viernes, 16 de octubre de 2015

LEALTAD (algo sobre la)

En el nombre de la lealtad a veces se ha levantado la traición… es cierto. El cacareo por la lealtad suele ser sospechoso; algunos piensan que es un indicador claro de traición en un futuro inmediato. La experiencia personal es la que podría continuar con la especulación, por mi parte me voy al tema que me traía.


¿Por qué el 17 de Octubre es el “Día de la Lealtad”?, de la lealtad peronista, para ser más claro. Todos sabemos lo que pasó ese día en 1945, o más o menos.
Una descomunal movilización y manifestación popular pidió la libertad del Coronel Perón. Una gran demostración obrera rescató a Perón. Nació el Peronismo. Se hicieron famosas expresiones tales como “el aluvión zoológico”, “las patas en la fuente”, y cantitos del tenor de “sin corpiño y sin calzón, somos todas de Perón”. Resonó en la Plaza el contundente: ¡Queremos a Perón!

Esos fueron los hechos y los principios de los relatos que los designaron. De allí el tema de la Lealtad, con mayúscula; la demostración de una vez y para siempre de que el pueblo (y de esa manera nacía el “pueblo peronista”) salía a bancar a su líder, al que reconocía como su benefactor, su salvador, el que había hecho realidad viejas consignas y reivindicaciones de los trabajadores y los humildes. Lo que acabo de decir está plagado de conceptos que tienen una dirección entre las muchas posibles. Vamos a elegir una entonces.

¿Había planificado Perón el nacimiento del peronismo? Imagino que no y menos en esa fecha, pero seguramente había pensado capitalizar políticamente toda la acción de gobierno que había desplegado desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Además, sabía que los tiempos lo corrían. De alguna manera los “revolucionarios del 4 de junio” (de 1943) se verían forzados a convocar a comicios generales. La presión de la opinión pública “decente” -encabezada por los radicales- para que los militares entregaran el poder a la Suprema Corte de Justicia crecía. La detención de Perón fue quizás una de esas torpezas profundas que la oligarquía no (se)debe perdonar al grupito de milicos liberales y nacionalistas que veían en el Coronel una amenaza de desborde popular. Porque la detención de Perón disparó todo.

La clase obrera organizada en la CGT (dirigida por socialistas y comunistas y sus variantes que son más que interesantes, pero nos llevarían esta pequeña nota por delante) había cambiado y madurado mucho. No era el mismo movimiento obrero al que apelaban los anarquistas desde ya, pero tampoco  era la imagen que las fuerzas de izquierda tenían del proletariado argentino. Diez años atrás, las cosas habían sido distintas. Al auge de la industrialización conservadora que comenzó con el siglo, se acentuó en los veintes y aún más en los treintas, se sumaron las grandes migraciones del interior del país que fueron confluyendo en la Capital y Rosario (no únicamente, pero si con el peso del número). Eran sobre todo del interior, no ya inmigrantes extranjeros (que estaban a esta altura avanzados en el  proceso de asimilación) y no tenían representación política, solamente sindical y a penas.

La izquierda, debilitada por la represión (desde poco antes del Centenario y de manera brutalmente sistemática) y por sus propias limitaciones -anteojeras ideológicas que la discapacitaban para liderar políticamente a la masa obrera- había llegado a su techo. No era poco lo que habían recorrido, habían sido buenas Direcciones que supieron llevar a la clase por un camino lleno de peligros y trampas. Tienen todo el mérito y debe siempre ser reconocido.

Pero no alcanzaba. La representación política estaba vacante, la cuestión del poder estaba sin Dirección. Perón fue eso;  no sólo para la clase obrera sino también para los “humildes”, …y aquí vale la pena detenerse un párrafo.

Así como “los trabajadores” no es sinónimo de “clase obrera”, dado que indica no solamente un concepto más amplio sino también otra mirada, en el mismo sentido “los humildes” no quiere decir “pueblo” o “sectores populares”. “Los humildes” designa a la masa de desheredados, madres solteras, viejos y viejas solos, accidentados e inutilizados para el trabajo, enfermos sin protección, menores huérfanos, analfabetos, peones rurales esclavizados, desamparados de todo. A ellos se dedicó entera Evita, y completó la fórmula social del peronismo.

¿Fue el plan de Perón que el movimiento político que nacía el 17 de octubre tuviera estas características? Me animo a decir que no, de ninguna manera; aunque tampoco lo contrario, es importante decir. El Coronel Perón avizoró su misión política o la imaginó bastante antes de la semana en la que anduvo de aquí para allá y sin saber si iba a salir vivo. Antes de escribirle a Eva esa cartita naif en la que le proponía irse a vivir lejos, criar gallinas y simplemente amarse, Perón vislumbró un futuro político. Intuyo que –y esto que sigue si es suposición- liberado de la prisión y de los compromisos que lo ataban a sus pares del golpe del ’43, liberado repito de la manera en que lo fue con un baño inmenso de masas, el plan que se fue armando en su cabeza tenía un perfil netamente político. Es decir, arrastrar a la masa de radicales populares (el yrigoyenismo que resistía aún en el partido de Alem) y toda la estructura posible, arrastrar a los socialistas ya que los planteamientos de desarrollo social eran convergentes, unificar a las fuerzas populares en un nuevo movimiento histórico y neutralizar a los conservadores (quizás, hasta lograr el pase de muchos que se consideraban conservadores populares). Así, los militares más reaccionarios y la oligarquía (o sea, los que lo habían metido en cana) quedarían paralizados e inermes. La iglesia Católica también podría militar de su lado y esto era muy posible dada la identificación que ambos tenían en cuestiones de doctrina social.

