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viernes, 15 de abril de 2016

EL HIJOdp PRÓDIGO

El tema: 
“La Cámara de Apelaciones de Nueva York decidió levantar las restricciones que pesaban contra el país, por lo que la Argentina quedó habilitada para emitir y pagar deuda externa y cumplir con los acuerdos efectuados con los holdouts. ‘Es una decisión sin precedentes’, celebró PratGay, en relación a la medida que beneficia directamente a los fondos buitres, habilitados a cobrar la totalidad de los bonos que compraron a precio vil hace años.”

Datos al pasar como para tener una idea: 
“El tribunal habilitó entonces al país para que pueda hacer una emisión por un monto de hasta 15.000 millones de dólares para cumplir con el acuerdo con los fondos buitre (10.800 millones) y para pagar gastos corrientes y presupuestarios (4.200 millones).” (…) “No lo esperábamos tan pronto y lo estamos festejando’, sostuvo el funcionario en referencia a la decisión de la Cámara.”

Y otro dato sobre el buitraje: 
(…) “Los fondos más duros lograron que se les reconozca la sentencia plena, con un pequeño recorte en los intereses punitorios, que les significó una ganancia de más de 1.600 por ciento respecto del valor al que compraron la deuda defaulteada. Por cada lámina de 100 dólares recibirán 400, a lo que se suma que la adquirieron a 25 dólares cuando los papeles eran basura.”

La Argentina liberal está de vuelta para reiniciar un nuevo proceso de endeudamiento y entrega, sin más ni menos. Las argumentaciones usadas por el funcionario citado (viejo conocido en el refinado oficio de vender la Patria) y otros tantos del elenco gobernante no se lucen por la originalidad: sacar a la Argentina del aislamiento; atraer capitales para desarrollar el país; tomar deuda para crecer;… y carradas de pelotudeces dichas hasta el hartazgo por Martínez de Hoz y Cavallo (en varios momentos) para apostar fuerte en la timba grande del mercado de valores mundial, hacerse de interesantes comisiones y poner a funcionar a la economía nacional como banco de sangre del sistema financiero global.

Esto es lo que se votó, se lo sepa o no. Es esto: la destrucción de una ingeniería compleja y agotadora para lograr el reordenamiento de la catastrófica deuda externa argentina; el detrozo del logro significativo de una quita que alcanzó la mitad de su valor (inflado extorsivamente), terminar el pago puntual de los compromisos asumidos para pasar a la “refinanciación” puntual. Fue la tarea gigantesca de Néstor Kirchner, seguida estrictamente por Cristina FK. Destrucción de ese esfuerzo, del de todos los argentinos (o al menos de los que producen) y su reemplazo por las viejas formas de hacer dinero sin trabajar.

Durante doce años estuvimos ajenos a los bingos internacionales de divisas. No participamos como país de la montaña rusa de los capitales ni aceptamos las “recomendaciones” mafiosas de los organismos multilaterales de crédito, como les gusta llamarlos al periodismo “especializado”. Eso para ellos era estar “fuera del mundo”. Estábamos adentro pero en clave política, no como subordinados de fondos buitres. Participábamos de megaemprendimientos que se destacaron por su pertinencia política y su peso internacional: Mercosur, Unasur, Celac, y una aceitada relación con el emergente grupo BRICS.

Estuvimos si afuera de Wall Street, afuera de paraísos fiscales, afuera de guerras imperialistas contra países del Tercer Mundo, afuera de misiones genocidas de “asesoramiento” antisubversivo. Afuera de ese mundo de mierda.

Habrá que pensar, como dijera en su famosa carta el compañero Capitanich, que quizás vaya siendo tiempo de que se le de forma a la idea de una Internacional Justicialista, en la que quepan con sus variados colores y diseños los países que en los últimos años han llevado a cabo la proeza de vislumbrar otro mundo en el que vale la pena estar “adentro”.

