viernes, 30 de enero de 2015

EL HEROE



San Borja, Santo Tomé, Río Grande do Sul, Corrientes… Recodos de una patria desconocida que siempre quiere ser grande y se confunde. 30 de noviembre, 1778, cerquita de un niño sanmartín, mismo lugar. 

Lector, buen escriba, músico. Bella caligrafía, dominador del idioma… pero ¿cuál? Guaraní por procedencia, español por derecho de conquista, portugués por presencia imperial. Hubiera aprendido a fabricar violines si los jesuitas hubieran durado un poco más. Indio peinado, enseñado por el cura. Católico. Lee música, toca.

Antes Artigas por el norte lejano de la Banda Oriental, pasa a caballo y lo ve. Va con Belgrano (que ya no está) en una campaña victoriosa de tan derrotada. ¿Lo vió el general Belgrano? El vio a Belgrano desde el caserío, lo vio pasar al frente de la tropa y fue detrás, con los demás guaraníes.

Todo pasa en 1811. Éxodo oriental, éxodo de guaraníes que van. Protector y guía de Indios. Al Caudillo se lo sigue, el que lo sigue sabe por qué. Andresito será Blandengue.

Comandante General de las Misiones. Un gobernador en guerra. Le ordena el Protector: recupere el territorio que ocupan los paraguayos. José Gaspar de Francia que no se decide, porque ya optó por Paraguay. Qué hacer. Y con quinientos indios mal armados, mal vestidos, va. 

Candelaria. Santa Ana. San Ignacio. Loreto. Corpus. Va.

Sigue a su General, y dice la consigna con su voz de indio: “que los más infelices sean los más privilegiados”. Como le enseñó. Gobierna que es decir, reparto de tierras, terminar con la servidumbre, cabildo (volver a esos cabildos de indios) para producir y comercializar la yerba mate, fabricar la pólvora y construir los hornos para la milicia. 

Un gobernador en armas que es un indio. El único. Caudillo de las Misiones. Todos los condimentos como para desaparecer del libro de recetas de la patria chica, esa que los miserables construyen en Buenos Aires. 

1816. Caen bandadas de portugueses, invasión del ejército más poderoso de la mal América. Numeroso, perfectamente armado, imperial. Andresito cruza el Uruguay por Itaquí y le pega dos sopapos: San Juan Viejo y Rincón de la Cruz. Le pone sitio a Sao Borja. Ya son dos mil quinientos.Tarda y lo corren. En retirada pasa por Yapeyú. El niño que es General está lejos y cada vez más lejos de Buenos Aires. Andresito será su guardaespaldas. ¿Lo sabe? Lo intuye o lo sabrá. Lo sabremos. San Martín sueña mientras arma Cuyo, también gobierna, igual.

La contraofensiva portuguesa se lleva puestos la mitad de los pueblos. Arrasan, destrozan. Andresito se recupera en la guerra correntina. Apóstoles.

El Protector ordena: avance sobre Corrientes. La oligarquía de encomenderos no quiere al Indio general. El indio se la banca pero el General los obliga a limpiar personalmente la plaza. Barra, enjabone y lustre, que se ensucien al fin sus blancas manitos, que se caigan los anillos. La puta oligarquía. 

Va a Misiones, busca a su General (a su Protector). No lo haya. Lo capturan y lo hacen ir caminando a Porto Alegre. Qué cosa con hacer caminar a la indiada, los Kilmes, los derrotados del Sur después. Qué cosa. 

Sale en 1821. Vuelve a entrar a la cárcel, dicen que por una riña. Estos negros… porque los indios son esos negros.

Alzaba la bandera tricolor, que como decía el Protector, era blanca por “nuestra distinción y grandeza”, azul por “nuestra decisión por la República”, y roja “por la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia”. 

Andresito. Andresito, comandante. ¿Dónde te lloraron? ¿Dónde está tu tumba? Adonde llevamos las flores. Al viento. Andresito no estaba y se fue. Dicen cosas, como siempre dicen cosas. El gobernador no tiene campo santo. Es campo santo todo lo que pisó y las páginas que no tuvo y va teniendo. Cosas del revisionismo y de gobiernos, de esos gobiernos desgarbados del pueblo que levantan las losas de la historia de la patria chica y desentierran una Patria Grande.
Se llama Andrés Guacurarí. Es Andresito Artigas. 

