martes, 26 de julio de 2011

LOS FANATICOS

Solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos si.



Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes y los santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heróico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad.


Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosostros si. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón. No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros.


Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: "¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero que arda!" Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?.



(de "Mi Mensaje", último escrito de Eva Perón).

lunes, 18 de julio de 2011

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER (una más y no jodemos más)

El Proyecto Nacional en vigencia (desde 2003) nunca gobernó la Ciudad de Buenos Aires. Es decir también que, el peronismo, puesto en valor nuevamente por el kirchnerismo tras la deformación menemista, no ha sido gobierno de esta Ciudad. Esto es verdad, y no pretendo deshacerme de las gestiones delegadas por el Ejecutivo de entonces de Grosso y Dominguez.

La otra verdad es que la Ciudad Autónoma le es esquiva a este Proyecto. El gorilismo de décadas, un antiperonismo larvado que pasa a primer plano cuando el conflicto aparece. Una explicación (pero no toda).

Siempre se dice que hay un porcentaje de voto convencido a la derecha, así como también existe una franja similar de voto progresista (que puede incluir al peronismo o que el peronismo puede articular), y otro tercio (porque así de esquemática es la división) sería flotante, desideologizada, que va de un polo a otro según convenga. Otra explicación (más descriptiva que explicativa).


Es cierto que existe un voto “volátil”, que puede cambiar de un día para otro. Uno le encuentra sentidos: pragmatismo (hago lo que me parece que me conviene a mi, a mi entorno íntimo de familia y amigos); de “justo medio” (equilibro poder, Ciudad y Nación, ejecutivos-legislativos, distintas opciones para cada categoría); desideologizado (la gestión debe ser eficiente, no es de derecha ni de izquierda). El “volátil” es inasible, no se deja cooptar, convencer, persuadir, atrapar. Se piensa “libre” y, por lo tanto, es impredecible.

Venimos bien, pero es momento de problematizar minimamente estos esquemas conocidos… El antiperonismo de la Ciudad se me cae un poco cuando veo la propuesta de los peronistas que están en el PRO y que se identifican como tales. Digamos que Buenos Aires no ha tenido problemas con los peronistas, mientras no los vea como peronistas de izquierda o más socialdemócratas de lo que corresponde.


El “setentismo”, los Derechos Humanos, la reivindicación de caudillos y combatientes revolucionarios caídos, de líderes históricos de la Resistencia Peronista, de toda esa historia que está tan bien contada en “La Voluntad”, unido al peronismo, ya no cae tan bien. Y se desata la furia antiperonista, con este peronismo. Porque los que son gorilas, lo son todo el día y a toda hora, no hacen distinciones de peronistas. Todo peruca y todo lo que huele a popular les cae mal.



Hay un peronismoalqueletengomiedo. Ese es el problema. Como todo miedo debe ser justificado, comienzan a aparecer las explicaciones pero del otro lado: son agresivos (es decir, no me banco la pluralidad de ideas y menos si eso trae conflicto); son corruptos (porque todos los políticos lo son, y desconfío del Gobierno).


El hombre libre, el ciudadano de BA, es autónomo (hace veinte años le venimos diciendo eso) y entonces, percibe que poner en concordancia Ciudad y Nación, es como resignar parte de esa autonomía. Un problema.

Esta también es la ciudad “delquesevayantodos”, del desconsuelo y la desilusión, que bien podría estar agitando manitos como los “indignados” españoles. Una ciudad de la furia y de la mucha calma. Así, sin términos medios.

Pero a la mayoría todas estas cosas pueden caberles o no, están muy lejos de todos estos planteos. No quieren que les hinchemos las pelotas, y la verdad es que Macri se las rompe poco. No hay grandes devaneos ideológicos, ni importantes alternativas entre las que debatirse, la Patria no corre peligro y todo parece sencillo, sin que la política venga a arruinarlo.