Nada de eso estaba en las calles en la noche del 16 al 17 de octubre. Salieron los oscuros, los sin nombre conocido, los que no habían pisado el Centro. Salieron de Berisso y Ensenada, levantaron los cordones del conurbano, cruzaron el Riachuelo. Vinieron también las obreras, las costureras, las que a su vez eran hijas, madres, hermanas, concubinas y novias de trabajadores. Los trajeron delegados de fábrica, compañeros de barrio, dirigentes de sindicatos, vecinos, y muchos se plegaron cuando vieron a los otros ir. Cruzaron el barrio cantando, caminaron por calles de tierra y después probaron el asfalto, se subieron a camiones, escalaron tranvías. Pasaron por arriba de la historia sin preguntar y sin permiso. Se vieron juntos, muchos, y les debe haber gustado. Estaban haciendo algo que estaba bien. La prisión del Coronel era injusta, la posibilidad, la certeza de perder lo que se había logrado era cierta. Lo decían los patrones, ya no era una amenaza, lo comenzaban a hacer. El horario, los turnos, el aguinaldo, las vacaciones pagas, la salud, hasta lo que tenía que contener el botiquín en la fábrica, el derecho a tener una organización sindical. Todo estaba por terminar así, de la noche a la mañana. Entonces había que actuar, de la noche a la mañana.

El 17 el sol los encontró a cuadras de la Plaza. Jamás habían visto tal cosa, tal vez en una revista, la foto de un diario, pero andar por ahí… No. Los carteles que llevaban obraron de diccionario, de correo para mandarse mensajes y aprender a leerse. Allí estaban finalmente después de tanto, y no se iban a ir.

Ya sabemos que querían a Perón.

Salieron a encontrarlo el mismo día que lo rescataban. Esto es lo que realmente ocurrió más allá de los planes, las estrategias, más allá de todos nuestros relatos y libros. Nuestra clase obrera quiso fundirse en los sectores populares y con los humildes, que eran su retaguardia malherida. Se cargaron a Marx y al partido de clase, sin querer y sin macartismo. No perdieron la identidad de clase pero la hundieron en el peronismo que ese día, el 17, crearon cuando el Coronel salió al balcón y pasadas las once de la noche, alzó los brazos y les ratificó que no estaban equivocados. Compañeros.

Había pasado el día más largo de todos, el más bello de los que habría porque nada se le pudo comparar. Nada sabían muchos de política y tal vez, nunca supieron después, pero volvieron distintos. Al sentimiento lo habían hecho política y la política del país burgués fue alcanzada. Se la apropiaron sin violencia, sin violación. De madrugada se la llevaron de vuelta a los barrios a vivir con ellos.

Yo no sé si alguno se da cuenta que cuando se dice “nació un nuevo sujeto político que se identificó con el peronismo”, se está cometiendo un enorme error. Uno no puede identificarse con lo que ya era. Simplemente lo sacó afuera, lo levantó como bandera y lo llevó a la victoria.

Pasaron muchas cosas del 18 de octubre en más, una de ellas es que la Argentina nunca volvió a ser lo mismo.

Felíz día, compañeros. Y ¡Viva Perón!



martes, 6 de octubre de 2015

MAR DEL PLATA

¿Vamos a Mar del Plata?



Las Cumbres, y sobre todo las de Las Américas, casi nunca coincidieron con la idea del “continentalismo” de Perón. Suena tan yanqui eso de “las Américas”. Sin hacer docencia –que no podemos- y haciendo uso sólo de la memoria y unos pocos elementos (nada de buiquipedia) las cumbres suenan a inútil, inútil frente a los poderosos, con el sólo premio consuelo de la contracumbre. En una reunión americana se rajó a Cuba de las Américas; en tantas reuniones americanas se disimularon agresiones imperialistas. En tantas.

Nosotros acá en el frío del sur intentando medio desendeudarnos, levantar cabeza, levantar el ánimo, juzgar a los asesinos de la dictadura, desandar la argentina del destrozo y autoestima bajo el piso. Nosotros acá tratando de resucitar de la mano de un tipo desgarbado que te escupe cuando habla, que te mira fijo y no sabés bien si es a vos o al de al lado, que usa mocasines siempre, el saco cruzado descruzado y sin abrochar, y que firma con una bic negra. ¿Entendés?

No, claro que no y nosotros tampoco entendíamos muy bien, sólo era el resto de la fe que nos habíamos reservado por si…

Viene Bush. Estamos cagados, más que cagados. El Area de Libre Comercio de las Américas (el famoso ALCA) avanza, y aunque no le está yendo muy bien nos vienen rodeando. ¿Te acordás cuando México era progre? Y los brasucas la quieren para ellos, eso del Mercosur y todo lo que quieras, sabés, no va a resultar. Chávez habla habla, pero viste es un milico. ¿Qué juntamos? El hambre y las ganas de comer… Y si, nosotros apenas podemos llevarles un nombre que levantamos como si fuera una bandera.

Se va a hacer un acto, hay que apoyar a los presidentes nuestros. Qué cosa, tener “presidentes” nuestros. Allá se armó la de siempre, un poco de quilombo, humo, piedras, y somos todos reantiimperialistas. Y no pasa nada después. Esta vez puede ser distinto. Entonces… vamos a Mar del Plata, dale.

Bush todo sonrisa amurallada, amable y soberbia. Se sienta a escuchar a estos negros de mierda, a los perros del patio trasero… lo que hay que hacer. Pero puede llevarse el ALCA y de buenas maneras, que no parezca extorsión. Le dan vueltas, se lo tiene que fumar a Chávez que es un comunista, un populista, un dictador, un un un sudaca milico de pelo duro (¿por qué salió mal el golpe? Nadie le contesta al presidente de los Estados Unidos). Habla sin parar como siempre, habla de cualquier cosa hasta de literatura latinoamericana. Ese que parece croata no está, dónde se metió el flaco alto y desabrido, el presidente norteamericano lo perdió de vista. Le dicen que anda muy de conversa con este, con el otro, que lo vieron mucho con Lula. ¿Algo para preocuparse? Le han dicho en la cara cosas que nadie hubiera pensado. Eso si, con respeto, pero le han maltratado las ágilas, casi casi que le han dado a entender lo de “imperialista”.  Es este populismo latinoamericano trasnochado, fuera de época (a Reagan no se lo decían). La historia terminó, sólo que estos presidentes no se dan cuenta (o no quieren).