“ARTÍCULO 1° — Declárese héroe nacional al general post mórtem don Andrés Guacurarí también conocido como comandante Andresito o Andresito Artigas, como tributo y reparación histórica por su contribución a la epopeya de la emancipación del continente americano. 
ARTÍCULO 2° — Desígnase sede nacional para la conmemoración de la batalla de Apóstoles el sitio histórico, ubicado en la ciudad de Apóstoles, provincia de Misiones, e institúyase el día 2 de julio de cada año como Día de la Conmemoración y Recuerdo de don Andrés Guacurarí.”
Congreso Argentino, en Buenos Aires, a los diecisiete días del mes de diciembre del año dos mil catorce. Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

General Andresito: ¡Ordene!

Datos históricos tomados de www.elhistoriador.com.ar (fuente: Felipe Pigna); www.chasque.net; www.territoriodigital.com.

lunes, 12 de enero de 2015

NI YANQUIS NI MARXISTAS



Uno puede seguir pensando que el marxismo es una guía para la acción –como aconsejaba el mismo Marx-, pero si ha llegado al peronismo se sobreentiende que el marxismo ha dejado de ser el encuadre filosófico -político global y excluyente en el que se inscribe el propio pensamiento. Así le ocurrió al que escribe hace unos cuantos años ya, de ahí lo de “peronismo por opción”. 


Eso está claro. Cuando promediando los sesentas y sobre todo en los setentas se agitó dentro del peronismo el “ni marxistas” como grito de guerra, varias procesos simultáneos se cruzaban quizá trágicamente… La creencia de muchos de que un aluvión impensado de jóvenes influidos por doctrinas de izquierda intentaban copar y desvirtuar la doctrina peronista a la par que adueñarse de Perón y reinventar una Evita que no les coincidía con la tradición que habían aprendido. En los sindicatos corrió con toda seguridad esta divisoria de aguas, y entonces la llamada “ortodoxia” pudo pasar de la defensiva a la ofensiva. 


Por otra parte y más en concreto, el “ni marxistas” sirvió para una purga fenomenal de toda intención e intento de cambio profundo, estructural, en vías a la concreción de una sociedad más justa (libre y soberana). Y la verdad es que el “socialismo nacional” no era otra cosa que llevar al límite la propia doctrina del General Perón, no tergiversarla. El “ni marxistas” operó como antesala de la Triple A y los posteriores Grupos de Tareas de la Dictadura Cívico Militar. Las cosas por su nombre.


Dicho esto, como para que no queden dudas, vamos al otro término generalmente olvidado. 


Las peores infiltraciones sufridas por el movimiento peronista siempre vinieron de la mano de un incumplido “ni yanquis”.  Suponer que esta consigna y su correlato de “combatiendo al capital” en la marchita, se relacionan al “Braden o Perón” solamente, es pecar de ingenuo cuanto menos. Y acá suele no haber ingenuos. 


El “desarrollismo” que traía la dupla Frondizi-Frigerio impactó de lleno en el peronismo porque se parecía a una “modernización” de la doctrina. Se prefirió mirar hacia lo que arrimaba a la independencia económica (el autoabastecimiento petrolero, por ejemplo), más que los caminos por los que se proponía lograrla, es decir, con la concurrencia del capital privado (y en lo real, el capital extranjero). La dirección no la tendría ese Estado Justicialista edificado en una década atrás. ¿Error de Perón? Claro que no, lo de Perón fue hacer una alianza electoral para saltar la proscripción y la barbarie “libertadora” de pretender desaparecer al peronismo. La cuestión ideológica tuvo que ver con mucho “neoperonismo” o de los que pretendieron “un peronismo sin Perón”. Que conste que esto no va para cargar las tintas sobre A. T. Vandor –autor intelectual de tal tropelía-; fue toda una corriente dentro del movimiento que veía con buenos ojos una solución así del tema. Por esas grietas se fueron colando ideas que eran ajenas al peronismo. 