Somos minoría, aceptémoslo. No hay que rebajar las propuestas, bajar las banderas para caer simpático. Hoy la mitad al menos, prefiere al PRO para gobernar.

El verdadero peligro es que esta foto se haga película y la sociedad porteña se acomode votando a la derecha y pensando a la derecha. Que esto se consolide y eche raíces. Nada bueno deviene de valores que incitan al individualismo, el creer que todo se debe al mérito propio, la no solidaridad, un aún disimulado racismo y xenofobia. Creo de verdad que en nuestra sociedad democrática (de la Capital) también hay anticuerpos como para que estos disvalores no prosperen.

Avanzar en este distrito (nuestro distrito) va a llevar tiempo. Repito, nunca fuimos gobierno por el voto popular, no podemos perder lo que nunca tuvimos.

Lo más importante ahora es garantizar el triunfo de Cristina en octubre. Yo se que alguno pensará que debería decir algo del 31, pero no. La Capital debe aportar al triunfo de octubre y es responsabilidad nuestra (no única) de que así sea. Recuerdo que Néstor dijo alguna vez que Capital debía esforzarse por aportar un 20% a la Presidencial. Andamos mucho mejor que eso, pasando el 35, algunos dicen que el 40%. No se, veremos.

Octubre tiene un escalón pronto, el 14 de agosto en lo que se da en llamar “las primarias”. Hay que explicar qué es eso, poca gente entiende esa votación que es nueva.

Pienso que para el 31… ir decididamente porque hay que mostrar que estamos y que vamos a hacer respetar las leyes de la democracia. Eso primero, fiscalizar, votar. Retener y, en lo posible, aumentar la votación del 10. Eso también.

Pero que esté claro, nuestro Proyecto se juega en octubre.

miércoles, 13 de julio de 2011

Peronismo (algo sobre la identidad)

Son preguntas y más preguntas. Análisis. Demostrar la cuadratura del círculo, el famoso sexo de los ángeles… renuncio a comprender. Así y sin más, como tantas otras veces. ¿Por qué uno debe ser tan dócil al paradigma occidental (positivista) del conocimiento? La omnicomprensión necesaria que nos garantiza ilusoriamente la posesión de herramientas eficaces para producir mutaciones de la realidad. Boludeces.


A veces escuchar (y escucharse) no está mal, siempre y cuando uno no lo haga con la intención inmediata de obtener un resultado. Nos vinimos grandes y eso hace que la sinceridad y los atajos se conviertan en aliados inestimables. Y yo no diría que este palabrerío es una introducción…pero.


Este proceso inicado… blabla en 2003, la Argentina actual que no nació de un repollo, sino que viene siendo consecuencia de repollos pasados, lluvia ácida, desconcierto y mediciones de consultoras privadas. ¿Qué es esto? Una oportunidad, decía yo al principio. Si. Pero duraba y sigue, entonces hay que hacer algo con la oportunidad. Y no digo con el país, digo uno. Porque al país lo gobierna Cristina y un elenco de fulanos. Digo uno, nosotros (que también podríamos decir que somos muchos “uno”). Está el Gobierno Nacional, los gobiernos provinciales, los municipios, instituciones que conforman el aparato del Estado. Esta forma de organizarlo, administrarlo, gobernarlo, politizarlo que tiene el peronismo del siglo 21 (basta de pelotudeces romanas), los K. Todo eso, por más que uno lo sienta propio, en un punto está en otra dimensión.


Y digo, a riesgo de que se me caiga una biblioteca en la cabeza: los pueblos no hacen la historia, pero cuando participan, la cambian. Existen los hombres y las mujeres providenciales, y si no que Dios te ayude. Nosotros hablamos, trabajamos, estudiamos, vamos al super o al chino, vamos al cine, escuchamos música, boludeamos en los ratos libres (o no), vemos a los amigos, un domingo con la familia, vacaciones si se puede. Militamos, algunos siempre, algunos de a ratos (hay rachas, hay épocas y mucho más lejos, hay conciencia). No gobernamos, no decidimos las líneas de un gobierno, los cuando, los cómos. No jodamos. Tiramos consignas, leemos clásicos, hacemos cada tanto un volante, una declaración, participamos en actos, marchas, hacemos algo en el barrio o en algún lugar con alguna gente. Y eso sube, porque el calor y el humo suben, y los que están arriba –si son nuestros- se atienen a la líneas generales (en eso, bueno, si participamos).