Mar del Plata está amurallada de seguridad, plagada de servicios internacionales, de efectivos, de armas y dispositivos electrónicos, con el espacio aéreo tomado. Y el mar que apenas se lo puede ver por los ventanales. Bush nunca supo de Chapadmalal y las bandadas de pibes corriendo el mar. Por primera vez. Durmiendo en hoteles tremendos, imponentes. Por primera vez. Usando la vajilla que usan en las películas. Por primera vez. Fue en otra época, cuando los nazis gobernaban en la Argentina. Perón y Evita, la del musical que hizo Maddona. Eso lo sabía (y lo del desgraciado Braden).

La Cumbre termina para el carajo (como el Alca). Bush se va inmediatamente. Saluda formal y cortésmente, echa una mirada desde abajo al álamo de saco desabrochado que lo despide. En realidad lo despide, ese y los otros acaban de hacer mierda el Tratado. Habrá otros, lo sabe, otros tratados y otros presidentes, la cosa no está para mirar torcido a Latinoamérica. Pero hay que parar a estos tipos, en realidad son peligrosos. Se va con esa incómoda sensación de que en algún lugar algo huele a fracaso.

La reunión sigue, envalentonadamente sigue. Los dueños de casa son varios, ya no están en Argentina, sienten que están en América (la del Sur) y no en lasAméricas.

También le han permitido a Chávez hacer un acto en el estadio mundialista. Ese fue Néstor. Y ahí estamos, esperando en las gradas y con un tiempo de porquería amenazando lluvia. Hay compañeros de otras agrupaciones peronistas, no peronistas, vamos llenando lentamente, algunas banderas. Llueve de a ratos. Toca Silvio, qué cosa.

En el viaje de ida casi nos hacemos pelota. El micro que debía ser no fue y fue cualquier otro, parece que íbamos al hipódromo un domingo. Medio que el chofer se quedó dormido y el bondi se le mandó al otro carril cruzando la banquina que es bastante ancha. Un compañero llegó rápido y pegó el volantazo, que si no. Pero llegamos bien y a tiempo, no como para andar paseando sino para ir derechito al estadio. Algo vamos sabiendo de la Cumbre, cosa de no creer.

Saluda Maradona y ya está Chávez ahí, ancho, sonriente, esplendido. Habla Chávez bajito, bromea, discurre, y la lluvia arremete salvajemente contra nosotros. El Comandante la conjura, pero la conjura de verdad y después de un rato la lluvia para. Igual estamos empapados. Y qué importa. Nos lleva por su selva verde y sus llanos, nos pasea por la revolución americana de toda la vida, nos tienta, nos alienta, nos saca el miedo a todo con su voz de locutor de FM. Y en el medio de la charla, nos canta un poco entonando bien. Es Chávez, y lo demás no importa nada.

A la tarde partimos en nuestro micro extaordinario, vemos pasar a algunos que tuvieron más suerte en unidades cinco estrellas. A no quejarse. Volvemos cantando, incrédulos aún por tanto. Algo de preocupación, nos dicen que en la ciudad hay quilombo. Después de semejante triunfo. Quévaser. Nos vamos, la idea es sacar a la militancia de Mar del Plata para que los poderes heridos no se hagan un picnic, para que sea verdaderamente una derrota nos vamos. Qué se queden los revolucionarios de siempre haciendo el circo de la rebelión.

Ruta, paramos cerca de Dolores. Paramos en una parrilla de la ruta y nos mandamos achuras, algo de vacío, chorizos, brindis de vino. Compañeros, que eso somos y eso hemos venido a hacer.


Fue a principios de octubre de 2005, hace tanto, hace tan poco. Me quedo un poco colgado pensando, un poco con Néstor exultante, un Néstor que se rie de veras con sus compañeros presidentes (con esos dos). Y ahora. Pasa tanto el tiempo y acá estamos, viendo que sigue después de haber conocido en persona a un par de próceres. Y alca, alca, ALCARAJO.

lunes, 5 de octubre de 2015

¿QUÉ DEBATE?


¿Scioli tendría que haber ido al debate de los candidatos? ¿Es bueno que los candidatos debatan por TV?

Estas y otras preguntas similares sacuden las transitadas redes sociales y algunos diarios, pero no mucho más; la ciudadanía parece estar lejos de tales preocupaciones. Eso no le resta importancia al tema, sin embargo.

Dicen los que saben –y Ricardo Rouvier me parece que algo sabe de esto- que los “debates presidenciales” acá y en la experiencia internacional no agregan demasiado. Fue más claro aún, dijo que suelen ratificar la elección de los que ya habían decidido su voto, pero no han provocado un cambios significativos en las preferencias electorales de los votantes.

Los debates políticos armados para la TV suelen ser aburridos, lentos, llenos de chicanas y, en el caso de la oposición en la Argentina, muy agresivos para el oficialismo y particularmente la figura de la Presidenta.

Algo de todo esto debe haber gravitado en la decisión del candidato más votado en las PASO para no concurrir al convite de la ONG “Argentina debate”. Y así resultó que “menos de la mitad de Argentina debate”. En fin.

Dejo de lado el argumento ese tan pobre de que al que va ganando no le conviene debatir, porque no lo necesita y se arriesga a quedar en falsa escuadra. Pavadas, Scioli es un hombre que estuvo expuesto siempre al fuego amigo y enemigo, y salió sin raspones y con más fe en el futuro. Olvídenlo, el tipo es antiflama; no va por ahí el asunto.