El otro gran momento de infiltración fue el neoliberal de los noventas. Al abrazo Menem-Rojas (infamia de la que poco se recuerda) le siguieron incorporaciones de notorias figuras del partido del capitán-ingeniero Alsogaray al gabinete y funciones de Estado. Vino la gente, las ideas y las políticas derivadas. El menemismo es una traición por lo que hizo, pero por su historia nadie le debería negar su tradición peronista (este fulano no se atrevería). Las privatizaciones y el famoso “desguace” del Estado significaron la demolición de ese Estado Justicialista que sobrevivía en doctrina social y derechos adquiridos. El Estado no estuvo ausente, no se corrió de la escena, sino que se puso al servicio del poder real, ese que había perdido el poder político y ni con una dictadura había podido recuperarlo legitimado. Y ojo, porque la infección produjo mezcla de ADN, lo que significa que nunca vamos a poder quitarnos algunas ideas de encima.


¿A qué viene todo esto?... ¿una tardía reacción antimenemista que se parece a un pateando al caído?

Viene a que el “ni yanquis” tiene que tener el mismo valor o más que el “ni marxistas”. La izquierdización del peronismo es una exageración si se quiere, pero la yanquinización configura una traición, porque nada tiene que ver con la doctrina peronista, más bien es su contrario (y su alter ego). Y estamos en peligro.


Tras doce años de recuperación del peronismo original, estamos en peligro. El kirchnerismo significó el asentamiento definitivo del peronismo como valor nacional, ese que es el único que puede gobernar y puede hacerlo en un sentido de independencia y soberanía. Lo hizo teniendo en cuenta también lo que decía del ADN, porque comprendió algo de ese neoliberalismo, para superarlo en la mayoría de los casos. 


Muchos que lean esto –o los que lean esto, de no ser muchos- pueden pensar que el misil que se preparó en los párrafos precedentes tiene un solo destinatario… Y no. No soy de los que ven a Scioli como un traidor en busca de una oportunidad, con él el problema puede ser de intensidad, algunas ideas contrariadas, inconsecuencias, pero nada que lo sitúe afuera de este proyecto nacional (ya habrá tiempo y necesidad de polemizar todo lo que se quiera sobre este particular). 


Aquí se está hablando de proyectos peligrosos que han tomado al peronismo como rehén y le pretenden cambiar la bandera, dejándolo como un waffle de The Embers (vamos probando la antigüedad del lector y denotando la propia). Barras y Estrellas mimetizadas en banderolas que se ven ondeando real o secretamente en conglomerados de la costa de Tigre, por ejemplo. Sergio, el mejor amigo de la Embajada, el que se pasa el 4 de julio brindando. Y su cohorte de oportunistas, muchos de los cuales ni sueñan con ser peronistas. Y otros que lo son… como lo son los que le dieron gran parte del aparato del PJ al ascenso de Macri en la capital. 


Entonces, la consigan completa: “ni yanquis, ni marxistas”. Conozco a muchos ex marxistas que ahora son peronistas de corazón (y al que mejor conozco es a mi), no quiero yanquis en el movimiento.

martes, 23 de diciembre de 2014

QUE LINDA ES



Te encontrás de todo (como en cualquier parte). Desde la vieja amable te hospeda en su casa, de pocas palabras, pero cuando entra en confianza y cuenta –son muchas historias en las arrugas coquetas- de golpe se pone firme, con los ojos de agua clara perdidos en un horizonte que ella ve (y nosotros no) y está lista para que el Comandante aún ordene (tan viejo como ella, en algún lugar que no sabemos), dura como la isla, suave como la sonrisa que le vuelve, miliciana siempre. 

Hay otro que se queja mientras camina al paso de uno, viendo los barcos que entran y salen custodiados por cañones españoles en la bahía, y se queja porque quiere progresar y no puede y no sabe cómo. Ante la disyuntiva -uno de puro atrevido se la plantea, niega con la cabeza y los brazos que no, que con esto (y se queja otro rato), que dentro de esto, con los de afuera no. Un maestro, gana poco. 

En el campo, ese extraño campo sin vacas gordas, ni tranqueras, ni pampas, un campo de café, tabaco, palmeras reina y mogotes, en ese campo los comités de defensa se multiplican, te miran altivos, te señalan la banderita colgada en su casa, te abren su casa y te muestran que son dueños. Uno dice de la casa, de la tierra, él te dice del país. 

El conductor del taxi (viejo bote de los cincuentas mil veces reciclado), mulato hablador que se esperanza con miami, que se quiere ir y que se va a ir donde los parientes. Los parientes duelen, gusanos o no tanto, familias que no se ven y se extrañan. Hay que entender la vida, aparte de los libros. 