Los de arriba circunstanciales (cuando les tocó) si son nuestros, saben que peronismo tiene que ver con una construcción más o menos así: trabajo genuido (y digno), consumo masivo, inclusión social, producción nacional, valor agregado argentino, unidad latinoamericana, justicia social, trabajadores columna vertebral, movimiento (por último, partido), soberanía política, independencia económica, pueblo, compañero, san martín, rosas, perón. Evita.


Mis hijos pensaban que el peronismo era Menem. Mi hija, la menor, se asombró cuando a sus diez años se iba a elegir presidente. ¿No era Menem?, preguntaba y uno le explicaba que se eligen los presidentes (por suerte se eligen) y pueden cambiar. Eso era lo que no podía comprender, porque sus diez años eran también los de Menem. Y les constó entender también que esta construcción: mercado, libre importación, producción extranjera, estar en el mundo, trabajo ocasional, trabajo sin estabilidad, menos Estado, privatización, individuo, individuo, individuo, exitosos, perdedores, Estados Unidos, primer mundo… que esa otra construcción no era peronista. Pero la llevaba a cabo un presidente peronista. Difícil.


Ahora se entiende todo, creo yo.


Viví pensando en “liberación o dependencia”, es decir el esquema en el que hay un “enemigo”. Y un enemigo es irreconciliable, es él o nosotros (por eso se puede invertir y el enemigo dice lo mismo). El conflicto fundamental, los conflictos secundarios. Contradicción antagónica. Correlación de fuerzas. Cuadro de situación. Acción política.


En la recuperación democrática del ’83 se arrumbó todo eso en el cuarto del fondo. Después el cuarto desapareció y fue un lugar virtual: “se quedaron en el ’45”, las ideas viejas de un paradigma hecho de los bloques del muro de Berlín.


Pasa que ustedes son facciosos, me dijo un día mi hijo mayor, como los unitarios y los federales. Y me lo decía bien, con mucho cariño.


De todo este berenjenal (no se cómo es un berenjenal, se me da que es un quilombo), saco como conclusión algo imposible, porque no se sigue de lo que vengo diciendo. El tema de la identidad.


Cuesta tanto la identidad, a algunos más que a otros por las vueltas que se dieron con identidades que no eran. Cuenta tanto la identidad.


Tengo ante mi un peronismo gobernante, que tiene la bitácora del primer peronismo (el del ’43 al ’55) a la vista, que también tiene la herencia de los sesentas y setentas, y el bagaje cultural del neoliberalismo y la postmodernidad. Todo eso. Y la verdad es que me gusta. Me representan.


Importa mucho quién es uno, y por lo tanto, quién no es uno. Es un punto de partida y también uno de llegada. La identidad peronista en eso es generosa, te permite reconocerte en el colectivo (fundido ahí como una sola cosa, no como uno más) y, al mismo, tiempo el vozarrón del Viejo que te dice que cada uno es artífice de su propio destino.


Tras la devastación que se data siempre mal en el 2001 (porque parece un hecho puntual, un suceso que como la Revolución no tiene historia), nada representa a nadie a priori; la crisis no está solucionada y es entonces que el tema de la identidad política (que es un resultado cultural después de todo) es relevante.


Muchos han pensado en terceras vías, terceros partidos (está en curso el intento número X de hacer bien el Frente Grande), reformulaciones de solidaridades, lealtades, identidades políticas. En lo personal, me opongo totalmente a eso.