Hay una serie de imágenes recurrentes en el imaginario sobre la democracia que convendría explicitar… Se dice que es importante la alternancia de partidos opositores en el ejercicio del poder político. Cierto, es importante pero no un dogma, si los pueblos eligen durante por varios períodos al mismo partido o frente (en este caso a uno que tiene como divisa y esencia al peronismo) es porque les parece que gobierna mejor que otros y/o a favor de los intereses del pueblo y de la Nación. Sin embargo, algunos sectores de la oposición y los medios hegemónicos (y las empresas hegemónicas) tratan de mostrar este asunto como un indicador de un poder tiránico y totalitario, la evidencia de una dictadura (es lo que suelen decir los cómplices de una dictadura).

Otra zoncera sobre la democracia indica que se debe, ante todo, respetar el derecho de las minorías. El énfasis está puesto en que las minorías estarían al borde de ser masacradas por turbas exacerbadas en su degradación moral por la demagogia y el clientelismo (es decir, peronistas). Los que propugnan este principio como declamando en el ágora, casi nunca –nunca- hablan del respeto al derecho de las mayorías, que debe estar primero.

Para no abundar (cualquiera puede hacer su listado sobre este particular), me parece que el “debate presidencial” está dentro de estas afirmaciones sin fundamento en el sentido de que no es menos democrático si no se da. Hay muchas instancias de debate, y los debates populares que tienen que ver con la participación y la discusión de los grandes temas a nivel de base, es algo que a nuestra democracia y a nuestro pueblo le anda faltando desde siempre.

Scioli afirmó que prefería concurrir a un debate que estuviera reglamentado por una ley del Congreso (creo que presentó algo en este sentido hace un tiempo). Alguno dirá que fue oportunismo electoralero. Pienso que no. El Congreso debería dar un marco legal y claro para este tipo de debates, que son parte de las campañas electorales. Si deben realizarse que sea con reglas claras y no por iniciativa y padrinazgo de gigantes de la información o extrañas organizaciones civiles.

En síntesis, a este humilde fulano le parece bien que su candidato, Daniel Scioli, no haya concurrido al debate privado de los candidatos a presidente.


viernes, 2 de octubre de 2015

SPOT

Está el que pone cara de papa frita y mirándo a la cámara en lugar de felíz cumpleaños, te dice que él ya ganó porque vota por lo que cree… no como nosotros que votamos por lo que nos conviene (chori, coca, plan y un país de puta madre). Y bué, margaritas a los chanchos…

Tenés al otro, el de Tigre, sisi el que pierde un atorran…perdón, un compañero/a por día. Ese que aparece sin tanto fotoyop como en aquel afiche que se parecía a Ramón Bautista Ortega antes del Club del Clan. Ahora quiere poner milicos y canas adentro de tu casa, debajo de la cama, navegando en la sopa, en las villas, sobre todo en las villas (en los countries no, será porque esos barrios bien cerrados y “seguros” son los elegidos por los narcos).

Ahí viene caminando la parejita de troskos, tan simpáticos y tan new age… quieren cobrar como una maestra porque son rehonestos y rerevolucionarios. ¿Y si la maestra aspirara a cobrar como un diputado, no sería mejor? Encima Del Caño, ideal para un programa de vivienda popular. No hay suerte, puto imperialismo.

Cierra -en el mismo espacio publicitario- Mauricio. Parece impostado, pero es la mala leche de uno. Es un fulano que ha descubierto muchas cosas últimamente; sus propuestas sorprenden, más bien te dejan sin palabras: Asignación Universal, compus para los chicos en la escuela … voto femenino, y vivir mejor, sin peleas. Sin contenidos, sin comentarios, Cindirela…

Podés amargarte frente a la tele o disfrutarlo, son formas de encarar la vida. Siempre es preferible que la oposición diga cualquier verdura a que no se pueda decir nada. Siempre es mejor uno de esos infelices en pantalla antes que el caño de un fal apuntándote al estómago, que un cacheo en la calle y a la luz del día, que controles de bondis en puentes. Siempre mejor un Ménem, un De la Rúa, que un Bignone. Ah la democracia…

¿Somos mejores? Los del FpV si señor, somos mejores. Mejores gobiernos. La Patria está más grande y más bonita tras estos doce años. Y le traemos un Scioli para que vea que también cuando queremos podemos tener buenas maneras. Pero guarda, que hasta Scioli se puede enojar. Sigue ocurriendo que la oposición es muy mala, mala de toda maldidéz, mala para proponer, mala para actuar, hasta mala para mentir. Descarados para todo. Obscenamente gorilas, ya no con el peronismo solamente (pero partiendo del odio a todo lo que representa el peronismo históricamente).

En estos años, sobre todo después de la joda del campo, discutimos mucho. En la familia, con los amigos, porque no todo el mundo puede vivir sólo entre compañeros. Afuera está la gente y la gente pispea los titulares de Clarín, te ven TN en los bares, se acoplan a la media malaonda cotidiana que da el ser urbano. A veces, pensar un poco es difícil. ¿Quién quiere andar peleándose con todo el mundo?, cuando el mundo es pequeño y mediado-mediático. Por lo general, te gusta estar de acuerdo. A veces uno mismo se reconforta entre compañeros porque le gusta eso, estar de acuerdo. Creer en un proyecto nacional y salir a defenderlo todos los días no es para cualquiera. Pero resulta que cualquiera es tu gente. Y esto que defendemos y cuidamos y queremos que continúe y se desarrolle con Scioli, tiene necesariamente que decirle cosas al fulano que es como nosotros, pero se enojó en un momento, le faltó algo, no le llegó lo que le correspondía (o que creía le correspondía).

