Mostrando entradas con la etiqueta Barrionuevo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barrionuevo. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2014

SABIOS Y PRUDENTES...



¿Cómo fue que llegamos a esta foto? Llegaron ellos, por supuesto, pero el movimiento obrero organizado es un concepto que nos incumbe y abarca y por eso entonces la pregunta viene formulada de esta manera. 

Acá están los tres protagonistas estelares de la nueva coalición sindicalopositora. Está el Momo Venegas, mandamás de los peones de campo y de Necochea, corresponsable y titular del gremio que más gente en negro registra (o no registra en ningún lado), observador incansable de esas “costumbres del campo” –que en la ciudad no se entienden- como se justificaba Etchevehere  para describir relaciones cuasi feudales y reducciones a la esclavitud como las que vino a terminar el Coronel Perón. Está Moyano, el despechado, que tuvo una participación digna y destacada en la dura prueba que el peronismo tuvo con el Menem style (y que pocos pudieron sortear como él), que fue puntal del primer kirchnerismo con Néstor vivo y aún en el principio de Cristina, pero que renegó como si alguien le hubiera quitado algo a lo que se creía acreedor. Y está Barrionuevo, un excremento de la peor derecha peronista a la usanza 3 a pero en minúscula, un ratero de la clase obrera. 

Faltan actores… Falta la tía Micheli agitando desvergonzadamente la figura de Abdala y vociferando por izquierda,  cuando se viene sentando por derecha con cuanto (oli)garca venga adosado al servicio de buffet. Falta el PO, Pitrola con cara de amargo obrero y Altamira con su lucidez teórica y su delirio práctico. Falta el PTS, el MST, el PTP, el STP, el LTA y cuantas combinaciones puedan soportar media docena de letras. Es decir, la pata circense de piquete y corte conpocagente. Actores secundarios si, actores necesarios también. 

Esa es la foto ampliada. Pero la idea de este comentario es ir un poquito más allá del paro y de la bronca que te da que justo a un Gobierno como éste, y cómo son funcionales a… y todo eso que los compañeros dicen hasta el cansancio (o hasta que se entienda). ¿Qué pasa con el movimiento obrero?, cosas así de importantes como para salir un poco del día a día.

Porque del otro lado están unos que… bueno, que estén bancando no quiere decir que uno se coma el paquete de galletitas con gusto. Uno piensa en el gitano Cavalieri (ese que en épocas del Turco te recibía sonriendo a la entrada de Parque Norte), en el constructor Martínez del que uno duda y malicia 601 veces. Por mencionar solamente dos. Esos son los “nuestros”. 

Parafraseando a un viejo filósofo: los hay de la CGT Azopardo, de la oficial, de la CTA, pero burócratas, burócratas son todos. Dicho en general y haciendo la salvedad del panorama que se observa por arriba. Por supuesto hay excepciones y también reglas, el movimiento obrero es mucho más que dirigentes circunstanciales aunque la circunstancia dure décadas. 

Una compañera me decía: “paros eran los de Ubaldini, no esto”. Cierto, la CGT de Ubaldini rebelde, incorrecta, más humilde y más de abajo, sobre todo en su gloriosa etapa de lucha contra la Dictadura (y su digna lucha contra el plan de ajuste alfonsinista también). Ese si que congregaba multitudes y no se te atoraba el chori en la plaza. Otros tiempos, formativos para muchos de nosotros (que estamos comenzando a estar maduros, por ser fino).

Después de aquello vino el menemismo y la dirigencia (no todos, no todo el tiempo) se hizo bosta, pero bosta bosta. El sindicalismo cambió y se acomodó (un viejo tema de la ortodoxia), y muchos se hicieron patrones de empresas tercerizadas, aprovecharon los negocios que surgían con las privatizaciones. Se mudaban, cambiaban. Como Pedraza. Esa época hace que uno mire con cierta ternura hasta a un jodido como Vandor. 

El país cambió para siempre y para mal, tanto que aún no podemos recuperarnos. El aire envenenado invadió todo y sobre todo se quedó en la cabeza. Hasta que explotó y saltaron por el aire desocupados acumulados, derechos abandonados, riqueza que ya no iba a ser, y todo eso. Aún así, los que estuvieron sindicalizados tuvieron alguna tabla de la que agarrarse, aún con esos dirigentes (que suelen ser mejores que los patrones).

La organización sindical parece resistirlo todo, aún las estructuras sindicales, aún la burocracia, aún la traición. Es que el movimiento obrero es la gente y la organización, lo demás es menos importante (y si esto lo entendieran todos los laburantes, estaríamos ya fondeando en la bahía del Paraíso).