En lo personal pienso que la identidad política propia es vital para la construcción política. Hace años ya que llegué al peronismo y me costó bastante encontrar el camino a casa. “Kirchnerismo” será el nombre de esta forma, etapa, como se quiera decir, con que designar al movimiento que logró construir el peronismo en este principio de siglo 21.


Y lo de la identidad peronista vale también para la Capital y nuestra maltrecha elección. Y eso que estoy harto de los análisis.

(muchos) JUDAS

Existe una operación encubierta, no es paranoia si no lógica. La lógica de un enemigo que no tiene plazos sino objetivos, como alguna vez dijera uno de sus representantes. No le es posible, en las actuales circunstancias de la sociedad argentina, reivindicar la “lucha antisubversiva”, lograr el reconocimiento “por haber ganado una guerra”, pero si minar la credibilidad de su enemigo. El enemigo de nuestro enemigo –en este caso- son los organismos de Derechos Humanos.


Son muchos los ataques a lo largo de los años. Ataques personales, virtuales, propagandísticos, ataques que tienen que ver con las creencias de una proporción no desdeñable de la sociedad. Hasta el advenimiento de los Kirchner, eran acciones de auto preservación para mantener lo más intacto posible el aparato represivo encubierto en la democracia y sus cuadros más salientes. Ahora no, hay que ir más allá porque la política, finalmente, fue más allá.


Una de las bases de legitimidad del gobierno de Néstor y el actual de Cristina, es la política de verdad y justicia relativas a las atrocidades cometidas en la “guerra sucia” de los que asaltando el poder, implantaron el Terrorismo de Estado.


Durante años –pienso, especulo, analizo- siguieron de cerca la actividad de algunas organizaciones de Derechos Humanos (de todas, pero de algunas en particular señalo). Tal vez las infiltraron, seguramente captaron gente, reclutaron quebrados (tienen buen ojo para detectarlos), quebraron gente, y también supieron aprovechar circunstancias y sobre todo debilidades.


No es casual que el tema haya explotado por el lado de la Misión Sueños Compartidos de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Hebe de Bonafini y las Madres de la Asociación habían tomado un camino “peligroso” al pretender cumplir algunos de los sueños de los hijos desaparecidos. La inclusión social a través del trabajo genuino vinculado a la construcción de viviendas dignas, al mejor precio del mercado y de rápida realización, fue demasiado. Los barrios comenzaron a levantarse donde reinaba por décadas el desaliento y la marginalidad. Alrededor de 5.000 trabajadores se metieron en la piel de los excluídos. Eran los deshechos de una sociedad de “ganadores” impiadosa con los no competitivos, a los que previamente se había privado de toda capacidad de competencia.


Los Shocklender fueron apareciendo como por casualidad. Sergio fue esa topadora que hizo posible avanzar con el proyecto y tuvo un poder real considerable. Más allá del trato osco y distante, de los problemas personales, de esas cuestiones que hicieron alejarse a mucha gente valiosa en muchos casos, más allá de todo Hebe confió y las Madres de la Asociación confiaron. ¿Un error? Seguramente si, un enorme error que, como muchas veces, partió del puro amor. No tengo datos ni certezas para pensar que los hermanos Shocklender fueron reclutados por ese Estado Represivo Paralelo, sin duda que no. Pero lo concreto es que armaron una empresa donde debía haber otra cosa, una empresa en los hechos que se movía como tal, más allá del conocimiento de las Madres (que no especularon).


Si hubo o no desvío de fondos públicos es algo que se deberá probar en el ámbito de la Justicia. Lo real es que hicieron daño, un enorme daño que compromete hoy todo el emprendimiento. Y que sirvió para sembrar dudas y golpear bien bajo en el lugar que duele. Al otro día del escándalo Sergio se paseo por Clarín, TN, C5N. Perfil lo multiplicó, todos los reductos se alinearon y en muchas paredes de Capital aparecieron pintadas de “Hebe chorra” y la imagen imposible tras los barrotes, carteles miserables con la leyenda “Shocklender se escribe con K”, propagandas electorales oportunistas y cretinas como las de Pino Solanas en igual sentido. Se cagaron en todo. Algo habrán logrado para con aquellos que siempre dudaron, que creyeron que los desaparecidos veraneaban eternamente en Europa, para que votaran en contra (muchos al PRO, que era el antagonista ideal).


