible ser ese cáncer que vivaron en una pared y curarlo. Arrojar la revancha lejos como una  pedrada al cielo y no comerse el garrón de la derecha otra vez dueña. Hay que mirar de frente al daño. Y terminarlo. El tiempo que lleve  y las veces que haga falta.

No es así compañero, le pregunto.         


martes, 11 de julio de 2017

EN QUIEBRA


“Uno de cada cuatro despidos del segundo trimestre del año se debió al cierre de empresas. La proporción es aún mayor en el caso de la industria, donde la relación entre cesantías y cierres sube a uno cada tres casos.”

Esta es la conclusión que se extrae del Informe presentado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), utilizando fuentes sindicales, noticias periodísticas y datos de los organismos del Estado (Sistema Integrado Previsional Argentino –SIPA- y la Encuesta de Indicadores Laborales –EIL-, mediciones publicadas por el Ministerio de Trabajo. Pero vayamos a los datos y a la reflexión:

 (…) “El informe advierte que ‘hasta el momento, los despidos no habían estado relacionados directamente con el cierre de la empresa en sí, sino con procesos de ajuste’. Desde comienzos del año, se vienen sumando 3700 nuevos trabajadores afectados por mes.”(…) “lo que se observa en este segundo trimestre de 2017 es un incremento sensible de la pérdida de puestos de trabajo a raíz de cierres de plantas o empresas.”

(…) “…, la hipótesis es que el cambio en la tendencia responde a que se ha agotado ‘una primera etapa en la que las empresas intentan ajustarse, despiden personal eventual, cortan horas extras, reducen algunas tareas en términos de cantidad de personal’, y hemos llegado a un punto en que finalmente la decisión que queda es cerrar. ‘Hay una diferenciación por tamaño, que está relacionada con el hecho de que en las empresas de mayor porte la política de cierre tiene que ver con mejorar la rentabilidad, en cambio en empresas de menos de 200 trabajadores el cierre está relacionado con una crisis terminal’, …”

Y el ciclo se da así: “… a una oleada de despidos industriales sigue otra de despidos de los servicios, como consecuencia de la reducción del consumo interno. En el mismo sentido, así como la onda expansiva iniciada por los despidos industriales golpea en los trabajadores de servicios, ambas afectan a los trabajadores informales, una franja que es especialmente vulnerable por estar integrada por los empleados en negro, que carecen de protección legal.”

Son casos concretos que se filtran en los noticieros, en medio de un sinfín de huevadas: “Nuevas suspensiones en Alpargatas y despidos en Dass, Puma y Globito son algunos de los casos…” (…) “En la producción de alimentos y bebidas el cierre de Pepsico, líder en el mercado de snacks con su marca Lays, dejó sin empleo a 600 personas…” (…) “Los petroleros continúan en crisis. Los despidos de Atucha están directamente vinculados a la política de Cambiemos para el sector energético. En autopartes huybo 500 nuevos cesanteados y suspendidos, al igual que en las químicas, que sufrieron 450 bajas por despidos y suspensiones (Carboclor, Colorín, Lanxess y Resimax). Sumaron también despidos las industrias ferroviaria, láctea, curtiembres, frutihortícola, gráfica, calzado, frigorífico, madera y muebles, envases y embalajes, pesca industrial, laboratorio, materiales de construcción y plástico. Entre los servicios, el comercio concentró casi el 70 por ciento de los despidos y suspensiones. Carrefour, Disco y Walmart son algunos de los reseñados.”

La cuestión es que…  “En el acumulado desde diciembre de 2015, desde que asumió la presidencia Mauricio Macri, el CEPA totaliza 264.143 despidos y suspensiones brutos (76.526 del sector público y 187.617 del privado).” Esos vendrían a ser los únicos brotes verdes que se registran, lo demás es lisa y llanamente un country poblado de mentiras. Cambiemos.

¿Se trata de un caso más de Errorismo de Estado? Claramente no. Sin obviar la incompetencia y falta de cintura política, lo que registra el Informe es el resultado de decisiones políticas concretas de un gobierno que pretende demoler un esquema de productivismo-superávit fiscal-mercado interno para instaurar (o reinstaurar) otro de validación financiera-reprimarización productiva-mercado externo. El empleo entonces, es un “costo” variable, sujeto al juego de la tasa de ganancia y a los requerimientos y dictados de los centros internacionales de poder económico. No hay gente detrás de las cifras de Cambiemos, se trata sólo de si resulta eficaz con el objetivo o no. Y tanta gente trabajando, evidentemente no. 

El empleo es parte de la pesada herencia del gobierno populista, ese que entendía que por cada fulano sin trabajo había consecuencias generacionales, tragedias personales, representaciones que aguardan socialmente para explotar.

Sucede que al gobierno anterior, la gente le importaba.

* Lo entrecomillado y en negrita viene de: “Después del ajuste, los despidos por quiebra”, Página 12 del 10-07-2017, págs. 2 y 3.

viernes, 7 de julio de 2017

"...DE LOS TRABAJADORES, Y AL QUE NO LE GUSTA..."