En confianza, uno sabe que entre lo mucho para celebrar, hay cosas que no salieron, que salieron mal, que no se hicieron. Hay un no se pudo, puede haber un no se quiso. Lo que decimos es que la suma total da bien y no hay por qué hacer toda la cuenta de nuevo. Pero usté tiene que estar, no da lo mismo. Este es el momento de animarse cuando falta tan poco, porque la Victoria viene, y es mucho más que una sidra.  

Hay un spot que no aparece en los espacios cedidos, es el que armamos cada uno de nosotros con las cosas que nos importan. La familia, los chicos, el laburo, lo que queremos (ser)hacer, algunos con un país, algunos con el futuro más a largo plazo. Todo eso es importante y se juega ahora. Busco un cierre… a ver, el 25 cuando veas la urna decíte un ¡Viva Perón! en el corazón… se fue a la mierda, así no te voy a votar pelotudo diría la vecina.

Bueno, salió bien con el 22,5 ¿cómo no va a salir ahora con Néstor mirando?

viernes, 25 de septiembre de 2015

CABEMOS TODOS

“(…)‘un proyecto de inclusión no excluye a ningún sector social’ y ‘no es una inclusión selectiva que solamente incluye a los más vulnerables o a los que menos tienen’ sin que, al brindarle nuevas posibilidades a estos, ‘necesariamente tiene que incluir a todos los demás, que son los que proveen los bienes sociales, culturales, materiales y los intangibles para que esos sectores vulnerables puedan ascender’.”

La Presidenta lo dijo en medio de un discurso en el que habló entre otras cosas del rol del Estado, en ocasión de su pasada visita a Misiones*. Peronismo explícito se podría decir. Y también se podrían hacer un sinnúmero de observaciones sobre la relación entre el capitalismo, la sociedad dividida en clases y las consiguientes diferencias sociales.

Para una mirada desprevenida (y a la izquierda) sería la reafirmación de una creencia ingenua (cuando no cínica) en la posibilidad de un capitalismo con rostro humano, solidario y que contemple la función social del capital (ideas que, tanto la Iglesia Católica como el Peronismo han sostenido históricamente). Y desde ya, para los poseedores de tal mirada ideológica, sería sostener un imposible. ¿Por qué imposible? Sencillamente porque el sistema capitalista busca la obtención de ganancias sobre toda otra consideración, y se basa en la explotación social para obtenerla.

Para comprender esto es necesario salir de la moralina que conllevan los términos y tomar prestado un cacho de marxismo (upa). Explotación económica -dejamos de lado lo de la “enajenación” porque nos llevaría a un interesante debate sobre la cultura y a otro lado- que se vincula con la obtención de plusvalor, esa cosa que no le pagan a usté por la producción total de un día. Ese laburante que trabaja ocho horas, ponéle, y en la mitad del tiempo produce como para pagarse el salario (en el actual nivel tecnológico pueden ser minutos o segundos). El resto de valor producido engrosa, groso modo, las arcas del capitalista. Este reinvierte una parte (es importante cuánto, pero no viene al caso) y eso se transforma en capital. Y así. Entonces, a menos que el trompa reparta al final del día toda la ganancia entre sus trabajadores, el fulano se apropia privadamente de un valor creado socialmente. Palabra más, palabra menos: es el capitalismo. Y de allí salen las contradicciones, la base material de las contradicciones y blablablablá.

¿Cómo puede ser solidario un sistema que se basa en estos principios? Sencillamente no puede, y más aún, no debe. Acá lo que se está diciendo es que, de la enorme montaña de riqueza que genera el trabajo de la sociedad, una parte debe descender de la pirámide y no en forma de derrame por goteo. He allí la “función social del capital”; debe servir al bien común representado por los intereses de toda la sociedad y no sólo de su vértice más poderoso.

¿Acuerdo con esto? No se y no lo voy a saber nunca, ya que no importa en lo más mínimo. Y he aquí el problema de la mirada a la izquierda. Esto importa para una discusión académica o para tener conceptos claros y no irse al carajo, pero no importa para operar sobre la realidad o no importa como un absoluto.

La enorme vitalidad del peronismo abreva en la fuente de la vida. El peronismo está pegado a la vida. ¿Qué dice el párrafo de la Presidenta? Habla del ascenso social, de una sociedad que incluya a todos, a todos aquí y ahora, tal cual son, en la situación en la que están. Pero con una especial preocupación que es todo un sello del peronismo: no importa tanto que los ricos sean ricos, importa más que los pobres dejen de ser pobres. Que no sean excluídos por las reglas de la economía, por las barreras culturales, por el no acceso a los bienes de la educación y la necesidad de la salud. Por eso lo de “justicialismo”.

De todos los “ismos” a mi me gusta el Justicialismo, porque con Justicia podemos con lo demás. Garantizamos equidad (la igualdad es una conquista siempre en progreso) y pensamos un Estado (uno posible ahora, en el sistema capitalista de la Argentina) que de un necesario andamiaje a la protección social y sea un poderoso agente de la economía (y no solamente el árbitro).

Los de abajo (que no son sólo los pobres) lo necesitan justamente para subir. De eso se trata, de subir. El peronismo planteó como nadie el tema de la movilidad social; lo planteó y lo hizo. Es curioso, siendo que nuestro movimiento ha sido históricamente el mayor creador de sectores medios (digamos “clase media”, aunque no sea una clase social propiamente dicha) con el tiempo es con estos fulanos ascendidos que termina teniendo problemas políticos (que se transforman en ideológicos). El por qué son los sectores medios fácilmente captables por la propaganda de la derecha es un tema que ni empezamos a discutir acá, además de faltarnos para hacerlo algún tramo de biblioteca. Lo señalo, no más.

