viernes, 15 de junio de 2012

TARTA DE CIPAYITOS


Para traicionar a la Patria, primero hay que saber que existe. Este parece ser uno de los problemas del PRO, ese curioso experimento con que la derecha quiere olvidar su vertiente nazional (ese otro asuntito) y descubrirse más liberal que Alsogaray.

La cuestión parece ser liderar "algo", que se oponga brutalmente al gobierno nacional. ¿Y qué mejor que una causa definida como "nacional" (esa sí con "c" de casa, con "c" de compañero)? No estar de acuerdo con el gobierno en el reclamo por la soberanía argentina en las Islas Malvinas. Una preciosura…

Parece muy brutal, entonces ¿por qué?
Existen (deben existir) una cantidad de argentinos (hagamos un abuso del término) que no acuerdan con que las Islas Malvinas deban ser argentinas. En un esfuerzo de imaginación, voy a hacer una lista de motivos para respaldar una opinión de ese calibre:

- Fue una usurpación pero pasó hace mucho, ya no tenemos derecho a continuar con el reclamo.
- No es lógico reclamar una herencia del Imperio Español; el mundo moderno tiene otras lógicas.
- No es bueno oponernos a la política exterior de una potencia de primera magnitud como Gran Bretaña; si bien es injusto, podemos tomarlo como un pequeño precio a pagar por estar insertos en el mundo.
- Hay que tener en cuenta la opinión de los isleños que son los habitantes reales de las islas, si ellos se sienten ingleses, debemos respetarlos.
- Los supuestos derechos históricos y geográficos que alega nuestro país son discutidos por las principales potencias en los foros internacionales, corremos el riesgo de aislarnos cada vez más en una posición chauvinista y poco inteligente.
- El reclamo quedó totalmente desvirtuado por la guerra de 1982; por más que digamos que la decisión fue de un gobierno de facto, los ingleses y Europa no lo ven así, de alguna manera todos quedamos salpicados por lo que ocurrió en esa época y nos quita derechos.
- El lenguaje utilizado por este gobierno para renovar el reclamo es agresivo y antiguo, en el mundo de verdad no se habla de "situaciones coloniales", eso pertenece al repertorio del populismo.
- No podemos compararnos con un país como Gran Bretaña, no tenemos la historia, el lugar, la tradición ni el potencial económico y militar. Los reclamos tienen que ver con esos aspectos más que con antiguos derechos.
- Nunca tuvimos en cuenta a las Islas Malvinas como parte de nuestro territorio. Además tenemos una historia de abandono del Interior, no integración económica ni nacional, preeminencia de la Capital sobre el resto; primero tendríamos que hacer realidad la soberanía en la Argentina para poder ocuparnos de las Malvinas.
- Este país siempre tuvo gobiernos corruptos y un Estado sobredimensionado que actúa siempre en contra de la sociedad y coartando la libertad de los privados para comerciar, desarrollar la producción y generar ahorro. Es mejor para los malvinenses no ser parte de esto, pensemos que son ingleses…

Más o menos algo así (a muchos se les ocurrirán infinidad de pensamientos, prejuicios y razones que no figuran en el listado, que cada uno agregue lo que le parece mientras lee), podemos reducirlo a un puñado de principios básicos:

a) el reclamo interfiere en la relación con las potencias mundiales. Estar en armonía con los países poderosos es de suma importancia;

b) no tenemos razón; los países fuertes toman y hacen lo que quieren, es su historia. Nosotros somos un país subdesarrollado; y

c) nuestro país nos da vergüenza; no importa si tenemos razón, lo mejor para cualquiera es ser inglés y no argentino.

Me quedo con c). Sentirse menos, avergonzado ante la cultura que se supone hegemónica y superior, sentirse digámoslo "como un negrito" y encima sabiendo muy bien que los ingleses/europeos (los blancos de verdad) no van a distinguir entre uno y todos los negros que nos rodean, pone a alguna gente en una situación tremenda de subestimación y humillación. Es lógico que, ignorantes soberbios de la propia identidad, resulte fácil abrazarse a otras banderas y a supuestos éxitos ajenos.

Sin entrar a hacer teoría, diría que tiene que ver con la colonialidad cultural del poder. Suena bien pero trata de nombrar a un estado lamentable de degradación cultural, la pérdida absoluta de la propia cultura y el reemplazo por el discurso del amo. Y eso, que se agacha hasta la traición, es lo que verdaderamente debe dar vergüenza.

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