Nos debemos la cuestión sindical, eso es lo que dice la foto. Pero eso es sólo cosa de laburantes, de laburantes sindicalizados. 

Hablemos entonces de la fuerza del trabajo. No me vengan con el impuesto “al trabajo” y el berreo de la cúspide de esa fuerza laboral. Y decir también que si esos representan un 10% de los trabajadores en blanco, quiere decir que el otro 90% cobra menos de quince lucas… El tema principal, me parece, es ese conglomerado enorme (dicen un 40%, o aunque fuera un 30 igual es mucho) de trabajadores “en negro” o fuera de las leyes laborales, de convenio, de todo. Una masa para la que todo es posible, desde convenientes salarios pactados a la baja y en blanco más un plus de otro plus y dieciocho mil ítems (que no irán a la jubilación), hasta pagas por debajo del salario mínimo (o unos centímetros arriba, estamos en la misma). Ese es un tema para andar protestando. 

No tenemos unificada legalmente a la masa laboral. Es lógico que tampoco la tengamos organizada. Esta es la deuda y no es para cobrársela a este Gobierno, cuyo pecado principal parece ser haber recreado el mundo y la cultura del trabajo en la Argentina, como dignos hijos que Néstor Kirchner y Cristina Fernández son de Juan Perón y Eva Duarte de Perón. 

Los dirigentes, estos dirigentes “sabios y prudentes”, “han sabido mantener incólumes las organizaciones sindicales” como dijo Perón un día que estaba muy cabrero, es cierto. Ahí están los sindicatos, las clínicas (en dispares estados y funcionamiento), los hoteles, los clubes, las prestaciones de todo tipo. Ahí está la tradición de un movimiento obrero que es ejemplo en toda América y uno de los más importantes del mundo. 

Pero sabemos que algo no anda bien en nuestras organizaciones, y ese algo da como resultado (o como advertencia) esta foto. No puede haber cinco centrales obreras, ni dirigentes que vayan  del oficialismo (de un gobierno peronista) a la oposición como si se tratara de un paseo de compras. 

Llegado a este punto uno plantearía la “democratización” de los sindicatos. A mi no con eso, por favor. Ese fue el tema preferido de los que de afuera de los sindicatos nos daban sermones y consejos. Los radicales por ejemplo. Ni tampoco de transformar las organizaciones sindicales en ateneos de lucha por la revolución socialista… Y esta es mi opinión, uno acá viene y opina (o de quien es el bló). Cómo una organización sindical es más o menos democrática lo deciden los que forman parte de ella; el Estado y los patrones aparte. Las oenegés también (vayan a salvar ballenas, que los trabajadores queremos arreglarnos entre nosotros).

Una sola central, un sindicato por rama. También independencia, teniendo muy en cuenta de que el movimiento obrero y la mayoría de los laburantes todavía y por suerte, somos peronistas. 

Hay mucho por hacer, aparte de quejarnos por la foto.

martes, 31 de enero de 2012

CGT

Las declaraciones de hombres de la CGT cercanos a Hugo Moyano, como Omar Viviani (taxistas), Omar Plaini (canillitas) y Carlos Gdansky (metalúrgico; uno de los pocos sindicalistas que accedieron a las listas de diputados y que hoy ocupa una banca) están para repasar y pensar un poco (Página 12 del 31-01-2012: “Con un camión atravesado en el hall de la CGT”, por Nicolás Lantos). En lo que sigue, vamos con las de Plaini:

“Con el apoyo que tuvo el Gobierno en octubre es el momento de discutir algunas herramientas con las que la Presidenta gobierna, que vienen de la dictadura genocida, como la Ley de Entidades Financieras”, propuso Plaini, que aclaró: “Nosotros no somos ni antagónicos ni enemigos de este proyecto, pero tenemos una agenda propia.”

Y los temas de la agenda son conocidos: “…el aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, una reforma tributaria, la actualización de las asignaciones familiares, la ‘grave’ situación de las obras sociales y la participación en las ganancias de las empresas por parte de los trabajadores. En muchos de esos temas hay coincidencias con la Presidenta y en otros se tratan de posiciones negociables, no resultan novedosos.”