Ahora aparecen las dudas con la computadora de una fulana que trabajó en el Banco de Datos Genéticos, sobre si esos archivos pudieron pasar a otras manos (en el caso presente en relación a la causa Noble-Herrera). Un solo objetivo de fondo: poner en duda la veracidad del Banco de Datos, de la identidad de los nietos recuperados, de la posibilidad de seguir recuperándolos.
Es la mano del enemigo.


El Judas clásico es Cobos. Abiertamente traidor, un vacilante que encubre la cobardía con argumentos de patriotismo como esos criollos que se ponían al servicio del Imperio Español en el siglo diecinueve. Un “maturrango”, abusando de San Martín. Un Cobos es sencillo de digerir, porque está todo claro de tan absurdo y torpe. Pero estas traiciones de las que hablo (y esto si es seguro) son más peligrosas. Bastardean el núcleo de la credibilidad y apuntan a la legitimidad del Proyecto Nacional que se inició en mayo de 2003.


Parecen todas “operaciones” de campaña electoral, pero se trata de algo muy superior. Se trata de la descalificación de la lucha de los Derechos Humanos, la reivindicación de la Guerra Sucia y la amenaza latente de una sociedad vigilada, más allá del paso del tiempo esperando que los espirales de la historia les den nuevamente la posibilidad de entrar en operaciones.


Hay que tomar muy en serio estas cosas.

martes, 12 de julio de 2011

BUENOS AIRES (querida)

Tendría que titular esto “Defensa de la Porteñidad” pero me parece demasiado pretencioso y me ubicaría en un afuera en el que no estoy, soy tan pasible de las críticas que se deslizarán aquí como cualquiera.

Parto de dos premisas básicas. La primera, uno puede pelearse con cualquiera menos con la realidad. La otra, nunca debe echarse la culpa de un resultado electoral a los votantes. Ahora si uno no se interesa por la política, puede no darle pelota a ninguna de las dos estupideces que dije antes.

No es posible que ahora, que nos rompieron el culo otra vez, descubramos que los porteños son una basura. Si hubiéramos ganado o pasado a una segunda vuelta con dos o tres puntos abajo, serían ciudadanos concientes y hasta les diríamos “pueblo”, en un derroche de entusiasmo. Pero no, casi la mitad de los votantes eligieron Macri y entonces todos los porteños (y los por opción también) son una mezcla de fascistas y derechosos infernales, egoístas, pelotudos y gorilas… Afirmo que el electorado de Buenos Aires es como cualquier otro y merece el mismo respeto que cualquier otro. Y si no pensás eso, dejá de leer porque yo también soy porteño (nací en San Isidro y desde el ’82 vivo permanentemente en esta Ciudad de BA).

Distinto sería pensar que, tal vez digo, por ahí, enunadesas, no la pegamos con los vecinos de Buenos Aires, no llegamos con nuestras propuestas ni enganchamos con los intereses de la mayoría. Y esto no toca la cuestión ideológica, porque ahí si, uno siempre es una parcialidad y una minoría que aspira a ser la primera, la más grande minoría. No, estoy hablando de la comunicación y de los intereses, comunicar bien primero lo que interesa y pasar en el combo lo que a primera vista no interesa pero sabemos que debería interesar. La política es persuasión, convencimiento y, de última, fuerza.

