lunes, 11 de noviembre de 2013

CAYO MORDOR



Todo llega, aunque tarde cuatro años. 

Se ha dicho hasta el cansancio –no quiere decir que todos lo sepan- pero en esto trabajó mucha gente durante mucho tiempo. Cuando se habla de “democratizar la palabra” se está dando en el punto justo del asunto. Porque esta es una ley antimonopólica, una de las pocas (Estados Unidos tiene más). Se trata que un mismo multimedios no tenga la parva de licencias que tiene MundoClarín; que no pueda un solo Grupo manejar a su antojo los medios audiovisuales de cada una de las localidades del país. Es que ese es el caso, son más de trescientas y pico de licencias. Van a tener que reducirlas a las legales (que no son pocas tampoco).

Y hay gente que te habla de los “derechos adquiridos”, el cambio de reglas de juego que perjudican los “derechos de propiedad”, y más y mucha más argumentaciones escucharemos en estos días de aquellos que, ahora, descubren que la Corte Suprema es independiente de verdad (y yo lo dudo, pero parece que fue demasiado). Uno no la va ahora de abogado ni nada de eso, pero si de sentido común (vamos a reivindicarlo, que está muy devaluado). ¿Cómo fue que el diario que todos leíamos se convirtió en esto? Hubo una época en que decir “son desarrollistas” los acercaba a la defensa de la industria nacional, a cierto progresismo, hasta una especie de peronismo reestructurado o “modernizado”. Pero se convirtieron en esto. Pasó la dictadura, pasó la fiesta inolvidable del menemismo y crecieron, crecieron, coparon, se expandieron. Y cuando uno comete una grosa como la de Papel Prensa, lo demás no importa. Es más de lo mismo y lógica de mercado, de ese mercado y ese momento en que “me llevo todo”. 

Vino un gobierno popular o, mejor dicho, apareció un fulano con escarcha y el veintidós por ciento, el bolsillo vacío, mocasines y sin corbata. Una bic negra. Pactó, ganó tiempo mientras construía poder político en clave de legitimidad popular. Claro, como eso no se usaba no le dieron mucha pelota, ni lo veían desde la perspectiva del escritorio.

El flaco rompe con el padrino, con EL peronismo conocido y va juntando peronistas sin preguntar de dónde venían sino si estaban dispuestos, y avanza. Después viene la Crispada y Alberto se va a la mierda (porque no se puede servir a dos amos, con perdón, pero como dice el evangelio). Ley de Medios que era un reclamo de muchísimos fulanos que laburan en medios, que la tocan porque la conocen y no de oído, porque se luchó y mucho y porque se consultó a todo el mundo. Desde ese escritorio tan alto y tan grande no se veía, ha de ser eso.

Porque de golpe te estabas metiendo con la “libertad”, con la “república”, con sus negocios. Te metiste con ellos y sus políticos te saltaron al cuello, que para eso se paga. Sus comunicadores (esos que no podían tener comisión gremial interna en el gran diario argentino). Sus intelectuales. ¿Ves? Ahora son todos libres, ya pueden decir lo que quieren, trabajar donde quieran, ya no tienen que sobreactuar, hasta los que se hacían los progres ya no tienen que defender al multimedios porque la ley está vigente plenamente (¿qué harán?).

Ahora hay que cumplirla. Ahora hay que hacer (y no patear más para adelante). A partir de ahora nos tenemos que dar cuenta de que hay cosas que están cambiando en los medios. Porque aunque estos tipos van a seguir jodiendo, su poder tiene que disminuir o tendrán que buscar otras estrategias al menos. Hay que actuar todo lo rápido que se pueda y cumplir. Cada vecino tiene que darse cuenta de que la ley de Medios lo beneficia y que no da lo mismo que exista o que no. 

Porque si no pasa esto, no lo van a tomar como algo propio y menos como una conquista y ni que hablar que como un derecho. La gente cree cuando ve (así somos).

Cayó Mordor, es una buena noticia. Ahora estamos en el día después. Las radios comunitarias, los medios alternativos, los canales locales, la producción para la tele de cada lugar, los con o sin fines de lucro. Todos, muchos. Si no es así, habrá sido al pedo y en este país, nada pasa porque si. 

Siguiendo con la metáfora del Señor de los Anillos, será preciso que los aldeanos de la Comarca salgan de su chiquitismo –que es muy acogedor- y que se sienta que algo nuevo está pasando. 

Y cuando todo esto se logre (cuando lo logremos) entonces, si, será el tiempo de hacerle ajustes a la ley para que sea mejor porque la realidad es más grande. Sería tan saludable empezar a corrernos por izquierda…

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