Pero volviendo, el peronismo tiene en su adn la reparación y promoción social, la movilidad necesaria por una cuestión de justicia. Eso es lo que le sirve al pueblo argentino y debe ser por eso -o en gran parte por eso- que obstinadamente y pese a todo las mayorías siguen apoyando y siendo parte de este movimiento político.

Hay otras razones sin duda, y la historia misma del peronismo ilustra de sobra. Ocurre que en momentos en que se avecina una elección nacional importante, estas cuestiones son relevantes y hay que decirlas, porque no da lo mismo todo y no por nada que se habla siempre de nosotros.

No fue magia, en tal caso, fue y es Peronismo.


* “Los que quieren ajustar no pasaron hambre”, Página 12 del 24-09-2015, pág. 5


viernes, 18 de septiembre de 2015

EN BUSCA DEL GOLPE PERDIDO



“La oposición política ha iniciado una campaña agresiva destinada a deslegitimar la victoria electoral del Frente para la Victoria y principalmente en los distritos electorales en donde la diferencia electoral ha sido contundente con el objetivo de afectar la confianza de la ciudadanía y la credibilidad del sistema democrático.”

Así comienza la declaración del Partido Justicialista* de hace unos días. Esto que allí se dice es producto de una larga historia…

Se había perfilado ya con la marcha de Blumberg; las velas pidiendo Seguridad en una verdadera marea capitalina enfrente del Congreso. Eran los primeros tiempos de Néstor, de una paciente construcción de legitimidad –impúdicamente negada por una segunda vuelta que no fue- de una debilidad de la figura presidencial en el país del presidencialismo. Fue la primera pompa de jabón que flotaba en el aíre con visos de tragedia en varias marchas, hasta que se fueron desinflando. Porque parece que los “portadores de la conciencia cívica” no suelen perseverar en sus acciones políticas, sobre todo si se trata de ganar la calle.

Uno podría decir que un punto de inflexión el conflicto con “el campo”. Partamos de ahí, cuando una fiebre ruralista atacó a muchísimos ciudadanos urbanos cuya mayor cercanía con la tierra y su producción eran un par de macetas medio olvidadas en el balcón de 2x1. Así las cosas vimos plazas con gente de gesto airado, chacareros flanqueados por Señoras Bien (oligarcas barriales del subdesarrollo), partiditos de izquierda haciendo de guardia de corps de dirigentes de la nueva aristocracia sojera de la Mesa de Enlace. Aparecieron los primeros “andate yegua” y vúlgatas por el estilo. Hasta uno tuvo los disgustos caseros de enfrentarse con parientes y amigos (algún progre que apareció con un cartelito de “estamos con el campo” en el parabrisas del auto) y quedar reducido a la nada, al escarnio. Todo se volvía negro en aquellos días. Carta Abierta –haciendo sus primeras letras de combate- inventó el concepto “destituyente” que pegaba bien donde tenía que pegar, pese a su liviandad.

Después vinieron en paralelo varios casos… 

Moreno en el ojo de la tormenta siempre, por su particular estilo que vieron como “autoritario” (eufemismo que va por “fascista” y que a su vez va por el eufemismo de fondo por el bárbaro concepto de “peronista”, a la usanza de la Unión Democrática), perdiendo de vista de qué manera ese Funcionario les(nos) cuidó los bolsillos durante años, amén de establecer reglas en el país de “hagamos cualquiera”. 

Boudou, claro, Boudou el culpable de todas las iniquidades: tráfico de influencias, “aprete” a honestos empresarios, apropiación de una empresa dedicada a la fabricación de dinero. Condenado desde el primer momento, aún cuando la Justicia no terminó el asunto (pero claro, eso no importa un carajo). 

De Vido, otro condenado al que han dejado un poco ahora pero que fue una de las primeras obsesiones de la Fiscal de la República Carrió. De Vido, que según amigos había comprado hasta una pizzería en Miramar para lavar dinero (porque lo decían los que saben todo y no se veía que fuera mucha gente al comercio). 

Todos grandes chorros, continuadores, pero que digo continuadores, superadores por varios cuerpos del gobierno del Innombrable. Porque hay pelotudos que no pueden decir “Menem” (¿son más opositores por eso? y disculpe compañero si no puede nombrarlo, entienda que no pensaba en usté). Es decir que el remate y afano de las empresas del Estado, la entrega del país al imperialismo yanqui y la más tremenda traición al peronismo de Perón, son tres boludeces al lado de los que hizo el kirchnerismo. Entiendo.

Con la “inseguridad” medio que la cortaron porque, o hay más seguridad y/o no garpa mediaticamente como antes. Entonces… ¡se sublevó la Policía! Porque hay que ver lo que ganaban, ellos que exponen su vida. Fiebre de rebeliones de policías provinciales para fin de año, lindo, dejando ciudades sin protección y a merced del chorraje que previamente los mismos promotores convocaban. Hermoso. Fue el quilombo máximo porque me olvidé de los fines de año en el que todos los pobres tenían un hambre inusitado y trataban de saquear supermercados. Algo así como reactualizar el 2001 (para provocar el helicóptero) aunque lo afanado, perdón, saqueado fueran artículos de primera necesidad como LCD de 32 pulgadas en adelante, cajas de whisky, computadoras y así. 

Renglones aparte merecen los “cacerolazos” cuando se cortó la compra indiscriminada de dólares o cuándo detuvieron la rerre que la Presidenta jamás pidió ni quiso (y pensar que algunos idiotas útiles de este lado aún lo creen). Aún el ucedeísta Massa reclama el liderazgo de la lucha que dio como resultado que no hubiera reforma de la Constitución, que no podía haber y nadie intentó hacer. Cacerolazos de gesto airado una vez más, de ignoradas sirvientas del poder (es genérico humano, no femenino porque la boludéz no distingue hombres de mujeres), de desagradecidos y contrariados, y algunos bienintencionados arrastrados por la marejada mientras le pasaban al lado los gurkas de Biondini y la Pando.

