jueves, 3 de noviembre de 2011

ORGULLO

Onganía pasa en un ambasador negro por la av. Maipú y saca la mano por la ventanilla saludando a no se quién (porque no hay nadie en la vereda). Veo después –tal vez mucho después- la foto del general petiso y bigotudo paradito en una carroza colonial dando la vuelta a la pista de la Rural. Ahí si, un montón de gente lo saluda y aplaude desde los palcos y gradas.

Los ojos fijos de Lanusse entre las apretadas rayas de la tele en blanco y negro y su voz cortada dice que los presos intentaron la fuga y el personal de marina se vio obligado a abrir fuego. También amenaza con la mirada oscura poniendo una cláusula para que Perón se presente en el país. Porque no le iba a dar el cuero.

López Rega susurrando las palabras que Isabel dice monocorde.

La guerra que no quisimos y tuvimos que asumir. No están muertos ni vivos. El “presidente” Rafael Videla. Y el “presidente” Viola con un vaso de whisky y un cigarrillo hablando del tiempo político. Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla. El whisky hecho sangre de Galtieri. El “presidente” Bignone habla del cronograma electoral.

Una economía de guerra. Felices pascuas. La casa está en orden.

Un avión que disparado desde una base espacial hacia la estratosfera, volverá a entrar en la atmósfera para llegar por ejemplo a Japón en una hora y media. Menem recibe y abraza al almirante Rojas en la Casa Rosada. Ramal que para, ramal que cierra. Cierra el Estado.

Dicen que soy aburrido. Más de treinta muertos en una canasta de monedas para dejar la convertibilidad, en una canasta con treinta monedas.

El que depositó dólares, recibirá dólares. Fue un enfrentamiento entre piqueteros en la estación Avellaneda.

Algunos de estos tipos tenían legitimidad, votos de la gente. Otros no, sólo armas que la gente les confió y usaron contra la gente. Todo lo que acabo de nombrar me da vergüenza. Y así anduve –como muchos- con vergüenza de los políticos, militares y dirigentes bastante tiempo. El suficiente como para no creer más en nada. Por suerte yo si había visto la primavera camporista, si había visto a la juventud maravillosa, si había participado de pendejo en algo. Ese pasado mítico que te retiene para que no te hagas mierda del todo. Casi.

No pude disfrutar de un desfile, porque eran todos asesinos. Porque San Martín se había exilado y no volvía. No pude ni dar una oportunidad porque los “compañeros” (progres compañeros) eran más mentirosos que el enemigo.

Y yo no te voy a poner una frase de Néstor como remate y contraposición, que es lo que pasó. No, hoy no. Te pongo la foto de Cristina en el G-20. Entre todos esos fulanos que están viendo como se almuerzan a Grecia. Y el negro desteñido que se hace el simpático pero que es el gerente del Imperio. Y la festejan, y la reconocen. Ahora no me vas a decir que porque son todos una manga de hijos de puta los de la foto, la foto no dice nada… La foto dice mucho (¿así que estabamos aislados?).

Mañana la Señora se reúne con Obama (vamos a poner así, porque lo anterior estaba para el Inadi), cita que solicitó el señor. Vamos a ver… igual Néstor va a estar rondando por si hay que decir que no nos patoteen.

Por un momento, te digo, pensá por un momento. ¿No te da orgullo? A mi si, porque vengo de mucha vergüenza.

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