Por ahora, la noticia es que el hijo pródigo ha vuelto y está dispuesto a hacer negocios y llevarse la cometa. La pesadilla “populista” ha pasado y se han hecho con el poder político (el otro siempre lo tuvieron) por el voto de la gente. Y viene bien decir “de la gente” y no  por el voto “popular” que es otra cosa. La gente individual, sola frente a la pantalla del discurso único, criada y engordada para saltar encima del que le tendía la mano. Así fue y ya está.

Ahora lo que sigue: 
“El siguiente paso al pago a los buitres es el retorno a las auditorías anuales del FMI, que tradicionalmente el organismo utilizó para bajar línea sobre la necesidad de aplicar recetas económicas ortodoxas. El gobierno espera que en setiembre tenga lugar esa evaluación.”

Como decía el General Cangallo: El que no tenga cabeza para prever, tendrá espalda para aguantar. Nosotros mientras, seguiremos haciendo política contra la entrega, cuidar el laburo, tratar de hacer menos terrible lo terrible. Y saldrá bien y saldrá
mal.

Eso, hasta volver y rehacer la casa, como siempre lo hemos hecho.


* Las citas corresponden a Página 12 del 14-04-2016, págs. 16 y 17.

viernes, 18 de marzo de 2016

EL QUE NO AVISA...

Muchos tienen la palabra “traidor” muy en el pico; todo lo que se mueve un cachito más allá o más acá de la ortodoxia (que es de derecha y también de izquierda) huele sospechoso y puede ser pasible de configurar el delito moral de la traición. No me estoy burlando de nadie, ni pretendo banalizar cosas que son importantes. Valga la aclaración y dicha ésta, sigue la parrafada…

Es tan difícil la traición como la lealtad. Más aún, estos suelen ser conceptos biconvexos, bivalvos, emparejados, algo así. Se complica hablar sobre uno sin hacer referencia al otro. Y mucho se dijo sobre que la proclamación profusa de la lealtad puede encubrir una conducta traidora. Bien.

El general Cangallo (hoy Perón) decía que los había traidores y también leales porque no les convenía traicionar. Durísimo, brutal casi, así se vuelve uno quizás cuando conoce de memoria a la gente…

¿A quiénes no les convenía traicionar en estos doce años?, o bien ¿los que ahora tienen conductas desleales (vamos a ser finos), esperaban la oportunidad para abandonar el barco?

Los traidores no nacen traidores, habrá casos –no lo discuto- pero por lo general no hay bebés traidores. El traidor se hace. La oportunidad suele ser el marco, aunque no el vehículo. Alguno dice “la necesidad tiene cara de hereje” para justificar, por ejemplo, que un fulano que gestiona tiene responsabilidades y debe/estaría obligado a/transa con cosas que no le gustan o con las que no está de acuerdo para acceder a los recursos que le permitan hacer frente a esas necesidades. Pasando en limpio: que gobernadores e intendentes apoyen el acuerdo con los buitres porque necesitan que entre plata fresca (prestada de afuera o como sea) para pagar sueldos y seguir con la obra pública, o para que no se le incendie el distrito. Algo así de sencillo. Cosas de sentido común. Dicho así, la verdad es que es una porquería, aunque algo de verdades hay ya lo creo. No como justificación, porque esa vendría con cualquier argumento (aventuro).

Siempre se dijo que hay que ser pragmático, que un gobernante debe serlo, que el peronismo lo es por esencia. No me gusta el término “pragmático” porque conlleva la peligrosa compañía de una costumbre, tendencia, cuasi cultura, filosofía. Yo creo que el peronismo es fundamentalmente práctico, y por lo tanto se abstiene de plantear utopías irrealizables (lo cual sería una paradoja porque las utopías no tiene que ver con la realización, sino con los valores y la voluntad supongo). El peronismo opera en la realidad (su única verdad). Lo hace en base a una doctrina que se sustenta en valores, principios y supuestos ideológicos claros. Entonces no es “pragmático”. Los pragmáticos usan al peronismo como travestismo político.