El “posibilismo” tomaría los intereses manifiestos y laburaría allí. Es lo que hace la derecha y encima también dirige porque toma esos intereses y le encuentra el costado más individual, el del fulano a solas con sus miedos y le encuentra un enemigo, el Estado por ejemplo, la política, el “otro” (desconocido, distinto y posible agresor). Persuadir tiene que ver con tomar la posición que aparece como dato de la realidad. No se puede cambiar una realidad que se desconoce, y menos una que se niega. Tomar ese dato y darse una estrategia de penetración, aceptando lo que aparece y llevándolo en la marejada de nuestros pensamientos, acciones, ideología. Integrar si es posible, confrontar si se debe, pensando siempre en que el otro debe ser acercado a mis posiciones. Debe haber un núcleo duro que uno no va a modificar, son dos o tres principios y no más, y el resto es la dialéctica de la relación. No jodamos.

Seguramente muchos, pero muchísimos de los que votaron a Macri (y lo volverán a votar el 31 de julio) lo harán en octubre por Cristina. Y no es una contradicción, es puro pensamiento práctico. Optar por lo que me hace bien ahora, no cambiar al pedo. Y entonces, habría que admitir que la visión sobre el gobierno de la CABA no es la que tenemos nosotros.

Un par de ejemplos (podrían ser otros) para pensar… La creación de la Policía Metropolitana es un anhelo sentido, la gente quiere sentirse segura (los pobres también, si no miremos los sectores más vulnerados del sur, hablemos con ellos sobre este tema) y valora a un gobierno que, finalmente, lleva a la práctica lo que prometieron todos. La policía propia, también un gesto indudable de autonomía. Y lo hizo el PRO, ni De la Rúa, ni Ibarra, ni Telerman.

Lo del Fino Palacios, los cuadros adictos al proceso como entrenadores, la posibilidad represiva, la forma de conformarla, su distribución, son todas cuestiones que están dando vueltas sobre el tema principal y cometemos el error de ponerlo como el tema principal. También muchos vecinos, y muchos, están contentos por ver patrullar sus barrios a Gendarmería y Prefectura, no es que estén emberretinados con la Metropolitana.

Otro tema, tal vez menos sentido pero que hace al discurso: las Comunas. Invento radical, conversado hasta el cansancio durante años, después la ley miserable que sacó la Legislatura. Macri remoloneó pero finalmente, las elecciones de Comunas ocurrieron… en esta gestión. Sabemos perfectamente que, ni bien pueda, envía una modificación a la ley porque no le gusta como está, van a reducir a uno los rentados (sólo el Presidente, tiemblen compañeros punteros) y también las atribuciones (sobre todo las concurrentes con el Ejecutivo en materia de salud, educación y obras públicas).

Lo que quiero decir es que estamos obligados a abrir la cabeza y dejar los termos (uno vive en un termo varias veces al día), no armar cuadros de situación en base a lo que conocemos de un barrio, escuchar a los otros y sobre todo al adversario (al enemigo con más razón).

No planteo esto para dar vuelta este resultado que ya está. Sinceramente pienso que es irremontable. Por supuesto que iremos (en mi caso así será) como buenos soldados a hacer la campaña que haya que hacer en estos días y sentar el culo el 31 en la mesa que nos toque. Planteo y me planteo esto porque el laburo es más de fondo y a largo plazo.

Esta Ciudad (mi Ciudad) tuvo politicamente hablando, muchos vaivenes. Algunos dicen que en cada elección o cada tantas pero pocas, cambia y vota a otro. Un poco y un poco. Es una Ciudad que ha sabido mantener liderazgos prolongados, el caso de De la Rúa es paradigmático (imagen intachable desde la senaduría del ’73 hasta la caída del 2001). La idea del “tercer partido” y el ejemplo del Frente Grande también es un producto del electorado porteño. Y de allí el “ibarrismo”, la misma figura de Ibarra desde el Consejo Deliberante (era el “fiscal Ibarra”), la Constitución de la Ciudad (que era el “estatuto” de la Ciudad), hasta el humo de Cromagnon (ocho o nueve años de duración no es poco banque).