Este año, el último de la saga (al menos de esta que tuvo 3 temporadas de gran éxito) comenzó con la denuncia escandalosa del fiscal Nisman, esa que afirmaba sin ningún fundamento que la Presidenta y algunos de sus ministros habían armado una conjura para sacar a Irán del caso AMIA. Y como todos sabemos, acto seguido Nisman apareció muerto en el baño de su dpto. de Puerto Madero. Gran conmoción, claro si lo había matado la Presidenta. Y nuevamente los iracundos en la calle, esta vez de paraguas porque les llovió tremendamente, siguiendo a unos fiscales de dudosa honestidad y antecedentes. ¡Pero qué importa!, si todo aquel que se oponga a la dictadura K es automáticamente un santo, un cruzado de la libertad y la República. Aunque en verdad sea cualquier cosa.

Hay más, uno no puede acordarse de todo, tenerlo todo presente. Están las corridas cambiarias, el dólar blue, las mil y un truchadas financieras… Creo que nunca, salvo quizás el gobierno de Perón, nunca un gobierno fue tan denostado, insultado, maltratado, acosado, golpeado, operado como éste. Pero lo insólito, salvo el gobierno de Perón, es que ningún otro se defendió tan abierta y claramente, no retrocedió, no cedió, no se bajó los lienzos, y fue resueltamente para adelante subiendo la apuesta ante cada arremetida.

Ahora es el fraude. Parece que las elecciones argentinas siempre fueron fraudulentas, y la mejor prueba es que nunca ganó por derecha la derecha. Le tocó actuar al Grupo de Tareas de la Sala I en lo Contencioso Administrativo de Tucumán anulando unas elecciones que podrían ser cuestionadas por temas que no hacen al resultado ni lo desvirtúan. Pero claro, qué importa. Habrá fraude en Chaco, hubo fraude con cualquier método de votación utilizado si el ganador es el gobierno (el Frente para la Victoria). Y habrá fraude el 25 de octubre en el caso de que los 10 puntos que saque nuestro candidato Scioli por encima del conservadorliberal Macri sean 10 y no 15. Forzar una segunda vuelta de todos contra los corruptos, que somos nosotros, que sos vos que estás leyendo esto, que es el pueblo peronista y el pueblo que aún no siéndolo banca absolutamente este proyecto nacional, popular y democrático.

Vuelvo al documento del Partido Justicialista, prestá atención:

(…) “No cabe la menor duda de que su fin último es intentar una suerte de voto calificado o que la gente no vote, porque esa es la única manera en donde pueden evitar una derrota electoral. Gran parte del arco opositor adhiere a políticas neoliberales que destruyeron los cimientos del país y durante nuestro triste pasado de dictaduras militares alimentaron con cuadros políticos los gobiernos autoritarios.”

“Son los mismos que se llenan la boca hablando de democracia, de república, de calidad institucional pero cuando les toca gobernar reprimen al pueblo, cercenan sus derechos, reducen sus salarios y condenan al pueblo a la frustración y desesperanza.”

 (…) “…los partidos políticos, organizaciones sociales y movimientos sociales que formamos parte del Frente para la Victoria repudiamos las maniobras de la oposición tendientes a desacreditar los resultados electorales que constituye el preludio de un golpe de estado si no son favorecidos por el voto popular.”

(…) “Estaríamos retrocediendo a las etapas más oscuras de nuestra historia, a las que estamos seguros, la inmensa mayoría de los argentinos no quiere ni va a volver.”

No quiere ni va a volver. No quiere ni va a volver. Queremos una Patria Justa, Libre y Soberana. Y la vamos a apoyar con las mayorías en votos, en la calle, siempre. Porque a nosotros nos sacan solamente por las urnas o a los tiros. 

 
* Documento del Consejo Nacional Federal del Partido Justicialista; solicitada en Página 12, 14-09-2015, pág. 11.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

...LO QUE ES DEL PUEBLO.



Entre tanto bombardeo politiquero y mediatiquero tratando de demostrar que los votos que ganan elecciones no son válidos si apoyan al oficialismo, me parece que estaría bueno reparar en algunas cosas que ocurren cuando existe un Gobierno que trabaja en favor del pueblo y la soberanía económica. Por ejemplo (y vaya qué ejemplo), el proyecto de ley para proteger el patrimonio del Estado que se discute en el Parlamento.

Vamos a los datos entonces…
Se trata de “…un proyecto de ley para crear la Agencia Nacional de Participaciones Estatales en Empresas (ANPE) y buscará asegurar que la Anses sólo pueda vender las acciones que posee en empresas privadas a través de una mayoría parlamentaria especial.”1 

Lo explicó largamente la Presidenta, en una de esas extensas cadenas nacionales que muchos no soportan ni escuchan, y se pierden saber de primera mano de qué manera se defienden sus intereses: “Para que nadie más pueda disponer alegremente del patrimonio de los argentinos. Esta es plata de todos que había sido prestada en su momento sin intervención de nadie. Ahora no es que no queremos que se venda. Que se venda, pero con discusión en el Parlamento, donde están representadas todas las fuerzas políticas…”2

De yapa, va un motivo más: “Eso le permite al Gobierno tener representantes con derecho a voto en los directorios, con incidencia sobre las decisiones corporativas y, tal vez más importante, acceso privilegiado a información de las firmas.”3