En la foto, Omar Plaini –secretario general del gremio de Canillitas y diputado nacional- agradece emocionado la presencia y apoyo de un nutrido contingente de militantes y dirigentes de ATE Capital Federal, en la puerta de su sindicato. Fue en esta semana.

Plaini -además miembro importante del consejo directivo de la CGT- fue, como se sabe, suspendido en sus funciones sindicales, allanada la sede del gremio, intervenido el mismo y ocupado con fuerzas de Gendarmería. Todo a cuento de una vieja causa por supuestas irregularidades en una elección de 2013, que fuera desestimada por la Suprema Corte, y que ahora –casualmente tras el apoyo del sindicalista a la lista Unidad Ciudadana de CFK- es resucitada por un juez que hace gala de la separación de poderes al uso nostro del neoliberalismo Cambiemos.  Como excusa, una verdadera berretada. Como método recuerda en algo al asalto de los comandos civiles en el ’55 para destruir el sindicalismo peronista (y el peronismo, objetivo fundamental de ese momento y de este también).

No extraña la solidaridad inmediata de un gremio que revista en las filas de la CTA (ATE) con un alto dirigente de la CGT. La solidaridad es entre organizaciones de trabajadores cuando es agredido uno de sus miembros, uno de sus dirigentes. Allí no hay diferencias, o si las hubiere, se diluyen porque el que agrede es el enemigo de los trabajadores y agrede tratando de tener injerencia en la vida sindical. Hace tiempo, el movimiento obrero organizado obró de similar manera (defendiéndose) cuando otro gobierno de la democracia hizo el intento de intervenir pretextando la democratización de los sindicatos, a los que entendía como corporaciones. Fue la fallida ley Mucci.

En este caso, como en otros (llevamos ya cuatro intervenciones a sindicatos en este mandato presidencial), el apoyo y la solidaridad nada tienen que ver con intentar la impunidad ante iniciativas judiciales, por más dudosas que éstas sean. Los trabajadores defendemos y protegemos nuestras organizaciones. Lo bueno o lo malo del funcionamiento de los sindicatos debe ser cuidado o modificado por los trabajadores organizados y hay toda una rica historia que lo demuestra. Uno sabe –vaya que sabe- que los sindicatos tienen sus cosas: burócratas, traidores, chorros, y también representantes dignísmos de bases reales que muchas veces están a la cabeza de sus gremios porque allí los han llevado sus compañeros. Entonces, no vamos a caer en la tentación gorila de zamarrear dirigentes porque lo señala algún estamento del Estado (y menos aún, cuando ese Estado está representando cabalmente al Capital).

Hay historia pegada en este celo… camadas de anarcos inmigrantes y criollos, socialistas cabezones, los “sindicalistas revolucionarios” y también los comunistas obreros, que nos han legado el mandato de la independencia, de creer en nuestras organizaciones. Y después, el peronismo, bancado a morir el 17 de octubre por dirigentes y laburantes que se hacían peronistas en el mismo momento que inventaban el Movimiento, fue la forma de construir una identidad de trabajadores junto al Estado, con el Estado a favor, pero nunca desde el Estado. 

Ahora el panorama se complicó. A los despidos ocurridos desde la inauguración de este gobierno neoliberal (y conservador) en el Estado (¿recuerdan lo de la “grasa militante”?) se sucedieron –y siguen en una nueva ofensiva- muchísimos despidos en empresas privadas, suspensiones, y cierre de miles de PyMES. Pero eso es la periferia del cambio de modelo por uno de especulación, primarización y endeudamiento. El objetivo es el mercado laboral, bajar el “costo argentino” que tanto les molesta, terminar con la mala costumbre de las paritarias y modificar a la baja los convenios colectivos. Naturalizar la flexibilización laboral y terminar con derechos adquiridos. Se preparan para esta contienda del Capital contra el Trabajo; los envalentona tener votos para estas cosas, algo que no había ocurrido antes con la derecha…

Muchas veces uno dijo que el peor sindicato resultaba ser más beneficioso que el mejor patrón. Tal vez exageraba –todos pueden contar casos que desmientan lo afirmado- pero no en el fondo de la cuestión. En épocas de apuro –como ésta- es mejor tener laburo que perderlo, estar en blanco que a la deriva, tener el carné del sindicato que ahorrarse el aporte como un pelotudo. Es momento de andar juntitos, con la menor cantidad posible de diferencias, porque la voracidad obscena de esta gente no tiene límites. Quisieran vernos arreglando salario y condiciones de trabajo puesto por puesto, escritorio por escritorio o mejor, aceptando lo que ellos digan y punto. Hacer de cuenta que estamos en 1942 otra vez.