Lo que si se puede decir es que este electorado es decididamente liberal, hacia la izquierda (ma non tropo) se hace “progresista”, o hacia la derecha como ahora. Nunca extremos, ojo que el PRO tampoco son contingentes de “fasci di combatimento”. Es lógico que el peronismo sea ajeno, porque justamente plantea una tradición anti liberal. Sus aristas más conservadoras y de derecha, ya están en el PRO, así como sus primos hermanos radicales. Pero el núcleo peronista y su maltrecha sigla (el PJ) no se entregan, asi como la Ciudad tampoco termina de tomarlos, aunque no los suelta. Y hay que ver este tema, porque creo (y es personal) que hay que construir en base a la identidad propia, primero haciendo funcionar -con todos los peronistas que apoyamos al Gobierno Nacional- el Partido Justicialista de la Ciudad de BA.

Estamos bajo el agua. Tenemos un Proyecto Nacional de la puta madre y no podemos convencer a esta Ciudad, no a la mayoría que hace falta. Cristina lo va a hacer, pero nosotros no los pudimos convencer de que nos dejen gobernarlos. Es así, por ahora es así. Lo primero es aceptarlo. No se trata de bajar ninguna bandera, no me intimidan las mayorías electorales. “Creo en la minoría de uno” dijo una vez Caputo, haciendo un alarde maravilloso de individualismo. No es ese el problema, la cuestión es que como nos interesa la política y eso necesariamente tiene que ver con gobernar la Ciudad, son pertinentes todos los debates en torno a estos planteos.

Pasaremos con toda la dignidad posible el 31 de mayo, enfrentaremos el 14 de agosto tratando de demostrar el apoyo al Proyecto Nacional y, finalmente, haremos todo por concretar un segundo mandato de Cristina en las elecciones de octubre. Las fechas estaban en la agenda. Lo que hay que poner ahora es esto: veamos cómo ser una fuerza política que, teniendo al Peronismo como núcleo aglutinante, consiga convencer y aunar voluntades para gobernar la Ciudad de Buenas Aires, en el menor tiempo posible.

Si te sirve de algo, a mi también me dolió (y mucho).

martes, 5 de julio de 2011

ESTE HOMBRE MIENTE

Calculo que no vas a leer aquí nada que no se haya publicado ya, o que vos no hayas pensado... pero tal vez no y soy original.

Este fulando introdujo la mentira descarada como discurso político, y esa fue casi la única novedad del PRO en tres años y medio de gobierno. ¿Es duro? Duro es escucharlo, verlo y saber que está mintiendo.

Pero, ¿acaso otros políticos de la Ciudad de BA no mintieron nunca? Claro que si, incluso alguno que otro que se considera "del palo" o "próximo" (cada uno tiene su listita de nombres). Pero lo escondían, trataban de que no nos dieramos cuenta, se hacían los boludos, los pícaros. Este tipo no, le chupa un huevo.

Mil quinientas obras en los edificios escolares, tres mil y pico de obras hechas en la zona sur, kilómetros de subte... Es como demasiado. Si uno se pone a ver, las obras son Salitas como en el caso del promocionado Hospital de V. Lugano, estaciones de subte que comenzó Ibarra, Telerman o construye el Gobierno Nacional, pistas de skate que encima pone una empresa privada con una lucha a brazo partido para lograr la autorización, asfalto por lonjas (literalmente) más que "electoral", más y más caloventores en los colegios sin gas, y podés ir agregando las que vos viste o sabés o te cuentan amigos y familiares. ¿Somos boludos que está bueno mentirnos de esta manera?

Este individuo está procesado dos veces y nada, porque nadie quiere victimizarlo justo ahora (él se encarga de eso).

Mentiras y excusas. Echarle la culpa a otro. Campaña PRO.

Si tenés idea (e ideas) sobre tu voto y querés que la Ciudad de BA sea parte de una Nacion que se desarrolla con inclusión social, entonces votamos lo mismo, Filmus-Tomada. Si no es así, sabrás a quién votar y así es la democracia. Ahora si dudás y te dicen que esto es "gestión", no te dejes tratar de boludo, no votes a Macri.

Y es todo, por ahora.