lunes, 6 de marzo de 2017

DO(E)CENTES



Anduve rodeado de docentes toda la vida. Madre, amigos, madre de los hijos propios, cuñada, qué más. Eso se fue adicionando a los maestros de colegio de curas, no maestras. Como todo lo que es familia, en algún momento uno se pudre un poco, se cree que se rebela, busca otros horizontes. Así son las cosas, y por eso mismo, tiene ese reverso que es el cariño, la cosa o causa profunda que te marca y habla de quién es uno. Y ese es el sentido de lo que quiero decir…

La CTERA de Alfredo Bravo les dijo que “la docencia no es un apostolado, es un trabajo mal pagado”, y fue convenciendo a las virtuosas miradas sarmientinas de que la cosa tenía la simpleza de ser un laburante, como todos los laburantes. No fue poca cosa. De allí para acá sufrieron las vueltas del país (como todos) y también se desjerarquizaron, se precarizaron y se desautorizaron. La sociedad que –a veces- los venera también hace de verdugo y los trata como a sirvientas del pre peronismo. Así es alguna gente que tiene una alta opinión de sí mismo y muy baja sobre todos lo demás.

Los docentes no viven en una maceta y por lo tanto, suelen portar todos los prejuicios y taras de los sectores medios de los que provienen. Será por eso que de tanto en tanto les afloran goriladas, como la de votar a un gobierno liberal como el presente. Los que saben dicen que así procedieron mayoritariamente. 

Y ahora hablemos de plata… Les ofrecieron el 18% en cuatro cuotas en la provincia de BA; dijeron que la paritaria nacional no tenía sentido. La verdad es que se les cagan de risa en la cara, como un antecedente de la gran revolcada de alegría que preparan para las paritarias del resto de nosotros, y peor si no estás bajo convenio porque lo tuyo viene de favor entonces. ¿El dinero tiene que ver con la dignidad? Tanto como con la indignidad; en este caso hablamos de remuneración pero no solo de eso, hablamos también de presupuesto. Es decir, de la política educativa decidida por un gobierno (una corriente política organizada que llegó al gobierno por el voto popular) en correspondencia con sus valoraciones, intereses y perspectivas de futuro deseable. Este gobierno oligárquico no respeta el presupuesto educativo consagrado por ley, desfinancia programas que hacen a la calidad educativa, no defiende a la educación pública (y prefiere a la privada). Este gobierno es enemigo de la educación y los educadores.

Una docente conocidísima me contaba hace un tiempo cómo hacían una vaquita para comprar una resma de papel para la fotocopiadora del cole, para utilizarla en esos períodos en que la fotocopiadora o la compu funcionaban bien. Mientras, yo veía cómo en la oficina –no importa cuál- fulanos se hacían copias del sudoku de Clarín o de cualquier huevada para leer después en el viaje u otra pelotudez que terminaría en el tacho de basura seguramente. Una cosa para decir.

Patios hechos y rehechos, arreglos que se hacen mal y se rehacen dos años después. Dejadez municipal que tira para arriba culpas y de ahí en una catarata invertida en la que nadie es responsable de un carajo. Y encima algún padre cocorito que los amenaza con el ministerio, la justicia o su talante facho simplemente. Alguno tendrá razón, habrá docentes negligentes y jodidos pero la verdad, es que maestros y maestras reciben la mierda de la sociedad en tremendas dosis todos los días. Así terminan, el gremio hace mucho que dice poseer el más alto porcentaje de afiliados que terminan con problemas de salud mental. ¿Exagero? No, para nada, ya están los mismos docentes para victimizarse. Se los trata mal, es objetivo, no se los considera, es la verdad no nos hagamos los boludos por favor.

A muchos un paro docente les cae mal porque no saben qué carajo hacer con los pibes, y si ese es el tema habría que pensar en amar menos o usar forro. Puede ser que ocasionalmente arreglar quién se queda con los chicos sea un problema, pero ¿siempre que los docentes ejercen su derecho constitucional? Raro ¿no?

En fin, recuerdo ahora cuando CFK se mandó una parrafada de tía tomando el té con amigas con eso de que tenían tres meses de vacaciones y demás… fue una cagada, cierto. Discutí con docentes por eso. Pero insisto en un punto: ese gobierno bien o mal aumentó el poder adquisitivo del salario docente (y del salario de los trabajadores en general, aparte de haber más trabajadores). Ese gobierno bien o mal peleó y logró una nueva ley de Educación que aún no pudo aplicarse en su totalidad ni en profundidad. Ese gobierno estableció parámetros de financiamiento del sistema educativo, de presupuesto, a niveles a los que no se había llegado en el país, y los cumplió. Eso es objetivo, no un relato. Pido por tanto respeto para el gobierno peronista de los Kirchner, por favor.

Ahora, incitan al voluntariado para reemplazar a los docentes huelguistas. Saben que es ilegal que cualquiera esté frente a un aula, que es peligroso, que puede tener consecuencias aún con esta Justicia alquilada. Y no hablemos de lo que puede repercutir en foros internacionales… Lo hacen en dependencias de Educación de municipios, en clubes amigos, en sociedades de fomento a las que les ponen plata, así para dejar a los eventuales “chicos” en manos de cualquiera. Llaman “voluntarios” a vulgares carneros, rompe huelgas émulos de sus ancestros reclutados por la Asociación Nacional del Trabajo y la Liga Patriótica Argentina en los años veinte, cuando la ideología fascista se vestía de celeste y blanco contra el gobierno de Yrigoyen. Lindo ¿no? Encima el primer sorete voluntario resultó ser un asiduo “profesor” del partido amarillo, que supo ser personal de inteligencia del Ejército en otras épocas. Lindo ¿no? 

Voy mechando cosas, a veces sin mucha ilación. Ocurre que no soy docente. Pero, como decía, los docentes para mí son familia. A veces uno se lleva y a veces no. Pero son familia, uno sabe de qué está hablando y en qué tienen toda la razón del mundo.


Todo el apoyo. Siempre.


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