Otros otros, miles de otros con los que no se hablará, sólo unas decenas, cada uno con su opinión. Discuten de beisbol, política y el costo de la vida en el parque central, cerca del Parlamento en refacciones.

La Habana en refacciones. Barrios multicolores del Vedado, y más al fondo, Miramar. Por el malecón derecho se llega a eso que eufemísticamente es la oficina de negocios, pero es la Embajada. No la tapan ya con las banderas, pero como una topadora de jardín le pusieron el espacio del anti imperialismo. Y es un espacio que se llena de gente, aunque de paso en un día cualquiera no haya nadie. Y el sol cae como una tormenta y se mete en el cuerpo.

Es su país. Es para aprender entre que uno ve el Caribe y el Atlántico y enloquece con el agua turquesa. Uno se ve los pies. En Cuba se ve todo. 

¿Cómo será restablecer relaciones con los Estados Unidos? No se. Si se que seguro están contentos, lo querían. Así como quieren profundamente a Cuba. Pasando los días el patriotismo te da envidia, te lo aseguro. 

Solemne anuncio de Raúl. Volvieron los tres, y los cinco están en casa. Uno podría pensar que es propaganda oficial, los afiches, las pintadas prolijas, los cartelones en las carreteras. Pero no, encontrás a los cinco en todos lados, pintados con pulso no tan firme en la columna de una estación de tren, garabateados en una pared medio derrumbada, a mano en las maderitas que hacen de cerca de una casa en medio del campo, en carteles de cartón a los que le pasó más de un aguacero. Y son Gerardo, Ramón, Fernando, Antonio y René, como conocidos de todos. Triunfo. 

¿Qué sigue, cómo sigue?

El presidente color chocolate del imperio dice que la política de aislamiento y de restricción a Cuba ha sido un fracaso. No es poco el reconocimiento. Lo podían haber dicho otros, pero lo dijo este. El imperio está en más de tres guerras a la vez, más de lo que puede. A la larga… América dejadita a solas se ha estado reconstituyendo. Deben sonar como un eco los alcarajo del gran Hugo, molestar el guiño del argentino desgarbado y su rosca latinoamericana, en las propias narices de Bush. Pasó hace tan poco, hace tanto. Pasó. No es que seamos una amenaza, no se compite con los portaaviones, la tecnología bélica extraordinaria. Nuestro asunto es otro y tan mal no nos va. Y como nos faltaba Cuba, fuimos todos a buscarla. Hace tanto, hace tan poco. 

El yanqui de color la invita a la Cumbre de las Américas, a la OEA. ¿Y el bloqueo?

El bloqueo seguirá. Los republicanos saltaron como leche hervida, algunos demócratas también. La pequeña Habana ni hablar. Que no. Hasta que en algún momento alguno (y el presidente demócrata de color lo sabe bien) intente la reconquista para la que el bloqueo sólo molesta, un bahía cochinos de interné y celulares (que se multiplican en las manos de los cubanos). Penetrar con la cultura, con lo que sea, volver el tiempo atrás. No creo, porque esta gente pasó por demasiado, aún los que se hacen los que nacieron ahora. En persona son más locuaces que en las fotos (los íconos).

La penetración capitalista, claro, es el problema. Por ahí salen algunos bienintencionados advirtiéndole a los cubanos de los peligros… no se les puede explicar a ellos qué es ser cubano, qué es defender lo logrado, qué es lo que les conviene. Cuanto menos, no se debe. Ellos sabrán, y lo que pase será parte de su historia como hasta ahora. 

La revolución es dura, vaya  que lo es. Como las farmacias con sus anaqueles y cajitas blancas, sin marcas, sin farmaciti. Desilusiona un poco, no parece una farmacia, faltan las luces y las propagandas. Pero está lo que se busca, está. Así es la isla. 

Cuba es pobre. Pero si uno tuviera que caer en la pobreza sería bueno que te pase en Cuba (como soltó en una síntesis mi compañera). Y Cuba es bella, tremendamente bella. 

Tal vez ahora se invierta más, con eso de que vienen los yanquis, seguro los rusos (que no se fueron del todo) y los chinos (que están llegando) se apuran, invierten. Europeos pálidos que parecen brochetes al solazo. Gringos, hotelesolinclusiv, Varadero, pronto Camaguey. Nosotros.