De todas maneras, uno dice que algo de verdad hay en la argumentación y es que este no es un sistema federal de verdad, y los gobiernos provinciales y locales dependen exclusivamente del gobierno central, de su bonhomía y/o su chantaje, sean compañeros o no. En ese marco necesidad y herejía son primas hermanas, muy distinto de cuando empardaban necesidad y derecho con Evita. En fin. El federalismo es un tema que alguna vez habrá que resolver y terminar con la “solución liberal” que parío a la constitución de 1853 y que aún no fue saldada por las reformas que le siguieron (ahí espera en la sombra la del ’49, que algún peronista en el poder se acuerde de ella). Pensemos el federalismo como problema y no como definición del sistema republicano de la Argentina.

Paso y vuelvo. Están lo que revistaron como los cuadros del menemismo y gozaron de su entrada al primer mundo (en el que los demás quedamos en la puerta), pasaron rápidamente al aplauso por el default que propuso el Adolfo, se pusieron serios a ser funcionarios del Cabezón, y finalmente se abrazaron cuando juraba Néstor. Un tobogán de la alegría. Hay que decir que se fueron poniendo molestos con el paso del tiempo hasta enrojecer -como no lo habían hecho nunca por vergüenza- cuando Cristina empezó con lo de la “sintonía fina”. Pero no les convenía traicionar y fueron leales. Otros –justicia es decirlo- cambiaron y fueron leales por convicción.

Ahora es otra cosa. Ahora hay que jugar sabiendo de memoria las reglas del vaivén cíclico. Ahora toca “a derecha” y a derecha se bandean. ¿Les da culpa? No, puede que les de cosa pero no llega a la culpa. Bah qué se yo, la verdad. La cuestión es que no retroceden, no tienen largos párrafos consigo mismos, no se pegan un corchazo pidiendo perdón en una carta final. Garcan y punto. El mundo es de los vivos y de los sobrevivientes. Solidaridad las pelotas.

No todos son traidores. Siempre hay grados y problemas de escala. Hay fulanos que no votan en contra del acuerdo con los buitres, por ejemplo, pero se levantan para no votar a favor (porque no pueden/conviene/se animan a votar en contra). Es un gesto y hay que valorarlo en su justa expresión. Nos sirve. Tal vez a algunos habría que haberlos tenido más cerca, haberles aceptado alguna cosa de la que planteaban como para que no se fueran al carajo, o que lo hicieran con menos daño. Son cosas de la Conducción Política, que comete errores y ese es uno de ellos. La moral queda para cada uno, hablo de la necesidad política nomás.

Cuando consideramos traidores a una cantidad importante de individuos, cuando pensamos que gran parte del pueblo es traidor, tenemos un problema. A veces puede ser que una minoría tenga razón, que sean los puros. Que se señale a una mayoría de miserables. Pero hay un problema, compañero, y es que en la democracia de los números cuenta el número. El compañero Borges decía bárbaramente que la democracia era un absurdo abuso de la estadística… y dígame si uno no sonríe un poco porque cuando toca perder tienta decir o pensar cosas como esa.

En esta democracia los números mandan y los votos son números. Quién no consigue votos termina no teniendo razón. Y no puede hacer, que es lo peor de todo. Valores sin hechos es mierda. Eso me enseñó el peronismo y créame que estoy convencido hasta el alma.

Hay algo romántico y heroico en ser traicionado, un placer oculto de perder por estar en la verdad. Pero hay que bancarse el festín de los traidores y es muy duro algo así. Prefiero matizar. Claro que hay traidores, los movimientos populares los producen en serie. No es ninguna novedad.


El problema siempre fue pensar cómo y a cuántos arrastran los leales. Cómo eso se convierte en mayorías. Conducción Política, qué librazo…