(…) “El canillita prefiere diferenciar el rol de la CGT en “tres niveles”: el primero es ‘el proceso político, que comenzó en el 2003 y en eso los trabajadores han dado sobradas muestras del apoyo, hasta en los peores momentos’, definió, ante la consulta de este diario. ‘Después está el plano de la agenda de la CGT y en ese plano tenemos reivindicaciones que se pueden negociar, pero que nunca dejaremos de lado’, y, por último, ‘el tercer plano es lo que sucede al interior de cada organización y en los lugares de trabajo’, adonde circunscribe el actual conflicto de Camioneros.”

(..)“Se equivocan los que creen que le discute poder a Cristina, nosotros no estamos haciendo un planteo político”, aseguró. Plaini también lea restó entidad a las versiones que indicaban que la CGT tomaría medidas de fuerza contra el Gobierno asociada con otras entidades sindicales y políticas opositoras, como el ala disidente de la CTA. “No hubo charlas concretas con Pablo Micheli ni con su gente”, aclaró el dirigente cegetista.”

Da para decir un par de cosas (que nunca son dos). Primero, que es impensable un gobierno peronista sin CGT, en contra de la CGT, y viceversa. A la gorilada amiga y a la otra, por favor, no exagerar con los deseos porque cuando no se cumplen generan resentimiento (y sabemos algo de eso, ¿no?). Usar algunos exabruptos de Moyano (o algunas opiniones con las que muchos no acordamos sobre todo en las formas en que se exponen) para salpicar la relación del gobierno (peronista) con los sindicatos -que, en primera instancia, es la relación con los dirigentes sindicales-, es gorila. Y lo es porque pretende negar la validez (y perdurabilidad) de una identificación de la mayoría de los trabajadores con la ideología y cultura peronista.

Una segunda cuestión, eso de que la CGT tiene “agenda propia”. Algún trasnochado sobreviviente de la primavera democrática de los ochenta pensará “como toda corporación”. Error (o no estoy de acuerdo, más bien). Los trabajadores organizados no son simplemente una “corporación”, sus intereses coinciden y definen los intereses nacionales y populares per se, ya que son los más interesados en un desarrollo autónomo del país (protagonistas y primeros beneficiarios). Esto lo sabe cualquier marxista sin ir más lejos. Los dirigentes gremiales –reunidos en la organización de tercer grado que es la CGT- deben tener una serie de temas que plantear y no sólo sobre lo específico de su competencia, sino acerca de los temas más variados y abarcadores. Por ejemplo, cómo debe profundizarse el Proyecto Nacional (este modelo que está vigente desde el 2003). O también, cuáles serían los puntos, sectores, prioridades de la “sintonía fina”.

No es una mera opinión de un sector, se trata de opiniones de representantes de la mayoría del pueblo en su condición de trabajadores (que no es política en su acepción institucional, porque para eso elegimos diputados). Si las opiniones de los dirigentes representan o no el sentir de las bases, eso es otra cuestión. Muchas veces si, y otras no (como todo y como todos, ¿vio?).

A muchos les jode lo de la “agenda propia”. Si lo vemos desde la perspectiva del poder (los poderes concretos, por ejemplo el poder del capital), se entiende que hasta la organización gremial jode un poco. Claro, sería mejor volver al siglo XIX y que nadie dijera que es una barbaridad, pero bueno es así y tienen que aceptarlo. Pero en otros casos, es porque le tienen un miedo tremendo a los negros, y no hay nada peor que un negro organizado (y otra vez, eso es gorilismo).

Y por último, un comentario chiquito para “los apoyos” logrados. Lo de Barrionuevo bueno, es casi una broma del catamarqueño (residente en cualquier lado menos en Catamarca) pero lo de Pablo Micheli no tiene desperdicio. Un gorila profesional (hago abuso del término hoy) y sindicalizado como él, antiperonista y anti K genético, que no tuvo reparos en posar con su amigo Bussi pensando que estaban tomando el palacio de Invierno (junto al resto de la Mesa de Enlace), un burócrata que tiene poco que envidiar a la criticada “burocracia sindical” (lo suyo es sólo un problema de escala), apoya al lider de la CGT si está en contra del gobierno. Y pretende marchar contra ese gobierno, soñando esta vez que la gente se la ponga la CGT.

Yo no se si es verdad que cuando los peronistas nos peleamos, es que nos estamos reproduciendo, lo que se es que tan boludos no somos.

sábado, 26 de febrero de 2011

DIOS LOS CRIA

"Me encanta la posibilidad de una alianza. Lo necesitamos a Mauricio. El tiene sus votos no sólo en la Capital sino también a lo largo y a lo ancho del país. No tendrá estructura, pero nosotros la tenemos."

Luis Barrionuevo, Argentino, Contemporáneo (Página 12 del 24-02-2011, pág. 14).