Es imposible entender todo tan rápido, los idealismos y los libros se te parten en la cabeza. Te cantan. Se sientan en cualquier lado, arrancan con la música y cantan. Alguno te tira el mangazo, otros te conversan por el sólo placer de ejercer el idioma. Un deporte nacional.

El futuro siempre es tan incierto como la historia de esta Patria Grande (la que siempre trata de llegar a ser lo que se había soñado que fuera). Nada podemos decir sobre lo que vendrá, ni allá ni aquí. Sólo seguir sintiendo ese profundo amor por la isla, esa cosa que llena el pecho en medio del calor húmedo y el sol abrumador. 

Y desde lo alto de Casablanca, en una ventana vigila todas las noches la mirada del Che. Calma, atenta, confiada.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

MESAS DE ARENA



Los jefes de ejércitos siempre planearon cuidadosamente sus tácticas y estrategias de guerra. El mapa de situación que recogía el curso del conflicto bélico se solía escenificar en una gran mesa en la que se desplegaban mapas, y también se reproducía a escala el teatro de operaciones. Esas son las mesas de arena. 

Algo similar ocurre con las compulsas electorales (cuando el choque de maquinarias partidarias reemplazó al combate en campo abierto). Hace mucho que al lado de los dirigentes políticos se ubican encuestradores -dueños de consultoras de opinión- que, por lo general son empresarios, aunque pasan por analistas políticos (hay pocas excepciones, pero las hay). En algunos casos -un caso muy porteño- estos individuos son los que mueven con los punteros las tropas y explican alternativas y planes, y los políticos sólo son su público. Para eso les pagan (a ambos).

Alguna gente cree que eso es la política. Eso y la discusión por cargos electivos, además de  los cargos políticos que se derivan de la cosecha de votos. Es decir, la política es marketing y rosca. Siempre hay un boludo que menciona un proyecto, una idea, algo como para poner en un programa, y entre todos lo cagan a trompadas. Se lo merece por impertinente.
La gente también se plantea estas cosas cuando piensa que habla de política. ¿Quién va a ser el candidato? Y cosas como esas. Importante, si. No excluyente, si. Y el politizado viene a ser el que pueda reconocer unos diez nombres de políticos (vivos), más o menos.

Bien. Vamos a hablar de otras mesas de arena, o de lo que hay debajo de la mesa.

Tenemos un gobierno -el nuestro- que lleva adelante un modelo (algo así) que ha necesitado, para poder ser, una ampliación continua de la demanda. Eso es el consumo masivo, el famoso mercadointernismo, la generación y mantención de puestos de trabajo genuinos (tendiendo a que sean en blanco). Es lo que abrió el pasaporte a la “clase media” (que se duplicó en estos años y se consolidó en aquellos sectores que ya eran, pero habían quedado  agarrados de dos cerdas del pincel). 

Al mismo tiempo, el gobierno necesita controlar la oferta (el otro polo de todo mercado) justamente para que se pueda satisfacer la demanda generada. Y decir algo así, implica también el hecho de haber creado oferta desde el Estado, allí donde los privados no iban ni querían ir. El Estado, dirigido y administrado por nuestro gobierno, hizo de socio capitalista porque si no la burguesía se nos subía al techo y se llevaba la manteca  con la lengua. Paradojas de países con la tara neocolonial que sufrieron una industrialización tardía, pero efectiva (parte de la realidad efectiva, que debemos a Perón). 

En lugar de políticas que enfriaran la economía y restrinjieran el consumo, se implementaron  medidas de control a la cadena de precios, a las posiciones dispares de mercado y reglas que traten de permitir la competencia (quien lo diría, pero puede ser un remedio eficaz ante tanto pirata). Se hizo con cierta consecuencia (y cierta inconsecuencia), a veces fueron intentos como para poner en caja al Capital, pero algo se hizo. Y un comentario al margen: no se escapa a la observación que las minidevaluaciones y la más abrupta de enero pasado contuvieron el consumo, sumadas a otros problemas más relacionados con problemas estructurales de la economía dependiente de nuestro país. Pero la tendencia ha sido a la expansión y no a la contracción, a la producción más que a la especulación monetaria (como era costumbre y como la gente está acostumbrada). 