¿De qué se trata esto de “blindar” el patrimonio del Estado? ¿De dónde sale ese Patrimonio? “…consiste en que la venta de las acciones de distintas empresas que posee la Anses sólo podrá ejecutarse previa discusión en el Parlamento y aprobación de las dos terceras partes de los legisladores.” (…) “El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) se conformó a partir de la cartera de activos, principalmente bonos y acciones, que tenían las AFJP. Eran préstamos al Estado nacional y a las empresas privadas que las administradoras del sistema de pensiones otorgaban con el dinero de la capitalización individual aportado mensualmente por los trabajadores activos.” (…)  “Con la nacionalización del sistema previsional el flujo de ingresos de la seguridad social compuesto por los aportes y contribuciones, junto al stock de activos, pasó al Estado. Este último se convirtió en el FGS.”4

Le paso sólo algunos datos de la participación estatal en empresas privadas como para tener una idea: Banco Macro (31%); San Miguel (26,96%); Gas Natural BAN (26,63%); Edenor (26,81%); Distribuidora de Gas Cuyana (26,12%); Siderar (26,03%); Telecom Argentina (24,99%); Transportadora de Gas del Sur (23,11%); Grupo Financiero Galicia (20,32%); Molinos Río de la Plata (20,04%); Transener (19,57%); Solvay Indupa (16,71%); Banco Patagonia (15,29%); Petrobras Energía (11,85%); Petrobras Argentina (11,85%); Aluar Aluminio Argentino (9,35%); Grupo Clarín (9%); Metrovías (8,55%); Metrogas (8,13%); BBVA Banco Francés (7,90%); Quickfood (5,27%); Banco Hipotecario (4,94%); IRSA (4,48%); Inversora Eléctrica (2,09%); Central Puerto (1,75%); Alto Palermo (1,38%); Transportadora de Gas del Norte (0,73%); Ledesma (0,36%); Alpargatas (0,01%); y siguen las firmas.

¿Para qué usa este Fondo el Gobierno? “Con el flujo de ingresos, junto a recursos de la recaudación tributaria, se pagan las jubilaciones, la Asignación Universal y el Progresar, mientras que el stock constituye un ‘reaseguro’ para el sistema.”5

El Anses, que algunos tratan de hacernos creer es el “dinero de los jubilados”, es mucho más que eso. En este Gobierno (y por este Gobierno), se transformó en la base de la Seguridad Social. No sé si se acuerda (usté compañero, seguro) pero todo el asunto viene de aquella genial idea de privatizar el sistema jubilatorio que dio como resultado que el Estado tuviera que garantizar una jubilación mínima porque los privados jugaban a la timba financiera o a la libertad del mercado, que viene a ser lo mismo. Cosas de los noventas… Viene al caso y es de estricta justicia recordar también que fue un señor llamado Amado Boudou el que le fue con la idea de recuperar estos fondos a Néstor Kirchner y a la compañera Cristina, que ya era Presidenta. Así fue que la Anses maneja esos dineros y el Estado participa en muchas empresas. 

Bueno, motivo por demás para que muchos empresarios sepan muy bien por qué no les gusta el modelo. A veces decimos empresarios, pero algunos no pasan de ser asaltantes que vivieron del Estado en virtud de esa máxima extraordinaria que postula “ganancias privadas, pérdidas públicas”.
El macrismo, expresión preclara de esos sectores, no tuvo vergüenza (jamás la tiene) de proponer la subasta en el mercado mundial de este Patrimonio público, en caso –Dios no lo permita- de acceder al gobierno. Imagínese, ejecutivos gringos sentándose en el directorio de todas esas empresas en los lugares que hoy ocupa el Estado. Son expertos en globalización o globología, el clásico festejo farandulario de este renovado y viejo partido conservador. 

Ocurre que medidas como ésta molestan y molestan mucho: el Estado sentado en las reuniones de directorio, como un accionista más; el Estado accediendo a información privilegiada de cómo se manejan esas empresas; el Estado distribuyendo con el beneficio que le otorga su participación accionaria. Y el Estado, como dicen en la escuela, somos todos. 

El proyecto de ley tiene dictamen de la Comisión correspondiente en el Senado, que se obtuvo sin la concurrencia de la oposición (vaya a saber esta vez por qué no asistieron) y por las mayorías que otorgó el voto popular. Será ley, esperemos, antes de las elecciones de octubre, porque acá se sigue gobernando hasta el último minuto del último día de mandato.

Para decirlo con toda claridad: “Uno de los puntos centrales del proyecto es la declaración de ‘interés público’ de las acciones que el Estado obtuvo como producto de la recuperación de los fondos jubilatorios, en 2008. Al momento de su estatización, las AFJP, creadas por el menemismo en 1993, tenían entre sus carteras acciones de 44 empresas. Por ese motivo, la Anses, a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, heredó el manejo de esos activos, hoy valuados en 63 mil millones de pesos. Actualmente el Estado posee representantes en el directorio de 27 de esas compañías.”6

Y si, jode. Pero no a nosotros, los fulanos de a pie. Le jode a lo que Perón (el viejo General Cangallo) llamaba la antipatria. Porque sin hacer la revolución socialista, sin hacerle un asco al capitalismo, el Frente para la Victoria que gobierna la Argentina y que tiene como fuerza mayoritaria y central al peronismo, reparte más y mejor, custodia la soberanía y el patrimonio de los argentinos. De eso hay que darse cuenta. 

Podemos tener muchos defectos, y los tenemos pero vea, la celeste y blanca la ponemos hasta en la sopa y la causa del pueblo se la enseñamos a los pibes desde que nacen. 

Fíjese cuando queman urnas, fíjese en estas cosas. Se va a dar cuenta por qué se queman. Y por qué hay que cuidar lo que es nuestro.

1 a 5 de “Poner a resguardo el patrimonio del Estado” por Javier Lewkowicz; Página 12, viernes 21-08-2015; págs. 2 y 3.
6 de “Una iniciativa que va camino al recinto” por S.A.; Página 12, jueves 27-08-2015, págs. 10 y 11.