Por eso no es raro escuchar frente a la puerta de Canillitas el “¡Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode!”, seguido por el “Borombombóm, borombombóm, los sindicatos son de Perón!”. Cantaban los mismos, no eran consignas antagónicas.




sábado, 1 de julio de 2017

EL HONESTISMO

“Lo único que me importa es que sean honestos”… Viene a ser: decir la verdad, no robar, no engañar. Y pará de contar; se me da que no sirve así solo para un proyecto de país pero mucha gente está convencida de que si. Y así votaron (y muchos, así votarán aún). Y si bien siempre te dicen que se trata de un valor que va más allá de toda circunstancia (específicamente, más allá de banderías e ideologías políticas), la vara de la honestidad mide preferentemente procesos populares. Allí se encuentran los casos de corrupción a patadas y se fantasea como sólo pueden fantasear los que nunca serán, se fantasea mucho y sin conocimiento de causa ni de efecto. 

De nada vale agregar que para ser un buen político hay que tener en cuenta otros factores, como una escala de valores que tiene que ver con la ideología, el conocimiento del pueblo (y la pertenencia al), el sentido de los equilibrios sociales necesarios y la consiguiente predisposición para negociar con otros desde lo que es propio, por un decir. Pero no, con que no meta la mano en la lata, yastá. Tan simple.

Difícilmente encuentre esta triste gente deshonestos entre empresarios, o en medio de negociaciones internacionales relativas a la toma de créditos (deuda externa, que le dicen), o coimas ofrecidas/pagadas por empresas. Difícilmente se encuentre la corrupción en el corazón y cerebro del sistema, se los descubre mucho más abajo y en su periferia. Y si no se lo puede ignorar, se confunde lo que es estructural con lo que es moralmente reprochable. Si de golpe se les dice a los incautos que muchas grandes empresas tienen manejos corruptos, o que es corrupto gran parte del Poder Judicial, abrirán grandes los ojos y asomará una sombra de temor que rápidamente contra-atacará con la sospecha de que estamos intentando cubrir a tal o cual ex-funcionario (de los gobiernos K). Hasta dudar de los poderosos suena peligroso, como si éstos pudieran saber al instante que se duda, y apareciera la posibilidad del castigo. El enemigo está adentro, enroscadito en el alma haciendo lo suyo.

Hace mucho tiempo, la honestidad en los trabajadores fue uno de esos valores que los distinguía y hacía más clara y honrosa la lucha por las reivindicaciones históricas. Así lo pensaba el viejo anarquismo, el socialismo y el comunismo cuando guiaban a la clase obrera. Sabían, no obstante, que la moral burguesa exigía la honestidad en los subordinados como prerrequisito de sometimiento a las leyes de hierro del Capital y también, como resguardo al sabotaje posible y al robo por resentimiento. Domesticar al laburante ha sido siempre la meta del capitalismo. Más tarde descubrirían el “consenso”. El peronismo tomó la posta y elevó la premisa del trabajador honesto y honrado como valor en la construcción de una cultura del trabajo que, si bien no se proponía como alternativa al Capital, rivalizaba en autenticidad ética y, en el fondo, disputaba el poder. Ya no se trataba de ser premiados, bien mirados, considerados por el patrón, era porque los de abajo resultaron moralmente superiores a los de arriba.

Pero las cosas se mezclaron y guerra mediática de exposición prolongada de por medio, henos aquí buscando atorrantes sólo entre nosotros, sólo entre políticos, sólo entre peronistas… sólo en el gobierno anterior.

La derecha ha sido constitutivamente deshonesta y esencialmente corrupta desde el vamos. Saltó sobre el país al saqueo, presentándolo como la formación del Estado Nacional, y así siguió. La historia es conocida para muchos, confundida para el resto. Como se sabe, el ojo del amo engorda el ganado y es por eso que a esta población que vota flotando, que no toma partido porque considera que eso es ser “independiente”, que puede votar a uno y al contrario en dos elecciones consecutivas, a todos esos el amo los sigue de cerca. Y les dice que lo más importante es ser honestos y no llegar a político para robar del Estado. Y el bobo, con la boca llena de alpiste, practica alborozado el honestismo. Se ve bueno, se ve lindo.

Uno no va a negar la posibilidad del choreo (aún la casi certeza en algún caso) y tampoco darlo por sentado sin ninguna prueba, sólo porque lo dicen mucho en la tele. El caso no es ese, sino no caer tan repetidamente en la trampa de los que ganan siempre y no se candidatean a nada (será porque los electivos son “cargos menores”).

Se trata de ver más allá de las anteojeras pseudo éticas, de la moralina (tan burguesa), que son importantes los procesos nacionales y populares y los gobiernos que los ponen en marcha –como es el caso del período 2003-2015- para la recuperación del país (vea si no lo de la reconversión vía quita, reprogramación de plazos y pago efectivo de la deuda externa), mantenimiento del superávit fiscal, dinamización y crecimiento del mercado interno, recuperación salarial y aumento del salario indirecto, protección de sectores vulnerados y no alcanzados por la economía formal (ahí va la Asignación Universal por Hijo), reindustrialización progresiva y recuperación de científicos formados en el país. Podría seguir con cosas que muchos saben (y algunos se niegan a creer, pese a haberlo disfrutado); baste decir que para eso son los gobiernos populares (no diga populista, por favor).

Ser honesto es de buena gente, pero el honestismo es cosa de pelotudos.