Es decir, un gobierno como el nuestro genera procesos que dependen de variables que no controla. ¿Qué por qué? Porque el Estado del neoliberalismo se reduce -se especializa- en garantizar super ganancias en las altas cumbres del capitalismo financierizado. Controlar es de pelotudos, viene a ser. 

El gobierno (aún el nuestro, tan fuerte, soberbio y dictatorial) no decide en la formación de la cadena de valor de la producción ni en la elaboración del insumo básico de la economía de la Argentina pícara, es decir, no fabrica dólares. 

Aparte tiene otro problema -que a los sujetos de la City les chupa un huevo- y es que al crecer como se ha crecido en este período (por obra y magia de conscientes políticas aplicadas) es preciso consumir mucha más energía. Y resulta que la Argentina había dejado de producir energía, si total la podía comprar y endeudarse para comprarla. El déficit energético es lo que debería preocupar sanamente a nuestros sanguangos compatriotas mediáticamente pelotudizados. Debe ponerse más atención y valoración a movidas como la recuperación de YPF (aún como sociedad mixta), por ejemplo. No basta con hacerse el boludo como el jefe de gobierno porteño ahora y cuando había que hacer algo así como una patriada haber resuelto votar en contra, sin más.   

En el fondo nos proponen, como “fin de ciclo”, legitimar con el voto popular a un elenco que quiera/proponga/anhele/suspire por endeudarse. Pero no estas deudas de mierda para hacer cosas (como las que ha contraído nuestro gobierno), estamos hablando del endeudamiento para endeudarse, del financiero, el de verdad. Honrar una historia de argentina con minúscula. Algunos, hasta lo dicen.  

La verdad es que alguien tenía que empezar a marcarles la cancha a los titulares del poder real. Este gobierno con sus más y sus menos lo hizo, lo hace, y ese es tal vez uno de sus mejores legados. Ocurre que para semejante tarea (sumamente ingrata y que genera ingratos) es necesario contar un  impresionante poder político. Oponerse al deseo privado de las corporaciones requiere de un enorme poder político, que tiene correlato económico (que algunos empresarios vean que es de su interés también apoyarte), se relaciona directamente con el consenso y el apoyo concreto de los fulanos ciudadanos (y cuando esto ocurre se transforman en pueblo). 

Digamos la verdad… las opciones electorales que hoy por hoy aparecen con imaginarias posibilidades en las encuestas, remiten a un conservadurismo inquietante, aún desde nuestras filas. 

¿Alguien tiene alguna duda de que, de no ocurrir algún imponderable, le estamos buscando un vice a Scioli? Ojalá nos convenza si tiene que ser él (uno no podría negarle legitimidad a sus aspiraciones, como tampoco enrostrarle traiciones). En el mejor de los casos, lo que venga (si se confirman los presagios) no será como lo vivido hasta ahora. En el peronismo el presidente (de ser peronista) suele ser el conductor y jefe, no para aplicar un verticalismo absoluto pero digamos que tiene un enorme margen de acción e iniciativa para todo el movimiento. Así fue siempre, pretender que va a ocurrir otra cosa es no entender cómo es el peronismo (y esto es peronismo). De allí las preocupaciones.  

También puede ocurrir que de acá a la hora de las definiciones aparezcan perfilados otros, no se (parece difícil, pero nada es imposible hasta que caemos en la cuenta de que no ocurrió). No vale echarle la responsabilidad a la Señora (el que Ella diga) no seamos pelotudos, somos nosotros los que decidiremos a la final si hay que bailar no con la más agraciada por el hecho de que hay que seguir en el baile hasta que se vaya el último, o si nos vamos a casa antes de las doce (en lo personal, no acuerdo con una postura como esta última, amo más a mi país que a mis principios). 

Estamos hablando más allá de la oposición, como de entrecasa (ya se agregarán variables que compliquen el análisis). Por eso sale lo de los candidatos propios. Cualquiera que diga ser el continuador de este modelo deberá atenerse a estos condicionantes de hierro. Acepta los riesgos y le mete para adelante o termina como otra frustración de las acostumbradas o peor, porque estos tres períodos kirchneristas marcan algo. Se llame como se llame. 

Se pudo hacer flamear la bandera otra vez, se trata ahora de que no sea sobre las ruinas.