martes, 8 de agosto de 2017

PORTEÑADAS



Una ciudad en la que Elisa Carrió mide más del 40% en la intención de voto, es una ciudad cuanto menos complicada. Capital Nacional del mal humor, elige justamente a quien mejor representa la inquina, el odio reconcentrado, un gorilismo acérrimo, bajo la sospechosa pátina de pretendida honestidad, siempre pronta a juzgar y acusar de las peores cosas al otro. Tal para cual. No hay una misteriosa Buenos Aires, si una prejuiciosa y atemorizada. El enojo de la candidata -sus formas mansas y su infinita violencia- encubre la impotencia y mala entraña de muchos desgraciados que sueñan con despertar poderosos. Y esto lo dice un porteño -aunque del puerto de San Isidro, ese antiguo principado eclesiástico- que no será de pura cepa, pero que lleva demasiado tiempo buscándole virtudes curativas al veneno de los ofidios. En fin.

Parece que hay novedades en estas elecciones también, aparte de pesadillas como las reseñadas. Una noticia es que -siempre al parecer, con los números en la mano hablamos- Unidad Porteña (ex Frente para la Victoria + recientes amiguitos) se mantiene como segunda fuerza, y lejos del oficialismo hay que decirlo. Es decir que vuelve al lugar perdido en la anterior elección, cuando el lucero Lousteau irrumpía como si la 125 se le hubiera ocurrido a Biondini. Vamos a ver qué pasa ahora; pero si así ocurriera lo que dicen las encuestas se confirmaría que el peronismo -con sólido piso del 20% a mano del candidato que fuera- y sus aliados es la segunda opción en la Capital. Y que tiene todo un futuro que ganar, si alguien estuviera dispuesto a creerlo.

Por supuesto que esto debería ser escrito tras resultado, pero de eso habrá demasiado. A mi me gusta la especulación con aires de anticipación (que le da un toque ¿no?) y de ahí a opinar como un sanguango. 

Un programa peronista para la ciudad (y aliados progresistas, ocbio) puede garpar mucho y va a ser lo que se deberá hacer si alguna vez se pretende gobernar esta Aldea. Por los votos, el peronismo nunca gobernó BA, lo hizo si cuando el presidente mandaba unitariamente su delegado. Habrá que pensar en otra forma, en otras campañas, en otro tiempo en el que haya espacio para pensar la Autónoma y no esperar solamente ser ese veinteporciento que se necesita para volcar a un resultado más grande. Mientras se discuta a quién parecerse, vamos mal. No damos el piné para ser de los Pinedo (u otro oligarca dendeveras), ni parecemos progredepuraraza. Y desde ya, no pasamos por radicales. Somos lo que somos: productivistas hasta la médula, mercadointernistas, repartidores de superplusvalías, elevadores sociales y seriales. Punto. Con eso debería bastar para comenzar...

Uno sabe que siempre se buscan culpables, que el candidato, que la campaña, que esto que lo de más allá, y bué... Quién sabe si no da un poco de cosa plantearse lo del poder, aunque se trate solamente del poder político. Pero llegará y esta fuerza -con el peronismo en el medio y a la cabeza- madurará. Algún día todos (casi todos) te miran y se dan cuenta que siempre estuviste ahí. Para ese día se hacen las campañas y milita la gente (no solamente, pero por mucho). Paciencia.

Mientras, en una puta Ciudad cabeza de un país del tercer mundo, la señora Carrió se caga de risa y muestra los dientes.

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